5 de marzo de 2010


TRANSICIÓN DE LA TIERRA
Fase de preparación más intensa de una nueva humanidad y de una nueva Tierra.

Desde el punto de vista externo, la transición planetaria comenzó el 8/8/88, fecha en la que se intensificó el proceso de transformación planetario y solar.

Considerando que la forma del guarismo 8 contiene a la de todos los demás, se puede decir que los cuatro ocho de esta fecha simbolizan el establecimiento de la supremacía de la Energía Única en cuatro niveles de consciencia: el físico, el etérico, el emocional y el mental, al igual que la Cuarta Iniciación, hacia la cual el planeta se encamina.
La transición de la Tierra está siendo preparada desde hace milenios, lo cual es evidente sobre todo en los últimos tiempos. Se caracteriza por la purificación de su superficie en el ámbito global y por el rescate de los seres que se capacitaron para recorrer caminos evolutivos según las leyes que comenzarán a regir la existencia en el ciclo venidero. Es un período de cambios profundos, entre los cuales se destacan: la sutilización de la vida planetaria, la reestructuración de los niveles de consciencia, el juicio en todos los reinos de la naturaleza, el cambio de la inclinación del eje de la Tierra, la reconfiguración de los continentes y mares, el implante del nuevo código genético en parte de la humanidad que proseguirá su evolución en la Tierra o en mundos más evolucionados, la relación abierta del ser humano de la superficie terrestre con civilizaciones intraterrenas y extraterrestres evolucionadas y la mayor integración del planeta en la vida solar y cósmica. Corresponde también a un importante adelanto en el proceso iniciático del Logos planetario.
Esta transición permitirá la superación de los aspectos materiales de la ley del karma como regentes de la evolución. Los actuales conflictos y desarmonías posibilitan, en parte, el ajuste de débitos kármicos necesario para estos cambios.
Básicamente, la transición está constituida por dos etapas. En la primera, se aplica la ley de purificación en el ámbito planetario, grupal e individual y los seres que no deben sucumbir al caos son rescatados. El enfrentamiento final entre las diversas falanges de las fuerzas del caos redundará en una vasta destrucción externa. En la segunda etapa, la superficie de la Tierra es reordenada y algunos de los seres rescatables trasladados en la primera fase retornan para la reconstrucción del mundo de superficie y la fundación de la nueva civilización. La transición de la Tierra en su totalidad es conducida por Inteligencias y seres intergalácticos, energías suprafìsicas y Entidades intraterrenas que representan leyes inmateriales.
Paralelamente a este movimiento liberador con miras a la redención de la vida terrestre, hay otro, oscuro, organizado por el poder material de la actual civilización. Este tiene por objetivo exterminar una gran parte de la población de la superficie de la Tierra, incentivando a la guerra y al uso de drogas, también lo hace a través del hambre, de las enfermedades y de la miseria, agravadas con la permisividad del llamado poder judicial y con la omisión de los gobiernos. Por medio de la dominación económica y de la corrupción de los polìticos, los representantes de este movimiento (empresas multinacionales, en las cuales se incluyen ciertas organizaciones religiosas) planean apoderarse de las regiones menos contaminadas por la radiación nuclear y las epidemias - regiones que aún posean recursos naturales mínimos, tales com agua potable y áreas cultivables -, y mantener a la población nativa en condición servil o de apatía y de no-reacción. En caso de contaminación nuclear general e incontrolable, imaginan poder trasladarse hacia alguna base física en el espacio, creada con la actual tecnología científica terrestre.
Sin embargo, a pesar de estas apariencias, en los niveles internos de la existencia la continuidad de la Tierra en condiciones de armonía e integrada en el orden cósmico está asegurada. El comportamiento de la humanidad en la actual transición puede conducir el desarrollo de ciertos hechos dolorosos, pero no alterar la consumación de un proceso salvador ya determinado con elementos extraplanetarios que trascienden las fuerzas oscuras. A los individuos despiertos les corresponde perfeccionar la sintonía con las leyes evolutivas superiores y con la Jerarquía espiritual, y servir realmente, sabiendo que el verdadero gobierno de la Tierra es invisible, interior, conocedor de los ciclos y que orienta todo hacia el Bien.
Fuente: Léxico Esotérico de la Obra de Trigueirinho

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