28 de febrero de 2013

La oración que me encanta

BENDITA SEA TU PUREZA

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti celestial princesa, Virgen Sagrada María, te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía. Amén.

AQUELLA MUJER.....




AQUELLA MUJER

Había aprendido a vivir con sus heridas,
algunas eran ya viejas cicatrices,
otras en cambio..
todavía abiertas, a veces dolían.

Pero todas, absolutamente todas,
le habían servido, en el correr del tiempo,
para crecer y ser mejor.

No renunciaría a ninguna.
De eso estaba segura,
por que configuraban, lo que ahora,
era su peculiar e intensa manera de amar la vida.

Metáforas sanadoras




Las metáforas sanadoras son una manera de utilizar el lenguaje, para comunicar algo con símbolos e imágenes y de forma indirecta…
Es entonces un interesante y eficaz recurso utilizado para un proceso de Coaching o en Psicoterapia.
Una metáfora se utiliza para cubrir historias o recursos de la lengua que implique alguna comparación.
Puede incluir comparaciones sencillas, historias, alegorías…
Por ejemplo, expresiones como “fuerte como el acero”, “adaptable como el agua”…
Una buena metáfora puede echar luz a rincones desconocidos…conectando, relacionando una cosa con otra que ya conoces.
¿Cómo funciona una metáfora?
A través de contar alguna historia interesante, de manera elegante…se distrae la parte consciente del cerebro (hemisferio izquierdo) y se activa una parte inconsciente del mismo…que va “rastreando” y “activando” recursos internos…respuestas y significados que ayudan a veces de manera extraordinaria, a que una persona saque a la luz algo importante…que le haga”click” o el famoso Eureka en la cabeza…y así poder darse cuenta y solucionar algún problema.
El inconsciente sabe distinguir las asociaciones, sabe relacionar las cosas; una cosa “lleva” o conduce a otra porque tienen como “rasgos comunes”.
Las buenas metáforas son como “llaves” para ingresar al inconsciente de una persona.
Las metáforas utilizadas, resultan muy efectivas, porque constituyen formas de comunicarse con alguien que se encuentra en trance. El gran Milton Ericksson, utilizaba mucho este método.
Las buenas historias,en forma de metáforas, no deben ir “directo al punto”…se expresan creando un clima de expectativa y ayudando a establecer relaciones: si “X” es como “Z”,y comprendemos “X” , de pronto comprenderemos “Z”…
Así, la historia “tuvo la habilidad” de lograr distraer la parte consciente de la mente de la persona que leyó o escuchó esa historia, logrando que su inconsciente asociara o relacionara las cosas (y obtuviera un significado), respecto de algo conocido…
Los grandes maestros de la historia han sabido hacer llegar su mensaje, utilizando el poder de las metáforas.

27 de febrero de 2013

SE FELIZ




Puedes tener defectos, vivir ansioso y estar irritado algunas veces, pero no te olvides de que tu vida es la mayor empresa  del mundo.
Solo tu puedes evitar que ella vaya en decadencia.
Hay muchas personas que te precisan, admiran y te quieren.
Me gustaria que siempre recordaras que ser feliz no es tener un cielo sin tempestades, caminos sin accidentes, trabajos sin cansancio, relaciones sin decepciones.
Ser feliz es encontrar fuerza en el perdón, esperanza en las batallas, seguridad en el palco del miedo, amor en los desencuentros.
Ser feliz no es solo valorizar la sonrisa, sino tambien reflexionar sobre la tristeza.
No es apenas conmemorar el suceso, sino aprender lecciones en los fracasos.
No es apenas tener alegría con los aplausos, sino encontrar alegria en el anonimato.
Ser feliz es reconocer que vale la pena vivir la vida, a pesar de todos los desafios, incomprensiones y períodos de crisis.
Ser feliz no es una fatalidad del destino, sino una conquista de quien sabe viajar para adentro de su propio ser.
Ser feliz es dejar de ser víctima de los problemas y volverse un actor de la propia historia.
Es atravezar desiertos fuera de si, mas ser capaz de encontrar un oasis en lo recondito de nuestra alma.
Es agradecer a Dios cada mañana por el milagro de la vida.
Ser feliz es no tener miedo de los propios sentimientos.
Es saber hablar de si mismo.
Es tener coraje para oir un “No”.
Es tener seguridad para recibir una critica, aunque sea injusta.
Es besar a los hijos, mimar a los padres y tener momentos poéticos con los amigos, aunque ellos nos hieran.
Ser feliz es dejar vivir a la criatura libre, alegre y simple que vive dentro de cada uno de nosotros.
Es tener madurez para decir “Me equivoqué”.
Es tener la osadia para decir “Perdóname”.
Es tener sensibilidad para expresar “Te necesito”.
Es tener capacidad de decir “Te amo”.
Que tu vida se vuelva un jardín de oportunidades para ser feliz…
Que en tus primaveras seas amante de la alegria.
Que en tus inviernos seas amigo de la sabiduria.
Y que cuando te equivoques en el camino, comiences todo de nuevo.
Pues asi serás cada vez mas apasionado por la vida.
Y descubrirás que ser feliz no es tener una vida perfecta.
Sino usar las lágrimas para regar la tolerancia.
Usar las perdidas para refinar la paciencia.
Usar las fallas para esculpir la serenidad.
Usar el dolor para lapidar el placer.
Usar los obstáculos para abrir las ventanas de la inteligencia.
Jamás desistas.
Jamás desistas de las personas que amas.
Jamas desistas de ser feliz, pues la vida es un espectáculo imperdible.
Y tu… eres un ser humano especial.

