31 de octubre de 2011

El Cambio empieza hoy


Todo cambio es difícil porque exige despojarnos de hábitos que nos ayudan a mantener el equilibrio, a no enfrentar situaciones, a no tomar decisiones, a consolarnos de nuestras frustraciones.

Pero por otro lado esos mismos hábitos nos hacen infelices, obstaculizan nuestro desarrollo, perjudican nuestra salud, entorpecen nuestras relaciones, disminuyen nuestro rendimiento y anulan nuestra creatividad.

Estar dispuesto al cambio proponiéndoselo con firme convicción es la primera condición para cambiar.

El que desea actuar de una manera diferente no tiene que postergarlo más y tiene que decidirse a empezar hoy, sin mirar atrás y pensando que no se está perdiendo nada, que puede hacerlo, que seguramente se sentirá mejor y logrará por fin lo que siempre deseó.

Es importante prestar más atención al proceso de cambio y no tanto a los resultados e intentar ser consciente a cada momento de lo que se está haciendo para incorporar esa conducta.

Abandonar las antiguas estructuras y los viejos hábitos muy arraigados no es fácil pero tampoco es imposible; porque exige fortaleza de carácter, determinación, ser dueño de uno mismo y principalmente dejar de vivir en forma automática.

Cada satisfacción que se recibe tiene que ser registrada y disfrutada, darse cuenta de que se pueden recuperar placeres que se habían abandonado por entregarse de lleno a una práctica que limitaba la vida y amenazaba la salud.

El cambio permite volver a gozar de emociones nuevas, de sentimientos más genuinos y aprender a alejarse de todas las personas que ejercen influencias negativas.

La clave es hacer una cosa por vez para ser más consciente de lo que se hace y poder ver la realidad mejor que antes.

La base de todo cambio es atreverse a innovar, a ser creativo, a inventar situaciones nuevas, a elegir mejor a los amigos y a desarrollar actividades impensadas; prestando siempre especial atención para poder reiterar las conductas satisfactorias.

Somos los únicos que podemos armar el mapa de nuestra propia vida y los únicos responsables de respetarlo y cumplirlo y todos podemos aspirar a la excelencia.

Toda acción repetida se convierte en poco tiempo en un hábito, por lo tanto el cambio sólo se puede mantener con un continuo entrenamiento, un ejercicio cotidiano que tiene como objetivo ser una persona más feliz.

El cerebro nos ayuda con este propósito porque gracias a la plasticidad cerebral, una nueva conducta crea nuevos circuitos que favorecen el propósito del cambio a cualquier edad.

Son nuestras creencias más arraigadas las que nos limitan la capacidad para hacer cosas nuevas, porque la creatividad nunca se pierde si nos mantenemos activos, interesados y dispuestos a empezar cada día de nuevo.

El control emocional nos permite experimentar las situaciones difíciles con mayores recursos sin dejar que contaminen todas las áreas de nuestra vida; dándose cuenta de qué es lo que nos hace mal y qué es lo que nos está pasando para poder salir del círculo vicioso de los conflictos.

Todos tenemos problemas, la diferencia es saber que se puede lograr una mejor calidad de vida aprendiendo a vivir con los problemas.

Para cambiar es necesario adquirir la capacidad de motivarse, prestando atención a todas las posibilidades que existen a nuestro alrededor para desarrollarnos y crecer; porque la motivación es algo interno, no externo y depende de nosotros interesarnos por las cosas.

Si aprendemos a expresar los sentimientos, esclarecemos nuestros objetivos y tenemos sentido de las prioridades sin dejamos vencer por los obstáculos ni por los fracasos, estarán dadas las condiciones para mantener el cambio; porque siempre existirá la posibilidad frente a los contratiempos, de volver a caer en los mismos hábitos.

Científicos al rescate de la siesta


Un grupo de científicos y médicos en Argentina, pertenecientes a la Sociedad Latinoamericana del Sueño (SLS), inició esta semana una campaña por el rescate del valor de la siesta.
La jornada de concientización, busca alertar sobre el valor de la práctica en términos fisiológicos y psicológicos para el ser humano.
Según explicó Daniel Vigo, especialista en psicofisiología e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), el problema es que básicamente la sociedad moderna duerme menos.

