24 de febrero de 2012

El Traidor


Más allá de las razones que esgrime el traidor, el acto de la traición no es otra cosa que denigrarse a sí mismo.

La Traición es defraudar, en el diccionario dice ‘actuar deshonestamente y con falsedad ante un grupo de personas o a una persona que depositaron su confianza’. En cualquier contexto la traición es un acto que la mirada de la humanidad y de lo divino condena, porque registra un daño grave en la psiquis, moral, confianza, y conciencia propia.
Históricamente la imagen más vergonzosa que registra el evangelio es la de Judas Iscariote, que habiendo compartido la mesa con Jesús luego le traiciona y le vende por 30 piezas de plata. A lo largo de la historia los personajes que traicionaron a su país, a su patria, fueron expatriados, desterrados de ese lugar, es la máxima pena, dejando de lado la terrible pena de muerte a la que se les sometía una vez demostrada la traición.
En una relación, para entrar en nuestra materia, la traición es el acto deliberado de una persona que a sabiendas del mal que ocasiona hace caso omiso al grito de su propia conciencia humana y de los que inocentes le contemplan en su maldad. Cuando se pisotean los pactos y compromisos adquiridos en aras de algo que ensucia a quien le entregó su confianza, quien de buena voluntad puso una valiosa cuota de entrega, tiempo y esmero en formar una relación creyendo que era correspondido.
La traición casi siempre después de un tiempo, trae el resultado más terrible, el comprobar que las quimeras no valen más que los valores y el auténtico sentido de lo ético y lo bueno. Casi siempre el que traiciona termina perdiéndose en medio de la soledad y el sadomasoquismo, es decir el acto de auto flagelarse y dañar todo lo que le rodea, por eso bien vale la pena meditar:
En la famosa obra de Dante Alighieri, ‘La Divina Comedia’, la traición es el máximo pecado que se pueda cometer y amerita la peor de las condenas, ser devorados por el mismo Demonio siendo Judas, Bruto y Casio destrozados y comidos literalmente por Satán.

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