El sufrimiento es una bendición. Aunque para la mayoría suele resultar y parecer una maldición. Es una bendición para todos aquellos que saben aprender la lección que el sufrimiento conlleva. Es una maldición para quienes tienen como meta y objetivo único en su vida gozar y no sufrir y consideran la vida y el mundo como el escenario y la morada del placer inmediato y sensible. Pero la vida no es eso. Cualquier clase y grado de sufrimiento lleva consigo una enseñanza apropiada a cada momento y situación. Cualquier dolor, cualquier prueba, cualquier contratiempo, cualquier pena y sufrimiento nos quiere decir y enseñar algo. Y una enseñanza de vida es una gran bendición. Pero no es suficiente para que cualquier sufrimiento tenga un sentido didáctico. Es necesario saber sacar la lección. Una frase escrita puede tener una gran enseñanza. Pero no sirve de nada si no se sabe o no se quiere leer. Cualquier prueba, dolor o sufrimiento es la lección clara de que eso es a lo que estamos ...
!No hay nada más apasionante que hacerse preguntas, cuestionarse la vida y preguntarse todo lo que es importante para cada uno¡