Tiempos de descanso
De acuerdo a los especialistas, una siesta corta, entre 20 y 40 minutos, es suficiente para inyectar de energía nuevamente a una persona que no logra un tiempo adecuado de descanso nocturno.
"Está demostrado científicamente que a largo plazo, pausas de 20 minutos, dos o tres veces a la semana pueden favorecer el sistema coronario"
"El período de recuperación depende de la necesidad de descanso de cada persona. Algunos necesitan más de 20 minutos otros con 25 minutos están bien y hay quienes precisan de los 40".
"Esto ayuda a mejorar el estado de ánimo, la alerta y la productividad de la persona", agrega.
La psicóloga Viviana Vega, quien fundó el primer "Siestario" de Argentina, relaciona la falta de sueño con los diagnósticos de personas con problemas emocionales.
"Cuando uno está acelerado, irritable o con altos niveles de estrés, entre los signos cognitivos de la irritabilidad, depresión, ansiedad aparece el trastorno de sueño"
"Además, está demostrado científicamente que a largo plazo, pausas de 20 minutos, dos o tres veces a la semana, pueden favorecer el sistema coronario", apunta.
Las razones más comunes recogidas por los científicos sobre la falta de sueño son problemas personales, estrés laboral o sobreexcitación sobre eventos futuros.
"Por eso la idea es recuperar espacios o pauses productivas de descanso, cortitos, para revertir estos síntomas"
"El problema es que no sólo hay un desprecio contra la siesta si no con el sueño en general. Está mal visto en muchas partes dormir las horas que uno tiene que dormir. Eso, pese a que dormir es tan importante como comer"
"Lo que queremos es que se vuelva a tener en cuenta que la siesta es saludable y natural. No decimos que se pare de trabajar si no que se invierta el tiempo en algo saludable para después rendir mucho mejor"

30 de octubre de 2011

El Arte de la sencillez


Más difícil que ser complicado es ser sencillo, sin embargo, la sofisticación y la ostentación tienen más prensa.

Ser sencillo significa tener la capacidad de ver lo obvio cuando todos los demás están tratando de ver el otro lado de las cosas.

La sencillez es el arte de ser simple, directo entendible y sin afectación, porque lo sencillo es lo transparente, lo que es fácil, sin agregados ni artilugios y que nunca se llega a perder en el laberinto de las complicaciones.

La sencillez se opone a la ostentación porque su cualidad esencial es no atraer la atención ni brillar, sino por el contrario anhela no ser notada y pasar desapercibida.

El que es sencillo va directo al grano, no da vueltas sin razón para lograr lo que se propone y no se demora en detalles; porque es expeditivo y rápido para decidirse y no se detiene en análisis.

A veces puede resultar incauto y fácil de engañar porque se expone con su ingenuidad al facilitar las cosas y al ser sincero en el trato.

La persona sencilla tiene una visión más totalizadora de la realidad, puede ver el conjunto y para conseguir lo que quiere busca siempre el camino más corto.

Tal vez no piensa tanto en las cosas porque son personas que prefieren más la acción que quedarse pensando en especulaciones que hacen todo más complejo, porque el hecho de comparar, medir y principalmente evitar equivocarse, entorpece y demora las decisiones.

El que es sencillo también es más accesible y fácil de entender; puede resolver situaciones con rapidez, salir con éxito de encrucijadas y solucionar sus momentos de crisis actuando con simplicidad y sin hacer ruido ni escándalo.

El que no valora la simplicidad confunde inteligencia con erudición, porque el erudito lo asombra con su locuacidad para tratar de impresionarlo ya que le importa poco si no lo entienden.

Hay muchos intelectuales que no aprecian la sencillez, ni las explicaciones simples, porque desconfían de las fórmulas simple y prefieren conceptos engorrosos y análisis profundos, porque están convencidos que la realidad es demasiado compleja.

Sin embargo, los descubrimientos más espectaculares se produjeron por casualidad, simplemente observando con interés los fenómenos simples de la vida cotidiana.

