28 de mayo de 2013

Geoposiciona tu identidad antes de trazar una ruta




"No es a la montaña a la que debemos conquistar, sino a nosotros mismos" 
Sir Edmund Hillary

¿Podemos cambiar las situaciones que nos acontecen, sin cambiar nosotros mismos?


¿Que pasa si cambiamos sin tener en cuenta los procesos internos de la conducta?

Ésto nos lleva a pensar que existen diferentes niveles o contextos de accion para generar cambios, y esto nos lo presenta Robert Dilts a través de la Estructura de la personalidad.
"Cuanto mas nos conozcamos a nosotros mismos, más fuertes seremos a la hora de afrontar estados de cambio"

La existencia de estos niveles explican el por qué muchos propósitos no los cumplimos o por qué ciertas intervencines no tienen el efecto deseado. 


Cuando estuve realizando el máster en Coaching personal y Coaching ejecutivo aprendí cuan importante es para vivir la vida y vivir en la sociedad, conocerse uno mismo.  Recién llegada al máster estaba convencida y  “creía” conocerme perfectamente, pero estaba muy equivocada.  Para mí fue ha sido esencial el conocimiento del "Iceberg Neurológico", y laEstructura de la Personalidad presentada por Robert Dilts que a continuación comparto.

Pero antes de pasar con Robert Dilts, realizaré una introducción para ubicaros en la procedencia de dicha estructura.

Gregory Bateson antropólogo y científico social inglés, identificó diferentes y complementarios sistemas neurológicos que inciden sobre el cambio y el aprendizaje en las personas, y los ordenó en diferentes niveles, reconociendo la influencia de cada uno en los demás, sobre todo de los niveles superiores sobre los inferiores (efecto cascada). Estos niveles de identificación condicionan nuestra maneta de vivir, son inconscientes, prodecen de enseñanas de nuestros padres.
 
Baterson sugiere que los cambios que se originan en los niveles inferiores no siempre son perdurables en el tiempo, ni tienen por qué afectar a los superiores, por ello es importante hacer mayor fuerza de cambio en los niveles superiores, sin dejar de intervenir en otros niveles, y así alinearlos. De nada serviría repetir “Soy amable”, si no estoy dispuesto a saludar a mis vecinos.

Pero el trabajo de Bateson fue complementado por Robert Dilts agregándole un nivel superior, al dividir el nivel de identidad en dos, el de identidad personal y uno de identidad superior, al que llamo “espiritualidad y propósito”.

La escala neurológica que Robert Dilt presentó, va varios pasos más allá en el conocimiento de la esencia  y el comportamiento de la persona, analizando desde fuera hacia adentro, el qué, el cómo, el para qué, el por que…, de nuestras acciones, reacciones y omisiones.

Para ello pone como ejemplo un iceberg, que navegan sumergidos casi en su totalidad, ofreciendo tan sólo un cinco por ciento de su volumen, fuera del agua, que es lo único que un observador podría ver para detectarlo.
El comportamiento humano sería semejante

Los niveles propuestos por Bateson, de abajo a arriba son: Entorno, comportamiento, capacidad, sistemas de valores y creencias, e identidad. Robert Dilts completó este trabajo agragándole un nivel superior, al dividir el nivel de identidad en dos, el de identidad personal y el de identidad superior, al que llamó "espiritualidad y propósito".

Revisemos cada uno de los niveles que nos ayudarán a saber mas profundamente quienes somos:

Por encima del primer nivel del Iceberg se encuentra el Entorno.

Representa el medio o el contexto en el nos desenvolvemos, es decir “lo que se percibo fuera de mi”. Por ejemplo: El trabajo, el hogar, las relaciones sociales, el contexto político y económico.

Responde a la pregunta de “Donde, Cuando y Con quien”.

En un 1er Nivel estaría...: El comportamiento 

Estaría relacionado con el concepto de HACER.

Se refiere a la manera de actuar. Las acciones y reacciones. Incluyen las acciones externas como, caminar, decir algo o agredir a alguien, y las internas como pensar y sentir.

