15 de septiembre de 2012

LA DECADENCIA ES BAJA EN CALORIAS




Arte, amor, política, conocimiento, revolución, muerte: todos esos temas que quemarón el cerebro de los filosofos, santos y artistas del pasado, murieron de tanto ser evadidos por temor a sus consecuencias, desaparecieron dejando tras su descomposición un vapor, una ventosidad: lo light: eso que sustituye la sacarina por el algodón de azúcar, lo light es siempre sucedáneo. Lo light, placebo de la existencia, aliviana el curso de lo real; lo disimula, nos da en cambio una versión dulzona, ingenua, digámoslo: idiota de la realidad. Lo light es abreviatura, atajo, esperanza de que se puede salir adelante haciéndole trampitas a la vida. Cuando toda forma de dominar la realidad deviene ilusoria, la ilusión deviene única realidad.
La regla de lo light es la sistemática omisión de lo pertinente: cigarro sin nicotina, café sin cafeína, azúcar sin azúcar, sexo sin sexo: es decir pornografía barata que siempre es la más cara, música sin música, osease: Paulina Rubio y Luis Miguel. Todo lo sistemáticamente privado de sí mismo es light. Por ello el material light es de plástico: alimentos, literatura, suerte de plástico, ética light del teletón, el bestseller que te indica el único camino posible hacia la desgracia disfrazada de felicidad, el eufemismo, que ya no le llama invalido al invalido sino persona de capacidades diferentes, al ciego invidente y al obeso "gordito", ya no le llama ladrón de cuatro patas al mondrigo político cebado, sino: benemérito padre de la patria, usando la figura retórica light: ya saben, esa que dice: Demos nuestro granito de arena, échale muchas ganas, en infinitum, si se puede! todas esas frases que no dicen nada, porque nada quieren decir, en cuanto intento de reacomodar los signos sin alterar lo que designan, toda retórica es light.
Lo light es resultado sin proceso, sazón sin maduración, resumen sin sustancia, truco para saltarse toda prolongada agregación de esfuerzos. El tiempo, máximo hilador de causas y efectos, es el coco de lo light. Contra el sano envejecimiento perfila todas sus estrategias de lifting, todos sus zurcidos y remiendos la cirugía light, que es la plástica. ¡Úntese esta crema que además de quitarle la celulitis, lo hace más clarito, métase al quirófano de la metamorfosis, tráguese este menjurje para que adelgace lo que engordó tragando Mac Donals!, ¡Porque ud. no vale por lo que sabe, ni por lo que hace, su bondad y solidaridad no valen, lo único que hay valor en ud. es un cuerpo bello y joven, apetecible a los 60! Si no vean a la patética tigresa, a sus 100 años más que cumplidos, regodeándose con jovenzuelos, porque en está sociedad adolescente no se quiere crecer, alcanzar la edad adulta, pintar canas, traducir la experiencia en una visión objetiva de la realidad causa terror y ahora vemos vaquetones de más de treinta, con los pelos pintados, vestidos coquetamente y hablando como imberbes de 15. Contra el estancamiento social del tiempo extrema sus hecatombes de signos efímeros esa ilusión de cambio que es la moda, ese cambio de ilusiones que es la política.
El cuerpo, rotunda concreción orgánica, con sus excreciones, humores, ha de ser eufemizado por lo light. Ángeles y modelos no menstrúan, o no debe parecer que lo hacen. En su obsesión por ocultar la función real y mostrar la simbólica, postula lo light vientres que no digieren, senos que no amamantan, carne que no envejece. La biología no existe. Toda expresión fisiológica ha de ser nulificada. El apetito es crimen, el vello tabú, el olor pecado mortal, el sudor alta traición. El desodorante es el sacramento light. La anorexia, su estado de gracia. Santidad cosmética, en su odio fundamentalista a lo real. El tranquilizante es la emoción light.
La mujer, la afirmación más rotunda de la naturaleza, sólo puede ser desvirtuada mediante los rituales del artificio que la reducen al plástico. Imposibilitado de hacer light a la mujer, todo lo light quiere feminizarse y sólo consigue parecer contranatura. Maquillaje, pasarela, producción de las apariencias, enemistad con los hechos, lo light intenta reducir el rostro a máscara, la apariencia a estereotipo, la sexualidad a glamour, la identidad a look. En su evitación agotadora de lo natural, lo light es el stress total. Masturbación, amor light.
