25 de marzo de 2013

¿Cómo puedes tomar buenas decisiones?




Piensa en las consecuencias a largo plazo
Algunas decisiones tendrán consecuencias importantes. Por lo tanto, intenta determinar de antemano cuáles serán estas. Procura evitar que el atractivo de los beneficios a corto plazo te impida ver las posibles consecuencias no deseadas a largo plazo. “Sagaz es el que ha visto la calamidad y procede a ocultarse, pero los inexpertos han pasado adelante y tienen que sufrir la pena”,
Quizás sea práctico anotar en un papel la lista de consecuencias a corto y a largo plazo. Puede que si escoges cierto trabajo, consigas un buen sueldo y una ocupación agradable. Pero ¿pudiera suceder que a la larga ese trabajo no llegara a satisfacer tus expectativas? ¿Podría requerir que con el tiempo te mudaras a otro lugar, quizás lejos de tus amigos o familiares? ¿Te verías expuesto a un ambiente malsano o sería tan monótono que te sintieras profundamente frustrado? Analiza las ventajas e inconvenientes, y entonces podrás determinar a qué debes darle prioridad.

Tómate el tiempo necesario
No obstante, no se debe confundir el tomarse el tiempo necesario para pensar las cosas con aplazar las decisiones. Algunas son tan importantes que la sabiduría dicta que se tomen tan pronto como sea razonablemente posible. Retrasarlas sin necesidad puede costarnos muy caro, ya sea a nosotros o a otros. Posponer una decisión también puede constituir una decisión de por sí, una que tal vez resulte poco sensata.

Sigue los dictados de una conciencia bien limpia
La conciencia puede ayudarnos a tomar decisiones acordes con los principios básicos por los que regimos nuestra vida. 

Piensa en cómo afectan tus decisiones a los demás
A menudo, tus decisiones afectan a otras personas. Por eso, nunca tomes deliberadamente una decisión poco sensata —o incluso estúpida— que podría poner en peligro relaciones valiosas con amigos y parientes .
Por otra parte, debes comprender que a veces es necesario optar por unas amistades en vez de por otras. Para ilustrarlo, quizás decidas desechar opiniones religiosas que tenías anteriormente porque ahora sabes que son contrarias a las Escrituras. O tal vez hagas cambios importantes en tu personalidad porque deseas que tu vida se rija por las normas divinas que has aceptado. Puede que tu decisión no sea del agrado de algunos de tus amigos o parientes, pero si le agrada a Dios, es sensata.

Muestra sensatez al tomar la decisión más importante
Aunque la mayoría de la gente no lo sabe, en la actualidad todos nos enfrentamos a una decisión de vida o muerte. Muchos de los compromisos humanos implican una preocupación razonable por el fracaso. El hombre que decide casarse y formar una familia quizás no se sienta del todo preparado, pero el compromiso que adquiere le sirve de incentivo para hacer lo máximo posible. De la misma manera, el joven que acaba de obtener su licencia de conducir tal vez sienta miedo de tener un accidente de tráfico, sobre todo si sabe que las estadísticas indican que los conductores jóvenes tienen más accidentes que los mayores. Sin embargo, saberlo puede resultarle útil, pues hará que conduzca con más cuidado. Desde luego, abstenerse de obtener su licencia no le serviría de nada.


No hay comentarios:

Publicar un comentario