26 de febrero de 2013

DILE ADIÓS A LAS RELACIONES DIFÍCILES




"No te quedes atrapado en lazos afectivos o sociales que te quitan la energía y te impiden crecer y ser feliz. Descubre cómo decir “basta”:

CHANTAJE EMOCIONAL

Qué es?. El especialista español Bernabé Tierno lo define como “maltrato psicológico que aparece cuando una persona presiona a otra para que haga, diga, sienta o piense de determinada manera”. Los chantajistas emocionales exigen que los demás vivan a su antojo y, cuando no lo hacen, se ponen en el papel de víctima.

Qué hacer?. No cedas a la manipulación, has siempre lo que creas más adecuado. Deja claro que no vas a seguir hablando si una conversación se convierte en un rosario de lamentaciones. Recuerda: Pon un límite a la relación si sientes que se está tornando agobiante.

CRUELDAD PSICOLÓGICA

Qué es? Una forma de acoso moral, de violencia sutil. Puede darse en el seno de una pareja, de una familia o en el trabajo y hace que nos sintamos confundidos y descalificados.

Qué hacer? No dejes avanzar a los que intentan herirte: ponles límites, no le facilites información sobre tu vida, no intentes ser amable con ellos: la señal de “alto” debe estar bien clara. Si sucede en el trabajo, busca asesoramiento legal.
Recuerda: Escucha atentamente lo que te dicen y no corras a echarte la culpa: los maltratadores saben dónde herir. Eleanor Roosvelet decía: “Nadie puede herirte sin tu consentimiento”. No olvides esta regla.

DEPENDENCIA EMOCIONAL

Qué es? “El apego afectivo es adicción”, señala Walter Riso en” ¿Amar o Depender? “: Cuando el apego está presente, entregarse, más que un acto de cariño desinteresado y generosa es una forma de capitulación, una rendición guiada por el miedo”, dice Riso. Detrás de todo apego hay miedo y algún tipo de incapacidad: a hacerse cargo de uno mismo, a tomar las propias decisiones y, sobre todo, a perder.

Qué hacer? Se puede amar sin depender. El verdadero amor se basa en el autorrespeto y el autocontrol y promueve estilos de vinculación independientes. No hay que humillarse ni dejarse lastimar por otro con tal de conservar una relación.
Recuerda: El desapego no es dureza de corazón, explica Walter Riso, sino una manera sana de relacionarse cuyas premisas son: independencia, no posesividad y no adicción.

MALOS TRATOS

Qué es? Cualquier forma de violencia o trato mentiroso y negligente hacia otro. Los casos más graves son los de violencia doméstica, en donde las principales víctimas son las mujeres y los niños.

Qué hacer? 

No hay que consentir ninguna forma de violencia, ni física ni psicológica. Si sucede, hay que denunciar de inmediato la situación y pedir ayuda en forma urgente.
Recuerda: No se puede justificar a un violento, ni por su pasado, ni porque “es así”, ni por cuestiones culturales (“en su casa, todos los hombres golpeaban a las mujeres”). No se debe negociar con la violencia.


HIPERSENSIBILIDAD

Qué es? El hipersensible tiene la sensación de que no puede contener el llanto, que todo lo afecta o lo hiere. En situaciones difíciles, se bloquea.

Qué hacer? Hay que ponerle freno a las emociones; las técnicas de relajación y de visualización pueden servir, lo mismo que la terapia."

¿Para qué sirven los hombres?





"El hombre es el sexo débil, es una cuestión metabólica"


"El hombre es el sexo débil, es una cuestión metabólica"




¿Para qué sirven los hombres?

Biológicamente servimos para ser exploradores, pero no somos importantes para la reproducción.

¿Ah, no?

Estamos diseñados para abrir nuevos caminos y las ideologías también son cosa nuestra; pero con la eyaculación de un solo hombre se podría reproducir a la población de Norteamérica dos veces. Nacemos con una dificultad biológica.

¿Dificultad biológica?

Sólo tenemos un cromosoma X y eso nos hace más débiles. Las mujeres tenéis una fortaleza que el hombre no tiene. El hombre es el sexo débil, es una cuestión metabólica, de cómo funciona y está organizado el cuerpo.

Entonces, ¿por qué mandan tanto?

Precisamente porque somos débiles necesitamos coger de fuera. Los que tienen el poder son los hombres más débiles. El primer hombre moderno, el primer hombre fuerte, fue Jesucristo, porque no se dedicó a apropiarse cosas de fuera, sino a dar.

Cuanto más débil eres más necesitas tomar el poder de fuera, ¿es eso?

Sí, y ya se nota desde la infancia: los bebés varones tienen una tendencia mucho mayor que las niñas a mirar alrededor en lugar de mirar directamente a los ojos, buscan todo tipo de anclajes en el exterior, y para jugar escogen objetos resistentes y fuertes.

