9 de diciembre de 2012

RESPETEMOS Y VALOREMOS NUESTRAS NECESIDADES







Cuando no pedimos lo que queremos y necesitamos, nos 

menospreciamos a nosotros mismos. Merecemos lo que 

nos corresponde.

Quizá los demás nos enseñaron que no era educado o 

apropiado que habláramos por nosotros mismos. La 

verdad es que, si no lo hacemos, nuestros deseos y 

necesidades insatisfechos en último término vendrán a 

rondar nuestras relaciones. Podemos terminar 

sintiéndonos enojados o frustrados, o podemos empezar 

a castigar a alguien más por no averiguar lo que 

necesitamos. Podemos terminar la relación porque no 

satisface nuestras necesidades.

La intimidad y la cercanía solamente son posibles en una 

relación donde ambas personas pueden decir lo que 

quieren y lo que necesitan. Una intimidad sostenida así 

lo exige.

A veces podemos tener que exigir incluso lo que 

queremos. A eso se le llama fijar un límite. No hacemos 

esto para controlar a otra persona, sino para ganar el 

control de nuestra vida.

Nuestra actitud hacia nuestras necesidades también es 

importante. Debemos valorarlas y tomarlas en serio si 

esperamos que los demás nos tomen en serio. Cuando 

empecemos a darle valor e importancia nuestras 

necesidades, veremos un cambio notable. 

Encontraremos nuestros deseos y necesidades 

satisfechos.

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