19 de marzo de 2012

hacer una obra de arte de uno mismo


Somos seres multidimensionales en conciencia viviendo en una realidad multidimensional, aunque la mayor parte del tiempo no lo sabemos o no lo recordamos o no lo experimentamos. La clave de la experiencia de la multidimensionalidad está en el trabajo con la conciencia. ¿Qué es la conciencia? Podría definirse de muchas maneras y desde diferentes ángulos. Pero para hacerlo sencillo, la conciencia es la capacidad que tiene un ser de verse a sí mismo, de verse en el Universo, y de entender su mutua relación. El despertar de la conciencia podría definirse como la capacidad de la conciencia de abrirse a más aspectos de la realidad tanto interna como externa, y hacer coherencia entre ambas realidades hasta que formen una sola. En otras palabras, que el pensamiento, la emoción, la acción y la palabra sean coherentes entre sí haciendo del ser humano un ser más pleno y manifestando su potencial creador. El trabajo de la conciencia consiste en hacer una obra de arte de uno mismo, y para eso es necesario utilizar el poder de la auto-observación para ver allí donde hay incoherencias con el fin de transformar y pulir aquellas partes de nosotros mismos que nos impiden manifestar lo que de verdad somos.

Parte de esa labor consiste en la depuración o eliminación de todo aquello que ya no nos sirve o ya no necesitamos, para disponer de un cuerpo, una mente y una emoción mucho más limpia y enfocada. En ese proceso de limpieza permitimos que lo que somos pueda manifestarse cada vez con mayor intensidad; de lo contrario, el cúmulo de toxinas físicas, emociones y pensamientos pasados, nos impiden avanzar. Por este motivo, es importante incorporar a nuestras vidas una labor de limpieza integral tanto de lo físico, como lo emocional, lo mental, lo social y lo espiritual.

Muchos queremos vivir en una Nueva Humanidad, en una nueva sociedad, en un nuevo mundo, no obstante, el gran obstáculo para llegar a ella somos nosotros mismos. El gran obstáculo a superar es la incoherencia interna que nos impide manifestar las virtudes y capacidades que residen en nosotros, y que distorsionan la realidad y las relaciones. En consecuencia se generan conflictos, tensiones y problemas. Por este motivo, entender y asumir la responsabilidad de transformarnos a nosotros mismos para poder ser ejemplo de lo que queremos ver en el mundo, es el primer paso para poder crear esa nueva humanidad; así como asumir que el último responsable de lo que nos ocurre en la vida somos nosotros mismos.

Todo lo contenido en este apartado también es aplicable en la preparación personal para los tiempos que están llegando y para las posibles adversidades que puedan venir (supervivencia). Estar limpio, sano y en forma física, será algo imprescindible para atravesar los tiempos que vienen.

Con este propósito, recupero un documento que escribí hace algunos años y que actualizo en este blog, que trata de los aspectos sobre los que podemos trabajar para depurarnos.

Del cuerpo:

Mejora de los hábitos de alimentación; comer de forma más saludable (alcalinizar el cuerpo no acidificarlo!). Con bebidas depurativas a base de vegetales. Comer la menor cantidad posible o nada de productos de origen animal. Comer preferiblemente productos de cultivos ecológicos, que aseguran la no utilización de conservantes, pesticidas, aditivos, hormonas o productos alterados genéticamente (transgénicos).

Eliminación del microondas para cocinar.

Eliminar productos con azucares refinados, con edulcorantes, productos ricos en glutamatos (como el Ketchup) pues son neurotóxicos.

Dejar de beber Coca-Cola y bebidas afines (Sodas), son tóxicas, acidifican y muchas de ellas contienen aspartamo.

Eliminar la sal de cocina tratada químicamente, sustituirla por la sal del Himalaya o la sal marina.

Limpiezas corporales, entre ellas la de hígado y riñones.

Realizar algún tipo de ayuno, como la desintoxicación con Sirope de Savia

Eliminar todos los productos (agua de grifo y botellas, pasta de dientes, colutorios, etc.) que contengan FLÚOR.

Beber suficiente agua (sin flúor) para hidratar el cuerpo y limpiar los riñones. Utilizar algún sistema para vivificar el agua, existen varias en el mercado. Personalmente utilizamos la tecnología Grander. También se puede solarizar el agua en botellas de cristal azules.

Tomar el Sol 10 minutos diarios, antes del medio día o en la tarde.

Ejercicio físico para mantener el cuerpo en forma, un buen sistema cardiovascular, tónico muscular y flexible; practicar algún deporte o simplemente ir a correr.

Practicar yoga, Taichí o chi Kung.

Utilizar complementos alimenticios como Vitaminas, entre otros, para aportar al cuerpo lo que la comida actual carece.

Del entorno:

Ionizar el ambiente con iones negativos (por ejemplo, con lámparas de sal, o con ionizadores varios que se ofertan en el mercado).

Los móviles, redes inalámbricas de Internet y demás aparatos que generen ondas microondas, intentar tener el móvil lo más lejos posible del cuerpo e intentar hablar siempre a través de auricular. Apagar el móvil cuando os vayáis a dormir.

Desconectar todos los aparatos eléctricos de la habitación a la hora de irse a dormir.

Colocar al lado del ordenador tecnología como la orgónica para transformar el tipo de energía que emiten los ordenadores y demás aparatos eléctricos.

Dejar de ver la televisión paulatinamente o radicalmente, depende de cada uno.

Armonizar el ambiente siguiendo las principios del feng-shui.

Pasar el menor tiempo posible en las grandes superficies comerciales pues son ambientes ricos radicación, generadores de ruido interno.