Pues van cargaditos de testosterona.

La generamos para fortalecer nuestro cerebro, nos da el empuje que necesitamos para que determinados procesos se den con mayor impulso, pero se dan desconectados. Y es la responsable del aspecto físico masculino.

¿Y si castramos al niño?

Cambiará su cuerpo, pero no su cerebro, porque está determinado desde lo prenatal.

¿Hay algo que determine la formación de un macho o una hembra?
Los machos son producto del azar, de las circunstancias o de la decisión de la madre.

¿Decisión de la madre?

Existen las tres posibilidades. En algunos casos las condiciones medioambientales determinan la producción de machos o hembras. En el caso de los cocodrilos, nacen machos sólo si la temperatura es óptima. En el caso de las pulgas de agua, las madres determinan qué sexo tendrá la prole.

¿...?
Por regla general se reproducen asexualmente: hembras que engendran hembras, pero cuando la charca empieza a secarse engendran machos que se aparean con las hembras para producir los huevos de invierno, que sobreviven si la charca se seca.

Pero los hombres no son caracoles, ni cocodrilos, ni pulgas de agua.

Si atendemos a las estadísticas, aristócratas y burguesas acaudaladas traen al mundo con sorprendente regularidad más hijos que hijas, igual que las zarigüeyas, los hámsters, los monos araña de rango alto y las nutrias cuando están bien alimentados.

¿Las hembras dominantes suelen tener más hijos varones?

Sí, y bajo determinadas condiciones en las que las mujeres no se sienten bien, están estresadas y las condiciones del embarazo son peores, nacen menos niños. Y todo esto ocurre en los primeros dos meses del embarazo. Los embriones masculinos mueren si el futuro es incierto.

¿Dónde hallan ustedes su fortaleza?

Una fuente importante es pertenecer a grupos de chicos y jugar determinados roles que marca la sociedad según necesidades.

¿Modelos culturales?

Sí, cuando hacen falta soldados se favorecen, cuando hacen falta empresarios o inventores se favorecen. La debilidad biológica de los varones provoca que ellos acepten desarrollar ese tipo de roles que les prometen el poder y la fuerza y que se favorecen desde el hogar, el colegio, la televisión...

La exigencia es social, no biológica.

Sí, pero afecta a la estructura cerebral. Es como los chavales viciados con los videojuegos: han desarrollado una parte de su cerebro para ser hábiles en esos juegos, y les impide ser buenos en otros campos.

¿En qué punto está el cerebro del hombre moderno?

No tiene claro qué tipo de rol debe interpretar para poder llegar a ser importante. Pero su cerebro ya no es tan lineal, se desarrolla de forma mucho más abierta, y por eso hay tanto hombre que se comporta de manera insegura. Algunos debido a esa inseguridad buscan la fortaleza y otros la autenticidad.

¿Qué tenemos que saber las mujeres sobre el cerebro masculino?

Que los hombres siempre están intentando jugar un rol determinado –frecuentemente ni siquiera son conscientes de ello– y que detrás de esa fachada hay un hombre que tiene posibilidades de desarrollar su propia autenticidad.

Eso suena bien.

En el pasado, para convertirse en machos alfa necesitaban coger el poder de los otros (naturaleza, animales, mujeres, hombres); ahora por primera vez (ya que seguir un rol no garantiza el éxito) se sienten atraídos por la idea de dar, por la empatía y la autenticidad. Quizá están encontrando su propia fortaleza interior que les hace capaces de dar. Se trata del hombre que transforma.

Qué bien.

... Pero necesitamos la ayuda de las mujeres. Las madres tienen un gran poder para generar o no la práctica de roles; un gran poder en la programación del cerebro del hijo.

25 de febrero de 2013

Con El Paso Cambiado




Si hacemos un pequeño ejercicio de creatividad mental, y nos imaginamos que en el interior de nuestro cerebro, tenemos un reproductor de música (formato a libre elección), con un ligero esfuerzo, podremos escuchar la melodía que suene en su interior, solo hace falta tener el suficiente sentimiento, la sensibilidad imprescindible y una mínima capacidad para emocionarse. En definitiva, simplemente es necesario, que la zona correspondiente al hemisferio cerebral derecho, no sea una tierra árida y se encuentre lo suficientemente regada, para que brote la vida en ella.
El sonido de la música, siempre nos recuerda, si le prestamos un poco de atención, que la existencia del ser humano no es excesivamente larga, y que hemos de aprovechar el tiempo, para hacerlo los más productivo posible, exprimiendo todo el jugo a cada día vivido, como si fuese el último de nuestro paso (fugaz) por la tierra.
En resumidas cuentas, no hay que perder ni un segundo, en aquellos asuntos que generalmente no nos llevan a ninguna parte, y que al final, van en contra de nuestros propios intereses, porque atienden más a los deseos de otras personas, que muchas veces ¡y eso es lo verdaderamente lamentable e inadmisible! quieren imponernos a toda costa sus opiniones, deseos e incluso (¡manda huevos!) sus caprichos.
Siempre hay que seguir el sonido de nuestra propia música, y nunca escuchar la que nos quieren tocar los demás, ni tan siquiera el estribillo, que es un preámbulo con trampa que finamente y con astucia calculada nos lleva al engaño, si nos dejamos engatusar.
Y si para ir a nuestro propio ritmo, hemos de llevar el paso cambiado, se va ¡y no pasa nada, faltaría más! Si al resto de la gente no le gusta, no es nuestro problema.
Si uno sigue una marcha musical que no es la suya, y lo hace por complacer a los demás, o por miedo, e incluso por educación, que de todo hay, lo único que se consigue, es traicionarse a uno mismo, y eso sin duda alguna, es de la amplia gama de errores que un ser humano puede cometer, uno de los peores.
Si un hombre no va al mismo paso que sus compañeros, quizás sea porque oye un timbal distinto. Dejémosle seguir el paso de la música que oye, sea acompasado o irregular.