Es decir, son nuestras conductas, lo que se ve de nosotros, lo que permite que los demás nos juzguen, amen, o rechacen, no somos nosotros. Se refiere a la manera de actuar, a las acciones y reacciones de una persona. Incluyen las acciones externas como: caminar, decir algo o agredir a alguien, y las internas tales como pensar y sentir. Sólo representan un cinco por ciento de lo que realmente somos.

Nuestro comportamiento responde a la pregunta “Qué”, “¿qué haces?” y "Cual". La respuesta hace tomar conciencia a la persona de sus conductas.

Mientras escuchaba a mi profesor, me sorprendí reflexionando como etiquetamos y juzgamos  a otras personas exclusivamente por aquello que podemos ver a simple vista (nuestras conductas) y que si interiorizásemos en ellas descubriríamos un mundo muy diferente.

En un 2º Nivel de profundidad...: Las actitudes.

Debajo de nuestras conductas visibles, estarían nuestras actitudes. Está unido al concepto de PODER.

Siguiendo con la metáfora del iceberg, no sería sólo observar la forma con la que se nos presenta, sino también la calidad del hielo, su transparencia, dureza, detalles que nos hacen suponer, que podríamos predecir, como el viento (entorno) va a esculpir el aspecto formal del pináculo del iceberg.

Si no nos dejamos deslumbrar por las conductas y miramos más allá, notamos un denominador común en esas conductas que son las actitudes.

Las actitudes son las diferentes formas que opta una persona para afrontar las situaciones que le acontecen. 

En el 3er Nivel: Las aptitudes.

Inmediatamente debajo, ya sumergidos, existe un conglomerado formado por lasaptitudes, conocimientos, experiencias vividas, que soportan las actitudes. Son las destrezas, habilidades y estrategias que posee la persona (capacidades).

Responde a la pregunta  “Cómo hago o qué se hacer bien”. 

Se sintetiza en el "Cómo hago o qué se hacer bien". Se refiere a las aptitudes, destreas, habilidades y estrategias. La forma en que me comporto obedece al nivel de capacidad.

Nuestros conocimientos, aptitudes y experiencias condicionan nuestras actitudes y en consecuencia nuestras conductas.

Pongamos un ejemplo: Una persona que esté educada en el protocolo, no tendrá miedo a enfrentarse a la cubertería propuesta en la mesa en un acontecimiento social público.

Su habilidad adquirida le hará no ser consciente de su propia destreza, a diferencia de aquella otra persona, que el simple hecho de prever una situación así, le provoca cierto nivel de tensión, que de no gestionarla adecuadamente, le hará desistir de ir al citado acontecimiento, por no sufrir sentirse en evidencia.

Preguntar “Cómo” nos lleva a las habilidades, destrezas, conocimientos y experiencias, “¿cómo lo haces?”. La respuesta provoca una toma de conciencia perturbadora para quién no está acostumbrado. Las explicaciones serán largas, meticulosas, y reveladoras. Ya en este nivel, pueden permitir al individuo una toma de conciencia suficiente, que le permita alterar sus propias conductas.

En el 4º Nivel: Opinionescreencias y valores.

Para llegar a éste nivel ya se necesita bucear bastante. Este nivel tiene que ver con el CREER.

Las Opiniones son Juicios subjetivos sobre hechos, situaciones, experiencias, ... que de repetirse, conforman un más nivel más profundo y peligroso: Las creencias.

Justamente debajo, nos encontramos con las poderosísimas creencias y los valores.

Este sistema se resume en el "Por qué y Para qué" actuo o no actuo de determinada manera.

El "Por qué", en términos psicológicos representa la necesidad que nos motiva.
El "Para qué" es aquello que aspiramos a lograr.

Las creencias son las afirmaciones personales que consideramos verdaderas. Son como programas básicos de condicionamiento total de la conducta. Por creencias se fundó la Santa Inquisición. Por creencias se edificaron iglesias, catedrales, murallas, pirámides, y monumentos titánicos. Creencias que nos hacen crecer como individuos y como sociedad. También hay creencias que nos castran y reducen.

