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Jung y La Sombra


La sombra
Según Jung, la sombra es una zona oculta de nuestra personalidad, nuestro lado más oscuro. Se manifiesta en ideas y sentimientos que el mismo individuo considera censurables, irritantes, desagradables y destructivos, a partir de lo que socialmente aprende como "bueno" y "malo". Todos poseemos una sombra y, de una manera u otra, tratamos de inhibirla, negarla, rechazarla. Así podemos llegar a ignorar lo que nuestra sombra contiene. A veces necesitamos que ocurran ciertos eventos en nuestra vida que nos revelen esa zona oscura, inhibida de la personalidad. Es cuando escuchamos decir: "Yo no sabía que era capaz de odiar tanto", "No sé cómo pude haber hecho algo tan estúpido", "Perdí el control", etc. En algunos casos tenemos un cierto conocimiento de nuestra sombra, pero ignoramos sus alcances. En otros existe una total negación o proyectamos nuestra sombra en otros, asignando a otras personas ciertos rasgos que rechazamos en nosotros mismos. Confrontar nuestra sombra puede ser una revelación, un descubrirnos a nosotros mismos y es la única forma de iniciar un proceso transformador, de sanación. Conocerla debe suscitar una intención de cambio y corrección dirigida hacia modelos funcionales y armónicos de vida. ceder mansamente ante el poder de la sombra sobre nuestra personalidad, es entregarse, es no intentar superarnos. Frases como "Yo soy así, no puedo evitarlo" revelan la intención de no querer ser mejores personas. Si bien es cierto que la sombra es producto de nuestras experiencias (colectivas e individuales), no es todo cuanto podamos ser. no podemos negarla, pero tampoco rendirnos ante ella. Nuestro repertorio personal contiene arquetipos cargados de vitalidad, creatividad y alegría que nos impulsan a la realización y la felicidad. Pero también hay otros enfermizos, atormentados y destructivos asociados a nuestra sombra. Podemos incorporar distintos arquetipos simultáneos: con unas personas actuamos, por ejemplo, desde la víctima y con otras desde el guerrero o el victimario. Se puede cambiar de arquetipo con el tiempo: en una época de nuestras vidas podemos ser héroes y en otra, villanos.



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