30 de noviembre de 2011

El camino alternativo y las relaciones personales


“Cuando uno cambia, cambia todo lo que te rodea, unas veces se rompen relaciones, otras se transforman por completo, otras se enriquecen”

“El camino espiritual te puede conducir, en ciertos momentos, a una soledad en la que nunca te sentirás solo. Antes, siempre estabas en compañía, pero casi nunca ibas contigo. Vuelves la vista hacia atrás y ves, difuminada, la silueta de algunos amigos que han quedado en el trayecto; otros permanecen a tu lado aún, preguntándose por qué no te reconocen y por qué tienes ese imán”
Concha Barbero

¿Qué ocurre a nuestro alrededor cuando nosotros cambiamos en algún aspecto o emprendemos un camino alternativo? ¿Cómo se lo toman nuestros padres, pareja, amigos, hijos o compañeros de trabajo?. Concha Barbero, autora de “El don de vivir como uno quiere” y otras obras, reflexiona sobre las relaciones personales ante los cambios en la vida y las distintas fases por las que todos pasamos…

En algún momento de tu vida te das cuenta de que de ti depende, que de tu actitud derivan tus circunstancias, y no al contrario, y que influye más en tu progreso lo que creas sobre ti que lo que opinen los demás. Entonces, tu vida cobra un mayor sentido.

Vas descubriendo tu fuerza interior, tu grandeza y la de todos los seres humanos. Adquieres la responsabilidad de quien eres y deduces, porque lo estás experimentando, que el secreto de la felicidad está en ti.

Te interesas por lo de dentro y sabes que es determinante para lo que sucede fuera, que todo es lo mismo. Verificas también que según te trates te tratarán y que lo que das te lo estás dando. Vives más conscientemente.

Estás seguro de tus pasos, pero tu cambio genera cierto desconcierto entre las personas de tu entorno. A algunos les gustabas más antes, tal vez porque eras más manejable. A otros, les extraña tu nuevo comportamiento, que, sin embargo, podría resumirse en que ahora te quieres más y que, por ello, estás disponiéndote para querer de verdad.

Cuando tú cambias, cambia todo lo que te rodea.

Pero hagamos un repaso por la tipología de relaciones que pueden verse “afectadas” por tu evolución:


Padres
Nuestros padres nos han enseñado lo que sabían y con sus mejores intenciones, por lo que les debemos estar agradecidos. A partir de ahí, es nuestra responsabilidad autoanalizarnos, revisar nuestras creencias, quedarnos con las que nos hacen felices y modificar aquellas que entorpecen nuestro crecimiento.

Cuando tomas la decisión de “rehacerte”, tus padres pueden sentirse algo descolocados al comprobar que parte de sus enseñanzas se han visto transformadas, que sus creencias ya no son tus creencias, que de aquello que te transmitieron a través de la educación hay aspectos que no acoges. Muestran celo por esa otra forma de entender la existencia y, en tal caso, pueden resultar un pequeño obstáculo (marcado por la potencia de los afectos) a salvar en tu desarrollo.

Normalmente, aunque su ego se vea tocado, acaban por aceptar tus puntos de vista, porque, en el fondo, desean tu felicidad. El proceso de adaptación será más fluido cuanto más elevado sea tu nivel de comprensión y amor incondicional y cuanto más flexibles y maduros sean ellos emocionalmente. Recuérdese que la madurez cronológica
no siempre está relacionada con la psicológica.

Pareja
Cuando sólo uno de los dos en la pareja emprende su búsqueda interior, pueden darse varios hechos en distintas etapas, complicadas de sobrellevar en ciertos momentos. No tienen por qué ser iguales para todos, pero sí pueden darse estas circunstancias, que extraigo de mi libro Palabras para el Bienestar, y descritas con toques de humor en
estas cinco etapas:

Primera etapa:

El que busca cree haber dado con la clave de la felicidad, y mira de reojo a su pareja, rayando en el desprecio: “No tiene ni idea de lo que va la vida”
El que no busca le mira de reojo también, con asombro: “Ha perdido el juicio”
Segunda etapa:

El que busca se va dando cuenta de que no tiene aún la combinación que le abra la caja fuerte de la dicha, pero que observarse y observar a los demás le otorga grandes beneficios. Es, pues, más comprensivo y menos tajante en sus apreciaciones
El que no busca se tranquiliza, porque quien tiene al lado parece algo más cuerdo.
Tercera etapa:

El que busca se da cuenta de que su aprendizaje le está dibujando un mundo muy distinto al que creía conocer. Experimenta una mezcla de euforia y curiosidad insaciable. Quien tiene al lado está ahí, pero ahora no importa demasiado. Lo que importa es uno mismo.
El que no busca está algo irritable, porque su pareja no le presta mucha atención.
Cuarta etapa:

El que busca ha encontrado su poder. Sabe quién es y ya no desea volver atrás, ni lo desea ni puede hacerlo. Tiene muy claro cuál es su camino. Es menos vulnerable, se quiere más y, por lo tanto, exige todo el respeto del mundo. Vuelve a mirar de reojo a su pareja: “Hmmm, no sé, no sé…”
El que no busca está verdaderamente confundido y fastidiado. No sabe por dónde coger la situación, y piensa: ¡Qué le pasa! Ya no hay quien le domine.
Quinta etapa:

El que busca entra en una fase de espiritualidad, de búsqueda sosegada, en la que se da cuenta de que no puede dejar de buscar nunca más, porque cuanto más aprende, más desea aprender. Sabe que puede transformar todo aquello que no le guste de sí mismo, y que eso producirá un gran efecto a su alrededor.
Tras este proceso…

El que no busca puede tomar varios caminos:

Él o ella no es quien yo conocí, no puedo estar más a su lado
Me quedo junto a él (o junto a ella), porque tengo tal dependencia que, aunque no le entienda, le necesito
Me gusta lo que veo y trato de buscar mi propio camino a su lado.
El que busca puede tomar otras determinaciones:

No me entiende, ni nunca me entenderá. No me llena. Lo mejor es dejarlo.
Debo tener paciencia, puede que se le encienda la chispa y desee indagar dentro de sí.
Nadie tiene la verdad absoluta. Seguro que aprenderé mucho de él (o de ella) si le miro con los ojos del alma.
Cuando uno cambia, cambia todo lo que te rodea, unas veces se rompen relaciones, otras se transforman por completo, otras se enriquecen.

Hijos
Con tu despertar ejerces muy buena influencia sobre tus hijos. Ven que eres más feliz, por lo que deducen que pueden serlo; comprueban que desarrollas tu talento y entienden que ellos también son capaces de explotar su creatividad. Te ven más independiente, menos invasor, pero más presente y amoroso. Proyectas armonía y equilibras su entorno. Ellos no se comparan contigo, como hacemos los adultos (la comparación es la reina de las discordias en la que el ego es el rey), sino que te observan y aprenden de ti.

Como indico en mi libro El don de vivir como uno quiere, “La clave para la educación positiva de los más pequeños es el trabajo de las debilidades de los mayores. Así comienza el “trabajo en equipo”. Los padres queremos hijos felices, pero antes es necesario que aprendamos a serlo nosotros. Los adultos tenemos que recuperar la ilusión de los niños para poder sintonizar con ellos. Después ya podemos darles estas buenas lecciones de vida, desde el ejemplo” “Y abrirles la cortina del entusiasmo para que divisen la belleza que les queda por descubrir”.

Trabajo
Con este nuevo modo de Ser, la focalización idealizada de tu vida a un solo recinto – el del trabajo, por ejemplo- se expande, y esa apertura mental te deja ver la vida en su conjunto. Desmitificar, incluso, el edificio, el entorno laboral, te hace valorarlo todo más objetivamente, en su justa medida, y te libera de los miedos que proceden, en muchos casos, del apego a tu pertenencia estricta a algo reducido, comparado con la inmensidad de la existencia. Este sentimiento de universalidad te invita a trabajar más para el interés general que para tu beneficio. Lo haces con generosidad, no con egoísmo.

No esperas recompensas, pero obtienes muchas más satisfacciones.

Compruebas cómo libera sentirte ciudadano del mundo y partícipe de un proyecto profesional, pero también de otros muchos más. No siempre te rodeas de las mismas energías, pero tienes poder para dirigir la tuya en este sentido.

Y valoras que lo que debe importar en cualquier parte son las personas y sus relaciones sanas. Porque de las relaciones sanas con uno mismo y con los demás derivan también los buenos negocios.

Quien te ha conocido antes y después de este cambio, en este entorno tachado de competitivo, se sorprende de que no reacciones como antes, de que tengas un mayor autocontrol y de que estés más interesado en compartir que en competir, porque el concepto de éxito ha cambiado dentro de ti. Ya no persigues el reconocimiento exterior, sino que, al haberte reconocido a ti mismo, deseas disfrutar de tus valores en esta parcela en la que todos deberíamos mirar en la misma dirección, el bien común.

Amigos
El camino espiritual te puede conducir, en ciertos momentos, a una soledad en la que nunca te sentirás solo. Antes, siempre estabas en compañía, pero casi nunca ibas contigo. Vuelves la vista hacia atrás y ves, difuminada, la silueta de algunos amigos que han quedado en el trayecto; otros permanecen a tu lado aún, preguntándose por qué no te reconocen y por qué tienes ese imán.

Atraerás nuevas y valiosas amistades que buscan lo mismo que tú y con algunos llegarás a experimentar lo que es ser almas gemelas. Ellos saben cuál es tu secreto y tú el suyo, porque es el mismo. Estarán cuando los necesitas, del mismo modo que tú respondes a sus necesidades, pero sin apegos ni dependencias. La fusión puede ser metafísica, telepática o “real” y el núcleo, la Unidad.



Las cosas no son blancas o negras, por lo que cada persona tendrá sus propias circunstancias en los distintos espacios de relación. No obstante, si buscas algo más que lo establecido, es común que se dé un periodo de rebeldía de los que te quieren y te ven desde fuera; a ese periodo puede seguirle otro de aceptación hasta llegar, incluso, a la admiración y a la imitación. En otros casos, no habrá más remedio que poner distancia, porque no puede ser de otra forma, aunque debería ser sin traumas, de modo fluido.

Por tu parte, ya eres capaz de gestionar tus emociones y transformar la impotencia de sentirse incomprendido en aceptación de lo que es. Atraviesas también una fase de rebeldía ante las reacciones ajenas, en la que tratas de convencer a todos de la bondad de tus descubrimientos. Por fin, caes en la cuenta de que cada uno aprende a
su ritmo y que nadie está por debajo ni por encima de nadie, sino que todos estamos evolucionando, a ratos retrocediendo, a ratos avanzando, sea en el nivel que sea. Por consiguiente, la mejor forma de relacionarse consiste en Ser y en dejar Ser…

Concha Barbero

29 de noviembre de 2011

Siete hábitos para eliminar el estrés cotidiano



George Earle Buckle en una ocasión afirmó que “simplificar es complicado pero es el primer paso esencial para el éxito”. En la sociedad en la cual vivimos todo parece girar tan de prisa que a veces nos cuesta trabajo seguir este ritmo. Lo peor es que siempre hay alguien (o “alguienes”) que se dedican a hacernos ver que somos inadecuados o fuera de contexto porque no podemos vivir siguiendo esta velocidad.

