9 de enero de 2013

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Y las computadoras fulminaron al hombre…
Tecleamos… escribimos…
no hablamos, nos teclean, leemos,
y aunque no escuchamos,
vivimos pendientes de
una lista de nombres…
Escribimos poemas, sin saber quién los lee,
recibimos respuestas sin saber quién las manda…
Copiamos, hurtamos, mentimos, y
nos mentimos a nosotros mismos, y nos engrandecemos….
Un pequeño
pero un gran espíritu
nos domina…
Puede ser mano ruda, puede ser suave
y blanda; mas, ¿qué importa la mano?
¡Importa quien la provee!
Pero sucede a veces,
que brota una emoción…
Una carta nos “canta”
sus noches pasionarias…
Otra carta nos “llora”
sus noches solitarias…
Y otra carta provoca
que nazca una ilusión…
¿Es acaso esta forma,
nueva forma de amar?…
Amar a quien no veo,
¿No es acaso espejismo?
¿No es soñarte despierto, acaso paroxismo?
¿No es acaso demencia, dolerme tu dolor?
Es para mí tan nuevo esto, que es extraño…
¡No sabía que existiera!
¡Nunca lo había sentido!
Pero tú y yo exploramos mundos desconocidos…
Y fue así que aprendimos,
que en amor no hay tamaño.
Pensé que era demencia,
pensé que era locura…
Pensé que era imposible quererte sin ver tu cara.
Pensé que era utopía sentir
que yo te quería y percibir tus besos,
tu aliento y tu ternura.
Y es mi computadora quien me
tiene a ti atada.
Y solo de leerte me mantengo en suspenso,
porque aunque no me hables,
te tengo en mi silencio,
y en silencio te quiero,
como hacía mucho no había querido…

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