Preguntar “Para qué” nos lleva a las creencias, “¿Para qué lo haces?” “¿Para qué actúas/o no actúas, de determinada manera” nos lleva a la esencia. Provoca el cuestionamiento, la duda, la reflexión profunda, la anulación de una conducta o su reafirmación, pero esta vez, no de forma impuesta por la familia, colegio, sociedad, si no por el propio individuo, de una forma completamente volitiva y liberadora. La respuesta es una frase corta, contundente, arrolladora.

Los valores son la fuente de la motivación interna. Son el por qué una cosa es importante y digna de mérito.

Preguntar “Por qué” nos lleva a los valores, un nivel aún más profundo. El problema está en la pregunta ¿por qué?, que al ser tan popular, tan utilizada coloquialmente, ha perdido la efectividad que se pretende en este aspecto que nos ocupa ahora, y sólo cuando el individuo está realizando este viaje propuesto, trayendo a su consciente cuanto hemos comentado, entonces está listo para interpretar la pregunta ¿por qué? con la fuerza necesaria que le lleve más allá.

Surge como un geiser la respuesta, potente y única. Sólo una palabra, sólo una, da título al valor: amor, lealtad, verdad, éxito, unión, justicia, bondad, patria, confort, ecología, fraternidad, familia, innovar, honor, igualdad, salud... y un largo etcétera.

Los valores son como columnas en las que se apoyan las creencias, como la tierra donde medran las raíces de nuestras creencias.

La priorización eventual de estos valores, les denominamos “nuestros principios”.Decimos eventual, porque si bien los valores no suelen cambiar, la posición que ocupan en nuestro ranking, si cambia.

Esto provoca que las creencias asociadas pierdan o ganen intensidad. Esta es la mecánica de trabajo con las creencias: descubrir los valores en los que se apoyan, si el valor se debilita, la asociación creencia-valor, también, llegando incluso a desaparecer, como un terrón de azúcar en el agua.

Tanto los valores como las creencias son los conductores de las actitudes (formas de afrontar las situaciones) y por tanto tienen un componente emocional. 

En el 5º Nivel: Identidad

Es mi concepto del SER

Si seguimos buceando hacia abajo, necesitaríamos submarinos que nos permitan soportar el frío de las aguas profundas, su oscuridad y su presión.

Nos enfrentamos a lo más íntimo de nosotros mismos, a nuestro YO, a nuestra última esencia individual.

“Quién soy”. Se refiere a “quién creo que soy”, con “qué me identifico”, como “me califico”.
Si queremos entenderlo piensas  en las cosas que dices sobre ti o como te calificas, por ejemplo, “Soy amigable”, “soy desordenado”, “soy medico”, “soy fumador”.

Estas etiquetas personales confunden la conducta con la identidad (nuestros comportamientos con quien soy), el hecho de que una persona fume, no lo hace un fumador, ¿Acaso en esencia hay alguien fumador?, ¿Se es fumador o se cree o asume a si mismo fumador?

David Puchol nos dice: “Es esencial y necesario tomar conciencia de que nos definimos a nosotros mismos no sólo por quiénes somos o por quiénes creemos que somos, sino también por quiénes no somos. Lo que podemos o no hacer, lo que nos suponemos capaces de alcanzar (o por el contrario lo que consideramos totalmente fuera de nuestras posibilidades de actuación), lo que presuponemos como algo posible o imposible en función de nuestras habilidades y nuestro propio autoconcepto, en raras ocasiones se encuentra realmente en función de nuestra ‘verdadera’ capacidad o de la ‘realidad objetiva’, sino que se trata de premisas y presunciones más estrechamente vinculadas o relacionadas con nuestras propias creencias acerca de quiénes somos y del tipo de capacidades y habilidades que nos atribuimos de una forma sistemática, coherente y constante”.

En el 6º Nivel: 

Está el Referente superior (Espiritualidad y propósito).

Aún más abajo, está lo trascendental, donde nuestra identidad se confunde con un TODO.

Resumido en “Quién más está por encima de mi” me inspira. También lo podemos entender como el Símbolo o una metáfora que me trasciende. Es una convicción de que hay algo o alguien que me sirve de referente. Puede ser un ideal, como una “deidad”, la misión y la visión de una empresa, cuando esta incorporada por sus propietarios y fundadores.

