20 de noviembre de 2012

Dios, me concede la serenidad...





La Oración de la Serenidad tiene el potencial de cambiar nuestras vidas de manera concreta. La parte más difícil es recordar confiar en ella. Lo que la oración ofrece es una oportunidad para calmar nuestras mentes el tiempo suficiente para sentir lo que desea nuestro Poder Superior para nosotros.

En la quietud, encontraremos la fuerza para cambiar lo que tenemos que cambiar.

No es inusual pensar que todo el mundo menos nosotros tiene que cambiar. Todos estarán de acuerdo en que hemos llegado a nuestra primera reunión pensando que aprenderíamos a llegar a otras personas para cambiarlas, seguros de que eso nos haría feliz. Pero así no es cómo llega la felicidad, y somos afortunados por eso. Si nuestra felicidad estuviese atada a lo que otros hicieron, siempre estaremos en su control. ¡Qué sombría que podría ser tal existencia!

La felicidad que nos merecemos vendrá cuando hagamos dos cosas: en primer lugar, tomar el poder que nos toca a través de estar dispuestos a aceptar a otros como son y en segundo lugar, comprometernos a cambiar lo que tenemos que cambiar y hacerlo. Usar la oración de la Serenidad, nos pone a cargo de nuestra propia felicidad.

Encontraré tanta felicidad como quiera hoy. La oración de Serenidad, utilizada con frecuencia, será la clave.

La Oración de la Serenidad tiene el potencial de cambiar nuestras vidas de manera concreta. La parte más difícil es recordar confiar en ella. Lo que la oración ofrece es una oportunidad para calmar nuestras mentes el tiempo suficiente para sentir lo que desea nuestro Poder Superior para nosotros.

En la quietud, encontraremos la fuerza para cambiar lo que tenemos que cambiar.

No es inusual pensar que todo el mundo menos nosotros tiene que cambiar. Todos estarán de acuerdo en que hemos llegado a nuestra primera reunión pensando que aprenderíamos a llegar a otras personas para cambiarlas, seguros de que eso nos haría feliz. Pero así no es cómo llega la felicidad, y somos afortunados por eso. Si nuestra felicidad estuviese atada a lo que otros hicieron, siempre estaremos en su control. ¡Qué sombría que podría ser tal existencia!

La felicidad que nos merecemos vendrá cuando hagamos dos cosas: en primer lugar, tomar el poder que nos toca a través de estar dispuestos a aceptar a otros como son y en segundo lugar, comprometernos a cambiar lo que tenemos que cambiar y hacerlo. Usar la oración de la Serenidad, nos pone a cargo de nuestra propia felicidad.

Encontraré tanta felicidad como quiera hoy. La oración de Serenidad, utilizada con frecuencia, será la clave.

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