19 de diciembre de 2011

Entrevista a Pato Varas Santander


¿Qué es el Focusing y quién es su creador?
El Focusing o Método de Focalización Corporal es para Martin Siems (1), “la descripción de un proceso básico de cambio en nuestras vivencias, que nos ayuda a enfrentarnos a un problema, a una situación difícil o a buscar una solución creativa”. Para Ann Weiser Cornell (2) es “una forma de escuchar al cuerpo, con compasión y sin preconceptos. Un proceso de toma de consciencia y sanación emocional orientado hacia el cuerpo. Algo tan sencillo como notar cómo te sientes y luego tener una conversación con tus sentimientos en la cual tú eres el que escucha la mayor parte del tiempo”.
Ahora bien, Eugene Gendlin (3), el creador del método lo describe así: “Focusing es una forma de atención corporal interior que tiene lugar en una zona ubicada entre lo consciente y lo inconsciente”.
Eugene Gendlin nació en Viena en 1926, su familia, judía, emigró con él, a Estados Unidos, a sus 12 años (1938). Mientras cursaba sus estudios de Filosofía, en la Universidad de Chicago, conoció a Carls Rogers. Como colaborador y discípulo de Rogers, durante 11 años, desarrolló el enfoque de la llamada psicoterapia experiencial. En 1969 usa por primera vez en una publicación, el término “Focusing”. Método que venía desarrollando desde 1962. Es autor de más de 250 publicaciones sobre su método.
¿Cómo llegó Gendlin a descubrir y desarrollar su método?
A principios de los 60’, Gendlin empezó a investigar sobre la siguiente pregunta: ¿Por qué la psicoterapia ayuda a algunas personas y a otras no? Estudiando a personas de éxito en la psicoterapia y a personas sin éxito descubrió que las personas de éxito durante la terapia empezaban a hablar más despacio, a expresarse con mayor dificultad y a buscar a tientas las palabras adecuadas para describir algo que sentían en ese momento, y solían decir que experimentaban esta sensación en el cuerpo. O sea tenían una sensación vaga y difícil de describir en el cuerpo. Por contraste, quienes no tenían éxito en la terapia se mantenían todo el tiempo en el nivel mental. Gendlin se propuso entonces convertir esta habilidad en método de terapia. Para quienes no poseen esta habilidad naturalmente es posible aprenderla y desarrollarla en sesiones de trabajo, de tres horas, que pueden variar entre una y ocho.
¿Cómo se aplica, cómo se trabaja?
En su forma esencial el Focusing se desarrolla a través los llamados “seis pasos”.
www.esalensur.cl 1


1. 2.
Despejar un espacio La sensación sentida

Donde se generan las condiciones apropiadas para iniciar el contacto consigo mismo.
A partir de un tema o problema o, simplemente, a partir de la atención en sí mismo, el participante chequea sus sensaciones hasta focalizarse en la que se torna más nítida o permanente. Permanece atento a ella.
Encuentra un asidero para esa sensación sentida, es decir, una palabra o imagen o frase que emana desde ella.
Va del asidero a la sensación sentida y viceversa hasta considerar que la resonancia entre ambas es exacta, es decir, la sensación sentida corresponde a esa palabra o frase y viceversa.
A la sensación sentida le son planteadas preguntas, cuyas respuestas se espera emanen desde ella. Buenas preguntas son: ¿Qué es lo peor o lo mejor de todo esto? ¿Qué necesito para sentirme mejor? Usualmente las respuestas que emerjan nos llevarán a algún estado de alivio.
La acogida a lo sucedido y su integración al sí mismo producirá un nuevo estado, un cambio cualitativo en la persona.
Los seis pasos del Focusing son:

3. Asidero
4. Resonar
5. Preguntar
6. Recibir

¿Qué facilita un buen trabajo profundo? ¿Qué obstaculiza un buen trabajo?
En mi experiencia, la aplicación del Focusing resulta más profunda y significativa cuando a través de un recurso de ampliación de la conciencia (propio de la terapia Hakomi) el proceso ocurre en un estado que llamaré de meditación asistida. El contacto interno corporal alcanza profundidades insospechadas y relevantes. Por otra parte, si a partir del 5o paso incorporo todo el bagaje de directrices y recursos propios de la terapia Gestáltica es indudable que los propósitos de cambio y especialmente de cambio organísmico tendrán una alta probabilidad de ocurrir.

