Ir al contenido principal

Aceptemos Que Hay Personas Que No Quieren Sanarse



Si tú sanas a otra persona que no quiere curarse, te detestará.
Luchará contra ti, luchará con el objeto de paralizarse de nuevo.
Pero al haber realizado una toma de conciencia no lo logrará y te hará culpable de todas sus desgracias.
En la medida que no quería ser curada, le has hecho un mal enorme.
Nos habituamos a nuestra enfermedad, si alguien nos trastorna entramos en crisis…
No hace falta odiar al que te cura.
Eres tú quien lo hace.
Si el otro te ayuda a realizar una toma de conciencia, ¡Deja de odiarlo!
Tu odio es tu defensa.
Cuanta mayor es la conciencia que absorbes, más detestas a esa persona que lo ha provocado. Prefieres quedarte en la enfermedad porque es más confortable y porque tienes miedo a la vida. ¡Vence ese miedo! Tu Dios interior te lo enseña paso a paso.

Archivado en: Alejandro Jodorowsky,Consciencia,Sanar

Comentarios

Entradas más populares de este blog

JOYAS DEL AGNI YOGA....

PELIGROS DE LA IRRITACIÓN El veneno resultante de la irritabilidad se llama "imperil" - un peligro dominante. Ese veneno, absolutamente concreto, se precipita sobre las paredes de los canales nerviosos y, de ese modo, se esparce por todo el organismo. (...) Solamente el descanso puede ayudar al sistema nervioso a vencer ese peligroso enemigo, que tiende a provocar las más variadas irritaciones y contracciones penosas del organismo. (...) Cuanto más sutil es el sistema nervioso, más penosa resulta la precipitación del imperil. Ese mismo veneno, con un ingrediente, puede contribuir para la descomposición de la materia. Los organismos especialmente sensibles pueden comprobar que durante el período de mayor intensidad de las manchas solares, los rayos de dicho astro, por su cualidad, se vuelven insoportables para ellos. También durante la caída de grandes meteoros se puede sentir un estremecimiento del sistema nervioso. Hasta ahora, las personas han sido incapaces de tomar ...
La Fe que produce milagros y que mueve el Corazón de Dios, es típicamente la fe que involucra riesgo. Debemos de arriesgarnos a creerle a Dios, aunque todas las circunstancias nos digan que es imposible. No podemos conformarnos con la condición que estamos, debemos de ir por nuestro milagro.
  No se puede hacer nada para cambiar lo que ya pasó, pero sí se puede hacer mucho para cambiar lo que viene.