Desde entonces convivo con ellos de otra manera, me acompañan, me traen mensajes, me gusta su compañía, he aprendido de ellos y con ellos. No son tan malos como creemos. A mi me gustan, me tranquiliza tenerlos conmigo, de mi depende saber darles su lugar.
Hoy cuento con muchísimos recursos y estrategias que puedo compartir con otras personas. Pero es mejor y más importante  que tú encuentres las tuyas propias, que sean a tu medida. En este proceso también puedo acompañarte, para aprender a aliarte con tus miedos, que no te limiten sino que te potencien!
Admitir mis miedos me abre puertas, me coloca en otro lugar, me permite un cambio de actitud, hacia la apertura, la aceptación y la acción.¿Te has encontrado alguna vez con personas que todo lo saben? Seguro que sí. Pero hay una cosa que éstas personas no saben, y es que se están cerrando puertas a su crecimiento. La soberbia del que todo lo sabe impide a la humildad la posibilidad de  reconocer fallos, carencias, limitaciones, y con ello limita la búsqueda de nuevos saberes y alternativas.

Parece mágica esta frase! Que potencia! Cuantas veces echamos a perder un encuentro, una conversación por decir lo que no tenia sentido decir en ese momento, en ese contexto y con esa persona… Reconocer lo que me está pasando por dentro, escuchar mi cuerpo me da las señales para poder poner las palabras “adecuadas” a la situación.

Hoy en una sesión surgió la duda y la confusión. Tanto mi cliente como yo conectamos con ello. Eso estaba ahí, un caos, una confusión y desde ahí pudimos dejarnos estar en esa confusión, incluso darnos el permiso para estar perdidas, sin encontrar un sentido… y curiosamente empezamos a ver un poco de luz, un nuevo punto de partida, un pequeño movimiento interior, seguido de un cambio de actitud brutal y potente. 
“Admite que eres hiriente y empezarás a cicatrizar las heridas. Admite que te importa y las cosas que de veras te interesan se fortalecerán.
A menudo, ser honesto contigo mismo, con los demás, con la vida puede resultar difícil y hasta dar miedo. Sin embargo, la sinceridad es siempre la ruta más confiable, más directa para realmente alcanzar aquello, lo que fuere, que quieras conseguir.
Todo intento de engaño terminará siendo un desperdicio de tu valioso tiempo. Vive la verdad de quien tu eres, y así sacarás a relucir el mejor Tú que podrías llegar a ser”.