Lo cierto es que no poder seguir la velocidad con la cual cambia nuestra sociedad es algo totalmente normal. Los seres humanos tenemos capacidades y recursos limitados. Nuestra atención y memoria, por ejemplo, son muy limitadas y a veces es muy difícil seguir el ritmo de los acontecimientos y procesarlos. Esto nos crea tensión, ansiedad y una gran dosis de estrés. ¿Cuál es la solución? Simplificar.

1. Escribe una lista de tareas por hacer. A veces lo que nos estresa no es la tarea en sí sino la idea constante de la misma. ¿En cuántas ocasiones has tenido en tu cabeza la lista de las decenas de tareas que debes realizar en el día? Este pensamiento es agotador y estresante, por ende, bien vale la pena dedicarle apenas unos minutos en la mañana a confeccionar esta lista.

2. Planifica el día. No basta con hacer una lista de tareas y dejarla como adorno, determina en qué momentos realizarás cada una de ellas y deja siempre un tiempo para los imprevistos (sobre todo si es lunes). Pero lo que es más importante aún, si no llega una tarea verdaderamente urgente, cíñete a la planificación.

Si no te agrada planificar (como es mi caso) simplemente puedes trabajar por objetivos. Es decir, plantéate cada tarea como un objetivo a cumplir antes de una hora determinada. Particularmente esta alternativa me resulta más motivante y satisfactoria que la planificación.

3. Ordena. El desorden y el caos, además de hacernos perder tiempo, provocan estrés. Echa un vistazo a tu alrededor en la casa y la oficina, todo aquello que no necesites ¡deséchalo! Lo que no utilices ¡guárdalo!

4. Comienza immediatamente la dieta de la información. ¿Cuántos diarios y blogs lees cotidianamente? De ellos, ¿cuáles te son verdaderamente útiles? Todo aquello que no te aporte un contenido verdaderamente interesante, ¡deséchalo!

5. Planifica horarios para revisar el correo electrónico y para navegar por Internet. Revisar el correo cada cinco minutos actúa como un agente que te distrae del trabajo, te hace menos productivo y esto genera una mayor tensión y estrés. Cuida el uso de las redes sociales que normalmente son un agujero negro por donde se escapa el tiempo.

6. Aprende a preguntar. A veces las personas que están a nuestro alrededor tienen la información que necesitamos. Si simplemente le preguntásemos, podríamos ahorrar muchísimo tiempo. El miedo a preguntar muchas veces implica falta de confianza.

7. Delega. No tenemos super poderes. Normalmente las personas más estresadas son aquellas que no saben delegar porque piensan que solo ellas son capaces para realizar una tarea. Detente y piensa por un momento qué sucedería si estuvieras de viaje en una isla alejada donde no pudieran localizarte, ¿qué harían? Probablemente se las ingeniarían para lograr el objetivo sin ti. Por ende, aprender a delegar implica liberarse de una buena parte del estrés cotidiano.

Escrito por Jennifer Delgado Suarez

Autocrítica: Cuando prima la sensación de no ser suficientemente bueno


La autocrítica es un concepto que funge como espada de Damocles. Si se blande adecuadamente puede ayudarnos a mejorar como personas pero si asume su aspecto más negativo puede ser devastador, sobre todo en el ámbito de las relaciones interpersonales. Me refiere a la autocrítica que no es constructiva sino aquella que nos dice continuamente que “no somos suficientemente buenos”.

Cualquier tipo de autocrítica basada en la idea de que no somos suficientemente buenos es totalmente contraproducente y suele provocar graves daños a las relaciones interpersonales y de pareja. ¿Por qué?

En primer lugar, esta creencia se convierte en una excusa para evitar los conflictos. La idea de que no somos suficientemente buenos simplemente se convierte en una forma de evadir las responsabilidades, evitar centrarnos en el conflicto y, por ende, jamás se hallará una solución para el mismo. Asumir que no somos la persona indicada es una opción sencilla y rápida pero realmente no soluciona nada sino que contribuye a mantener las cosas en su estado actual.

Por otra parte, asumir esta forma de autocrítica negativa no nos permite cambiar y aprender de los errores. Es una suerte de creencia pesimista que afirma: “soy malo e inadecuado y no puedo hacer nada para cambiarlo”. Obviamente, en una relación de pareja asumir esta actitud puede ser altamente perjudicial ya que esto presupone que la otra persona será quien deba asumir todo el esfuerzo de adecuarse a nuestras peculiaridades.

Finalmente, este tipo de autocrítica propicia el desarrollo de una autoestima muy baja ya que no asumimos que no somos buenos en una tarea específica sino que pensamos que, como personas, no somos adecuados. Existe una diferencia sutil pero trascendental entre reconocer que no somos suficientemente buenos para jugar al football o hacer manualidades y afirmar que “no somos personas suficientemente buenas”. En el primer caso estamos reconociendo una debilidad que podría potencialmente ser subsanada, en el segundo caso asumimos una actitud derrotista donde nos calificamos como una persona no merecedora de la estima de los otros.

¿Qué hacer?

El primer gran paso es percatarse de los momentos en los cuales nos asaltan estos pensamientos y analizar qué situación dio lugar a los mismos. Entonces deberemos reprogramar nuestro discurso afirmando: “debemos esforzarnos más para mejorar en este aspecto de nuestra vida”.

Existen pequeños pasos que ayudan a cambiar:

- Escuchar lo que las otras personas tienen que decir sobre nosotros. Usualmente nos sorprenderíamos si escuchásemos verdaderamente las opiniones de las personas que nos quieren y conocen bien.

- Ventilar las emociones y compartir lo que sentimos con las personas más cercanas a nosotros de forma que estas puedan comprendernos y ayudarnos a cambiar.

- Insertarse en las conversaciones y dar nuestra opinión. Nuestro criterio es importante y a veces puede marcar la diferencia.

Escrito por Jennifer Delgado

28 de noviembre de 2011

CRITERIOS EQUIVOCADOS Y CIENTÍFICOS CON RESPECTO AL SUICIDIO


Existen diversos criterios erróneos con respecto al suicidio, a los suicidas y a los que intentan el suicidio, que deben ser eliminados si se desea colaborar con este tipo de personas. Pasemos a enunciar algunos de ellos, no todos, desde luego, y expondremos los criterios científicos que desde este momento deben primar en usted para poder hacer efectiva su ayuda en la prevención del suicidio.

Criterio equivocado: El que se quiere matar no lo dice.
Criterio científico: De cada diez personas que se suicidan, nueve de ellas dijeron claramente sus propósitos y la otra dejó entrever sus intenciones de acabar con su vida.

Criterio equivocado: El que lo dice no lo hace.
Criterio científico: Todo el que se suicida expresó con palabras, amenazas, gestos o cambios de conducta lo que ocurriría.

Criterio equivocado: Los que intentan el suicidio no desean morir, sólo hacen el alarde.
Criterio científico: Aunque no todos los que intentan el suicidio desean morir, es un error tildarlos de alardosos, pues son personas a las cuales les han fracasado sus mecanismos útiles de adaptación y no encuentran alternativas, excepto el intentar contra su vida.

Criterio equivocado: Si de verdad se hubiera querido matar, se hubiera tirado delante de un tren.
Criterio científico: Todo suicida se encuentra en una situación ambivalente, es decir, con deseos de morir y de vivir. El método elegido para el suicidio no refleja los deseos de morir de quien lo utiliza, y proporcionarle otro de mayor letalidad es calificado como un delito de auxilio al suicida (ayudarlo a que lo cometa), penalizado en el Código Penal vigente.

Criterio equivocado: El sujeto que se repone de una crisis suicida no corre peligro alguno de recaer.
Criterio científico: Casi la mitad de los que atravesaron por una crisis suicida y consumaron el suicidio, lo llevaron a cabo durante los tres primeros meses tras la crisis emocional, cuando todos creían que el peligro había pasado. Ocurre que cuando la persona mejora, sus movimientos se hacen más ágiles, está en condiciones de llevar a vías de hecho las ideas suicidas que aún persisten, y antes, debido a la inactividad e incapacidad de movimientos ágiles, no podía hacerlo.

Criterio equivocado: Todo el que intenta el suicidio estará en ese peligro toda la vida.
Criterio científico: Entre el 1 % y el 2 % de los que intentan el suicidio lo logran durante el primer año después del intento y entre el 10 al 20 % lo consumarán en el resto de sus vidas. Una crisis suicida dura horas, días, raramente semanas, por lo que es importante reconocerla para su prevención.

Criterio equivocado: Todo el que se suicida está deprimido.
Criterio científico: Aunque toda persona deprimida tiene posibilidades de realizar un intento de suicidio o un suicidio, no todos los que lo hacen presentan este desajuste. Pueden padecer esquizofrenias, alcoholismo, trastornos del carácter, etc.

Criterio equivocado: Todo el que se suicida es un enfermo mental.
Criterio científico: Los enfermos mentales se suicidan con mayor frecuencia que la población en general, pero no necesariamente hay que padecer un trastorno mental para hacerlo. Pero no caben dudas de que todo suicida es una persona que sufre.

Criterio equivocado: El suicidio se hereda.
Criterio científico: No está demostrado que el suicidio se herede, aunque se puedan encontrar varios miembros de una misma familia que hayan terminado sus vidas por suicidio. En estos casos lo heredado es la predisposición a padecer determinada enfermedad mental en la cual el suicidio es un síntoma principal, como por ejemplo, los trastornos afectivos y las esquizofrenias.

Criterio equivocado: El suicidio no puede ser prevenido pues ocurre por impulso.
Criterio científico: Toda persona antes de cometer un suicidio evidencia una serie de síntomas que han sido definidos como síndrome presuicidal, consistente en constricción de los sentimientos y el intelecto, inhibición de la agresividad, la cual ya no es dirigida hacia otras personas reservándola para sí, y la existencia de fantasías suicidas, todo lo que puede ser detectado a su debido tiempo y evitar se lleven a cabo sus propósitos.

Criterio equivocado: Al hablar sobre el suicidio con una persona en este riesgo se le puede incitar a que lo realice.
Criterio científico: Está demostrado que hablar sobre el suicidio con una persona en tal riesgo en vez de incitar, provocar o introducir en su cabeza esa idea, reduce el peligro de cometerlo y puede ser la única posibilidad que ofrezca el sujeto para el análisis de sus propósitos autodestructivos.

Criterio equivocado: El acercarse a una persona en crisis suicida sin la debida preparación para ello, sólo mediante el sentido común, es perjudicial y se pierde el tiempo para su abordaje adecuado.
Criterio científico: Si el sentido común nos hace asumir una postura de paciente y atenta escucha, con reales deseos de ayudar al sujeto en crisis a encontrar otras soluciones que no sean el suicidio, se habrá iniciado la prevención.

