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Tú & Tus Emociones

AGUA

Parte 15: No Sufras





LAS EMOCIONES acompañan el viaje terrenal desde la más temprana edad. El mundo cotidiano es procesado a través de la capa emocional, otorgando distorsión y divergencia en la manera que cada una entendemos el mundo. Las personas desconectadas de sus cuerpos no registran conscientemente cuando viven momentos de enojo o tristeza. Sólo se percatan que cargan el peso meses o años después. Algunas emociones son como papa caliente para la mayor parte de la humanidad. Lo que no gusta lo rechazamos, evadimos, escondemos. Al negar las emociones “negativas”, perdemos la oportunidad de crecer y liberarnos a futuro de los daños que generan hoy. La mejor manera de lidiar con las emociones es toreándolas: enfrentar lo que está allí en el momento, vivirlo de la mejor manera que se puede, procesarlo y luego dejarlo ir.

UN SER HUMANO comparte con los animales ciertas emociones primarias, y con el resto de su especie una gama de complejas emociones que se entrelazan desde los niveles más preconscientes de nuestra historia. A nivel social, ciertas emociones no son consideradas apropiadas y tendemos a esconder. Esas generan venenos terribles en nuestros sistemas que eventualmente, si no las liberamos, se convierten en enfermedades o accidentes que llegan “de la nada.” Las personas que viven sus emociones a flor de piel a veces son desadaptadas: faltándoles contención, afectan a su entorno de tal manera que o son rechazadas, o encerradas, o recurren a las pastillas para modularlas y evitar disturbar la “normalidad” de los demás. Eso se ve como un desequilibrio digno de exclusión, pero es igual de desequilibrado contener las emociones dentro de la caja fuerte interna, un mal más común en la sociedad contemporánea.


LAS EMOCIONES contenidas llevan al mal del siglo, el estrés, que causa tantas pérdidas de horas de trabajo y dificultades en las relaciones personales. La supresión de las emociones disminuye el estado natural de excitación en el cuerpo y reduce la habilidad de la mente de enfocarse. Es la primera causa de pérdida del poder mental, porque controlamos a expensas de SER y sentir vida. Si no estas en contacto con lo que sientes, corres el peligro de repetir tu historia - y la de tus ancestros - una y otra vez. “El conocimiento,” dice Alexander Lowen “se vuelve comprensión cuando se junta con sentimiento. Sólo una comprensión profunda, junto con fuertes emociones, es capaz de modificar los patrones estructurados de comportamiento.”


NO SUFRAS – Hay una diferencia entre dolor y sufrimiento. Dolor es lo que te ocurre en el instante, cuando se genera la herida, cuando viene la muerte de alguien cercano, o un abandono, o una ruptura o un incidente traumático. Sufrimiento es lo que se genera al encadenarnos al dolor, cuando no procesamos y dejamos ir, cuando no podemos olvidar y nos atoramos en el pasado. Nadie quiere sufrir. Lo evitamos y eso, también, genera sufrimiento. Sufres pensando en las cosas terribles que te pueden pasar, antes de que te pasen y sin garantía que te van a pasar. Depresión, ira, resentimiento, celos, soledad, culpa, ¿Quién no conoce alguno o varios de estos estados en algún u otro momento? Estas emociones son basadas en el miedo, en nuestro sentido de separación. El sufrimiento es opcional.

ACOSTUMBRADAS como estamos a vivir sufriendo, pensamos que es la única manera de vivir, y continuamos invirtiendo ahí nuestra energía. Podrías pasarte la vida hundida en estas emociones - de alguna manera nuestra cultura lo sanciona y lo refleja en los miedos. El problema de vivir con miedo en el cotidiano, es que es el miedo drena energía vital y manda llamar a la repetición de situaciones que generan dolor y angustia. Mientras más energía le metes al miedo, más pesa el costal de tu vida. No sólo es grave que andes por la vida cargando un costal de miedos. Si no trabajas para eliminar tu carga, con el tiempo se manifestará en la generación de tus hijos para que ellos aprendan a dejar de sufrir. O se reflejará en alguna enfermedad física o “accidente” que te forzará a cambiar tu vida. No hay manera de congelar tu existencia en el punto que más te agrada. Si no fluyes con los cambios, los cambios desmoronarán tu resistencia.



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