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El hábito de postergar

Algunos se preguntarán por qué dejar para mañana lo que se puede hacer hoy, mientras otros encontrarán mil respuestas posibles y seguirán adelante con paso seguro. Se trata de procastinadores, personas que pueden demorar la acción hasta el cansancio. Procastinar es una adaptación del termino ingles procastinate que lo definen como : postpone doing what one should be doing o lo que es lo mismo : posponer algo que se debería estar haciendo. Es la actitud de postergar, diferir, aplazar. El agobio en que suele vivir el individuo contemporáneo lo lleva necesariamente a procastinar. Y, aunque no siempre es un mal hábito –desde el momento que ayuda a priorizar actividades y quizá planificar mejor–, lo cierto es puede convertirse en una duda eterna. La procastinación es un complejo transtorno del comportamiento que a todo el mundo nos afecta en mayor o menor medida. Consiste en postergar de forma sistemática aquellas tareas que debemos hacer, que son cruciales para nuestro desarrollo y q...

La mujer interior

A veces las mujeres se cansan y se ponen nerviosas aguardando que sus compañeros las comprendan. "¿Cómo es posible que no sepan lo que pienso y lo que quiero?", se preguntan. Las mujeres se hartan de hacerse esta pregunta. Pero el dilema tiene una solución que es eficaz y efectiva. Sí una mujer quiere que su compañero responda de esta manera, tendrá que enseñarle el secreto de la dualidad femenina. Tendrá que hablarle de la mujer interior, aquella que, añadida a ella misma, suma dos. Y lo hará enseñando a su compañero a hacerle dos preguntas falsamente sencillas que conseguirán que se sienta vista, oída y conocida. La primera pregunta es la siguiente: "¿Qué es lo que quieres?" Casi todo el mundo suele formular una versión de esta pregunta. Pero hay otra pregunta más esencial y es la siguiente: "¿Qué es lo que quiere tu yo profundo?" Si un hombre pasa por alto la doble naturaleza de una mujer y la toma por lo que parece, lo más seguro es que se lleve ...

El Yo, arquetipo de la Individuación

El Yo imprime su globalidad sobre nuestra vida psicológica a medida que nos desarrollamos. Se nos muestra como la imagen psicológica de lo divino. Y como tal, tiene algo de las cualidades de una finalidad trascendente, como un blanco móvil hacia el cual viajamos. Nuestros primeros atisbos del Yo nos llegan envueltos en despliegues generales de energía psicológica más que como acontecimientos o imágenes que podamos identificar concretamente con el Yo. Los primeros atisbos que Carl Jung tuvo del Yo le hicieron reducir los signos de su presencia a libido. Más tarde, la experiencia clínica y la necesidad teórica le forzaron a proponer un arquetipo del Yo distinto de los despliegues generales de energía psicológica. A través de las décadas sus escritos parecen atravesar un proceso de individuación, a medida que él describe el Yo cada vez más como el organizador de los otros arquetipos y de las vidas personales en los casos que estudiaba. Como nosotros, al principio no pudo distinguir e...

Arquetipo de Animus y Anima:

Animus: Este es el aspecto masculino interno de la mujer. Al igual que el Anima del hombre, es tanto un complejo personal como una imagen Arquetípica. Animus significa mente o espíritu. El Animus corresponde al Logos. Expresa el conjunto de experiencias ancestrales referente al hombre y a “lo masculino” que tiene la mujer. Una mujer que se identifique excesivamente con el Animus corre el riesgo de desconectarse del Eros. En su forma negativa se expresa como rigidez en ideas fijas, verdades absolutas, y prejuicios... De una forma útil y positiva expresa ideas filosóficas y actúa como mediador entre lo consciente y lo inconsciente en la mujer. Jung describió cuatro etapas del desarrollo del Animus en la mujer: primero aparece en sueños y fantasías como la encarnación del poder físico, el hombre musculoso: Hércules. En la segunda etapa, el Animus le brinda iniciativa y capacidad para realizar y planificar acciones; deseo de independencia y un desarrollo intelectual, económico y pr...

Los cuentos como alimento para el Alma

Los cuentos de hadas, los mitos y los relatos proporcionan interpretaciones que aguzan nuestra visión y nos permiten distinguir y reencontrar el camino trazado por la naturaleza salvaje. Las enseñanzas que contienen nos infunden confianza: el camino no se ha terminado sino que sigue conduciendo a las mujeres hacia el conocimiento cada vez más profundo de sí mismas. Los senderos que todos seguimos son los del Yo instintivo innato y salvaje. Los cuentos que aquí reproduzco para explicar la naturaleza instintiva de las mujeres son en algunos casos relatos originales y, en otros casos, versiones literarias distintas que yo he escrito, basándome en los relatos que me contaron mis tíos y tías, abuelitas y abuelos, omahs y opahs, los mayores de mi familia cuyas tradiciones orales se vienen transmitiendo ininterrumpidamente desde tiempos inmemoriales. Algunos son documentos escritos de mis encuentros directos, otros son de tiempos pasados y todos nacen del corazón. Los expongo con todos los ...

La recuperación de la intuición como iniciación

El rastreo de los hechos: La intuición es el tesoro de la psique. Es como un instrumento de adivinación o una bola de cristal, por medio de la cual el ser humano puede ver con una misteriosa visión interior. Es como si tuviéramos constantemente a nuestro lado a una sabia anciana que nos dijera qué es lo que ocurre exactamente y si tenemos que girar a la derecha o a la izquierda. Es una variedad de La Que Sabe, de la Mujer Salvaje. La mayor bendición que los padres pueden dar a su hijos es el sentido cierto de la veracidad de su propia intuición. La intuición se transmite de progenitor a hijo con la mayor sencillez posible: "Has juzgado muy bien. ¿Qué crees tú que hay detrás de todo eso?" Más que definir la intuición como una especie de imperfecta rareza irracional, podríamos definirla como la auténtica voz del alma. La intuición percibe el camino que hay que seguir para poder sacar el mayor provecho posible de una situación. Tiene instinto de conservación, capta los mot...

Es el Chamanismo la Utopia del III Milenio ?

La realidad de la Realidad Pero vayamos por partes. En nuestro tecnificado mundo es necesario clarificar de una vez por todas que es lo real, y lo que no lo es. Aquello a lo que denominamos realidad, incluso la realidad de la persona, con todos sus quehaceres, no es de ningún modo algo fijo, sino algo de múltiple significación; de hecho, no existe una realidad sino varias, quizás un número infinito de ellas, como en las más desorbitadas fantasías de las mentes más enfebrecidas. No, desde luego no parece que nos encontremos en un uni verso, en el sentido de una sola dirección o sentido, sino más bien en un inimaginable multi verso donde direcciones y realidades se pliegan unas sobre otras. los dioses o a un destino inexorable. En virtud de ésta manera de considerarla, la realidad que nos rodea, el mundo en su conjunto, se transforma en un valle de lágrimas que hemos de atravesar con dolor y sufrimiento, dominado por la omnipotencia del mal, donde todo, la naturaleza, los otros seres ...