BESOS...





Mares secos
devorados enteros
en el inclinado eje
de los besos,
besos sedientos,
ciegos, sordos
por hambre de besos.
El tiempo gotea
aceitoso, lento
sobre las noches
y ya no puedo retenerlas,
resbalan entre mis dedos
untuosamente ennegrecidas
Cuesta respirar en ellas.
Y seguir naufragando
en estos mares secos
también cuesta,
pero mi playa es un cadáver
lejano, solitario
tragado por un cementerio
desmemoriado
y vigilado
por espadas al filo
de los muertos.
Las batalladas espadas
que separan
lo que fue de lo que es.
No me llames, no ves
que no hay donde volver.

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