Criterio equivocado: Sólo los psiquiatras pueden prevenir el suicidio.
Criterio científico: Es cierto que los psiquiatras son profesionales experimentados en la detección del riesgo de suicidio y su manejo, pero no son los únicos que pueden prevenirlo. Cualquiera interesado en auxiliar a este tipo de personas puede ser un valioso colaborador en su prevención.

Criterio equivocado: El tema del suicidio debe ser tratado con cautela por los problemas sociopolíticos que ocasiona.
Criterio científico: El tema del suicidio debe ser tratado de igual forma que otras causas de muerte, evitar las noticias sensacionalistas y aquellos manejos que provoquen la imitación de esa conducta. Por otra parte, el suicidio como causa de muerte, se observa en países de regímenes socioeconómicos diferentes, desde los muy desarrollados hasta los que apenas tienen recursos, pues responde a factores diversos, como son los biológicos, psicológicos, sociales, psiquiátricos, existenciales, etc.


CÓMO SE INTERROGA SOBRE SUS IDEAS SUICIDAS A QUIEN LAS TENGA
La idea suicida abarca una serie de pensamientos que expresan los deseos de alguien de terminar con su vida; puede adquirir las siguientes formas de presentación:
A. Idea suicida sin planeamiento de la acción: Es aquella idea en la cual el individuo expresa deseos de matarse aunque no sabe cómo hacerlo. Es frecuente que al preguntarle cómo ha pensado quitarse la vida, responda: “No sé”.

B. Idea suicida con un método inespecífico o indeterminado: Es aquella en la que el sujeto expresa deseos de matarse y maneja varios métodos sin decidirse aún por uno específico. Es común cuando se le pregunta de qué forma ha pensado quitarse la vida, responda lo siguiente: “De cualquier forma, ahorcándome, quemándome, tirándome delante del tren”.

C. Idea suicida con un método específico pero no planificado: Es aquella idea en la que el individuo desea morir, ha elegido un método específico, pero aún no ha considerado cuándo hacerlo, en qué lugar y qué precauciones ha de tomar para llevar a cabo el suicidio.

D. Plan suicida: Es aquella idea que, además de expresar sus deseos de autoeliminación, contiene el método específico, el lugar determinado y las precauciones que ha de tomar para lograr no ser descubierto y alcanzar el propósito anhelado de morir. Es muy grave cuando se presenta.

Contrariamente a lo que se piensa, interrogar sobre la existencia de las ideas suicidas no incrementa el riesgo de desencadenar este tipo de acto y puede ser la única oportunidad, tal vez la última, de iniciar las acciones preventivas.

Varias son las maneras de abordar el tema de la ideación suicida cuando el sujeto no las manifiesta de forma voluntaria:

Primera variante. Se le puede decir lo siguiente a la persona que se supone en peligro: “Evidentemente usted no se siente bien, me he dado cuenta de eso, y desearía saber de qué forma ha pensado resolver su situación actual”. En esta variante se realiza una pregunta abierta para que el sujeto pueda expresar sus pensamientos y así poder descubrir sus propósitos suicidas.

Segunda variante. Se puede escoger un síntoma de los que más moleste al individuo y apoyándose en él, indagar sobre la presencia de ideas suicidas, como por ejemplo: “Usted me dice que apenas duerme y yo sé que cuando eso ocurre le vienen a uno a la cabeza muchos pensamientos. ¿Podría decirme en qué piensa usted cuando está insomne?”

Tercera variante. Se puede abordar al sujeto de la siguiente manera: “Durante todo este tiempo que se ha sentido tan mal, ¿ha tenido pensamientos malos?”. En esta modalidad la idea suicida se hace sinónimo de pensamientos malos, aunque también se le puede calificar de ideas desagradables, barrenillos, pensamientos raros, etc. Si la respuesta es afirmativa, se debe preguntar cuáles son esos malos pensamientos, pues pueden ser temores infundados, miedo a enfermedades, a que le den una mala noticia, etc.

Cuarta variante. Se inicia el interrogatorio interesándose el entrevistador por la conducta suicida en la familia del sujeto, para en otro momento preguntar sobre el mismo tema, pero en el propio individuo. Sería como sigue: “Deseo saber si en su familia alguien se ha suicidado o ha intentado el suicidio. (Esperar respuesta.) ¿Usted lo ha intentado alguna vez? ¿Ahora lo está pensando hacer?”

Quinta variante. Se le puede preguntar directamente si ha pensado matarse, lo que haría como se ejemplifica: “¿Ha pensado en matarse por todo lo que le ocurre?; ¿ha pensado suicidarse?; ¿ha pensado acabar con su vida?”.
Sexta variante. En ésta es fundamental que el entrevistador conozca algún caso de suicidio entre los familiares, amigos o vecinos del individuo en riesgo, para abordarlo con lo que sigue: “¿Estás pensando solucionar tu problema de la misma manera que lo hizo Fulano, quitándose la vida?”.

Una vez determinado si la persona tiene una idea suicida, es aconsejable continuar profundizando, con esta secuencia:

1. ¿Cómo ha pensado suicidarse?
2. ¿Cuándo ha pensado suicidarse?
3. ¿Dónde ha pensado suicidarse?
4. ¿Por qué ha pensado suicidarse?
5. ¿Para qué ha pensado suicidarse?


OTRAS MANIFESTACIONES NO VERBALES DEL SUJETO CON IDEAS SUICIDAS
Cuando el individuo no “verbaliza” sus ideas suicidas, se puede llegar a sospecharlas mediante determinadas manifestaciones: algunos tienden a restar importancia a las ideas suicidas, minimizarlas, sobre todo con una sonrisa y expresiones como: “No te preocupes por mí”, “No va a pasar nada”. El cese de la angustia, una sensación de paz y tranquilidad internas, un período de calma después de una fase de agitación, son signos de grave peligro suicida, pues se ha resuelto el conflicto entre los deseos de vivir y los deseos de morir a favor de estos últimos (la calma antes de la tormenta).

Otras veces el sujeto se iguala, se identifica de manera velada o explícita con un conocido suicida con expresiones como: “Yo no pienso hacer lo mismo que hizo mi primo que se suicidó” (y usted no ha mencionado el tema durante la conversación). O también comparar su situación con la similar de una persona que se suicidó: “Fulano se mató cuando supo que tenía cáncer” (y a él se le está investigando para diagnosticarle un cáncer).

Apuntan hacia la presencia de una idea suicida las conductas asumidas cuando se le pregunta si ha pensado en quitarse la vida, entre las que se destacan el llanto sin pronunciar palabra alguna, bajar la cabeza y mirar el piso, hacer silencio repentino, motivado por la propia pregunta; fruncir el ceño, mostrarse intranquilo o angustiado, etc.

Hablan a favor de la existencia de un plan suicida, la tenencia escondida del futuro método para lograrlo (acumular tabletas, llevar consigo el tóxico, la soga), dirigirse hacia el lugar elegido para realizar el acto suicida y que usualmente no es visitado por el sujeto, ingerir bebidas alcohólicas en cantidades y con una frecuencia inusuales que llaman la atención de quienes lo conocen, mediante lo cual el individuo trata de lograr “el valor” necesario para llevar a cabo sus intenciones.

En no pocos casos las manifestaciones de angustia, miedo, intranquilidad, zozobra, son la expresión de una idea suicida que tiene la característica de ser recurrente, conminatoria, intrusiva en el campo de la conciencia del sujeto, sin que él se lo proponga y que es vivenciada como ajena, impuesta desde el exterior, aunque la reconoce como propia. Esta idea reviste grave peligro, pues personas impresionables y sugestionables, mediante un proceso de autohipnosis pueden llevar el suicidio a vías de hecho.

ADICCION AL TRABAJO


Trabajar en eceso
El trabajo cansa y la productividad disminuye más allá deciertos límites dados por la naturaleza de las tareas y la capacidad que tenemos para ejecutarlas.

Dolerse más, agotarse hasta límites de embotamiento, monopolizar la mente con las importantes y sagradas cuestiones profesionales, todo ello tiene un matiz de bálsamo producido por la medicina del deber muy bien cumplido.

Cuantos desaires de pareja, dificultades con los roles de crianza de los hijos e insatisfacciones personales de todo tipo son aliviados pretextando un ineludible compromiso laboral que alarga tanto el horario laboral que suprime todo otro tiempo en el que se podría sufrir. No sólo pensamos en el trabajo fuera de la casa, también la profesión de 'sus labores' es susceptible de esta dinámica, como en el caso de la pasión por la limpieza perfecta de la casa, que devora todas las energías).

Es algo así como si en vez de huir en el espacio y apartarnos del lugar que nos produce problemas, lo que conseguimos volcándonos en el trabajo es demorar, apartar y dejar pendientes las cosas desagradables arropados por el pretexto de urgencias mayores.

La necesidad de huir por el trabajo tiene bases patologicas profundas nace de la necesidad de huir de una madre intolerante, y en el hogar subconcientemente el individuo repite la misma situacion, con el agravante que ahora el motivo no es real, podría llegar tan lejos que inventemos tareas, proyectos y problemas sólo con la secreta intención de que ello se convierta en una nueva costumbre de que lo excepcional y urgente sea sustituto de vida con promesa de que el resto de la vida aparecerá cuando acabe la etapa excepcional,es decir, entonces ya será tarde o no sucederá nunca ese momento.

Matarse trabajando es una forma eficiente de suicidio, de que se muera parte del Yo que da angustia. Mientras que el cansancio aparece como noble muerte, en contraste la vida le parecería al adicto al trabajo una mala vida que vivirse.

Esta forma fugitiva de agotarse para huir, no trae paz, sino que complicala guerra. No por engañar a nuestras necesidades como seres humanos completos logramos que la angustia desaparezca, sino que más bien aumenta como el rumor de los motores de una ciudad atascada.

No querer pensar, como si el pensamiento que trae dolor fuera malo, es un error estratégico. Pensar, y mejor aún, expresar en palabras, escribir sobre los nos preocupa, es poner nuestra inteligencia en marcha para resolver las dificultades. Cabe considerar que hasta podríamos lograrlo y nos estaríamos perdiendo esa solución realmente satisfactoria.

Conducta compulsiva


La conducta compulsiva se establece como una respuesta a la tensión y tiene dos importantes formas de manifestación:

Si dudo de haber dejado la puerta de la calle cerrada con llave, eso me produce una tensión interna que se puede anular si me molesto a volver a subir a comprobar que que la puerta esté cerrada. Ceder a una duda más allá de lo sensato y razonable tiene la virtud de trasformar a la duda en algo insaciable, ya que la sed o materia de la que se ocupa el dudar nunca se sacia con el agua dulce de la comprobación (en realidad se sacia con el gota amarga de la abstención).

Contra más sacrificios inútiles haga para ganar una seguridad total menos experimento la seguridad que proviene de estar realmente seguro por que me fío de mí mismo, y más dependo de un ritual tranquilizador que en vez de dar lo que promete corroe y mina más aún mi seguridad autónoma e independiente.

