25 de abril de 2013




Cuando el caos llega a tu vida, sea sin previo aviso o iniciado por ti, hay varias cosas que pueden ayudarte:

- Ármate de paciencia. El proceso se va a desarrollar según sus tiempos, no los tuyos. Y aunque pienses que ir más rápido sería lo mejor piensa que si tu vida corriese peligro y estuviese en las manos de alguien. ¿Qué preferirías que fuese rápido o se tomase el tiempo necesario a fin de estar bien? Nos gusta pensar que tenemos el control pero la realidad es que no controlamos nada más allá de nuestra propia actitud ante los eventos que la vida nos pone delante.

Confía en que como dice Julia Roberts en la película "Come, Reza, Ama", las ruinas son el camino de la transformación. Nada realmente verdadero puede derrumbarse, sólo lo falso, lo ilusorio no aguanta en pie cuando se lo cuestiona o golpea. Tu ser no puede sufrir, pero tu personaje, aquel que crees que eres, si.

Contrata un buen "maestro" de obras. Recuerda que si escoges el "ego", la parte miedosa de ti, esta situación servirá a su propósito que no es otro que el sufrimiento, el ataque, la negación. Si por el contrario contratas al Espíritu, el amor en ti, lo utilizará para derrumbar todo lo falso y devolverte a la paz que eres. Pídele que entre en tu mente y corrija la causa de esta situación para que la verdad de quien eres pueda salir a la luz. Que te muestre esta situación a través de sus ojos ya que los tuyos no pueden ver más allá del caos en el que te encuentras.
"Te entrego esto para que lo examines y lo juzgues por mí. No dejes que lo vea como un signo de pecado o muerte, ni que lo use para destruir. Enséñame a no hacer de ello un obstáculo para la paz, sino a dejar que Tú lo uses por mí, para facilitar su llegada."  UCDM, T-19.IV.D

Actúa, ponte en marcha para hacer aquello que sientas que tienes que hacer. Si sigues los tres primeros pasos, te aseguro que este será natural, guiado no por la impaciencia sino por el amor. Habrás vencido la resistencia al cambio y el proceso fluirá de la misma manera que el río sigue su cauce sin necesidad de que lo empujes. Desde este nuevo espacio la acción es inspirada, como ya hablamos en otra entrada de este mismo blog, y no desesperada guiada por el miedo.
Pero todo ello no servirá de nada si antes no aceptas la situación y las emociones que la acompañan. Cuando empezaron las obras pensaba que no era el mejor momento para mi (mis tiempos). En el fondo seguía queriendo ser yo la que controlaba y pensaba que otro momento sería más propicio. Pero la realidad es que las obras ya estaban, el techo del baño ya estaba en el suelo, podía seguir negándolo e imaginando que las cosas deberían ser de otra manera o podía aceptarlo y empezar a trabajar con ello. Todos los "y si..." y "debería..." que te estés diciendo con respecto a tu situación son una forma de negar la evidencia. Pensar que no deberían de haberte dejado, o echado de tu trabajo. Que no deberían de haberte puesto los cuernos, que deberías de tener más trabajo, o tu jefe debería de ser más atento, son las formas que utilizas para esconder el miedo a asumir que eso que temías ya está aquí. Pero recuerda que lo que realmente eres no se puede ver amenazado por nada, sólo lo que crees ser puede serlo.

Como dice Byron Katie, autora de "Amar lo que Es", "únicamente sufrimos cuando creemos un pensamiento que está en desacuerdo con lo que es. Si quieres que la realidad sea diferente de lo que es, podrías intentar enseñarle a ladrar a un gato y obtendrías el mismo resultado. Puedes intentarlo una y otra vez, y al final, el gato te mirará y volverá a decir: "Miau"."

Hoy cuando iba a escribir esta entrada me encontré con un texto sobre el origen de Hawái. La mayoría habremos fantaseado en algún momento con la idea de ir allí de vacaciones. Su vegetación, sus aguas cristalinas hablan de su belleza. Sin embargo el origen de Hawái es volcánico, al igual que otras islas soñadas como Santorini o la Polinesia Francesa. El origen de lo que vemos y admiramos hoy es el resultado del caos, de la explosión volcánica que disparó millones de toneladas de lava fundida desde las profundidades del océano haciendo que rocas inmensas emergiesen a la superficie. Durante siglos la lava fundida siguió derramándose sobre si misma de forma caótica hasta que la isla fue tomando forma. Los vientos y los pájaros fueron derramando semillas que echaron raíces y se elevaron hacia el cielo creando la vegetación que hoy conocemos. Toda esa belleza no habría sido posible sin el caos que la precedió.

© Iciar Piera Iglesias

"El desorden que estás atravesando representa el nacimiento de algo tan majestuoso que ni siquiera puedes comenzar a entender su fuerza y su potencial. La forma de tu vida cambiará tan radicalmente que tendrá muy poco que ver con la desolada isla psicológica en la que vivías. La desorientación y la confusión momentáneas que estás sintiendo no son más que un período de transición dentro de una sinfonía más inmensa que te conducirá del infierno al paraíso." Alan Cohen

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