2 de mayo de 2013

Ho'Oponopono




“No existe nada en el universo si no existe en tu pensamiento”

Hace unos años oí hablar de una técnica hawaiana de sanaciónde nombre impronunciable, Hooponopono. Lo que más me llamó la atención fue leer que su creador el Dr Len había vaciado toda una planta de enfermos mentales de un hospitalpsiquiátrico utilizando esta técnica milenaria. Y lo más curioso es que para ello no necesitó visitar a ninguno de los pacientes, simplemente cada día se sentaba y limpiaba en él lo que había provocado que esas personas se comportasen como lo hacían. 

Ho’O significa “causa” en hawaiano y Ponopono significa “perfección”. HoOponopono significa “perfeccionar la causa” o “rectificar un error”. Según los antiguos hawaianos, el error proviene de pensamientos que se mancharon con las memorias dolorosas del pasado. HoOponopono ofrece una forma de liberar la energía de estos pensamientos dolorosos, o errores, que son los causantes del desequilibrio y de las enfermedades.

¿Pero cómo pudo alguien vaciar una sala de un hospital entera sin ni siquiera ver a los pacientes simplemente trabajándo en él mismo?

Uno de los conceptos más largamente extendidos últimamente es el de que nosotros creamos nuestra realidad. Somos creadores. Esto quiere decir que todo lo que está en tu realidad, está ahí porqué tú lo has creado a través de tus pensamientos y tus creencias. Ese todo incluye la habitación y todo lo que en ella se encuentra, las situaciones a las que en este momento haces frente en tu vida, te gusten o no, y las personas con las que te relacionas o con las que compartes tu vida o tus experiencias. Cuando decimos todo, es TODO.

Seguro que habrás oído la frase de que CREAMOS lo que CREEMOS, es decir son nuestras creencias las que determinan nuestras experiencias vitales. Esas creencias o programas repetitivos son la “causa” y la situación que vivimos es el “efecto”.

Causa y Efecto

Uno de los mayores errores con los que habitualmente nos enfrentamos es que ante una situación que no nos gusta, sea esta económica, de trabajo o de cualquier otro tipo tendemos a actuar sobre el “efecto”, lo que está pasando en lugar de centrarnos en la “causa” lo que lo provoca. Eliminar el “efecto”, sea esto cambiar de trabajo, implementar un nuevo producto, enviar otra solicitud, no es la solución ya que si la “causa” continúa lo único que veremos es una “repetición” de más de lo mismo pero en un ambiente diferente. ¿Te suena?

Algo que me resultó curioso y me hizo pensar cuando empecé a investigar sobre esta técnica es una pregunta que te planteo: Piensa en tus problemas, todo aquello que te preocupe o te inquiete en este momento. ¿Ya lo tienes? Bien, ahora va la pregunta, ¿Qué tienen en común todas estas cosas? Te dejo un poco de tiempo para que pienses…

Cuando estás en tu casa y sigues enfadada por lo que tu jefe te dijo antes de irte, ¿Dónde está tu jefe? (probablemente en su casa tranquilamente…) Si tu jefe ya no está presente, ¿Dónde está “tu jefe”?

Seguramente habrás llegado a la conclusión de que lo que tienen en común todos tus problemas es a TI… ¿Curioso? ¿No te has dado cuenta de que siempre que TE pasa algo, tú estás presente?

Todos nuestros problemas tienen algo en común, NOSOTROS MISMOS. Por lo tanto ¿no cabría pensar que el origen de todos esos problemas estuviese en algún lugar dentro de nosotros en lugar de ahí afuera?

Tenemos por lo tanto, la película, la pantalla de cine y el proyector.

La película es lo que experimentamos. Puede ser una película de miedo, o una película de amor, una película que nos provoque una sonrisa o un melodrama. La película es nuestra vida.

La pantalla de cine es sobre lo que proyectamos esa película, es lo que vemos ahí afuera. La situación que nos molesta, la persona que nos saca de quicio, la enfermedad que no nos deja vivir, etc.

El proyector es nuestra mente donde realmente se encuentra el origen o la “causa” de eso que vemos y experimentamos. ¡Realmente la película está en nuestra mente! Todo lo que vivimos no es más que un guión que nosotros escribimos y en el que invitamos a determinadas personas a participar. Si la película no te gusta, ¡cambia el guión! ¡Tú eres el director!

