4 de septiembre de 2012

Toma el control de las situaciones estresantes



Tienes que enfrentar una situación que te provoca estrés. Tal vez finalmente te decidiste a aprender a manejar, estás a punto de asistir a una reunión importante en la oficina, tu pareja se enojó contigo y sabes que van a discutir, o tienes que presentarte a un examen. ¿Cómo vencer esa sensación de agobio que te paraliza, quitándote objetividad y provocando distintas reacciones psicosomáticas? Solo ten en cuenta que debes dirigir tus esfuerzos a combatir los enemigos de la excelencia.

Algunas veces trataste de dilatar el momento temido, te distrajiste, buscaste excusas para evadirte. Todo esto solo sirvió para aumentar la tensión y el malestar, por lo que estabas menos preparado para el gran evento. Lo primero a tener en cuenta es decidir que vas a enfrentarte al momento que se avecina, con una actitud renovada. Al tomar la decisión que vas a transitar por esa situación de la mejor manera posible, estarás centrando tus energías para estar bien dispuesto y dar lo mejor de ti utilizando todas tus capacidades al máximo: esto es excelencia.

En el proceso de comunicación empleamos tres canales de percepción, el visual, el auditivo y el sensorial. O sea, lo que vemos, lo que oímos y lo que sentimos están en juego al relacionarnos con otras personas. Hay tres enemigos de la excelencia, y cada uno está relacionado con el canal predominante en el momento de realizar una acción.

Identifica quién es el enemigo

El enemigo visual consiste en tener una visión demasiado estrecha, ya que no nos permite ver distintas opciones para el buen manejo de la situación. Si cuando llega el momento de verte frente a frente con esa situación de estrés se te presentan imágenes, ¿qué ves? ¿Qué color tienen? ¿Son nítidas o borrosas? ¿Rápidas o lentas? ¿Son actuales o de cuando eras más pequeña? ¿Quiénes más aparecen en estas imágenes? ¿Son imágenes reales o creadas?

El exceso de diálogo interno es el enemigo auditivo, son las voces internas que nos dicen cosas y nos dificultan o impiden concentrarnos. ¿Qué escuchas al hallarte en estas circunstancias? Voces, ¿qué dicen? ¿Cómo son? ¿De dónde provienen? ¿Son tuyas? ¿De quiénes son? ¿Puedes escuchar la tuya en medio de ellas? ¿Qué dices? ¿Qué te responden?

El exceso de tensión es el enemigo sensorial, que puede manifestarse como un síntoma físico o psíquico, y también como una gran incomodidad. ¿Sientes angustia, miedo a algo en particular, inseguridad? ¿Recuerdas a algún miembro de tu familia que tenga reacciones similares? ¿Alguna de las personas que cumplieron un rol importante en tu crianza te restringió demasiado, o te desvalorizaba, haciéndote sentir que: “Nunca lo lograrás”, “Eres un inútil”, o expresiones parecidas?

Todas estas preguntas están relacionadas con el hecho de que habitualmente copiamos nuestros patrones de comportamiento de otra persona, por lo general, de manera inconsciente. Sin lugar a dudas, clarificar el origen de tu forma de lidiar contra las situaciones estresantes modificará tu actitud hacia ellas, ya que podrás decidir tu modo propio de hacerles frente y sacar a relucir todas tus capacidades.

¡Apuesta a ganar la batalla!

Como ayuda extra, verifica cuál de los enemigos de la excelencia se presenta más asiduamente en ti, o tiene más fuerza: lo sabrás luego de haber contestado las preguntas anteriores.

Si es el enemigo visual, imagínate en la situación de estrés como habitualmente te ves. Ahora, oscurécela y defórmala hasta que resulte irreconocible. Sobre ella, visualízate como realmente te quieres ver al enfrentar esa situación, ponle mucho brillo y colores alegres a esta imagen.

Si el enemigo es auditivo, ponle a las voces que se te presentan el tono de algún personaje divertido, por ejemplo, el pato Donald o tu caricatura preferida de cuando estabas en la escuela. ¡Es divertido hacerlo y el resultado será asombroso!

Por último, si el enemigo de la excelencia es sensorial, antes de enfrentarte al momento que te genera tensión, cierra los ojos un instante (aunque para ello tengas que ir unos segundos a otro sitio) e imagina que estás en tu lugar favorito de vacaciones. Llénate el espíritu de la energía del lugar y de todas las cosas agradables que te transmite, piensa que guardarás esta sensación tan especial dentro de ti durante varias horas… ¡Y adelante! De ahora en más ya puedes desenvolverte con toda tu excelencia y lograr resultados sorprendentes.

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