30 de diciembre de 2011

Pensamientos del corazón


La existencia humana es como la marcha de un peregrino en el desierto. Lo importante es avanzar hasta la meta. Pero la meta, antes de ser alcanzada por las manos, está ya presente en el corazón de quien camina hacia ella. Si la meta desaparece de la intención del corazón, no moverá al caminante aunque siga existiendo fuera de él. Esperanza, intención y movimiento hacia la meta: ¿qué más hace falta para vivir?
A veces la ansiedad se hace espontánea compañera de camino. A veces en el camino encontramos la serenidad, la fortaleza nos sostiene, la alegría nos regala una sonrisa, el amor nos hace sentir plenos. Como es adentro será también afuera!

* * *
La vida nos da sorpresas, el Universo constantemente nos mima con regalos, sólo hace falta tener los ojos abiertos para verlos por doquier y el corazón caliente para agradecerlos y disfrutarlos. El ´color´ que atribuimos a la totalidad de la realidad suele ser proyección del color con que nos miramos a nosotros mismos. Según sea el color de nuestro lente será el color con que percibamos la realidad.

* * *
Siempre es posible poner luz en las sombras. Siempre es posible rescatar algo positivo de todas las cosas. Siempre hay motivos para esperar, para creer, para amar, para disfrutar, para compartir. Siempre es posible dar gracias. Siempre es posible corregir lo torcido, calentar lo frio, alimentar lo flaco, fortalecer lo débil. ¿Cuál es el límite de nuestras posibilidades sino la posibilidad misma de pensar rectamente y querer el bien?

* * *
Es fundamental en nuestra vida establecer "conexiones" benéficas. Las conexiones son puentes. Nuestras mentes están acostumbradas a establecer divisiones de todo tipo. Pero lo cierto es que en el Universo todo está misteriosamente inter-conectado. Aún así, algunas conexiones nos pueden ser perjudiciales. Otras, imprescindibles. Conectemos con nuestro interior, con la paz y la armonía cósmica, con la Energía universal: nunca nos serán perjudiciales, siempre de gran provecho.

* * *
Suele ser un gran enigma para la mente humana intentar "comprender" los posibles "por qué" de aquello que nos duele, incomoda o lastima. Encontrar sentido a determinados acontecimientos no cambia los hechos pero de alguna manera re-orienta la energía mental-emocional desde el sinsentido hacia el aprendizaje y la aceptación. Para quien tiene los ojos abiertos siempre hay un "sentido" en el gran Todo Universal.

* * *

A veces nos preguntamos cuál es la solución a aquello que nos preocupa. La respuesta suele venir de distintas fuentes (un consejo recibido, un sueño revelador, un oráculo, una echada de cartas, un presentimiento, una intuición, simplemente de lo obvio y visible...). Una auténtica "solución" es como una mano hábil que desata el "nudo" que nos causa preocupación. Si una solución creara más nudos y más preocupaciones: no es auténtica solución!

* * *
En el siglo XIV, Catalina de Siena tuvo en éxtasis una visión, Dios le habló y le dijo al corazón: "Hija, debes saber que a quien le crece el amor, le crece el dolor". Palabras difíciles de aceptar: con la belleza de la rosa crece el conjunto de espinas. Podemos optar, pero siempre tenemos que elegir: ¿cuál será el criterio que seguiremos: la rosa o las espinas? La aceptación abraza ambas.

* * *
El Universo es inteligente y busca el bien, con movimientos y sucesos que a veces no comprendemos, se encarga de ubicar cada cosa en su lugar. Tarde o temprano lo oculto sale a la luz; lo alto baja, lo bajo sube. Dichoso el que siendo transparente no sale de su propio centro!

* * *
La compasión empieza a practicarse con nosotros mismos. No es auto-justificación, no es soberbia, tampoco es egocentrismo. La compasión busca siempre el bien, lo justo, lo recto, la ocasión para aprender, madurar, crecer. El que tiene compasión de sí mismo toma todas las cosas como un regalo del Universo que contiene un aprendizaje. El que tiene compasión de los otros les desea siempre el bien.

