18 de marzo de 2013

EL AMOR NO ES UNA PIEDRA



El amor no se queda ahí como una piedra, tiene que cultivarse, como planta; todo el tiempo, renovado.
 Nos encanta ser amados, nos encanta que nos contengan, que nos acaricien.
 También nos encanta una muestra de agradecimiento. Y nos encanta saber que
 hemos sido escuchados.

 Los amigos, los esposos, los niños de nuestras  vidas  quieren lo mismo de nosotros. Al igual que un jardín que necesita agua, el
 sol, el desmalezamiento para nutrir el crecimiento, también el amor  necesita atención.
Para llegar a ser personas íntegras y sólidas,  necesitamos cuidado tierno. Y también tenemos que dar lo que tenemos.
 Aquellos a los que nutrimos bendecirán a nuestro crecimiento.

 El amor es dinámico, no estático. Siempre está cambiando, y siempre cambia
 a los involucrados. Desde que entramos a este programa, donde el  compartimiento
 de uno mismo, la expresión abierta de amor son profundamente evidente,
 cada  uno de nosotros ha cambiado. Y nuestra presencia ha cambiado otros. Hemos
 aprendido a aceptar el amor y a darlo. Pero mejor aún, hemos aprendido que
 merecemos amor.

 Voy a mirar a otros a mi alrededor hoy, y me acordaré que mi crecimiento y
 el de ellos depende de amar y ser amado. Voy a llegar. Puedo renovar el
 amor.

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