Si nuestra mente está en paz, experimentaremos paz independientemente de las situaciones que tengamos que afrontar. Si nuestra mente por el contrario está en guerra, eso será lo que experimentaremos día a día.

Todo cambio por lo tanto tiene que hacerse sobre la “causa”, el pensamiento o los programas repetitivos que tenemos en nuestra mente que están generando el “efecto” que observamos y queremos modificar.

El Ho’Oponopono es una técnica en la que asumes el 100% de responsabilidad sobre lo que acontece en tu vida.

Si la causa está en mí, en los programas y las memorias que tengo en mi mente, yo soy 100% responsable de todo lo que sucede en mi vida. (Fíjate bien que digo “responsable” y no “culpable”)

Si por ejemplo no encuentro trabajo, el problema no está en el gobierno, en la crisis, en que no sepa que quiero conseguir, en que nos tenga "padrino", en mi mala suerte, etc. Eso sería el “efecto”. La “causa” estaría en los programas, memorias o creencias que guardo en mi mente subconsciente que están provocando esta situación.

Lo mejor de esta técnica es que no tienes porqué ser consciente de cuál es el programa, creencia o pensamiento que dio lugar a esa situación o emoción. Está situación está ahí como una oportunidad para cambiar tu percepción o “corregir el error” que dio lugar a esa vivencia. De hecho es muy difícil que sepas cual es la “causa” que está actuando dado que la mente consciente solo puede procesar 15 bits de los 15 millones de bits que ese suceso contiene. De ahí que en ocasiones nos rompamos la cabeza intentando saber o comprender un suceso que está pasando para acabar agotados y con la misma poca claridad que al principio. Lo mejor es lo que tantas veces hemos oído de confiar, rendirnos y soltar esa necesidad de comprender o saber.

Si piensas en un iceberg, la mente consciente sería la parte que sobresale del agua y la mente subconsciente la parte que está sumergida. De ahí que en ocasiones aunque conscientemente pongamos la intención en algo, le demos energía y enfoque, no lo consigamos dado que la “resistencia” desde nuestra mente subconsciente es muchísimo mayor que el impulso que estamos poniendo desde nuestra parte consciente. Esta es la razón de que “el secreto” no siempre nos “funcione” dado que en la fórmula del “Pide y se te Dará” el paso de “permitir” depende de nuestra mente “subconsciente”.
El propósito de la vida es ser restaurada de regreso al Amor, momento a momento. Para alcanzar este propósito, el individuo debe reconocer que él es 100% responsable por haber creado su vida tal cual es. Él debe llegar a ver que son sus pensamientos los que han creado su vida tal cual es, momento a momento. Los problemas no son las personas, no son los lugares, no son las situaciones, sino los pensamientos que tenemos a cerca de ellos. Él debe llegar a comprender que no existe tal cosa como “allá afuera”. Dr Ihaleakalá Hew Len

La técnica es muy sencilla y muy efectiva. La he puesto en práctica en muchas situaciones con resultados increíbles. Simplemente asumes el 100% de la responsabilidad de lo que está pasando, te pides perdón por tu precepción errónea (dado que no estamos viendo la realidad de esa situación sino sólo el reflejo de las memorias o programas que tenemos en nuestro subconsciente), das las gracias por la oportunidad de ser consciente de algo en tu subconsciente (que no podrías saber que está ahí si esa situación no te lo reflejase) que necesitas limpiar o sanar y dices te amo ya que todo problema no es más que una falta de amor.


 

De momento ya puedes empezar simplemente diciendo: “Lo siento, Te amo” (ocurren milagros cuando simplemente aplicas estas dos palabras a una situación o a alguien asumiendo que lo que estás viendo no es más que una proyección de tu mente subconsciente, que asumes la responsabilidad sobre lo que está pasando y quieres liberarlo).

Cuando le preguntaron al gran maestro Miguel Angel acerca de su obra “El David”, él dijo: “La imagen siempre estuvo ahí, lo único que hice fue remover unos cuantos escombros para descubrirla.”
Nuestro SER siempre ha estado ahí, esperando a que le liberemos de toda la basura (¡PU!) que le hemos echado encima.

Lo siento, te amo.

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