24 de febrero de 2013

Emocionalmente, terminamos muriendo de aburrimiento’



La escritora Elsa Punset.


Tenemos un cerebro programado para sobrevivir. Es un instrumento tan complejo y sofisticado que, de forma inconsciente, tiende a armarse de razones y de defensas para estar siempre alerta. Su lema podría ser: ‘La mejor defensa es un buen ataque’. Es como una estrategia preventiva que ocupa buena parte de su energía y que lastra la vida diaria con miedos variopintos. Pretender sobrevivir con este exceso de defensas nos obliga a opciones de vida muy controladas, donde caben pocos riesgos, pero también pocas emociones, poca pasión, pocas sorpresas. Creo que terminamos muriendo, emocionalmente, de aburrimiento.

Lo que pierde un niño acosado es la confianza en el resto del mundo. Una confianza que formaba parte de su inocencia, claro está. ¿Cómo será su vida adulta? Así que, si el niño acosado logra deshacer ese primer aprendizaje que le hace ver el mundo como un lugar inseguro y cruel podrá salir adelante. Pero si el entorno refuerza esa triste lección inicial, entonces se convertirá en un adulto desconfiado y retraído

Las mujeres y la Depresión, porque?

Dentro de unos pocos años, la depresión será la primera causa de enfermedad  y un 20% por ciento de la población mundial sufrirá una enfermedad mental discapacitante, según la Organización Mundial de la Salud. 

Son datos impactantes, y no se está haciendo casi nada en el campo de la prevención. Los colectivos más vulnerables están en primera línea de fuego de este abandono emocional. Entre ellos, las mujeres. Para encontrar un remedio a esto hay que indagar las causas de ese dolor emocional. Por ejemplo, conocemos dos elementos cruciales del bienestar emocional: control sobre la propia vida y afectividad. Así pues, debemos preguntarnos: ¿tienen las mujeres suficiente sentido de control sobre sus vidas? y ¿cómo viven la afectividad? La respuesta a estas preguntas podría implicar cambios notables en la educación de los niños y niñas, y en la organización social del trabajo. ésa es una trampa típica de un cerebro sofisticado, que no encuentra un cauce constructivo para la energía y las posibilidades que encierra. Tenemos una corteza cerebral muy desarrollada: es el lugar desde el cual soñamos, elucubramos, inventamos, decidimos, hablamos… Pero también es el lugar desde el cual tememos, dividimos el mundo en buenos y malos, excluimos, nos proyectamos en un futuro supuestamente peligroso. Hay que ayudar al cerebro miedoso para que logre expresar su caudal de energía de forma constructiva.

La vida es fluida. Se nutre de energías muy diversas, que conforman un ecosistema siempre en movimiento. Nada es estático. Creo que una parte de nuestras vidas las dedicamos a la conservación y la explotación de recursos, pero la otra parte necesita cuestionar, crear, inventar o reinventar. Y eso se plasma no sólo en nuestras vidas individuales, sino en las estructuras sociales. No vivimos en un mundo impermeable, queramos o no, todo remueve y cambia. En vez de resistirse al cambio, resulta más constructivo formar parte de ese cambio de forma deliberada.

Navegantes emocionales



A menudo me he preguntado por qué los seres humanos solemos encerramos en una soledad hermética que tanto dificulta el contacto con los demás. Es una soledad compacta, trenzada con mimbres diversos que se entrelazan hasta formar una coraza resistente que nos aísla del mundo exterior. Los mimbres engordan con el paso de los años pero desde muy pronto ya están allí, supuestamente para protegernos de los demás. 

Desde que nacemos nos convencen de que somos muy diferentes de quienes nos rodean, como desde la infancia nos enseñan a desconfiar de nuestros sentimientos porque son supuestamente irracionales y por tanto potencialmente peligrosos; empieza la represión del sentir y la imposición del ego individual que nos otorga una determinada imagen- una protección- frente a los demás. Desde allí aprendemos a relacionarnos con el mundo con una mezcla de pudor- no mostramos nuestros verdaderos sentimientos por si molestan a los demás- y de desconfianza- cuanto menos mostremos de nosotros mismo, menos vulnerables seremos.

 Si la imagen tras la cual nos escondemos se parece poco a nuestro verdadero ser, la distancia que sentiremos de cara a los demás será muy grande. Entre ellos y nosotros mediará un abismo, aún cuando estemos a pocos metros de distancia.