Medicina light. Prohibición de nombrar términos tan pesados como órgano, enfermedad, bacteria, anticuerpo, miligramo, toxina, química, muerte. Todas son causas leves: magnetismo, vibración, influencia, meridiano, chakra, minidosis, yin, yan, número, vela perfumada, aroma-terapia, gema, astro. Todos son efectos livianos: limpiezas, armonizaciones, humores, auras, cuerpos astrales, empatías. Lo único pesado es la factura.
Psicología light. La soga se rompe por lo más delgado, la objetividad científica por lo más subjetivo. Yo estoy bien tú estás bien. Tus zonas erróneas. Nacidos para triunfar. El grito primario. No diga sí cuando quiere decir no. Mujeres que aman demasiado. ¿Quién se robó mi queso?, El monje que vendió su Ferrari, SEÑOR, QUITALES LO BRUTO!!! Terapeutas que cobran excesivamente. Psicología como manual para el éxito. Autoconciencia como cursillo de manipulación. Lavado de cerebro con champú acondicionador.
Filosofía light. Al fin todo explicado: no había nada que explicar. Al fin todo aclarado: no había nada que aclarar. Cuán comprometido es no comprometerse. Cuán razonable es no razonar. Como sistema, duda de todo lo que no sea el sistema. Minucia con pretensiones de universalidad, oropel con ínfulas de tesoro, catecismo de la tranquilidad de conciencia, el pensamiento que fracasa en transformar el mundo desiste también de explicarlo, degenera de indagación a coartada. El intelecto, como el agua, desciende siempre a su nivel más bajo.
Economía light. El hombre hecho para el mercado y no el mercado para el hombre. Ninguna mano visible contra la mano invisible. Nada beneficia al débil como ser devorado por el fuerte. Libre competencia entre el tiburón y la sardina, entre el monopolio y el individuo. Mercaderes en el templo, sacerdotes en el mercado. La existencia dedicada a satisfacer necesidades inexistentes. Miseria cool. Crash soft. Crack light.
Política light. Política sin política. Partidos sin partidos. Organizaciones sin ideología. Carismas sin programas. País sin soberanía. Estado sin intervención. Voto negociable. Sufragio endosable. Marketing del consenso. Pragmatismo impráctico. Oportunismo inoportuno. Conversión de todo poder público en propiedades privadas. Conversión de propiedades privadas en poderes públicos. Todos corean la regla de oro: quien tiene el oro hace la regla.
¡Religión light! ¡Misterio sin profundidad! ¡Revelación sin pavor! ¡Iluminación sin trascendencia! ¡Nirvana instantáneo! ¡Paraíso desechable! ¡Purgatorio spa! ¡Fast God! Lea está revista, rece antes de la comida, entregue su diezmo y será salvo…! Consumismo industrial beatificado en el supermercado espiritual. Una formula manoseada para cada necesidad. Un gurú para cada dolencia. Un nuevo culto para cada hipocondría. Indulgencia a crédito, gracia en baratillo, eternidad en cómodas cuotas. Nosotros le vendemos las preguntas y sus respuestas, ¡usted No tiene porque estrenar su cerebro! Además como oferta le entregamos, sin más precio que la renuncia a su identidad: Santidad sin martirio, inmolación a lo pueril, enseñanza gratuita y digerida varias veces, hasta la puerta de su casa. Lo light fulgura en el pontífice fotogénico y blasfema en la concentración de masas que balaa la omniausencia de Dios. En cuanto representación de lo irrepresentable, en cuanto expresión de lo inexpresable, en cuanto falible imitación de lo inefable, liturgias, escrituras y prácticas religiosas son light.
¿Información Light? ¿Medios sin mensaje? ¿Publicidad vuelta información? ¿Información vuelta publicidad? ¿Medios subsidiados por la fuente? El entonces jefe de la mayor potencia militar de la tierra Bill Clinton invade Haití, devasta Somalia, bombardea Afganistán, Sudán e Irak sin declararles la guerra. En lugar de ser ahorcado por crímenes contra la humanidad, según las leyes de Nurenberg, se le enjuicia por manosear a una oficinista. Después el alcohólico Bush pisotea Afganistán e Irak y se lleva entre las patas al mundo entero, su castigo: ser reelegido para que nos siga pisoteando. Lo light, lo superficial, es el trivial espejismo unidimensional de la pantalla, donde los héroes de pacotilla gringos salvan a mundos de oropel en la superficie monocroma del megacine 5, cosmos planos de la mente sin relieve, aplasta toda manifestación cultural hasta reducirla al mínimo denominador común de la banalidad: No existe más cultura que la del Imperio Norteamericano....

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