Para estar seguros de sumar bien, de conducir bien, de hablar bien, lejos de depender de actos compulsivos de control, debo aprender a confiar en mi-mismo/a, ensayando lo imprescindible, atreviéndonos a errar, aprendiendo a ser benevolentes y prácticos con nuevas equivocaciones.

La compulsión consiste, más que en una adecuada resolución de lo que la produce, en un desvío hacia otra cosa que nos distrae, que nos da placer o simplemente otra preocupación distinta.

2.4. Comer
La comida es un salva-angustias muy utilizado. Comer es agradable, nos procure la sensación relajante de estar saciados y tranquilos. El sopor de una digestión contiene tórpidas brumas en las cuales nuestras preocupaciones parecen ocultarse por momentos. Algunos alimentos que contienen azúcares, abundancia de hidratos de carbono (dulces, pastas, por ejemplo) tienen una inmediata virtud de desvío de atención. Los sentidos no pueden dejar de estar concentrados en los estímulos gustativos dando más cuerpo que alma atormentada. También el placer sexual puede tener esta utilidad de olvido-por-el-cuerpo y convertirse en una conducta compulsiva.

La naturaleza recompensadora del placer tan instintivo del comer puede ser utilizada fácilmente para dulcificar lo amargo. Damos dulces a los niños más que para premiarlos por merecimiento como una forma de complacencia en verlos golosos y agradecidos, evitar la tristeza de una decepción, conquistar su afecto o desviar el ser reprochados u odiados por ellos.

No es infrecuente en la crianza infantil que la hora de comer sea una guerra, porque el niño no come la cantidad o calidad que pretendemos, lo hace de forma tan lenta que nos obliga a presionarlos, haciendo con ello que vaya todavía más lento y le divierta nuestro desespero de ver que se enfría la comida y que se nos acumulan las tareas pendientes.

La hora de comer puede tener unos contenidos que se asocian, como el placer de charlar tan querido a los humanos, pero también su reverso, el afán de discutir y hacernos reproches comiendo o mostrarnos hostilidad, tensión y frialdad (haciendo que la comida se atragante).

También podemos inducir en los niños una serie de sentimientos que pervierten el placer de comer como cuando nos avergüenzan de lo glotones, cerdos, asquerosos, maleducados, impresentables, etc. que somos, y cuyo eco se da con frecuencia en los sentimientos que surgen en la conducta bulímica, en la que la persona come para calmarse y ello le hace sentir culpabilidad, repugnancia, vergüenza, con lo que se genera una nueva ansiedad peor que la que se trataba de calmar y que de nuevo pide a gritos ser reparada con el pastel envenenado que la produce.

Si ya desde niños comemos más porque nuestros padres se angustien menos de sus ansiedades cuidadoras, no es de extrañarque de adultos comamos para des-angustiarnos y como una forma elemental de cuidarnos.

2.5. Compras
Hay un buen número de fuertes impulsos y sensaciones que tienen esa misma componente de hacer olvidar, la cualidad de tinta negra que tapa la blanca angustia, como por ejemplo comprar.

El comprar es emocionante porque incorporamos algo nuevo a nuestras posesiones, nos alegramos con esa nueva extensión del Yo a través de la cosa que tenemos, con ese crecimiento que vuelve pequeño elestado anterior de cosas y que nos hace sentir, al menos provisionalmente, como menos disminuidos.

La función de la compra puede tener añadidos especiales si además de ser consumo privado es medalla pública que los demás admiran y envidian, por la cual seremos mejor aceptados.

No cabe despreciar la fruición que produce la fantasía de ser envidiados. El estar en los ojos de los otros, que se alegren o les hagamos sufrir, ese personaje que imaginamos viéndonos pasear es un buen personaje para identificarse como película interesante que nos contamos.

La compra nos enajena por momentos en la mercancía que adquirimos, como si nuestro Yo se posara en ella otorgándole una vida reluciente, traspasadora ilusoria de preocupaciones y estados lamentables de pobreza anterior.

La compra proyecta nuestros deseos un poco más allá, aumentando nuestra capacidad de éxito. Si nos vemos con ropa nueva podemos sentir como si fuésemos más atractivos, como si tuviésemos mayor poder de seducción.

Si adquirimos un artilugio audiovisual, deportivo, útil del hogar,etc. también ello nos hace adivinar escenas de intensa satisfacción que nos prometemos. Experimentamos el goce "como si'' ya gozásemos, sin el trabajo de gozar, sólo con el fácil recurso -tan hiper-simplificado hoy en día gracias a la tarjeta de crédito- de comprar enun santiamén, incluso con una llamada de teléfono o con un click del ratón en una tienda virtual

27 de noviembre de 2011

El Perdon


Aprender a perdonarse a sí mismo. Es reconocer que no somos perfectos y por lo tanto sujetos a las consecuencias de la imperfección, pero no por ello hemos de flagelarnos y vivir el resto de nuestra vida como si ya el presente y el destino, el futuro, fuera algo inevitable, destructor y amargo.
- Reconozcamos sinceramente que no siempre seguimos el camino que nos hemos trazado, que a veces entramos en bifurcaciones que nos llevan a laberintos y callejones sin aparente salida. Mas… siempre hay una salida, es pensar, sentir y actuar con humildad.

-Debemos dejar de vivir construyendo máscaras, colocando una sobre la otra, tantas que ya no reconocemos quién se encuentra al fondo. Y al fondo siempre estarás, estás tú, estoy yo: un ser humano que simplemente vivió su propio destino en libertad… siempre.

-No hay un camino trazado de antemano por nadie, salvo por ti mismo. Tú, yo, nosotros, elegimos nuestro destino y desde luego el que elegimos aún antes de nacer era y es de Amor y Felicidad, y nada impedirá que le vivamos en plenitud. Tenemos todo el tiempo del mundo para comprenderlo y cuando así lo hagamos nos veremos como realmente somos. Habremos despertado de una pesadilla, de un mal sueño y la realidad se abrirá ante nosotros tal cual es.

—Únicamente hemos de vivir sin máscaras. Reconocernos tal cual somos y reconciliarnos con nosotros mismos y con la Vida, con quienes nos rodean y logrando que nuestra Voluntad se funda cada vez más con el Amor.

—Quienes sientan como tú nada te tendrán que perdonar, pues saben que el perdón nos lo hemos de dar a nosotros mismos, y vivir en paz, la paz del que se sabe realmente liberado, sin ataduras de ningún tipo.

—Ninguno nacimos instruidos, nos vamos creando como el aprendiz trabaja el barro hasta que consigue darle a la pieza la forma que desea, con esfuerzo, paciencia y constancia. Cada vez él se identifica más con ella y fruto de su experiencia alcanza la maestría, se convierte en alfarero y nuevamente crea formas más bellas y sublimes, de tal modo que se funde con aquella que para él es el súmmum de la belleza.

—Tomémonos el tiempo que queramos para conseguirlo, eso sí, con mucha Voluntad y Amor.

¿Quienes controlan el mundo?


¿Quien Controla al Grupo Bilderberg?

El mensaje que a continuación escribo va dirigido a quien interese.

Empiezo preguntándome; ¿Donde esta el Fiscal General del Estado que no va a investigar a esta banda de delincuentes cuando están reunidos? Porque pienso que probablemente sea uno mas de ellos. Es muy duro imaginar un gobierno invisible que dirige el mundo por encima de los estados nacionales.

El mundo esta gobernado por personajes muy diferentes a los que creen los que no ven más allá de sus ojos, por eso es difícil creer que en una sociedad democrática como la nuestra estemos sometidos a poderosos grupos de poder y fuerzas secretas organizadas para manipular y dirigir nuestras vidas.

La verdad debe mantenerse en secreto, y las masas deben ser adoctrinadas con porciones de la verdad que manipulen su racionamiento, y ese es exactamente el juego, mantener el conocimiento real en manos de unos pocos, y la inmensa mayoría de la gente en la ignorancia del mismo.

Vivimos en un mundo creado por la mente y mientras esto nos gobierne unos pocos controlaran a las masas. En cualquier país del mundo los partidos políticos están controlados por el poder invisible, cuando un partido está en el poder me da igual del color que sea extiende su agenda de mas y mas centralización de poder entonces el partido de la oposición se opone en contra, pero cuando hay otra elección y se cambia el gobierno, el partido que se estaba oponiendo a la centralización de poder introduce la agenda que anteriormente se oponía, y yo me pregunto. ¿Donde esta la libertad de elección?.

No importa a quién votes el gobierno invisible que está detrás siempre llegará al poder.


Nos hemos convertido en un rebaño de ovejas no pensantes, hemos sido manipulados para ser de esa manera y así permitimos que unos pocos controlen a las masas.

Los gobiernos no están puestos ahí para servir a la gente, están puestos para controlar a la gente y dirigirla por un determinado camino que les marca una agenda.

Los mayores terroristas no están sueltos por las calles, están en los gobiernos del G-20 o G-8 los terroristas callejeros no están en la misma liga que estos que pertenecen al grupo Bilderberg a logias masónicas, Iluminatis etc., etc.

¿Cual es el objetivo? Crear una dictadura centralizada global y fascista, o lo que ellos llaman un Nuevo Orden Mundial, sistema pirámide como unos pocos manipulan y controlan a las masas.

¿Como lo hacen? Emplean una técnica de manipulación de masas que es brutalmente simple pero efectiva y se llama, Problema-Reacción-Solución y funciona de esta manera.

Quieren cambiar el mundo de tal manera que saben que si lo hacen de manera pública van a tener una resistencia masiva por parte de la población, así que no lo hacen de una manera pública sino que utilizan esta técnica.

De manera encubierta crean un problema, que puede ser un ataque terrorista - una guerra - o un desplome económico etc., entonces le cuentan a la gente la versión de ese problema que quieren que el público se crea, si quieres que la gente se trague esto tienes que crear un falso villano para esconder el hecho de que tu estás detrás de todo, quieres que el publico reaccione con miedo y con rabia para que finalmente digan; ¡esto no puede seguir así, tenemos que hacer algo al respecto!, ¿Que medidas vais a tomar?.

En este punto, tú que en una medida encubierta has creado el problema original consigues esa reacción pública de hacer algo, entonces les ofreces las soluciones al problema que tu mismo has creado. Como podemos ver, todo es una gran mentira, todo está diseñado para que el mundo no sea el mismo.

26 de noviembre de 2011

Encontrar Oportunidad En La Crisis, Ser Resiliente Y Rebotar


“Abundantes beneficios esperan
a quienes descubren el secreto de encontrar la oportunidad en la crisis”
Proverbio chino.

