10 de febrero de 2013

HISTORIA CORTA



Él encontró una mariposa. 
Era lo más raro que había encontrado en su vida. 
Decidió quedársela. 
La llevaba siempre consigo. 
La acarició demasiado y desgastó sus colores. 
Aún así la seguía queriendo. 
Era única. 
Seguía acariciándola y sus alas dejaron de darle vuelo.
Pensó que el mejor lugar para ella era un bote de cristal y allí la puso. 
Seguía llevándola a todos lados con él. 
Una mañana, a la mariposa se le acabó el oxígeno del bote y murió. 
Él no quería perderla así que la clavó sobre un bonito lienzo con un alfiler de plata. 
Era su mariposa, sin vida, sin color, sin más vuelos, sin flores donde posar...

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