Cuando somos niños, los adultos no parecen respetarnos demasiado: se nos dice implícitamente que tenemos que formarnos de acuerdo a sus indicaciones, porque somos imperfectos e ignorantes. Nuestro ego- la imagen de nosotros mismos que ofrecemos a los demás- se afianza así paulatinamente a imagen y semejanza de ellos, de aquellos adultos que nos rodean en casa, en la escuela y en la sociedad. Cada vez nos parecemos menos a nosotros mismos y nos confundimos más con la ropa con la que nos están vistiendo. Poco a poco desaparece el niño verdadero y emerge el adulto con coraza. Algún día llegamos a olvidar- casi- quienes éramos de verdad. Los demás tampoco podrán saberlo.

Convencidos de que no pueden confiar en sus sentimientos y de que su mente es todavía débil, los niños entregan su autoridad a los adultos que les rodean: padres, maestros, familiares, vecinos… Probablemente no dejarán ya de hacerlo jamás -siempre temerán que sus decisiones conscientes, y por supuesto su forma de sentir la vida, sus emociones, no sean las adecuadas. Les habremos convencido de ello desde la cuna. 

Cuando somos adultos, nos amoldamos a una sociedad jerarquizada en la que dependemos de la opinión de los demás para poder sentirnos cómodos con nuestras decisiones y nuestros sentimientos. Necesitamos la aprobación de los demás para sentirnos adecuados. Si seguimos las normas, recibiremos esta aprobación.

Cualquiera que se salga del engranaje emocional y social se sentirá abandonado a su suerte, sin necesitar siquiera la desaprobación explícita de los demás. Simplemente, sentirá que ya no pertenece al grupo y asociará este sentimiento con la desaprobación, es decir, con la exclusión del grupo. Y esto es muy difícil de sobrellevar, porque el desprecio de los demás, por razones evolutivas, suscita el miedo inconsciente a la muerte.

Así, los demás se convierten poco a poco en fuente de seguridad para nosotros, porque dependemos de su aprobación para todo. No nos relacionamos como iguales, sino como dependientes. No hemos aprendido a relacionarnos de forma sutil, a través de los sentimientos, las afinidades, las necesidades afectivas espontáneas. Reconocemos al otro según los símbolos materiales que exhibe, las ideas que expresa, los periódicos que lee o el tipo de coche que conduce. Según el grupo al que queremos pertenecer, debemos asimilar determinados símbolos de pertenencia. Poco a poco, reemplazamos los vínculos genuinos entre seres humanos, la simpatía o el amor que brotan de forma espontánea, por esos intercambios estructurados que nos ofrecen la seguridad de pertenencia a un grupo humano, a cambio de la aceptación de determinadas normas.

Cuando el teatro de las relaciones humanas se nos queda demasiado estrecho, nos ahogamos en nuestra soledad. Entonces quisiéramos romper las barreras que nos separan de los demás, pero nuestro entrenamiento de años nos lo pone muy difícil: el miedo al ridículo, al rechazo o a la incomprensión nos acota en nuestra soledad. Hemos aprendido a hablar para confundirnos, pero no para comunicarnos. De nuestros afectos disimulamos más de lo que mostramos, a veces por pudor, otras para no sentirnos vulnerables.

 A los demás les pasa lo mismo. Nos pasamos la vida esperando que el otro de el primer paso, pero probablemente tampoco sea capaz de darlo, porque pocas personas mantienen la capacidad de expresarse genuinamente. En la edad adulta, resulta muy difícil escapar de la expresión convencional y limitada de los sentimientos de amor y afecto. Nos censuramos automáticamente, a diario, casi sin darnos cuenta, y pagamos un alto precio a lo largo de una vida en soledad.

Queda el refugio del amor romántico. Allí aún sigue siendo aceptable regirse por motivos irracionales que escapan a la camisa de fuerza de lo aceptable. En la maraña de relaciones sociales estructuradas que nos rodean, el amor apasionado, supuestamente irracional, nos permite escapar de la prisión de nuestras mentes y tender un puente entre dos personas, sin palabras. Es un milagro frágil y efímero. Cuando ocurre, la mirada y el roce de la piel resultan mucho más elocuentes que las formas admitidas de relacionarnos socialmente.

A veces los pensamientos parecen tener vida propia y surgen en la mente de imprevisto.


 En ocasiones son ideas o pensamientos absurdos, que incluso te hacen reír y que descartas al instante, pero otras veces se trata de ideas que rechazamos e incluso de las que nos podemos sentir avergonzados o nos producen temor y extrañeza.