Hay momentos críticos en nuestra trayectoria de vida en los que el dolor de la transformación se hace presente, en el mismo momento del parto vivimos quizás una de las crisis más relevantes de todas. Las primeras separaciones de los padres, la adolescencia, la pérdida de un ser querido, una injusticia sufrida, un fracaso amoroso, un divorcio no buscado, un despido o un cambio laboral impuesto, una juvilación no deseada, etc. Todas son diferentes, pero todas ellas tienen un denominador común: la oportunidad de cambio. La consciencia humana está mutando y cada día están más de moda conceptos como “El crecimiento postraumático” o la resiliencia.

“la resiliencia abre el campo a la creatividad y al ejercicio de la libertad. Requiere mantener viva la curiosidad, atreverse a experimentar, abrir los sentidos y la mente a la paradoja; usar la lógica, la imaginación y ser responsable de sí mismo.”

Al respecto, hay cuatro categorías de personas:

.-Las hipervulnerables: sucumben a situaciones de estrés comunes.

.-Las pseudovulnerables: al menor fallo de su ambiente se hunden porque han vivido demasiado protegidas.

.-Las invulnerables: se reponen muy rápido por estar expuestas a una serie de sucesos traumáticos.

.-Las no vulnerables: resistentes desde el nacimiento y se desarrollan de modo armónico durante toda la vida.

El término «resiliente», del latín resilio, se utiliza también en física y significa volver de un salto, rebotar.

“A pesar de traumas graves, incluso muy graves, o de desgracias más comunes, la resiliencia parece una realidad confirmada por muchísimas trayectorias existenciales e historias de vida exitosas. De hecho, por nuestros encuentros, contactos profesionales y lecturas, todos conocemos niños, adolescentes, familias y comunidades que “encajan” shocks, pruebas y rupturas, y las superan y siguen desenvolviéndose y viviendo -a menudo a un nivel superior- como si el trauma sufrido y asumido hubiera desarrollado en ellos, y a veces revelado incluso, recursos latentes y aun insospechados”.

Michel Manciaux, “La resiliencia: ¿mito o realidad?”

DIARIO EXPRESO



Este es un articulo con un veneno y una insidia a la vista...y algunos dicen que no hay guerra entre los medios y el gobierno....y que NO HAY LIBERTAD DE EXPRESION ¡¡¡¡ que mas libertad que este articulo retorcido ???

Chuji apelará la condena por injuria
Mónica Chuji no aceptó el perdón ofrecido por Vinicio Alvarado, secretario de la Administración.
Por eso anunció que a las 16:00 de ayer acudiría con sus abogados al juzgado décimo cuarto de lo Penal para apelar la sentencia que la condenó a doce meses y cien mil dólares de indemnización.
Pero para un mejor análisis de los recursos lo hará el lunes. Ella busca también la nulidad del proceso que por injurias le instauró el funcionario más poderoso del Gobierno. Ella y sus defensores se reservan el derecho de acudir a instancias internacionales.
Alvarado había anunciado, a las nueve de la mañana, su perdón a Mónica Chuji. Lo hizo en el salón Azul del palacio Carondelet y tras detallar, una a una, sus penurias y las de su familia; todos acosados en la calle, según él, por este tema.
Su objetivo, explicó, era que brille la verdad y se demuestre, como lo ha hecho un juez en su fallo, que Mónica Chuji lo injurió. Por eso, ahora, conformada la sentencia, él podía otorgar su perdón. La liberó de la sentencia. Ni cárcel ni indemnización para ella y el honor restituido para él.
Alvarado estuvo acompañado de su abogado, Ernesto Valle. Este hizo notar que era defensor privado y no del Gobierno. Bien acomodado en su sillón y con la entrevista por la cual fue juzgada a Mónica Chuji en la mano, hizo un recuento de lo sucedido desde la publicación de la entrevista en diario El Comercio.
Mostrándose persuasivo, intentó aclarar y convencer que su demanda fue un tema privado que se pretendió hacer político. No negó, sin embargo, que el presidente, ministros y autoridades estuvieron presentes en el juicio.
"Fueron por solidaridad, porque quisieron –dijo– pero este ha sido un tema privado y así ha sido manejado".
Lo dijo sin explicar por qué estaba en un salón de Carondelet y por qué estaba sentado a un costado Alexis Mera, secretario jurídico de la presidencia de la República. Mera permaneció en silencio y se entretuvo observándose las manos.
Al concluir su discurso, Alvarado se retiró del salón junto con sus acompañantes. Los tres caminaron a través del patio de la presidencia compartiendo risas y enseñándose los periódicos que habían traído. Subieron las gradas y desaparecieron en los pasillos de Carondelet.
Tres horas después, Mónica Chuji apareció en la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos, Inredh. Llegó vestida de rojo, con pulseras moradas y aretes de plumas y acompañada por Julio César Trujillo, uno de sus defensores.
La ex funcionaria de este gobierno lucía tranquila y decidida. En sus cortas intervenciones, insistió en que sus abogados demostraron que su expresión de "nuevo rico" no es injuria ni calumnia y, por lo tanto, no hay imputación del delito (ver nota adjunta).
Trujillo comentó el anuncio de perdón de Vinicio Alvarado. Para él, jurista consumado, una vez que se ha dictado la sentencia ya nadie puede modificarla. Esa competencia, dijo, es únicamente del tribunal o el juez de apelación.
En su fallo, el juez Wilson Lozada cita a tratadistas, normas y convenios internacionales que protegen la honra. Da un enorme rodeo para concluir que llamar "nuevo rico" a Alvarado fue injuria probada.
El caso de Chuji llamó la atención de juristas que querían brindarle apoyo. Uno de ellos es Ramiro Ávila, de la Clínica de Derechos Humanos de la Universidad Católica. Chuji aceptó su ayuda.

25 de noviembre de 2011

Emigrar no siempre es la solución


El fenómeno de la emigración no es nuevo. De hecho, cuando se descubrió América muchos de los europeos se embarcaron en los antiguos buques y pusieron rumbo al nuevo continente con la esperanza de encontrar una nueva vida y más oportunidades para lograr sus sueños. Hoy los flujos migratorios han cambiado el sentido pero de una forma u otra, el fenómeno que sigue estando en la base es el mismo casi siempre es el mismo: la inconformidad con el estado de cosas del país donde se vive y la esperanza de encontrar un mundo mejor en el país donde se emigre.

Sin embargo, los especialistas que estudian actualmente las características de las personas que emigran afirman que estas deben enfrentarse a una serie de requisitos del medio que en muchas ocasiones depletan sus recursos psicológicos, provocando un nivel de estrés mucho mayor del que existía en la antigüedad. De esta forma, Joseba Achótegui, psiquiatra y profesor de la Universidad de Barcelona ha acuñado un nuevo término para indicar a los emigrantes ilegales (o aquellos que emigran en condiciones extremas) que sufren grandes periodos de estrés: Síndrome de Ulises o en términos más científicos, Síndrome del Inmigrante con Estrés Crónico.

Como se puede presuponer, este término hace referencia al legendario Ulises. Homero lo relataba en la Odisea de la siguiente forma: “...y Ulises pasábase los días sentado en las rocas, a la orilla del mar, consumiéndose a fuerza de llanto, suspiros y penas, fijando sus ojos en el mar estéril, llorando incansablemente...” Y luego, en otro pasaje, en aras de protegerse del perseguidor Polifemo le responde a este: “preguntas cíclope cómo me llamo… voy a decírtelo. Mi nombre es nadie y nadie me llaman todos…”

Y es que quizás las cosas no han cambiado mucho desde aquellas fechas hasta el momento porque hoy muchos emigrantes, sobre todo los clandestinos o ilegales, que desean sobrevivir deben ser invisibles, abandonar su identidad e integración social. Obviamente, de esta forma no se puede hablar de equilibrio o salud mental.


Los cuatro puntos de tensión

1. La soledad, dada por la separación de familia y sus amistades. La nostalgia por lo que quedó detrás es difícil de superar, sobre todo cuando se llega a un país de costumbres diversas. Si a esto se le suma la imposibilidad de reencontrarse con los seres queridos debido a que las condiciones económicas no lo permiten, el cuadro se hace aún más dramático. De esta forma, muchas veces la persona siente que ha caído en una especie de vacío afectivo muy difícil de sobrellevar.

2. El fracaso, cuando finalmente el emigrante se da cuenta que en el país al cual ha llegado no hay tantas posibilidades como pensaba, comienzan a aflorar los sentimientos de desesperanza y fracaso. Muchas personas emigran con el objetivo de mejorar económicamente u obtener un trabajo mejor pero si después de un tiempo prudencial sus metas principales no se encuentran cercanas, se corre el riesgo de caer en una gran depresión pensando que el esfuerzo realizado no ha valido la pena.

3. La lucha cotidiana, cuando la persona se traslada a otro país debe comenzar su vida desde cero, esto implica encontrar un apartamento decente, establecer nuevos hábitos alimenticios y satisfacer otros muchas necesidades cotidianas. Sin embargo, para esto se necesita cierta solvencia económica que normalmente los emigrantes no poseen (en parte porque aceptan trabajos mal pagados y porque parte del dinero lo envían a sus familiares). Por ende, se encuentran luchando por la sobrevivencia día a día, una lucha que es altamente desgastante, tanto en el plano psicológico como físico.

4. El miedo, la mayoría de los emigrantes ilegales acceden al nuevo país pasando por redes de contrabando de personas que proponen viajes inciertos en los cuales se puede perder la vida. Obviamente, esto genera miedo pero el peor problema radica en la aprensión cotidiana, en el temor a ser deportados.


Los síntomas del Síndrome de Ulises

Quienes están aquejados de este mal presentan algunas características peculiares que no se aprecian en todos los emigrantes, estas son:

- Tristeza: expresada en el sentimiento de fracaso y de indefensión aprendida.

- Llanto incontrolable: expresado en situaciones límite y sin importar el género.

- Culpa: sensación de que ha hecho mal a las otras personas (fundamentalmente a los familiares cercanos que ha dejado en su país) y culpabilidad por todo lo que le sucede, autoacusándose de su situación actual. Aparecen los reproches y los pensamientos del tipo: “no debería haberlo hecho”.

- Tensión y nerviosismo: síntoma muy frecuente que expresa el enorme esfuerzo que se realiza por combatir las adversidades.

- Preocupaciones excesivas y recurrentes: estas personas usualmente deben tomar grandes decisiones en muy poco tiempo, a la misma vez, se preocupan por quienes han dejado atrás y por el propio futuro. Obviamente, esta situación es difícil de soportar cuando se extiende por largos periodos de tiempo.

- Insomnio: los pensamientos rumiativos son los principales responsables de los problemas para conciliar el sueño ya que durante la noche (cuando no hay estímulos externos que distraigan el pensamiento) afloran los recuerdos y la soledad se hace aún más difícil.

A estos síntomas eminentemente psicológicos suelen sumársele otras manifestaciones físicas como los dolores de cabeza y la fatiga extrema.

Obviamente, la solución a esta problemática no se encuentra únicamente en hacer acopio de fuerzas por parte del emigrante sino que se necesita de una voluntad política que pueda palear algunas de las dificultades que causan esta malestar. Y quizás un poco comprensión por parte de los nativos podría marcar la diferencia en el día de esta persona.

