10 de marzo de 2013

VENADO...animal de poder




la cariñosa La flor de la dulzura, Un abrazo venido de lejos.


Un día el Cervatillo oyó al Gran Espíritu llamando a la Montaña Sagrada.
 El Cervatillo inició inmediatamente su jornada, sin imaginar que un terrible demonio cuidaba la entrada del camino que llevaba a la morada del Gran Espíritu. El Miedo estaba intentando impedir que todos los Seres de la Creación se aproximaran del Gran Espíritu. Quería que todos los seres vivos pensaran que el Gran Espíritu no deseaba ser perturbado. Esto dejaba el demonio satisfecho, pues él se sentía poderoso y preocupante.

El pequeño Cervatillo no sintió el menor miedo, y ni se asustó cuando se deparó con el Miedo, arquetipo del más terrible de los demonios. El Miedo escupió fuego y humo sobre el Cervatillo e intentó atemorizarla con gritos terribles.
Cualquiera otra criatura habría muerto de miedo o intentado escapar el más rápido posible, pero el Cervatillo no hizo nada disto. Él se limitó a pedir gentilmente al demonio:
- Déjeme pasar, por favor. Yo estoy yendo a ver el Gran Espíritu.
Los ojos del Cervatillo estaban repletos de amor y compasión por este Ser tan grande y tan feo... 

El Miedo se quedó totalmente desconcertado con la actitud del Cervatillo y con su propia incapacidad de asustarlo. Nada que él pudiera intentar podría amedrentarlo, pues el amor del Cervatillo había penetrado su corazón triste, feo y empedernido.
Para la propia consternación del Miedo, su corazón de piedra comenzó a ablandar con el amor y la gentileza persistentes del Cervatillo, de modo que el cuerpo antes gigantesco del Miedo encogió al punto de quedarse del tamaño de una cáscara de nuez. El amor, la compasión y el cariño personificados por el Cervatillo abrieron el camino para que todos los hijos del Gran Espíritu pudieran, de ahí por delante, alcanzar el tope de la Montaña Sagrada sin que el Miedo consiguiera impedir su pasaje.
El Cervatillo nos enseña a usar el poder de la gentileza para tocar los corazones y las mentes de todos los seres machucados por la existencia, y que están siempre intentando en los mantener lejos de la Montaña Sagrada. Así como existen pequeñas manchas blancas y negras en el pelaje del Cervatillo, debemos aceptar a amar tanto la luz cuanto la oscuridad para que seamos capaces de crear un mundo de amor y seguridad para todos aquellos que recogen la paz.
Si el Cervatillo tuvo la gentileza de abrir camino hasta sus cartas hoy, es decir señal de que usted está siendo solicitado a despertarse en su íntimo el amor y la ternura capaces de curar cualquier herida.  

Emplee la gentileza para resolver sus dilemas actuales y vuelva a ser como la brisa de verano: caliente y acariciante. Esta es la mejor solución para sus problemas y, si usted emplear esta táctica, el camino estará libre para que usted alcance la Montaña Sagrada, su refugio de equilibrio y serenidad, a partir de lo cual usted será guiado por el Gran Espíritu.

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