9 de marzo de 2010


DESPIDIENDO A PISCIS

Así es. Estamos en los últimos días de una energía especial que conforma la síntesis intensa de todos los demás Signos del Zodíaco.

La Fuente de Vida que representa al Señor de la energía de Piscis, nos observa en silenciosa meditación.

En esta época final del año zodiacal, cuando estamos dormidos…… ¿o es entonces cuando realmente estamos despiertos?..., alma y materia se contemplan en total serenidad durante ese espacio-tiempo.

Esa observación se centra en el proyecto hecho con consciencia para llevar a cabo durante el período que acaba al comenzar Aries.

¿Cómo nos sentimos? Serenidad o inquietud nos darán la respuesta. ¿Amor unificador o sensación de soledad que forma parte del componente de la separatividad?

Las meditaciones durante este mes, hacen que la personalidad se rinda ante la energía del amor, dando un mayor paso al Alma, trabajando poco a poco en la unidad y en el alineamiento de la dinámica que impulsa la Era de Acuario, construyendo en cada uno de nosotros el camino de servicio más adecuado.

Cuando grandes ciclos universales toman forma primero en el firmamento, la transformación en las masas, a un nivel global en su inicio y posteriormente de una forma individual, si esos ciclos mantienen contacto con nuestros planetas personales, van alterando el nivel de consciencia.

Ha sido sin duda el desarrollo constante durante la era de Piscis, del sentido de esa consciencia y amor en el ser humano, el que nos hace receptivos ahora, cuanto menos a una gran masa de nuestra humanidad a lo que Cristo durante su vida en Palestina estableció mirando ya hacia esta época de Acuario y que está creando ese gran grupo de servidores del mundo.

Cuanta más formación esotérica esté inherente en esos servidores, mayor será la colaboración con la Jerarquía de nuestro Planeta, para así entre todos, ya sea a través de la palabra, de los escritos o de nuestra de forma de ser y estar, traspasar todo ello en el momento oportuno, y despertar quizás respuestas en otras almas que se están acercando a esa Luz que todos amamos.

En este mes, es conveniente aligerar todo cuanto en nosotros ya no es necesario. En forma simbólica y para que todo esto tenga una mayor repercusión en otros niveles, es aconsejable retirar de nuestro hogar todo aquello que ya no tiene utilidad, desde papeles, ropa, objeto o libros.

Dejar espacio, diluir pautas de pensamientos repetitivos, examinar y comprender, dejándolas marchar, emociones que nos retienen. Ese acto volitivo de desprendernos, marca y amplia la entrada de las nuevas energías que ya están preparadas.

A esa pequeña destrucción de lo que es forma y a las que muchas personas se aferran o nos aferramos, ayuda la fuerte energía de Primer Rayo que llega desde el Regente Esotérico y Jerárquico de Piscis, que es Plutón, el cual trabaja con dos energías tan distintas como son el Segundo Rayo de Piscis y el Sexto de Júpiter.

Este Primer Rayo lo estamos viviendo con inmenso respeto en las situaciones que ocurren en nuestro planeta, recordando no obstante, que es tan sólo la forma lo que desaparece, para volver de nuevo su esencia al encuentro de diferentes experiencias.

Intuyendo que los necesarios cambios continuarán en su cometido, vemos que Urano entrará en el Signo de Aries el 29 de Mayo de 2010 y permanecerá allí hasta el 14 de Agosto, retrocediendo a Piscis para colocarse ya, en Marzo del 2011 hasta Marzo de 2019 en Aries.

Júpiter unirá sus energías a Urano en Aries durante Junio, Julio y Agosto, retrocediendo también a Piscis, para unirse durante un año en su intenso trabajo con Urano en un Signo pionero y de fuerza impulsora como Aries, desde Enero del 2011.

Neptuno marca nuestro sentido de trascendencia, nuestra capacidad de ser “instrumentos” de la divinidad, actuando con más fuerza en la elevación colectiva de nuestras almas, exceptuando como comenté antes, que por nacimiento o tránsito afecte a un planeta personal, lo cual puede detonar en nosotros fuertes crisis. En Astrología esotérica se menciona como “descontento divino” que produce en el ser, no estar perceptivos a lo que este planeta nos está indicando.

Observemos a Júpiter en nuestro tema. Él nos habla del anhelo del Regreso a la Casa del Padre, volviendo después de la total integración en nosotros del propio y adecuado sentido de servicio, para salvar por nuestra misma energía a los demás.

Neptuno inspira desde la Casa en que ha decidido estar en el tema natal. Ese punto es importante para el contacto cada vez mayor con el alma que en forma vibratoria diluye a la personalidad y nos libera.

Permitamos desde el profundo silencio interior y el respeto en pensamiento, palabra y hecho, que nuestra Alma nos ayude a comprender y adaptar todos esos cambios que nos llevarán al Hogar del Padre.

Desde el corazón.


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