Otro recurso que permite un trabajo profundo es el uso de sondas corporales o verbales, es decir, de frases que el participante se dice internamente ya sea para chequear qué le ocurre o para resolver un estado interno no-resuelto. Ejemplo: “Observa que te ocurre cuando escuchas en tu interior a tu padre diciéndote - hijo siempre te he querido”. Del mismo modo el contacto corporal apropiado puede “desbloquear un punto muerto” y generar un intenso movimiento de integración. Ejemplo: “Observa que te ocurre cuando recibes el abrazo de tu compañera como si fuese el de tu hija”.
Los obstáculos suelen venir de un uso exacerbado de la razón y la mente. En tales circunstancias, opino que debemos bogar a favor de la corriente, considerar esas habilidades exacerbadas un aliado y movernos con otros recursos, vale decir, metáforas de tipo eriksonianas, Logoterapia y Programación Neurolinguística.
¿Se agota esta técnica en la percepción corporal, emocional? ¿Podría abrir el espacio hacia visualizaciones, intuiciones?
No, en ningún caso, más bien resulta ser un método de alta integración con otros métodos. Además, a partir de 1985 (4) Gendlin viene desarrollando especialmente un trabajo de integración entre focalización corporal y sueños. Los sueños, en términos simples, diremos que vienen desde el inconsciente. El Focusing se mueve en ese “borde”. Busca siempre traer lo implícito al plano de lo explícito. Un sueño contiene muchos elementos implícitos que pueden ser explicitados a través de las sensaciones que me evocan.
¿Es espiritual la técnica del Focusing? ¿Es compatible con prácticas espirituales?
Hoy en día muchos métodos de acompañamiento terapéutico se apoyan en alguna forma de trance, inducción hipnótica, estado de conciencia ampliada o meditativa. Diferenciar, en la experiencia personal, entre estado meditativo, estado de trance, o estado de conciencia ampliada, puede resultar siendo un asunto muy sutil. Lo relevante y fundamental es, a mi modo de ver las cosas, cuál es el grado de integración organísmica que alcanzamos, y cuánto de ella nos trasciende y hace trascender hacia un sentido profundo de humanidad y de existencia. A fin de cuenta tocar el átomo más profundo de mi propio ser es también tocar mi inseparatividad con universo y la existencia. La “sensación sentida” es un pequeño gran paso en esa dirección.
¿Y qué es la “sensación sentida” o “felt sense” de Gendlin?
Digamos que es algo que está en el origen o fuente de mi sensación. Algo que es diferente a una emoción. Algo que tiene su propio significado, pero que su nivel de riqueza, y complejidad lo hace quedar disminuido al expresarlo en palabras. Más bien me resulta fácil objetar las descripciones verbales que no le representan cabalmente. De ahí la conveniente necesidad de estar en un estado de conciencia ampliada, que me permitirá comprender sin palabras lo que me sucede. Luego, cuando desde la propia sensación originaria comienzan a emanar las palabras ocurre lo que he llamado “integración organísmica”. La vieja dualidad de cuerpo y mente que instalara, entre otras, la Escolástica en nuestras vidas y cultura, tiende a desaparecer y el anhelo Holístico se hace realidad. Puedo ser uno conmigo mismo y a partir de aquello uno con el universo y la existencia. Lo que Ron Kurtz (4), creador de la terapia Hakomi, ha descrito como “principio de universo participatorio”. Es decir, la sensación sentida es una sensación corporal implícita y holística, de carácter complejo. Contiene un entramado de significados muchos de los cuales no llegan a ser palabras, pero sí intuiciones profundas. La sensación sentida nos permite descubrir que dentro de nosotros hay algo más fiable y certero que la razón. Y que siempre ha estado al interior de cada uno de nosotros. Sólo que hace siglos que nos desconectamos de nuestra interioridad y la reemplazamos por algo muy externo como es la lógica. Fuimos endiosando a la razón, siendo que la razón no es más que un medio. También reemplazamos meditación por reflexión y conciencia por mente. Restituir la meditación y la conciencia es necesario.ç
¿Qué otros aporte trajo consigo el Focusing?
Con Rogers y Gendlin hubo un importante cambio paradigmático en psicoterapia. En la mirada que nace a partir de ellos que da modificada la relación paciente/especialista por otra de carácter más horizontal que yo llamo participante/acompañante. Por ejemplo Martin Siems desarrolla en Alemania la idea de “Clubes”; Significa que dos o más personas se reúnen bajo la asistencia técnica temporal de un especialista, aprenden las claves de las funciones de participante, acompañante terapéutico y de retroalimentador y trabajan a solas, dentro o fuera del salón de sesiones, intercambiando esas funciones. Todos son participantes, todos son acompañantes terapéuticos y todos son retroalimentadores. Es lo que yo he llamado “la fuerza de los pares”. La relación sanadora ocurre a partir, entonces, de relaciones entre personas reales y no entre una persona que asume un rol, el de paciente, y otra que asume otro rol, el de médico, psicoterapeuta o chamán. Esas relaciones, en opinión de Rogers, no sanan, enferman. Se trata, en mi opinión, de apoyar a las personas a que sean sus propios sabios y sanadores. Después de todo ¿quién puede conocerme mejor y más que yo mismo?
Gendlin ha señalado que su método ha permitido que las personas cambien, pero no ha logrado que las estructuras y el mundo cambie. Esa es una tarea por hacer. Por ahora, el Focusing tiene variados campos de aplicación, desde focusers trabajando en Afganistán en tiempos de guerra, hasta su aplicación en psicoterapia, ciencias, medicina, educación, creatividad y espiritualidad, siempre en un deseo de construir un mundo de paz.

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