12 de noviembre de 2011


Para mí la palabra "transformación" significa el resultado o la acción de ir más allá de la forma de uno, es decir vernos a nosotros mismos como un ser mucho más avanzado y divino de lo que una mera forma es. Su forma debe seguir las reglas de la forma. Variará en infinidad de ocasiones a lo largo de su vida. De hecho, cada célula de su forma se renovará cada siete años más o menos y con todo, usted seguirá existiendo. Usted ya estuvo en el cuerpo de un bebé, de un niño, de un adolescente, y de acuerdo con la
edad que fue cumpliendo su forma, también habitó otros cuerpos. La forma ha cambiado muchas veces, y sin embargo el usted real ha permanecido invariable. Cuando comprenda este concepto, se hallará camino de la puerta que ha de atravesar.

El último elemento para convertirnos en una persona transformada consiste en vernos como seres no limitados por nuestra forma. Si usted vive exclusivamente en la forma, vive en un mundo de limitaciones. Piense en todos los límites que tiene su forma. Los límites son una especie de fronteras para uno. Usted sólo es capaz de levantar determinado peso; sólo puede correr a cierta velocidad; únicamente alcanza cierto nivel de rendimiento laboral. Pero los límites pertenecen a la dimensión de la forma.

En la dimensión cognitiva ajena a la forma, usted puede ser cualquier cosa, ir a donde le plazca, experimentar cuanto desee. Ponga interés por el si mismo más allá de la forma, sin olvidar que en la forma se aloja el usted real. Cuando adquiera suficiente práctica en esta dimensión, será capaz de eliminar todas las limitaciones de su vida. Superará los límites de la forma y actuará tal como san Pablo propone en Romanos, 12:2: "Y no queréis conformaros con este mundo: antes bien, transformaos con la renovación de vuestro espíritu, a fin de que podáis discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, agradable y perfecto."


Wayne Dyer - La Fuerza de Creer

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