La persona sencilla en el hablar se muestra como es, muestra claridad en su pensar y capacidad para ver lo esencial; porque la sofisticación, que es el arte de la minuciosidad, de lo fingido, adulterado o falsificado, donde los decorados tienen más importancia que los contenidos, refleja la intención de aparentar lo que no se es.

Sofisticación es una palabra derivada de sofisma, que significa habilidad o artificio en la argumentación, destreza en la retórica y en el arte de persuadir que pretende confundir al interlocutor.

El que se destaca por su sencillez prefiere transitar por senderos llanos, no escarpados, porque se sienten seguros y confiados, no tienen nada que ocultar ni necesita convencer ni tener seguidores y solo se guía por sus objetivos claros.

Se puede ser sincero


Ser sincero es tener la virtud de decir siempre la verdad; y es una virtud porque el que no miente es también honesto, confiable y digno de respeto; y es tanto lo que se logra con estas cualidades que muchos que no las tienen las aparentan para gozar de sus beneficios.

El que es sincero lo refleja en cada pequeño acto de su vida y en cada una de sus palabras, aunque no sea cosa fácil porque a veces la verdad duele.

Por esta razón, además de ser sincera, una persona tiene que ser compasiva y discreta y no irse de boca y decir todo sin ningún miramiento, porque puede ofender sin necesidad, siendo lo mejor limitarse a expresar sólo lo que corresponde.

Al que no es sincero, la falta de sinceridad le puede resultar cómoda, permitirle pasarla bien o sacar ventajas de engañar a otros; aunque sepa que las mentiras tienen patas cortas y a la larga salen a la luz y se descubren; pero no hay ninguna duda que lo que perderá habiendo mentido será mucho más importante que lo que obtendrá.

El engaño es el arte de vivir la vida como si uno fuera al mismo tiempo otro. Es estar dividido y pretender llevar una doble vida al mismo tiempo, quedando bien con Dios y con el diablo o mal con los dos.

La ausencia de sinceridad es falta de coherencia interna, cuando se piensa una cosa, se dice otra y se hace otra.

La persona que no es sincera es imprevisible, no se compromete y cuando miente pretende por lo general dos objetivos que se contraponen entre sí que lo obligan a no ser sincero. El mentiroso no puede elegir, porque no puede renunciar a ninguna de las alternativas.

Podemos ser siempre sinceros porque no tenemos necesidad de decir todo lo que pensamos, pero si decidimos decir algo tenemos la obligación de decir lo mismo que pensamos.

Es difícil a veces saber con exactitud cuál es la verdad, pero comete menos errores quien es fiel a sí mismo, porque actúa de buena fe.

Saber callar no es mentir, es no decir a los otros lo que a nosotros no nos gustaría oír.

Es importante estar dispuesto a ser sincero cuando es necesario y nuestra sinceridad puede evitar un daño.

Ser sincero no significa pregonar las propias miserias ni estar orgulloso de ellas, sino actuar de acuerdo a la propia convicción respetando la opinión ajena sin necesitar su apoyo ni que piensen lo mismo.

La persona sincera con los demás no se engaña a sí misma, tiene su mente en orden, sin conflicto y puede ser auténtica.

El que es sincero también es leal y no cambia de idea sin razón, no se aprovecha de las ventajas mezquinas que le puede proporcionar una mentira, porque puede darse cuenta que tarde o temprano la verdad se impone.

Se puede ser mucho tiempo sincero pero una sola mentira será suficiente para perder la credibilidad.

Sólo el que es sincero es capaz de aceptar la verdad en la que cree otro, porque se da cuenta que otra forma de pensar siempre es un complemento y parte de la verdad.

La sinceridad es la que nos permite vivir en paz con nosotros mismos y con los demás, ser espontáneos, cumplir con nuestras promesas, hablar claro, actuar con rectitud y pensar con justicia.

29 de octubre de 2011

Que es ser Bipolar ?


Todos nosotros tenemos un cierto nivel de ciclotimia que es normal y que se relaciona con lo que nos pasa. Nos ponemos tristes ante circunstancias que nos producen pesar y alegres en los momentos felices, para luego recuperar el equilibrio y continuar con la vida, en el mejor de los casos, con confianza y optimismo.

