7 de enero de 2013

BESOS...





Mares secos
devorados enteros
en el inclinado eje
de los besos,
besos sedientos,
ciegos, sordos
por hambre de besos.
El tiempo gotea
aceitoso, lento
sobre las noches
y ya no puedo retenerlas,
resbalan entre mis dedos
untuosamente ennegrecidas
Cuesta respirar en ellas.
Y seguir naufragando
en estos mares secos
también cuesta,
pero mi playa es un cadáver
lejano, solitario
tragado por un cementerio
desmemoriado
y vigilado
por espadas al filo
de los muertos.
Las batalladas espadas
que separan
lo que fue de lo que es.
No me llames, no ves
que no hay donde volver.

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