Los pensamientos no deseados son aquellos que consideramos que no deberíamos tener porque violan los códigos éticos, culturales o morales de la sociedad.
Esos pensamientos pueden expresarse en frases, como una voz en nuestra mente, o pueden tener la forma de imágenes mentales, pero tienen en común el hecho de que resultan desagradables. Pueden ser pensamientos relacionados con infligir daño a otras personas, pensamientos de actos sexuales considerados inmorales, ideas relacionadas con miedos, como la de perder el control y hacer daño a los propios hijos, o simplemente ideas como irte de casa, dejar a tu pareja y tus hijos, hacerte daño a ti mismo, etc.
Sea cual sea el pensamiento, lo cierto es que el ser humano pasa bastante tiempo pensando cosas que preferiría no pensar. A veces, este tipo de ideas van acompañadas de impulsos; es decir, de un deseo de hacer realidad aquello que has pensado.
Tal vez ese impulso dure tan solo unos segundos e, inmediatamente, toma el control otra parte de nosotros mismos que nos dice que no estaría bien hacer eso, que realmente no lo deseamos y que nos sentiríamos demasiado mal con nosotros mismos si lo hiciéramos, de manera que el impulso desaparece. De este modo, la mayoría de las personas nunca pone en práctica esos pensamientos prohibidos.
No obstante, pueden sentirse muy mal por el simple hecho de haber pensado algo así, pueden castigarse a sí mismos haciéndose reproches, considerarse malas personas o tener miedo de perder el control o de volverse locos. Elsa, por ejemplo, tenía imágenes mentales en las que se veía a sí misma haciendo daño a sus hijos, lo cual le resultaba aterrador.
Ella amaba a sus hijos y eran lo más importante para ella, de modo que empezaba a preguntarse si se estaba volviendo loca o si en realidad lo que pasaba es que odiaba a sus hijos sin ser consciente de ello. Pero lo cierto es que no es infrecuente que los padres y madres tengan imágenes mentales relacionadas con el daño a sus hijos, bien infligido por otras personas, por accidentes o incluso por ellos mismos. Por lo general, es solamente un reflejo de la preocupación por ellos y del miedo que tienen de que llegara a pasarles algo o incluso de lo horrible que sería que se volviesen locos y los dañaran sin querer. Es decir, este pensamiento es más un reflejo del miedo a que algo malo le suceda a alguien a quien amas, que de un deseo de hacerle daño. No obstante, cuando estos pensamientos son interpretados como un deseo de hacer daño, producen una ansiedad intensa que puede llegar a obsesionar a la persona. Esta obsesión hace que dichos pensamientos se vuelvan más frecuentes, entrando en un círculo vicioso difícil de romper.
Luchar contra los pensamientos prohibidos los fortalece
Luchar contra los pensamientos prohibidos puede fortalecerlos porque los transforma en obsesión. Si te empeñas en que tienes que dejar de pensar en algo, que pensar eso es horrible y que eres una persona despreciable por pensarlo, entonces lo único que haces es centrar tu mente en dicho pensamiento, de modo que acabas haciendo justo lo opuesto de lo que deseas; es decir, no puedes dejar de pensar eso tan “terrible”.
Sin embargo, los pensamientos no deseados son universales, aunque los contenidos específicos pueden variar según las diversas culturas. Las fantasías sexuales indeseadas, por ejemplo, suelen implicar actos sexuales que la sociedad considera inapropiados, como violación, infidelidad, incesto, etc.
Algunos investigadores se han centrado en los mecanismos mediante los cuales las personas suprimen estos pensamientos indeseados y los efectos de dicha supresión. Pero también han investigado por qué esos pensamientos se vuelven prohibidos. Algunos estudios sugieren que nuestra vulnerabilidad ante los pensamientos prohibidos es genética y que algunas personas están más predispuestas a ellos. No obstante, las investigaciones también muestran que la mayoría de las personas pueden volverse vulnerables a través de una serie de influencias externas. De hecho, algunos investigadores consideran que nuestro sistema de valores cada vez más permisivo y flexible puede hacernos más vulnerables a este tipo de pensamientos, aunque resulte paradójico, así como menos capaces de manejarlos.
“En otro tiempo, teníamos estándares mucho más estrechos de lo que era un pensamiento correcto o incorrecto – y casi todo era incorrecto”, explica Pepper Schwartz, de la Universidad de Washington. “En la actualidad está mucho menos claro dónde están esas líneas”. “Y sin esas fronteras sociales la gente puede estar sobrecompensando con fronteras autoimpuestas que son poco realistas”. Esto puede suceder en el terreno sexual, en el que algunas personas intentan prohibir sus pensamientos sexuales con tanta intensidad que resulta excesivo.