A nivel mental:

Eliminación de la televisión, por ser la fuente principal de influencia mental y de modificación cerebral (el cerebro y las neuronas son plásticas y la tv nos induce a un estado mental de aletargamiento como consecuencia de la actividad generada en el cerebro; nos induce a entrar en un estado de ondas cerebrales Beta). También se produce un condicionamiento de ideas, valores, miedos y necesidades que sirven a los intereses de una élite que precisamente no busca nuestra libertad…

Eliminación de fuentes de información que contengan violencia e información basura. Seleccionar la información que vemos, oímos, escuchamos, leemos.

Eliminación a través del auto-cuestionamiento, de ideas, prejuicios, creencias, expectativas, deseos, etc., que limitan nuestra mente, que la distraen y que no le permiten pensar con claridad. Pero para saber cuáles son es preciso auto-observarse y “despertar”. Preguntarse continuamente sobre la razón de ser de esas ideas, sobre su realidad y origen. A través de ese cuestionamiento nos transformamos porque evolucionamos en nuestra comprensión de la realidad.

Eliminación de las ideas, creencias, supuestos y convenciones de la realidad política, económica, histórica, social, científica, médica, religiosa, planetaria, y galáctica que damos por sentados como verdaderos y reales. Disponerse con una actitud mental abierta, para considerar todas las posibilidades. La Verdad va mucho más allá de lo que los medios de comunicación y la sociedad en general ha construido como real.

Eliminación de aquellas actividades e intereses que adormecen nuestra mente, que la sumen en un estado de stand by, aletargamiento, adormecimiento, bloqueo, que hacen que nos pase el tiempo sin ser aprovechado.

Es recomendable practicar cualquier tipo de meditación diariamente, o lo más frecuente posible para sincronizar las ondas cerebrales de ambos hemisferios, y para entrar en el propio mundo interno… la meditación aporta una base de serenidad y distanciamiento de uno mismo para poder observar qué ocurre dentro y fuera de nosotros. Ayuda a trabajar el silenciar el ruido interno.

A nivel emocional:

Probablemente uno de los pilares principales del trabajo de transformación personal. Nuestra psique está constituida por dos partes, una consciente y otra inconsciente. Esta última es la que tiene el control sobre la primera y la que hace que el pensamiento, emoción, acción y palabra sean incoherentes. Un trabajo de autoconocimiento a través de un proceso de psicoterapia o terapia, permite armonizar ambos reinos para ser más coherente e íntegro.

El aspecto emocional es el punto débil del ser humano, y por este motivo es el que más hay que trabajar y reforzar.

Eliminación y transformación de las programaciones emocionales que nos mantienen atados en el pasado, que nos mantienen reactivos.

Trabajo de comprensión y transformación de emociones como la rabia, la ira, la tristeza, la angustia, el miedo, entre otras para limpiar el pasado y liberarnos de ellas.

Un trabajo de desapego tanto de lo físico, mental, emocional y social. El apego nos mantiene atados, rígidos, reteniendo el fluir de la energía. El trabajar el desapego nos ayuda a fluir mucho mejor con el curso de la vida y los acontecimientos. Trabajar el desapego es volverse flexible ante los cambios, es dejar ir, soltar, dejar que las cosas ocurran… y utilizar la experiencia como fuente de aprendizaje y auto-conocimiento.

Recuperar al niño interior.

A nivel social:

Deshacernos de las relaciones perjudiciales (si uno puede, ya que a veces las necesitamos porque suplen nuestras carencias afectivas).

Deshacerse de los ambientes, lugares, círculos, entornos sociales que limitan la expansión de nuestra conciencia, que nos influencian negativamente. (Una vez más, a medida que dejemos de necesitar estos lugares, dejaremos de ir ellos, pero no está de más hacerse consciente de que ciertos lugares reducen nuestra energía energética y posteriormente física, mental y emocional).

Reunirse con personas o grupos que nos inspiren, estimulen y ayuden a avanzar en nuestro camino. La energía de un grupo es mucho más potente que la de un individuo, así que con un grupo o varios, uno puede estimularse para seguir avanzando a pesar de las adversidades, ya que hay apoyo mutuo.

A nivel espiritual:

Deshacerse por auto-cuestionamiento de las creencias que no están basadas en evidencia, en un saber. Es importante pasar de la fe en algo, al saber de algo. La fe es pueril, infantil (sin ofender), aunque la necesitemos a medida que basamos nuestra espiritualidad en una experiencia real interna que nos aporta un saber, una sabiduría, un conocer por propio contacto con la Verdad. Cultivar un espíritu crítico tanto de lo conocido como por lo conocer. Y no dejar de preguntar ¿y por qué es cierto, y por qué es así, y por qué se da por sentado, y por qué tengo que aceptarlo?, ¿y por qué esto, y por qué lo otro?, ¿y por qué no puede ser de otra manera?. Hay que recuperar el niño interior que aprende, busca y pregunta.

Deshacerse por auto-cuestionamiento de todas las modas espirituales, léase, New Age, seamos consciente de que la espiritualidad no consiste en experimentar, sino en transformarse para convertirse en un ser sirviente y catalizador de transformación allí donde esté. La espiritualidad tiene que surgir de dentro como algo genuino, si viene de fuera, nunca será genuino, aunque lo de fuera ayude a lo de dentro a serlo.

Aprender a identificar lo auténtico en la medida en la que nos permite ser cada vez más libres, más nosotros mismos y nos da alas para volar libremente; en base a la capacidad de la filosofía, tradición o práctica que nos ayuda a transformarnos, a despertar nuestra consciencia, a hacernos más responsables de nosotros mismos y por tanto más autosuficientes y autónomos.

1 comentario:

  1. Muchas gracias Andrea...Sensato y lleno de luz y SENTIR, este espacio tuyo, en primera persona...Aquí llegué y por aquí me quedo...abrazo de luz...Odín.

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