A quien no cambia con el cambio, lo cambia el cambio Constantemente la vida nos pide cambiar. Nos es raro que las voces de los amigos de vez en cuando nos lo pidan y no falta quien, molesto con nosotros, quiera imponérnoslo como condición para seguir en una relación afectiva o en un trabajo. Muchas veces no entendemos esas señales; no estamos en contacto con nosotros mismos; no notamos lo que nos sucede. En otras, el cambio nos asusta porque desconfiamos de lo que viene. La realidad es que cambiar es natural, pero la cultura al proponernos maneras de vivir que nos alejan de nuestros verdaderos sentimientos, lo prohíbe como si fuera algo peligroso. Así, lo que se promueve es quedarse fijos en una manera de pensar o de vivir. Lo doloroso es que cuando detenemos nuestro desarrollo y permanecemos atados a una pauta de comportamiento, el amor se pierde. Nos volvemos rígidos o intolerantes, nos enfermamos. Afirmar que alguien siempre ha sido así es una sentencia que produce sensación de...
!No hay nada más apasionante que hacerse preguntas, cuestionarse la vida y preguntarse todo lo que es importante para cada uno¡