LOS APEGOS..................


Nos han enseñado a estructurar la... vida como si las circunstancias fueran permanentes, como si la existencia ideal consistiera en amarrarse a una experiencia estática, donde la realidad fuera inmutable. Aprendimos a buscar estabilidad para hallar felicidad. Y esta creencia nos ha llevado a apreciar más la rigidez de la muerte que la fluidez del movimiento de la vida. La tendencia marcada a querer repetir lo conocido es hoy el obstáculo más grande que tiene un hombre para alcanzar su apertura de conciencia, y representa una fórmula muy eficaz para producir estancamiento.

La vida marca ciclos de aprendizaje. Cuando uno de ellos se completa y todo se derrumba, debemos tener la sabiduría de seguir adelante sin mirar atrás. La experiencia bien vivida entrega para liberarse: dejamos ir nuestra infancia y la relación de dependencia con los padres; la adolescencia y el despertar de la primavera. Muchas veces quedan atrás también las relaciones de pareja, porque el compañero muere o se divorcia. Los hijos se van del hogar y dejan un vacío. Para todos nosotros hay tiempos de abundancia y de escasez; de alborotada juventud y de soledad en la vejez. Estos cambios son etapas que debemos recorrer inexorablemente, porque toda semilla debe nacer, crecer, florecer y dar su fruto.

En la naturaleza solo el hombre no acepta bien el cambio y la separación. Parece no saber que para poder avanzar es preciso soltar. Por eso cuando la realidad cambia, el ser que no es capaz de vaciarse de lo viejo se queda rezagado. Nadie nos enseña que hay un trabajo conciente que hacer, para liberarse de las ataduras del pasado y deshacerse del exceso de equipaje antes de continuar la marcha. Un ciclo de vida concluye y la realidad cambia, pero la mayoría de los individuos se quedan atorados en la añoranza de recuerdos que les condena a una vida sin propósito, porque están ciegos para disfrutar del regalo de un nuevo amanecer.

Cuando existe una dicotomía entre lo que es y lo que uno desearía que fuera, se crean estados de angustia, insatisfacción, dolor, miedo y resentimientos que deben ser sanados. El individuo, que vive fragmentado, debe volver a la unidad y esta solo se alcanza sabiendo cuál es la enseñanza evolutiva escondida tras cada ciclo de experiencias. Cuando lo conocido se derrumba y el horizonte cambia, es importante preguntarnos ¿qué debo aprender ahora? ¿cuál es la razón para que el universo me haya colocado en esta situación?

Para disolver apegos es necesario un cierre. Lo que quedó atrás no debe ser alimentado con la energía del pensamiento por más tiempo. No es posible avanzar por el camino con la mirada fija en el espejo retrovisor. Cuando hay obsesión con imágenes repetitivas, que vienen del pasado, es señal de que todavía queda algo pendiente por disolver y transformar. Entonces, con la ceremonia del perdón sanamos viejas heridas, aquellas que solo con el roce del recuerdo sangran nuevamente. También podemos trabajar en la aceptación de la desaparición de un ser querido. O reconsiderar nuestras quejas, que seguramente se reducen a que alguien cercano a nuestro corazón no cumplió bien con el rol que le asignamos. En este último caso hay que comprender que la culpa es solo nuestra, pues nuestra es la tarea de aceptar que cada ser nace con el derecho y la libertad de ser él mismo.

Cortar los lazos del pasado también significa renunciar a los resentimientos generados cuando las metas humanas previstas no se cumplen. A veces la vida tuerce nuestro destino para darnos la oportunidad de realizar una misión evolutiva trascendental, que el ojo humano no ve, porque el cerebro no conoce.

24 de noviembre de 2011

Alimentación consciente


Comer bien para pensar mejor

La calma, la paz y la alegría surgen de cómo sentimos y nos identificamos con este cuerpo que somos.

Nuestro aparato digestivo está situado en el eje central del cuerpo, igual que la mayoría de las glándulas endocrinas, este detalle nos muestra la importancia que tienen.Según la Ley de Correspondencia, en la medida que nuestro aparato Digestivo funciona, así también funciona nuestra capacidad para “digerir” la vida, asimilarla y aprovechar lo útil, separándolo de lo inútil. Y sacar el mayor provecho a todas las situaciones.Cuanto mejor sea nuestro proceso de digestión, más claro el proceso del pensamiento.


En el TAO, desde hace miles de años, se dice que “todo cuanto existe en el Universo entero es “Conciencia Divina”.Todas las formas de vida expresan esta verdad profunda e inmarchitable.

Una de las Leyes Universales que trabaja incansablemente para llevara a cabo este viaje a través de los tiempos es la Ley de Correspondencia. Esta ley nos enseña que igual que es abajo –es arriba, que igual que es dentro – es fuera. Y que absolutamente todos los fenómenos se interrelacionan íntimamente para llevar a Destino este gigantesco proyecto.

Esta ley, explica también la cadena existente entre todas las formas de vida y el ser humano. Y el papel tan importante que representa hasta lo que parece muy insignificante no irrelevante.

Sabemos que dentro de nosotros ocurre los mismo, nuestro órganos, glándulas, vísceras, tejidos, células o fluidos se integran en un todo, y en todo momento participan del equilibrio que todos buscamos para estar sanos y ser felices.

Nuestro aparato digestivo está situado en el eje central del cuerpo, igual que la mayoría de las glándulas endocrinas, este detalle nos muestra la importancia que tienen.

Según la Ley de Correspondencia, en la medida que nuestro aparato Digestivo funciona, así también funciona nuestra capacidad para “digerir” la vida, asimilarla y aprovechar lo útil, separándolo de lo inútil. Y sacar el mayor provecho a todas las situaciones.

Cuanto mejor sea nuestro proceso de digestión, más claro el proceso del pensamiento.

Si nos fijamos en nuestros intestinos, podemos observar una cierta analogía con el cerebro. En la Medicina Tradicional China, se aborda de una manera muy directa y se dice que es nuestro 2º cerebro, y que su buena salud influye poderosamente en el Sistema Nervioso.

Desde un punto de vista más occidental llegamos a la misma conclusión, al reconocer que ambos se ocupan de la digestión de diferentes “alimentos”, y para estos procesos utilizan importantes cantidades de oxígeno.

El cerebro y especialmente el cortex, que sabemos procesa el discernimiento, la razón, la memoria, la asociación de ideas y el intelecto…. Es el mayor consumidor de oxígeno del cuerpo. Le sigue el aparato Digestivo, que es el 2º.

Comprobamos que después de una copiosa comida, no tenemos grandes recursos para pensar, la mente racional se vuelve pesada, y hay que dejar que la digestión de la comida finalice y reponer este precioso combustible que es el oxígeno, antes de abordar la otra “digestión”.

Esto es una muestra de la importancia que tiene el alimento en nuestro pensamiento. Lo ideal es escoger principalmente alimentos fáciles de digerir, de metabolizar, que no gasten más energía para asimilarlos que la que nos aportan, que no ensucien el medio interno con los residuos sobrantes, sino que ayuden al tener una sangre limpia y equilibrada.

Nos alimentamos de otras formas de vida, vegetal y animal, que forman el medio que nos rodea. Y al hacerlo, convertimos ese medio externo, en parte de nuestro medio interno, de nuestros huesos, músculos, fluidos…

Al decidir nuestra comida, no sólo decidimos que nutrientes y en que cantidad, también estamos decidiendo la “información” que vamos a integrar en nosotros. Es fácil imaginar lo diferente que puede ser una zanahoria, que un alimento procesado a través de años de la mano de la esclavitud y el dolor de muchos seres humanos.

No sólo comemos vitaminas, minerales, proteínas y carbohidratos, comemos todo su potencial de vida.

Nos comemos el medio ambiente y al hacerlo nos ponemos unas gafas muy concretas para percibir ese medio con el color de esas gafas, y luego lo llamamos Realidad. Si nos fijamos en la ley de Correspondencia y su entamado, iremos teniendo una visión más profunda de las cosas y descubriendo como existe una trama, que unifica todo, desde lo más elevado a lo más profano, pero en el fondo, todo es LUZ, vibrando en diferentes niveles. Nosotros somos luz, y los alimentos también lo son.

Llegados a este punto, parece que no hay mucha diferencia en comer una cosa o comer otra. Pero las apariencias engañan, es una advertencia muy sabia del I Ching.

La luz como esencia de la materia unifica todo lo que existe y nos remite al UNO, pero mirando a nuestro alrededor, todos son diferencias. Sabemos que el quid de esta paradoja lo marca el nivel de frecuencia de esa luz.

El nivel de conciencia no es propiedad exclusiva del ser humano, afortunadamente todas las formas de vida y todos los fenómenos energéticos, de fuerza o poder, emocionales, mentales o de cualquier tipo son una “paquete de conciencia”

Somos luz y nuestra comida es luz. Hay alimentos que se nutren de la luz directamente como los productos de la tierra.

Animales que se alimentan de vegetales (herbívoros) que cuando los ingerimos nos aportan luz de 2º categoría. Y animales carnívoros donde la luz es de 3º categoría. Si hablamos de productos muy industrializados y refinados, ya no sabemos en que medida esa luz que es nuestra fuente de vida, ha disminuido o desaparecido, suplantada por procesos super elaborados e inventos químicos, para que duren más y sepan más sabrosos.

Para facilitar la digestión y evitar residuos putrefactos en los intestinos, que impiden la correcta absorción de los nutrientes y creen un clima limpio también en la sangre, lo mejor es una buena combinación de cereales integrales y biológicos, una pequeña cantidad de legumbres, verduras frescas, semillas y algas.

Los cereales unifican las energías del Cielo y de la Tierra en una perfecta proporción y equilibran minerales, proteínas e hidratos de carbono. Representan la unidad de la semilla y el fruto, llevan en su simiente la inteligencia al servicio de la vida y la regeneración. En un nivel más metafísico, nos aportan más foco y concentración, también más disciplina y una mente más clara y situada en el momento presente. Se les considera ideal para sanas y llegar a ser más autoconscientes.

Las Legumbres son ideales para los riñones y el apto genital, y todo lo que llamamos Elemento Agua, es decir, todos los fluidos (mas de 70% del cuerpo) y los huesos. Son una rica fuente de calcio, hierro, potasio y vitaminas del grupo B. Es importante consumirlas de forma continua y en pequeñas cantidades, en lugar de un gran plato muy de vez en cuando.

Son ideales para el Sistema Nervioso, ayudan a regular líquidos en el cuerpo, el exceso de peso y regulan los valores de azúcar en sangre.

Sus aminoácidos, combinados con los de los cereales integrales forman proteínas completas que nos aportan una energía tranquila y calmada, menos agresiva que el producto animal.

Las verduras, además de la hidratación necesaria para digerir y asimilar el resto de los alimentos, nos dan frescura y nos relajan. Todos sabemos que en el capítulo de nutrientes, tienen muchas vitaminas y minerales. En un nivel más sutil crecen con una energía ascendente desde la Madre Tierra, es la energía femenina de la Gran Madre, que da sus frutos hacia el cielo, energía imprescindible para el desarrollo de la dimensión espiritual.