Del pensamiento no deseado a la obsesión
Si pudiéramos grabar todos los pensamientos que surgen en las mentes de las personas, nos encontraríamos con todo tipo de pensamientos, ideas e imágenes mentales posibles. Entre ellos habría pensamientos absurdos, aterradores, obscenos, creativos o extravagantes.
La mayoría de ellos pasan por nuestra mente con tanta rapidez que ni siquiera somos conscientes de ellos. No obstante, en ocasiones, nuestra mente “atrapa” uno de esos pensamientos para analizarlo mejor, de modo que somos totalmente conscientes de él. La mente consciente analiza dicho pensamiento para determinar si es válido, si requiere alguna acción o si ha de ignorarse. Aunque a veces, las personas no son capaces de llevar a cabo este proceso sino que de algún modo se quedan atascadas, de manera que el pensamiento permanece y se vuelve un intruso en la mente del que no puede librarse, produciendo una gran ansiedad.
¿Por qué sucede esto? ¿Por qué ese pensamiento se acaba convirtiendo en una obsesión?
Existen varias explicaciones posibles, que veremos a continuación.
Genes. Existe cierta base genética que hace que algunas personas tengan una mayor tendencia a tener pensamientos obsesivos.
Estrés. El estrés también aumenta la predisposición de una persona a centrar su mente en un pensamiento desagradable particular. La fantasía de Elsa, por ejemplo, acerca de dañar a sus hijos, es bastante frecuente entre padres jóvenes y estresados.
Controlabilidad. Este término hace referencia al grado en que una persona considera que es capaz de controlar los acontecimientos, ya sean externos o internos (pensamientos). Cuanto más en control se sienta una persona, menos probabilidades tendrá de interpretar un acontecimiento como digno de preocupación o rumiación. Por el contrario, si piensas que los sucesos están fuera de tu control, seguramente serás mucho más vulnerable a los pensamientos prohibidos o no deseados.
Efecto bola de nieve. En las personas con baja controlabilidad los pensamientos prohibidos pueden dar lugar a un círculo vicioso. Cuanto más a menudo experimenten pensamientos no deseados, más dañada puede verse su sensación de control y su autoestima. Esto, a su vez, aumentará su vulnerabilidad a dichos pensamientos. Según el psicólogo Frank Fincham, de la University of Wales, “El modo que tiene la gente de reaccionar ante los pensamientos indeseados depende mucho de su nivel de autoestima”.
Un factor importante lo constituye el vínculo existente entre nuestros pensamientos prohibidos y nuestro sistema de valores (el que utilizamos para juzgar lo que está bien y lo que está mal). Un pensamiento prohibido es aquel que viola ese sistema de valores, y el malestar que origina forma parte de aquello que nos ayuda a funcionar adecuadamente como seres sociales.
El rechazo hacia una fantasía violenta puede sugerir que las personas tienen un punto de vista ético y desean atenerse a él. Si un pensamiento como ese surgiera en tu mente y no te preocupa en absoluto, eso sí podría ser un problema. La ausencia de malestar emocional ante este tipo de pensamientos podría explicar algunos actos violentos y conducta antisocial.
Algunos psicólogos consideran que este tipo de pensamientos son parte del proceso mental para poner a prueba y reafirmar las reglas internas. Por ejemplo, las fantasías de violación (tanto de violar como de ser violada) son bastante comunes y con frecuencia se interpretan como una evidencia de un problema serio. No obstante, Schwartz afirma que en muchos casos el cerebro puede simplemente estar mostrándose a sí mismo las consecuencias de la violación. En la fantasía, al final te das cuenta de que esa persona está asustada o herida y retrocedes, explica Schwatrz.
La educación también puede jugar un papel importante. Por ejemplo, las personas criadas en ambientes muy religiosos en los que los “malos” pensamientos son considerados obra del diablo, tienen más probabilidades de tener pensamientos obsesivos que el resto de las personas. Estas personas suelen tener una baja controlabilidad y una baja autoestima, de modo que son más vulnerables a los pensamientos no deseados. Al mismo tiempo, estas personas crecen sabiendo con claridad qué pensamientos se consideran inapropiados y, por tanto, deben preocuparse por ellos e intentar suprimirlos a toda costa. Y es precisamente esta respuesta (intentar suprimirlos) la que puede transformar estos pensamientos en dañinos. Cuanto más intente una persona suprimir un pensamiento, más probabilidades existen de que se convierta en una obsesión.
A mediados de los años 80, el psicólogo Daniel Wegner, de la Universidad de Virginia, reunió a un grupo de personas en una habitación con una grabadora y les pidió que dijeran cualquier cosa que surgiera en sus mentes, con una excepción: no estaba permitido pensar en un oso blanco. “La gente mencionó el oso al menos una vez por minuto, a pesar de que se supone que no deberían pensar en él”, dijo Wegner. “Intentaban todo tipo de trucos, pero continuaba volviendo a su mente”.

20 de febrero de 2013

Criticar a los demás te hace infeliz, demostrado






Un estudio realizado por la Universidad Wake Forest ha concluido que si tienes buen concepto de las demás personas tus indicadores de felicidad serán muy altos y reunirás una serie de valores tales como el entusiasmo, la nobleza y serás una persona con una mente muy equilibrada. Es una conclusión muy lógica ya que tu predisposición a tener en buena estima al prójimo es un indicador de que estás satisfecho con tu vida.
Por el contrario, si tiendes a criticar a las personas con las que te relacionas tus probabilidades de ser un infeliz aumentan exponencialmente. En este caso, las personas que critican a los demás suelen ser egocéntricas, amargadas y suelen acarrear problemas depresivos, trastornos neuróticos y otros trastornos de la personalidad.
Según esta investigación, pedir que una persona evalúe a otra nos da información no solo únicamente de la persona evaluada sino del mismo evaluador ya queproyecta sus emociones en el prójimo.

Dejar de criticar a los demás

Te dejo 7 ideas que te ayudarán a dejar de criticar al prójimo:
1) Cultiva el valor de la empatía: trata de ponerte en el lugar de los demás, entender sus puntos de vista. Nadie sabemos realmente por las situaciones con las que tiene que lidiar una persona en su día a día. Quizá estés criticando a una persona por su mal humor y no sabes que dicha persona está cuidando a su madre día y noche porque tiene alzheimer.
2) Trata a los demás como si fueran tus hermanos.
3) Antes de criticar a alguien, analiza cómo eres tu… seguro que encuentras algún defecto.
4) Es mejor quedarse que callado que criticar a alguien.
5) Focaliza tu atención en los aspectos positivos de la persona antes que en sus aspectos negativos.
6) No hagas lo que no te gustaría que te hicieran a ti.

