10 de marzo de 2013

Sabiduría Cheyenne




No me interesa saber cómo te ganas la vida, lo que quiero saber yo es cuales son tus anhelos, y si es que te atreves a soñar con realizarlos.

No me interesa saber tu edad, lo que quiero saber yo es si te arriesgarías a
 pasar por tonto por amor, por tus sueños, o por la simple aventura de sentirte vivo.

No me interesa saber qué planetas están en cuadratura con tu luna…, lo que quiero saber yo es si has tocado fondo en tu sufrimiento, y si tu corazón se ha abierto por las traiciones de la vida, o si se ha arrugado y cerrado ante el temor de sufrir más.

Quiero saber yo si puedes tú aceptar el dolor, el mío o el tuyo, sin tratar de esconderlo o de menguarlo o de eliminarlo.

Quiero saber yo si puedes tú aceptar la alegría, la mía o la tuya, si puedes tú danzar con frenesí y dejar que el éxtasis te colme hasta la punta de los dedos, sin advertirnos de que tenemos que tener cuidado, o de que tenemos que ser realistas, o de que debemos recordar las limitaciones de ser humanos.

No me interesa saber si es cierta la historia que me cuentas. Lo que quiero saber yo es si estás dispuesto a decepcionar a otra persona por ser honesto contigo mismo.

Si puedes tú soportar el ser acusado de traición sin traicionar tu propio espíritu. Si estás dispuesto a no creer en nada o en nadie, y si eres por lo tanto digno de confianza.

Quiero saber yo si puedes ver la Belleza aún cuando no todos los días sean hermosos. Y si puedes tú inspirar tu propia vida con su presencia.

Quiero saber yo si puedes tú vivir con el fracaso, el mío o el tuyo, y aún detenerte al borde del lago y gritar al brillo de la luna llena, “Sí.”

No me interesa saber donde vives o cuánto dinero tienes. Lo que quiero saber yo es si puedes levantarte después de una noche de sufrimiento, desesperado, cansado y magullado hasta la médula, y aún hacer lo que se necesita para alimentar a los niños.

No me interesa saber a quien tú conoces o como llegaste aquí. Lo que quiero saber yo es si estás dispuesto a pararte en el medio del fuego conmigo sin arrugarte.
No me interesa saber qué, donde o con quién has aprendido. Lo que quiero saber yo es qué es lo que te sostiene por dentro cuando todo lo demás se desbarata. Quiero saber yo si puedes estar solo contigo mismo, y si disfrutas de tu propia compañía en los momentos más vacíos.ne

No me interesa saber cómo te ganas la vida, lo que quiero saber yo es cuales son tus anhelos, y si es que te atreves a soñar con realizarlos.

No me interesa saber tu edad, lo que quiero saber yo es si te arriesgarías a
 pasar por tonto por amor, por tus sueños, o por la simple aventura de sentirte vivo.

No me interesa saber qué planetas están en cuadratura con tu luna…, lo que quiero saber yo es si has tocado fondo en tu sufrimiento, y si tu corazón se ha abierto por las traiciones de la vida, o si se ha arrugado y cerrado ante el temor de sufrir más.

Quiero saber yo si puedes tú aceptar el dolor, el mío o el tuyo, sin tratar de esconderlo o de menguarlo o de eliminarlo.

Quiero saber yo si puedes tú aceptar la alegría, la mía o la tuya, si puedes tú danzar con frenesí y dejar que el éxtasis te colme hasta la punta de los dedos, sin advertirnos de que tenemos que tener cuidado, o de que tenemos que ser realistas, o de que debemos recordar las limitaciones de ser humanos.

No me interesa saber si es cierta la historia que me cuentas. Lo que quiero saber yo es si estás dispuesto a decepcionar a otra persona por ser honesto contigo mismo.

Si puedes tú soportar el ser acusado de traición sin traicionar tu propio espíritu. Si estás dispuesto a no creer en nada o en nadie, y si eres por lo tanto digno de confianza.

Quiero saber yo si puedes ver la Belleza aún cuando no todos los días sean hermosos. Y si puedes tú inspirar tu propia vida con su presencia.

Quiero saber yo si puedes tú vivir con el fracaso, el mío o el tuyo, y aún detenerte al borde del lago y gritar al brillo de la luna llena, “Sí.”

No me interesa saber donde vives o cuánto dinero tienes. Lo que quiero saber yo es si puedes levantarte después de una noche de sufrimiento, desesperado, cansado y magullado hasta la médula, y aún hacer lo que se necesita para alimentar a los niños.

No me interesa saber a quien tú conoces o como llegaste aquí. Lo que quiero saber yo es si estás dispuesto a pararte en el medio del fuego conmigo sin arrugarte.

No me interesa saber qué, donde o con quién has aprendido. Lo que quiero saber yo es qué es lo que te sostiene por dentro cuando todo lo demás se desbarata. Quiero saber yo si puedes estar solo contigo mismo, y si disfrutas de tu propia compañía en los momentos más vacíos.

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