Las algas, las verduras del mar, son tantas su bondades, que sólo señalaremos las más notables. Nos ofrecen mejores minerales y más fáciles de digerir y fijar en nuestros huesos. Eliminan estancamientos físicos y energéticos. Eliminan radiaciones, desintoxican, alcalinizan la sangre, eliminan grasas (colesterol). Nutren los riñones y rejuvenecen los pulmones y el intestino grueso. En el nivel más sutil, nos ayudan a recuperar el equilibrio de todos nuestros fluidos, devolviéndonos la memoria de salud original del mar primigenio, del cual llevamos una muestra en nuestra sangre. Si conservamos y mantenemos esa memoria en nosotros, será más fácil la salud y la armonía con el medio que nos rodea.

Igualmente, las algas son alimentos que conviene consumir en pequeña cantidad. Dada su concentración tan elevada de minerales.

Todos estos alimentos, no sólo son buenos para el cuerpo. La calma, la paz y la alegría surgen de cómo sentimos y nos identificamos con este cuerpo que somos. Las emociones, sentimientos y pensamientos ¿De donde surgen? Es difícil sentir confianza en la vida y en nosotros mismos, agradecimiento por todo lo que se nos da, abrir el corazón al amor y la alegría y encontrar el camino a la felicidad que no depende de lo de fuera, sino de nuestra conexión con la vida, mientras el corazón está cerrado, el hígado irritado, el bazo debilitado, el estómago sobrecargado, los riñones contraídos y los intestinos sucios. Todos ellos influyen directamente en la percepción de “Nuestra realidad” en nuestras emociones y sentimientos.

Hemos de descubrir cómo crear la armonía en nuestros fluidos y células para que nuestra mente también la disfrute. La tan frecuente pregunta ¿Es físico o mental? ya no tiene lugar en nuestro nivel de conciencia. No existe diferencia alguna entre el cuerpo y la mente. Son UNO, somos UN, todo el universo entero es UNO.

El toque humano: ¿Qué sucede en nuestro cerebro?


Para responder esta interrogante los investigadores utilizaron el EEG para grabar la actividad eléctrica del cerebro de docenas de mujeres a las cuales se les pidió que miraran imágenes neutrales o negativas (como por ejemplo, una pelota de basket o un tiro en la cabeza). Antes de que se mostraran las imágenes, algunas participantes recibían un ligero toque en el brazo por parte de una amiga, de un dispositivo mecánico o no recibían este contacto corporal. La idea era valorar si la respuesta emocional ante las imágenes negativas variaba en relación con el toque recibido.

El resultado más importante que se evidenció fue que un toque en el brazo mejoraba la respuesta del cerebro ante las imágenes, tal y como lo reveló la amplitud de lo que se conoce como “Componente Positivo Tardío” de la actividad eléctrica cerebral. Vale aclarar que este componente ha sido asociado con el proceso de evaluación mental y un simple toque en el brazo provocaba un aumento en el mismo pero solo en las imágenes de contenido emocional negativo y no en las de contenido neutro. En otras palabras, las personas procesaban mucho mejor el contenido de las imágenes cuando recibían un toque en el brazo.

Lo curioso es que el toque tuvo estos efectos independientemente de si lo realizaba una amiga o una máquina. Esta disquisición es importante porque indica que realmente el toque tiene un efecto de “abajo hacia arriba” (es decir, basado esencialmente en la estimulación que se recibe) y no de “arriba hacia abajo” (indicando que el cerebro es quien da la orden en relación con el significado que tiene para cada persona el toque). En este punto me permito diferir ya que también podría ser el caso de que tenemos tan profundamente internalizado el significado del toque, que este proceso se ha automatizado, de forma que respondemos inmediatamente ante este estímulo, ya sea provocado por otra persona o por una máquina.

Ya sea por una razón u otra, lo cierto es que este experimento demuestra que cuando se nos presenta una información de contenido emocional (unida a un toque), nos sentiremos más motivados a procesarla, en comparación a la misma información pero sin el toque. ¿Por qué?

En este punto se podría especular que el toque desata en nosotros los resortes altruistas y empáticos, de forma que somos más abiertos ante los estímulos de contenido emocional en los cuales estén implicadas otras personas. Sin embargo, los investigadores brindan otra explicación que va en sentido opuesto: aseguran que el toque no es sino una señal de alerta táctil que dispara el procesamiento de los eventos que están ocurriendo en ese mismo momento a nuestro alrededor, con cierta preferencia por aquellos que tienen un contenido emocional. A partir de este momento y solo entonces, se podrían suscitar comportamientos empáticos.

Sin lugar a dudas la idea es interesante porque propone un mecanismo inverso para explicar los efectos del toque humano pero como en nuestro cerebro todo ocurre tan rápido, probablemente sea un error separar el proceso del significado del proceso fisiológico ya que ambos se complementan y determinan mutuamente.

¿Por qué no somos capaces de cambiar?


En una ocasión Rabii Hillel expresó:

“Si no es ahora, ¿cuándo?

Si no soy yo, ¿quién?

Si no es aquí, ¿dónde?”

Aunque la frase puede parecer un tanto enigmática, lo cierto es que expresa a la perfección la tendencia que tenemos muchos de nosotros a resistirnos al cambio para esperar las condiciones mejores. Es decir, cambiaremos de vida cuando tengamos más dinero, cuando habremos superado este momento, el mes que viene… y así la lista continúa al infinito. Pero no nos percatamos que esperar a que las cosas cambien por si solas es como intentar apagar un incendio solo esperando a que caiga la lluvia.

La verdad es que no existe un momento mejor para cambiar que ahora mismo.

En este punto acude a nuestra ayuda una idea genial de Einstein: “Un problema no puede ser resuelto con el mismo tipo de pensamiento que lo generó”.

Esperamos con todas nuestras fuerzas que finalmente las cosas comiencen a andar bien pero… esperamos que el cambio ocurra por sí solo, debido a factores externos. No obstante, esta actitud de “no hacer nada” y “esperar el cambio” se ha adentrado tanto en cada uno de nosotros que no nos damos cuenta de dos factores esenciales:

1. No estamos haciendo nada para propiciar el cambio.

2. Realizamos las mismas cosas de siempre (lo cual podría traducirse en: los mismos errores de siempre).

Aceptar esta actitud es la base de cualquier cambio porque nos permite alejar las excusas y hacernos responsables al 100% por lo que sucede en nuestra vida. Sin embargo, la conciencia de que necesitamos un cambio y de que somos los artífices del mismo no es suficiente, también es necesario aceptar que probablemente nuestra transformación se encuadrará dentro de los “cambios silenciosos”.

En el imaginario colectivo existe una idea muy arraigada y es que los cambios verdaderamente importantes ocurren de la noche a la mañana, son cambios bruscos que no pueden dejar de notarse. Sin embargo, en realidad nuestra vida posee pocos cambios bruscos y muchos cambios silenciosos.

El ejemplo perfecto de los cambios silenciosos es una dieta sana y el ejercicio físico que poco a poco conducen a una pérdida de peso. Al contrario de las dietas milagro que proporcionan un cambio rápido pero desestabilizador de la homeostasis del organismo. Otro ejemplo de cambio silencioso es cuando trabajamos todos los días en la creación y desarrollo de una empresa hasta que esta tiene éxito.

Aceptar que deberemos trabajar duro para lograr el cambio es esencial para no desmotivarnos y desfallecer en el camino. Además, debe comprenderse que normalmente el desarrollo es un proceso con retrocesos. Cuando nos hemos planteado un objetivo, en el camino probablemente deberemos realizar varios pasos atrás pero esto no significa un verdadero retroceso sino un momento de pausa necesario para retomar la tarea con nuevos bríos. Quienes emprendan un cambio sin ser conscientes de estos factores probablemente se queden a mitad del camino.

Así, el camino hacia el cambio generalmente sigue algunos pasos:

1. Concientizar que necesitamos cambiar y es una responsabilidad nuestra.

2. Sentir la verdadera necesidad del cambio; es decir, el motivo por el cual deseamos cambiar es intrínseco y no extrínseco.

3. Comenzar a actuar planificando objetivos a corto y a largo plazo.

4. Mantenerse firmes en los propósitos, a pesar de los contratiempos. Poner en práctica la perseverancia asertiva.

Finalmente, llega ese día en que miramos atrás y nos damos cuenta que hemos logrado cambiar algo, paso a paso. Entonces podemos lograr el verdadero cambio que tanto ansiábamos.

23 de noviembre de 2011

El lenguaje de la salud


¿Es posible que exista una relación entre el sistema de creencias de una persona y sus problemas físicos?
¿Es posible que aspectos de la vida de una persona que no funcionan estén relacionados con la creación de sus dolencias físicas?

“La vida nos habla en susurros; si no somos conscientes de su mensaje, nos habla más alto; si aún no sabemos entender o no hacemos caso, nos sigue hablando más y más alto hasta que nos da un grito. Ese grito es el dolor, la enfermedad o el accidente.

La enfermedad no es lo más importante aunque es lo que más nos llama la atención. Para descubrir su mensaje, tienen más importancia el lugar en el cuerpo donde se han producido los síntomas y los órganos relacionados con ellos que la intensidad de los síntomas”

Eric Rolf

La Medicina del Alma entiende el cuerpo como una extensión de nuestro interior que se comunica a través de un código secreto, que intenta descifrar. Por ello, se enfoca en el órgano o la parte del cuerpo afectada y no en la propia enfermedad.

Se trata de una medicina de contexto, es la base psicosomática detrás de la enfermedad, antes de que aparezcan los síntomas. La zona del cuerpo en la que aparecen los síntomas nos puede decir de manera específica la naturaleza y el sentido del mensaje. En cuanto a la intensidad, un catarro es como un susurro y un cáncer un grito muy fuerte.

Según la Medicina del Alma hay doce enfermedades originales, desde las que pueden desarrollarse otras, y que corresponden a la metáfora de los cuatro elementos.

Es curioso el paralelismo que existe entre la Medicina del Alma y el Feng Shui, yo la llamo el Feng Shui corporal, en ambas se cree que nuestras creencias y actitudes se reflejan en el exterior, una estudia el cuerpo físico y la otra nuestro entorno. Yo practico “feng shui corporal” con una fisotorapeuta especialista en autoconocimiento a través del cuerpo, Vanesa Saavedra, a quien he invitado al próximo curso de Feng Shui para que nos explique como funciona.

