9 de noviembre de 2012

SED FIELES A VOSOTROS MISMOS

Esto por encima de todo:

A vuestro propio ser sed fieles, y de ello se seguirá, como la noche sigue al día, que no podréis ser falsos con ningún hombre. (William Shakespeare).

 Una afirmación fundamental para aquellos que nos quedamos atrapados en la tormenta de necesidades y sentimientos de los demás.
 Escuchar al yo.
¿Qué es lo que necesitamos?
 ¿Se están satisfaciendo esas necesidades?
¿Qué sentimos?
 ¿Qué necesitamos hacer para cuidar de nuestros sentimientos?
 ¿Qué nos están diciendo nuestros sentimientos acerca de nosotros mismos y del rumbo que necesitamos seguir
 ¿Qué queremos hacer o decir?
¿Qué nos están diciendo nuestros instintos?

 Confía en ellos, aunque no tengan sentido o se contrapongan con las reglas o las expectativas de otras personas.
A veces, las exigencias de otras personas y nuestras confusas expectativas acerca de nosotros mismos junto los mensajes acerca de nuestras responsabilidades hacia los demás  pueden crear un lió grande, y complicado.

Podemos convencernos incluso de que darle gusto a la gente, yendo en contra de nuestra naturaleza y no siendo honestos, ¡es lo mas amable, lo mas honesto que podemos hacer!

 Eso no es cierto.
Simplifica las cosas.
Vuelve a lo básico.
Deja ir la confusión.

Al honrarnos y respetarnos a nosotros mismos, seremos sinceros con los que nos rodean, aunque les desagrademos momentáneamente.

A vuestro propio sed fieles.
 Palabras sencillas que describen una enorme tarea que nos puede hacer volver al camino.

 “Hoy me honraré, me apreciaré y me amaré a mí mismo. Cuando esté confundido acerca de qué hacer, me seré fiel a mí mismo. Me libraré de la influencia que los demás, y de las expectativas, que tienen sobre mí”.

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