* * *
Siempre es posible dar un paso más, si no con el cuerpo, al menos con la intención. Pero no siempre el paso correcto es hacia adelante. Cuando nos encontramos frente al abismo lo correcto es dar un paso atrás. Para avanzar a veces hay que retroceder. Para elevar el espíritu siempre es necesaria la auténtica humildad, el buen juicio y la prudencia.

* * *
La iluminación a veces se da en lo complejo de una práctica determinada, a veces llega en la sencillez que toma por sorpresa. No somos todos iguales. Algunos caminos van por lo complejo, otros por lo sencillo. Pero lo que hace que se llegue al término de la iluminación es la PROFUNDIDAD. Sólo está iluminado el que tiene el corazón transformado en Luz, Amor y Sabiduría.

* * *
Siempre es posible elevar nuestro nivel de vibración energética. A veces basta un pensamiento positivo, un sentimiento armónico, una chispa de luz que dejamos ser espontáneamente en nuestro interior. Podemos hoy estar arriba, mañana abajo; pero la luz que nos habita está más allá de los altibajos.

* * *
Es muy necesario esforzarnos para conseguir lo que deseamos. Mas no todo puede conseguirse con esfuerzo. Hay cosas que sólo las podemos alcanzar renunciando a la ilusión del control absoluto, hay dones del Universo que sólo se reciben si los reconocemos como lo que son, auténticos "dones". Antes de ellos cabe el deseo y el mérito; después de ellos la gratitud.

* * *
Hay mayor libertad en amar lo que hacemos que en hacer lo que deseamos. No hay tiempo que perder, como dice el Salmo, "nuestra vida pasa como un soplo". Ojalá sea un soplo de armonía universal, de luz y de paz!

* * *
En la Edad Media se acuñó el dicho popular: "Cuida el orden, y el orden te cuidará a tí". Me lo solían repetir mis formadores cuando aún vivía en el convento de los frailes... Aunque ya pasaron muchos años, la sabiduría de esa enseñanza aún está patente a mis ojos. Ordenar cosas: se empieza por casa!

* * *
"La energía sigue a la mente", es un principio metafísico universal. ¿Por qué es así? Porque la energía sigue a la energía, y el modo más elevado de energía natural -el de más elevada vibración- es la mente. Es ahí donde encontramos el fundamento de la llamada "ley de atracción". Por eso, de lo que abunda en nuestro interior, de eso cosechamos.
Es realmente insospechado el ´poder´que encierra la capacidad humana de desear! Incluso aquello que se teme retorna como si fuera un decreto kármico. Y esto porque el temor es un modo solapado de deseo: lo más profundo de la persona desea lo contrario de lo que teme. Quien ama ya no teme! El decreto de mayor fuerza dhármika es el amor! Ama y retornará a ti todo bien!

* * *
Más allá de nuestros errores, más allá de nuestro moribundo ego, la Luz eterna brilla en nuestro interior. Sólo dejémosla Ser!

* * *
San Agustín definía la Paz como "tranquilidad en el orden". Si hay desorden, la paz es inestable. ¿Qué es el orden? Es el estar cada cosa dónde y cuándo le corresponde. ¿Qué es la tranquilidad? Es la experiencia interna del reposo y la confianza. Un modo de recuperar la paz es practicando sinceridad, la humildad y la templanza.

* * *
Bien decía fray Tomás de Aquino: « Es más valioso "iluminar" que simplemente "brillar"». El que brilla es admirado por su luz; el que ilumina, vá más allá de sí para asemejarse a la luz misma, viajera incansable; el que ilumina se transforma en un "canal de luz" para los otros. Ojalá no dejemos de compartir con generosidad lo que generosamente el Universo nos regala.

* * *
Los antiguos Pitagóricos de la Magna Grecia, sur de Italia, se entrenaban con ejercicios ascéticos para poder percibir la ´Armonía de las Esferas Celestes´. El Cosmos era visto por ellos como una gran Fuente Musical, sólo perceptible por la mente en calma. ¿Hemos olvidado que toda alma está innatamente facultada para percibir esta música celeste en todo momento?

* * *
Las energías del Universo están en constante cambio. El devenir nos constituye. "Todo vibra", decía el gran Hermes. Todo se mueve, todo cambia, y no sólo en lo visible, también -y mucho- en lo que no se percibe a simple vista. ¿Aprenderemos a fluir con el fluir viviente de la realidad?

No hay comentarios:

Publicar un comentario