10 de octubre de 2011

Consejos y Reflexiones Sobre Fobia Social


La idea de este artículo es dejarlo abierto para seguir ingresando nuevos consejos y reflexiones de utilidad a los lectores. Si alguien estima importante escribir sobre algún tema en particular, le pido que por favor me deje un comentario. Por el momento, los temas para desarrollar son los siguientes:

1. ¿Se puede salir de esta enfermedad?

2. ¿Qué debo estudiar si tengo fobia social?

3. ¿Debo contarle a otras personas?

4. ¿La fobia es siempre igual?

5. ¿Son los síntomas fisiológicos igual para todos?

6. ¿Es una buena idea ver un psicólogo?

7. ¿Es una buena idea ver un siquiatra?

8. ¿Se puede formar una familia?

… ¿Se te ocurre otro tema?


1. ¿Se puede salir de esta enfermedad?

Por supuesto que sí. Este artículo completo está destinado a ayudar a ese propósito.

No cabe duda que la fobia social es un trastorno extremadamente incapacitante que causa mucho dolor, sufrimiento e incapacidad para integrarse a la sociedad y para relacionarse con otras personas. Además afecta severamente la vida en todas las esferas y produce sentimientos de inadecuación, de baja autoestima, de soledad y desesperanza porque da la sensación que no existen soluciones o que todo conduce a callejones sin salida.

Sin embargo, y debido a que dios existe, el alivio también existe, por muy difícil que resulte creerlo. No conozco a nadie que se haya curado totalmente y para siempre, pero muchos de los que hemos salido del hoyo negro de esta enfermedad podemos dar fe que es posible recuperarse y recobrar mucha de la felicidad perdida. Con seguridad que no existen recetas de efecto inmediato pero, con el tiempo, con una buena estructura de apoyo y sobre todo con una buena orientación de personas que puedan ayudar, se comienza a ver los resultados, comienza a volver el alma al cuerpo y el ahogamiento y la asfixia comienzan a quedar atrás. La esperanza, la fuerza de voluntad y el convencimiento que se puede son fundamentales para este proceso pero indudablemente que al final del túnel se puede ver la luz. Con esfuerzo el mundo finalmente se vuelve amistoso y la vida, para nuestro asombro, comienza nuevamente a sonreír, a ser más fácil, más llevadera. ¡La enfermedad y las crisis pueden ser devastadoras pero no eternas!

2. ¿Qué debo estudiar si tengo fobia social?

Es muy probable que no exista ninguna carrera que sea especialmente indicada o recomendada para personas que sufren fobia social. La mejor carrera es aquella para la que se tiene más vocación, mayores habilidades y la que está realísticamente más al alcance. El problema es que muchas veces existe una gran confusión sobre qué estudiar y se tiende a pensar en términos de cual carrera es la que mejor solucionaría los problemas de la fobia social; es posible que este tipo de pensamiento sea un tanto distorsionado y que conduzca a fracasos académicos.

Ahora, si una persona tiene que elegir entre tres o cuatro opciones, le recomendaría que estudie la que sea más compatible con el trastorno. Vale decir, la que requiera de menos interacción con otras personas y de menos actuaciones públicas para ejercer el trabajo una vez que comience a ejercer. Hay trabajos que involucran muchas relaciones sociales o que dependen de que tan bien nos relacionemos con otras personas para realizarlos y eso obviamente es difícil para alguien que padece fobia social. Esta es una consideración práctica e importante de tener en cuenta a la hora de decidir.

3. ¿Debo contarle a otras personas?

Creo que si es muy bueno y necesario contarle a otras personas. La fobia social es una enfermedad difícil de llevar y la incomprensión de otros, especialmente de familiares, la hacen aún peor. Muchos la tratan de ocultarla por vergüenza, desconocimiento, temor al ridículo o por otros motivos. Sin embargo, si no le contamos a otros que padecemos esta enfermedad y si, además, no sabemos cómo explicarles en qué consiste, difícilmente nos podrán entender, comprender o mucho menos ofrecernos apoyo.

No se trata de salir a gritarle a todo el mundo que se tiene fobia social. Se trata acercarse a personas determinadas, que para nosotros sería importante que supieran, y ser capaz de contarles y explicarles exactamente de qué se trata el problema. Posteriormente estas personas se convierten en nuestra red de apoyo y en quienes podemos recurrir por ayuda. De otra manera la soledad, el aislamiento y la falta de apoyo dificultan aún más el problema.

4. ¿La fobia es siempre igual?

No, no es siempre igual. Esta enfermedad pareciera ser cambiante e impredecible. Muchas veces las mismas personas producen diferentes grados de ansiedad si nos encontramos con ellas en diferentes lugares o realizando diferentes actividades. Nos podemos sentir a gusto con familiares en la casa, por ejemplo, pero si nos topamos con ellos de improviso en la calle puede producir mucha ansiedad. Podemos sentirnos confortable con algunas personas en el trabajo (que es una situación forma), pero si después hay que salir a almorzar todos juntos, la situación cambia y aparece la ansiedad.