DIOS ES ...




Dios es mi padre

La naturaleza es mi madre

El universo es mi camino

La eternidad es mi reino

La inmortalidad es mi vida

La mente es mi casa

La verdad es mi dedicación

El amor es mi ley

La forma es mi manifestación

La conciencia es mi guía

La paz es mi escudo

La experiencia es mi escuela

El obstáculo es mi lección
La dificultad es mi estímulo

La alegría es mi himno

La pena es mi advertencia

El trabajo es mi bendición

La luz es mi realización

El amigo es mi compañero

El adversario es mi instructor

El vecino es mi hermano

La lucha es mi oportunidad

El futuro es mi promesa

El pasado es mi maestro

El equilibrio es mi actitud

El orden es mi dirección

La belleza es mi ideal

La perfección es mi destino.

Aunque duela ...la verdad es preferible a la mentira


¿ Ocultar es igual a mentir ?
Sí.   Ocultar es mentir, porque la verdad es total o no es verdad. No hay verdades a medias, salvo cuando el otro no está preparado para escuchar o no es el momento. Ahora bien, es lícito preguntar ¿ cómo se determina si el otro realmente no está preparado o es el momento adecuado ? Lo reitero:  Nadie le diría de la misma manera a un niño de cinco años que su padre murió que a un adulto de cincuenta y no es lo mismo reprender a un adolescente de 14 años en su primera incursión laboral que hacerlo con un empleado con veinte años de experiencia. En todos estos casos, se debe decir la verdad, pero claramente sin subterfugios. 

 ¿ Que tan grave es mentir ?
No en vano Jesús dijo “La verdad los hará libres”. No hay nada más liberador y sano que vivir y moverse en la verdad porque para el mentiroso, mentir implica tapar, sobreactuar, fingir, etc. Sumado a esto, queda preso en recordar sus mentiras para poder perpetuarlas (muchas veces la situación se termina convirtiendo en una carga) y en el caso del mentido, paran él constituye una falta de respeto porque hay un otro que se atribuye no decirle la verdad y por lo tanto acotándole su libertad, porque es importante aclarar que nadie es totalmente libre si no sabe la verdad, pues elige en base a ficciones.
Por otro lado, en el acto de mentir se pone en juego una relación de poder muy interesante. Pero ya esto es otro tema.

 ¿ Existen las mentiras piadosas ? ¿ como las definirías ?
Sí, se las llama piadosas porque no están movidas por un interés personal, o un beneficio propio. También se las denomina “mentiras blancas” (porque serían inocentes). Son mentiras que, en general, se consideran pequeñas o banales aunque también las hay importantes. Se hacen para proteger al otro de una verdad demasiado dura o por el contrario una verdad pequeña pero muy inconveniente o difícil de manejar. 

 ¿ Podés compartir con nosotros algunos testimonios sobre el tema sin nombrarlos ?
Ésta te la debo ! Pero sí quisiera hacer una observación final, sobre todo porque después de todo lo dicho podría generarse un mal entendido: no sea que por temor a cometer sincericidios, ahora la gente empiece a complicarse la vida, generándose una conducta obsesiva o restrictiva en cuanto al uso del lenguaje. Sí, se debe ser cuidadoso y responsable, que no es lo mismo.

Los psicólogos somos partidarios de que entre los adultos, la comunicación debe transparente y simple y un tema fundamental a trabajar en nuestras relaciones sociales. 
Me gustaría que quede este mensaje. Sólo eso.


 ¿ Que hay que evaluar antes de decir la verdad ?
A quien me dirijo, qué es lo que tengo que decir, que vínculo tengo con esa persona, su edad, su madurez, su nivel cultural, etc. Estos aspectos estarán presentes en todo momento y siempre pensará en el interlocutor. Los cinco axiomas de Paul Watzlawick suelen ser muy útiles en estos casos.

Hay que tener presente que se puede decir lo mismo con otras palabras, aunque uno debe asegurarse de saber si se entendió lo que se intentó transmitir. Además ¿ estoy seguro de que estoy diciendo la verdad ? ¿ Acaso soy su dueño ? Porque muchos dicen: “yo te digo la verdad, no me equivoco” ¿ Y si estoy equivocado ? El gran problema de los sincericidas es que en su mayoría son bastante soberbios. Muchas veces les gusta decir las cosas, pero no que se las digan a ellos. O lo aceptan pero se genera una escalada de violencia verbal terrible.

 ¿ Que pasa cuando herimos al otro ?
Una herida emocional se asemeja a una física. El dolor es inicialmente espiritual aunque si pensamos que cuerpo y alma están íntimamente ligados, la diferencia casi es mínima. Su origen es emocional, pero afecta íntegramente a la persona.
Borges decía: me duele una mentira en todo el cuerpo. Y no se equivocaba.
Esta herida puede quedar cerrada, sin embargo a veces, quedan cicatrices o como esos vestigios de operaciones, de las que ya han pasado años, pero hay días en que “duelen”.