“Cada enfermedad es falta de belleza”

Alejandro Jodorowsky



Las doce enfermedades originales son:

Elemento fuego,
La seriedad
La culpabilidad
El controlar

Elemento aire,
El apego
El juzgar
El pensar

Elemento tierra,
Resistencia al cambio
La soledad
Materialismo

Elemento agua,
La depresión
Lástima/Importancia personal
Inconsciencia


“Cada uno crea su propia experiencia de realidad a todos los niveles”

Eric Rolf

Os recomiendo el libro “La Medicina del Alma”, en él Eric Rolf nos explica el significado de cada dolencia a través de un análisis concreto de cada zona del cuerpo. Este es uno de mis libros de mesita de noche, me ayuda a interpretar el lenguaje que utiliza la vida para comunicarse conmigo. El reto es desarrollar la intuición para captar los mensajes desde el susurro, antes incluso de que lleguen al cuerpo.

El miedo es individual


Probablemente una de las mayores enfermedades de nuestra sociedad actual sea el miedo. El miedo que se apodera de cada uno de nosotros individualmente y lo reflejamos en la sociedad a través de la economía, la espiritualidad y la política (u orden social).

Economía,

Una décima parte de la población mundial posee nueve décimas partes de los bienes. Pero además aquellos que poseen la tierra la destrozan, ¿para eso es suya…?

Política,

El afán de posesión nos enfrenta al otro, en nuestras relaciones personales y sociales haciéndonos capaces de declarar la guerra a un individuo o a un país entero

Espiritual,

La solución se encuentra en cada uno de nosotros: ¿cuando será suficiente, cuando diremos ¡basta ya!?

Uno de nuestros grandes miedos es el de aceptar nuestra responsabilidad. Por eso, nos dedicamos a etiquetar todos los problemas sociales como económicos o políticos, sin darnos cuenta que lo social no es más que la suma de lo individual.

El miedo es un pensamiento, se manifiesta de dos maneras, primero individualmente y como consecuencia socialmente:

No seré capaz de conseguir lo que creo que necesito
¿Realmente lo necesito? ¿Qué pasará si no lo consigo? ¿En qué cambiará mi vida? ¿Qué otra cosa puedo hacer?

Perderé lo que tengo
En el núcleo de esta manifestación se encuentra el temor a la muerte, a la pérdida. Pero como en las relaciones entre los opuestos hay una complementariedad, el miedo a la muerte provoca el miedo a la vida. En este sentido, cobra importancia revisar nuestras creencias sobre la muerte: ¿Qué es la muerte? ¿Qué pasa si me muero? ¿Realmente necesito lo que tengo? ¿Qué pasaría si lo perdiese?

“El secreto de vivir es morir, morir antes de morir”

Eckhart Tolle

Siempre que piense que mi felicidad o mi bienestar depende de algo o alguien externo a mí, tendré miedo. Miedo a no conseguirlo, miedo a no saber proporcionárselo al otro. Cuando consigo reconocer que la fuente de mi felicidad y bienestar está dentro de mí, el miedo desaparece. Pero aún más, no solo desaparece dentro de mí, desaparece para aquellos que se relacionan conmigo porque ya no temen sobre su capacidad de hacerme feliz.

Para combatir el miedo la mejor arma es la atención, cuando entiendes que la vida es un cúmulo de experiencias que forman parte de un aprendizaje, puedes transformar el miedo en reto y en fuente de inspiración.

Feng Shui: despedirse del pasado


“Todo lo que consigues en la vida, antes o después, tienes que soltarlo, de forma gradual o de repente”


Tras haber realizado muchas maletas a lo largo de mi vida, he cogido la costumbre de no llenarlas, me he dado cuenta que así siempre tengo sitio para aquello nuevo que encuentro y quiero traerme.

A punto de reventar mis maletas del 2011 voy a hacer una limpieza de todo aquello que ya no me sirva, para viajar al 2012 lo más ligera de equipaje posible y dejar espacio para todo aquello interesante que este nuevo año me aportará.

También me he dado cuenta que la vida me da la opción de actuar a mi manera y a mi ritmo. Así que me voy a adelantar escribiendo una carta de agradecimiento por todo lo que este año 2011 me ha aportado, perdonándome por lo fallos que he cometido, expresando mis sentimientos pendientes y, para hacer de la despedida algo positivo deseándome un buen futuro.

Después quemaré mi carta en la chimenea y brindaré por la llegada del año nuevo.

22 de noviembre de 2011

No puedo perdonar


El que no puede perdonar es esclavo del rencor y del resentimiento, emociones negativas que tienen el poder de destruir el cuerpo.

El rencor es una pena guardada que contamina todas las experiencias porque cada nuevo dolor la vigoriza y la mantiene viva.

Amarga la vida y malogra el carácter, vuelve a las personas suspicaces y temerosas de repetir historias.

Es el ego el que no perdona cuando es herido porque teme perder la precaria autoestima de la imagen que ha construido de si mismo.

Es para defender una imagen que no perdonamos y nos condenamos a permanecer anclados en el pasado sin poder cambiar ni crecer, atados a los recuerdos ingratos.

Todos necesitamos que nos perdonen y perdonar para seguir adelante y darle una oportunidad al que se ha equivocado, porque nadie está libre de errores, ni siquiera nosotros.

Cuando alguien nos lastima o nos trata mal, volvemos a sentirnos igual que cuando nuestros padres nos reprendían por haber hecho una travesura.

Esa antigua sensación física de temor al rechazo o al abandono vuelve a aparecer como un fantasma cada vez que vivimos una amenaza igual aunque seamos adultos.

Eso ocurre generalmente cuando aún no se ha podido perdonar a los padres.

El ego gasta energía defendiéndose de las agresiones cotidianas, sin saber que el verdadero ser que somos es intocable y que nadie puede atacarlo ni dañarlo.

Cuando estamos identificados con el ego el resultado es invariablemente un continuo sufrimiento, como si estuviéramos en carne viva nos ofendemos cada vez que escuchamos nuestras propias críticas en boca de otro.

Por eso no podemos perdonar, porque el ego es muy vulnerable a la opinión de los demás que apenas nos conocen pero que nos dicen lo que no queremos oír que ya sabemos.

¿Por qué nos hieren lo que los otros dicen y nos duelen sus agresiones? Principalmente porque no estamos seguros de cómo somos y todavía nos estamos preguntando quienes somos.

¿Será porque aún no nos hemos comprometido seriamente con una postura personal y andamos por la vida improvisando según la dirección del viento o porque tal vez nos atrevemos todavía a actuar por capricho?

Somos severos con los otros pero indulgentes con nuestro ego que vive disfrazado de otro.

Lo que es indudable es que es mucho mejor recibir una crítica espontánea que una sonrisa fingida que oculta un mal pensamiento sobre nosotros.

La resistencia a la crítica es el signo de madurez que a casi todos nos falta, porque la mayoría prefiere que les mientan y no escuchar que los contradigan.

Sin embargo, una crítica constructiva es útil cuando se tiene la valentía de resistirla y de aprender de ella y no el temor de que mueva los cimientos de nuestra alma.

Seamos más valientes para resistir la crítica, aprendamos a perdonar los errores de otros y a aceptar que pueden pensar diferente sobre nosotros mismos.

Cada persona nos ve y nos juzga según su perspectiva, eso no significa que tengan razón, pero sí tienen el derecho de pensar lo que quieran.

No podemos agradar a todo el mundo ni tampoco es necesario. Lo más importante es estar conforme con uno mismo.

Perdonar no significa tener que frecuentar a una persona como si no hubiera pasado nada y olvidar todo, porque eso sería negación, el perdón va más allá de eso, significa no guardar emoción negativa alguna ligada al agravio, porque es la emoción la que se enquista en el cuerpo y se transforma en una célula cancerosa.

Celos


En pequeñas dosis, los celos pueden ser una prueba de cariño, pero cuando se convierten en una obsesión, en lugar de mantener vivo el amor, lo destruyen, provocando rupturas irreconciliables.

Estar celoso de los afectos es señal de baja autoestima y falta de seguridad y confianza en uno mismo.

Las personas celosas se convierten en carceleros de quienes aman porque temen perderlas y si no las pueden controlar se pueden volver violentas.

Los celos, en una relación, alejan al amor, porque le quitan a la pareja la libertad y el oxígeno para desarrollarse y crecer.

Sin embargo, algunos expertos opinan que los celos pueden ser un mecanismos biológico de supervivencia ancestral, para ayudar a mantener las relaciones unidas y no poner en peligro a la descendencia; aunque actualmente se afirme que son una de las principales causas de homicidio.

Detrás de los celos se oculta el temor de perder a alguien que se considera propio.

Tal vez para nuestros ancestros, los celos pudieron llegar a ser útiles en algún sentido, pero para las generaciones actuales, que no tienen reparo en cambiar de pareja, ya no resultan de utilidad, sino que pueden convertirse en un síntoma patológico.

Los celos producen mucho sufrimiento porque implica la posibilidad de ser reemplazado por otro y de ser excluido, condición que produce un sentimiento de minusvalía y pérdida de identidad.

Es una emoción muy compleja que genera sentimientos de dolor, miedo, temor al abandono y a la pérdida, la posibilidad de caer en una depresión y el riesgo de perder el control y de cometer actos de violencia, dejando la sensación de haber sido traicionado, herido y humillado.

Para el psicólogo David Buss, de la Universidad de Texas, los celos son tan necesarios como el amor y el sexo, porque protegen a la pareja de una infidelidad potencial que puede poner en peligro su unión; porque lo que más celosos pone a los hombres es la infidelidad sexual, que es la que genera incertidumbre sobre la paternidad y la que crea la posibilidad de tener que criar a los hijos de otro hombre.

Para las mujeres, en cambio, los celos tienen la función de defender la estabilidad del amor y proteger el compromiso de su pareja con los hijos.

Los celos son el principal motivo de las desavenencias conyugales y de los divorcios, pueden proteger al amor en cierta medida, pero exacerbados transforman una sospecha en una traición real aunque no sea verdadera.

Según un estudio aún no publicado realizado en España con mil personas, sobre relaciones de pareja de distinto nivel de compromiso, los celos están asociados a distintos trastornos de la personalidad, como la neurosis y la inestabilidad emocional y produce emociones negativas como la ira, la ansiedad.

Los celos pueden ser un mecanismo biológico que se pone en funcionamiento cuando una persona siente que su relación está en peligro y que su sentimiento de identidad amenaza con derrumbarse.

Surgen con más frecuencia en una pareja que tienen gran diferencia de edad o cuando uno de ellos duda de sí mismo y le atribuye cualidades al otro que no siempre son reales, que le hacen temer que pueda seducir a un posible rival.

Las personas inseguras son las más celosas, no sólo de otras posible parejas sino de amigos y hasta de niños, o sea de cualquier persona que atraiga por cualquier razón a la persona que ama.

Estar celoso es la señal que nos indica que estamos estancados y que no estamos desarrollando nuestro potencial.

Hacer algo por sí mismo para realizarse como persona es la mejor manera de elevar la autoestima y al mismo tiempo de atraer la atracción de la persona que se ama. Porque es imposible exigir ser amado, sólo se puede conquistar el amor siendo quien uno realmente es.

Los celos se curan pero antes tenemos que empezar a mejorar la imagen que tenemos de nosotros mismos, atreviéndonos a ser quienes realmente somos.