30 de agosto de 2012

UN AMOR A LA FUERZA NO ES AMOR




Enamorarse es muy fácil. ¿Por qué es tan difícil desenamorarse? Discusiones, peleas, lágrimas, miedos...No quiero herir a la persona con la que he estado, porque no es que ya no quede ningún sentimiento, pero me siento confuso. ¿Puede decir algo al respecto?

¿Acaso hay algo que decir? ¡Se ha acabado y ya está!
Es fácil caer en cualquier cosa. Puedes caer en una zanja, y lo difícil es salir de ella. Pero tienes que salir, porque una vez desaparecido el amor, la zanja se convierte en un infierno. Empiezan las peleas, las discusiones, el dar la lata por ambas partes. Ninguno de los dos quiere herir al otro, pero como él hace daño y ella también sin darse cuenta descargan sus sentimientos heridos el uno en el otro...
Hay que comprender algo muy sencillo: el amor -el amor del que hablas- no está en tus manos. Has caído en él. No estaba en tu poder no caer, de modo que cuando llega, te arrastra con él. Pero es como la brisa, que va y viene. Y buena cosa es que vaya y venga porque si se queda siempre donde está, envejecerá.
Hace falta un poco de comprensión por ambas partes, comprender que ya no existe pero que no hay necesidad alguna de odiarse, porque nadie ha destruido el amor. Nadie lo había creado: surgió como una brisa, disfrutasteis de ciertos momentos; tenéis que estar agradecidos, y ayudaros mutuamente a salir de esa zanja...
Pero nadie me pregunta antes de enamorarse. ¡Qué raro! Llevo treinta y cinco años esperando a que alguien me pregunte cómo enamorarse, cómo caer presa del amor. Nadie me lo pregunta, porque si me lo hubieran preguntado, habría contestado: "No caigas presa del amor. Intenta elevarte". Y elevarse en el amor es una cuestión completamente distinta.
Elevarse en el amor supone un aprendizaje, un cambio, una madurez. Elevarse en el amor te ayuda, en última instancia, a ser adulto. Y dos personas adultas no se pelean, sino que intentan comprender, resolver cualquier problema que surja...
Elevarse en el amor es algo espiritual.
Caer en las redes del amor es algo biológico.
La biología es ciega, y por eso se dice que el amor es ciego. Pero el amor del que yo hablo es la única idea accesible para todo el mundo. Sólo se necesita un poco de esfuerzo.
El amor debería surgir del silencio, de la atención vigilante, de la actitud meditativa. Es algo suave, sin cadenas, porque, ¿cómo se va a encadenar a la persona amada? Supone darse libertad mutuamente, más y más libertad. A medida que al amor se hace más profundo, aumenta la libertad. A medida que el amor se hace más profundo, empiezas a aceptar a la persona tal y como es, dejas de intentar cambiar al otro.
Uno de los grandes suplicios de este mundo es que los amantes siempre intentan cambiar al otro. No se dan cuenta de que si el otro realmente cambia, el amor desaparecerá, porque no se han enamorado de la nueva persona...
Al ascender en el amor te das cuenta de que la otra persona tiene su propio territorio, y que no debes invadirlo.
Si el amor se transforma en libertad, no hay necesidad de separarse. Surge la idea de la separación porque empiezas a pensar que te estás convirtiendo en un esclavo, cada día más, y a nadie le gusta la esclavitud.
Pero siempre me preguntáis cuando ya estáis metidos en la zanja y no podéis salir...
Yo sólo puedo decir una cosa: os habéis dado momentos maravillosos el uno al otro, de modo que debéis sentiros agradecidos. La despedida no debería ser fea si el encuentro fue tan hermoso...
Yo predico una clase distinta de amor. No acaba en la amistad, sino que empieza en la amistad. Comienza en el silencio, en la atención vigilante. Ese amor es vuestra propia creación, no algo ciego. Ese amor puede durar para siempre, hacerse más y más profundo...
Esta clase de amor no necesita nada de la otra persona. Se siente agradecido de que el otro reciba algo cuando él o ella lo ofrece. Nunca se siente en cautiverio, porque no existe el cautiverio...
Un amor a la fuerza no es amor. Si tienes que besar a alguien a punta de pistola, ¿qué clase de amor es ese?... Ayudaos mutuamente a salir del agujero... y despedíos con dignidad. Y en la siguiente ocasión, intentad, en lugar de caer, elevaros. No dejéis que os domine la biología. Quien debe dominar es la consciencia".

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