Hay personas que producen mucha ansiedad u otras muy poca. Hay situaciones donde sirve estar acompañado y otras donde no sirve de nada. Hay situaciones que antes producían mucha ansiedad y con el tiempo se vuelven confortables o vise versa; lo mismo ocurre con algunas personas. A veces nos sentimos muy bien y pensamos que la enfermedad ha desaparecido y luego regresa tal como antes. Además, esta enfermedad no afecta a todos por igual: hay personas que no les molesta ir de compras a un supermercado y para otras es un suplicio. Hay personas que se sienten muy confortables en su familia, con amigos cercanos, en la escuela o incluso en el trabajo y para otras personas algunas de estas actividades son terriblemente ansiógenas. Una observación es que en la fobia social específica algunas personas logran evitar las situaciones que les producen ansiedad y organizan sus vidas alrededor de los síntomas, hasta donde es posible. En la fobia social generalizada esto es mucho más difícil porque la ansiedad está precisamente generalizada a todo tipo de situaciones.

5. ¿Son los síntomas fisiológicos igual para todos?

No conozco estudios al respecto pero me parece que no. Por ejemplo, yo padezco esta enfermedad, la cual me afecta bastante, pero no sufro de grandes problemas fisiológicos como palpitaciones, ataque de pánico, sequedad en la boca o temblor en las manos. Sin embargo, hay otras personas que si están muy afectadas y tiene ataques de pánico con frecuencia, sienten que el corazón se les sale por el pecho, se sienten completamente bloqueados, incapaces de pensar, tienen problemas de sudoración y prácticamente les tiembla todo el cuerpo.

muchas personas dicen que basta se acerquen a una situación temida o que simplemente mencionen su nombre y los síntomas se les disparan en forma automática. Es probable que diferentes personas tengan diferentes síntomas físicos de ansiedad y en diferentes grados de intensidad. No todos experimentan exactamente lo mismo ni tampoco con la misma frecuencia. Al parecer no todos están igualmente somatizados.

6. ¿Es una buena idea ver un psicólogo?

Más que una buena idea yo diría que es crítico y fundamental. Los profesionales pueden enseñar las técnicas correctas para combatir la ansiedad y para encaminar en el proceso de recuperación. Pero quizás más importante aún, deben ser parte de nuestra estructura de apoyo, en este caso profesional, sin la cual las probabilidades de superar esta enfermedad son mucho menores. Los psicólogos están capacitados para comprender, dar apoyo, manejar crisis, orientar en la dirección correcta, etc. Sin la ayuda profesional todo es más difícil y ciertamente cualquier progreso tardaría mucho más tiempo. Muchas veces es difícil encontrar un profesional con experiencia en fobia social, pero si es una persona con la cual nos sentimos a gusto y se ve dispuesta a escuchar y ayudar, entonces lo mejor es seguir con ella.

7. ¿Es una buena idea ver un siquiatra?

No puedo dar fe de la eficacia de los tratamientos farmacológicos porque en mi no funcionaron. Probé en repetidas oportunidades una variedad de diferentes fármacos y en cada ocasión, incluso después de haberles dado el tiempo adecuado, no hicieron efecto. Sin embargo, vivo tranquilo y con la satisfacción de saber que lo intenté, hice algo al respecto y les dí una buena oportunidad. Si no hubiera intentado todo lo que estaba al alcance viviría pensando y preguntándome si es que algo no me hubiera ayudado.

A menudo escucho personas en Internet que han obtenido grandes resultados con fármacos y parecen muy felices de haberlos tomado. No es el caso mío, pero recomiendo encarecidamente que se sigan estas terapias. Si al final nada funciona, al menos estarán orgullosos y satisfechos de haberlo intentado. Se trata de utilizar y agotar todos los medios de ayuda disponibles para superar a esta enfermedad.

8. ¿Se puede formar una familia?

Por supuesto que sí, muchos lo hacen. Los estudios señalan que entre las personas que padecen fobia social existe un “mayor porcentaje” de soltería y fracasos conyugales que en la población normal. Eso no significa que todos son solteros. Muchos se casan y forman familias. Lo mismo ocurre con la educación: los estudios señala que existe “menor escolaridad y rendimiento académico” entre personas que padecen esta enfermedad. Pero hay muchos que han obtenido títulos y ejercen sus carreras.

La fobia social no afecta exactamente igual a todas las personas. Hay muchas cosas que algunos pueden hacer y otras personas no y vise versa. La educación, el trabajo, la capacidad para formar relaciones de pareja, la capacidad para relacionarse con otras personas, etc. puede ser diferente para diferentes personas. Hay gente que puede hacer algunas de estas cosas y otros pueden menos.

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