Podemos expresar espiritualidad, como aquello que da sentido de lo esencial en la vida y el ser, puede ser lo divino, la naturaleza o el universo para algunos. Bateson lo expresa como, "El patrón que conecta todas las cosas juntas como un tipo de mente mayor de la que los individuos somos un subsistema".

El propósito podemos expresarlo en este contexto como lo que representa e inspira una Visión e intención positiva de futuro. El ideal del bien común para un altruista, por ejemplo, la creencia en un Mesías.

Algunos referentes superiores pueden llevar al fanatismo y el sometimiento. En casos de líderes autoritarios y carismáticos, que en el caso de la Alemania Nazi posibilitó que incluso muchos individuos sacrificaron sus propios principios éticos y morales.

Esta es la razón del por qué a este nivel lo catalogaron como Referente superior, que incluye además de espiritualidad y propósito, la autoridad, entendido este último como un modelo humano a seguir, padres, maestros y héroes.

Desde el análisis transaccional, para un niño pequeño sus padres son sus referentes, ellos dan la pauta de cómo “ser” y comportarse. Una madre que se identifica a si misma “nerviosa” y por ende se comporta como si lo fuera, es posible que transmita esta identidad a sus hijos.

Aunque en el gráfico vemos la estructura de la personalidad a través del ejemplo del Iceberg, vuelvo a exponerla para indicar las premisas que cumple o sigue dicha jerarquía: 


ENTORNO o Ambiente: Elementos Externos. ¿DONDE Y CUANDO?

CONDUCTAS o Comportamientos: Lo que hago o he hecho. ¿QUE HAGO?

CAPACIDADES: Estrategias, estados. ¿COMO LO HAGO?

CREENCIAS: Valores y significados. ¿POR QUÉ LO HAGO?

IDENTIDAD: Sentimiento de ser yo. ¿QUIEN?

ESPIRITUALIDAD: Lo que hay mas allá de mi como individuo/a: Creencias filosóficas, religiosas, etc. ¿QUIENES O QUÉ MAS?


Tal jerarquía responde a las siguientes premisas:
  • La función de cada nivel consiste en organizar la información del nivel inmediatament inferior.
  • Las reglas que rigen los cambios son distintos para cada uno de los niveles.
  • Un cambio en un nivel inferior afectará, casi con seguridad a los niveles superiores
  • Un cambio en un nivel superior no tiene por qué afectar a los niveles superiores.

Mi descubrimiento

Hasta aquella clase en el máster, apenas me había parado en pensar en estos conceptos, y a medida que fué avanzando mi conocimientos sobre ellos, me fuí dando cuenta de cuanto me quedaba por bucear en mi y empezar a pensar en conocerme. Nos obstante el lado positivo, era que conociéndolas y tomando conciencia de ellas podía cambiar, modificar o desechar aquellos aspectos de mi que me limitaban y generaban cargas emocionales para así incluir otras nuevas y tener un "arma" poderosa para afrontar los cambios que aconteciesen en mi entorno.

Diariamenteel Iceberg Neurológico está presente, ya que el conocernos, saber quienes somos es la base para:
  • Para ver el entorno (acontecimiento que nos está sucediendo)
  • Para tomar de decisión
  • Para afrontar adversidades 
  • Para resurgir con más facilidad en las "caídas" (ser resiliente)
  • Pero sobre todo para ser más feliz


He tenido la gran suerte de poder apoyar a personas en la labor de cambiar aspectos limitadores y desarrollar y potenciar otros nuevos. Los resultados son maravillosos. Hay que recordar que las creencias y los valores constituyen una base sólida de nuestra personalidad, y por tanto en a creación de nuestra identidad.

    Para mi fue un aprendizaje que ha cambiado mi visión en la vida y me ha dado la fuerza y el apollo necesario para afrontar situaciones de cambio, miedo, y me ha hecho ser mas empática, pero sobre todo resiliente, muy resiliente (resurgir de las cenizas)

    No tengas miedo a sumergirte en las profundidades de tu iceberg. ¡Adelánte!

    Conócete mas y mejor para ser más feliz.

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