7 de diciembre de 2012

¿TRATAMOS DE AYUNAR ASÍ?


Ayuna de palabras hirientes. Y transmite palabras bondadosas.

Ayuna de descontento. Y llénate de gratitud.


Ayuna de enojos. Y llénate de mansedumbre y paciencia.


Ayuna de pesimismo. Y llénate de esperanza y optimismo.


Ayuna de preocupaciones. Y llénate de confianza en Dios.


Ayuna de quejarte. Y llénate de las cosas sencillas de la vida.


Ayuna de presiones. Y llénate de oración.


Ayuna de juzgar a otros. Y descubre el amor que vive en ellos.


Ayuna de tristeza y amargura. Y llénate de alegría el corazón.


Ayuna de egoísmo. Y llénate de compasión por los demás.


Ayuna de falta de perdón. Y llénate de actitudes de reconciliación.


Ayuna de palabras. Y llénate de silencio y de escuchar a otros.


Si todos intentamos este ayuno, lo cotidiano se irá inundando de paz, de amor, de confianza...


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