La naturaleza ha dotado a la humanidad con esta capacidad para superar las dificultades de la vida; sin embargo, algunos no lo logran y se dejan vencer por sus bajones anímicos, perdiendo el sentido de sus vidas y la motivación para seguir viviendo.

Es como si la normal expresión de los distintos estados de ánimo perdiera sus límites y se profundizara, y comenzara a oscilar entre la manía desproporcionada y eufórica y la depresión melancólica.

Cuando estos estados se vuelven crónicos se convierten en un trastorno que se denomina bipolaridad, una afección que sufre hasta el 15% de las mujeres y el 10% de los hombres en estos días.

Estas personas no pueden enfrentar sus existencias cotidianas, no tienen esperanzas, se sienten culpables, pierden la capacidad de concentración, de sentir placer, de disfrutar y de desear.

Pueden también sufrir de insomnio y de cansancio creciente, de falta de apetito y de atención, de irritabilidad, siendo lo más peligroso de esta afección la idea de suicidio.

Muchas circunstancias pueden aumentar el riesgo de desencadenar una depresión, como por ejemplo, cualquier traumatismo severo o enfermedad inhabilitante, que limita físicamente o no permite la interacción social por mucho tiempo.

Pero las causas más profundas de la depresión suelen ser muy antiguas y remontarse, según Freud, a las primeras etapas del desarrollo psicosexual, siendo también importante la presencia de factores genéticos.

Los avatares de la vida contribuyen a favorecer esta patología por la poca capacidad que tienen estas personas para adaptarse a las pérdidas y a los fracasos.

Este trastorno se estima que llega a ser casi dos veces más frecuente en las mujeres que en los hombres.

La fase maníaca se caracteriza por el estado de ánimo expansivo e irritable, la falta de atención y de sueño, la hiperactividad, la verborragia, la aceleración del pensamiento, la megalomanía y la baja tolerancia a la frustración.

La psicoterapia conductual y el tratamiento con medicamentos antidepresivos es lo más indicado en estos casos, lográndose por lo general a revertirse los síntomas en breve tiempo.

Las recaídas son frecuentes pero a la larga se puede lograr un resultado sustentable.

A veces, una enfermedad como ésta, tomada a tiempo, obliga a replantearse la existencia y favoreciendo el crecimiento y el desarrollo personal.

No olvidemos que las enfermedades son las llamadas de atención que emite el cuerpo para recuperar el camino que hemos perdido.

Sentir alegría o tristeza cuando la circunstancia lo impone es un mecanismo normal de autorregulación que tienen las emociones, pero en la bipolaridad estos estados están acentuados y conducen a la pérdida del equilibrio.

Reconocer la presencia de estos síntomas es la mejor manera de revertir este proceso, que puede alterar la vida emocional de un sujeto y lo expone a la intención incontrolable de quitarse la vida.

Como son las Alucinaciones


Para la ciencia, las alucinaciones son percepciones sin objeto y se presentan en enfermedades mentales como la esquizofrenia, en la enfermedad de Parkinson o la Epilepsia, en el Trastorno Bipolar (maníaco-depresivo), pero también pueden aparecer ocasionalmente en situaciones de aislamiento prolongado o después de varios días sin dormir, durante las crisis graves, por exceso de estimulación, y por alto consumo de alcohol o drogas.

También pueden darse en estados hipnóticos, en la meditación profunda, en estados de trance y en el éxtasis místico.

Del cinco al quince por ciento de la población normal podría tener alucinaciones espontáneas en alguna oportunidad y una de cada tres personas podría tener alucinaciones antes de quedarse dormida o al despertarse.

Las alucinaciones pueden ser visuales, auditivas, verbales, gustativas, táctiles y kinestésicas. Se trata de percepciones falsas o distorsiones de la percepción muy complejas, difíciles de estudiar y de definir.

En estudios realizados en esquizofrénicos se han detectado áreas del cerebro involucradas en estos fenómenos que ayudan a lograr una mayor comprensión de los mecanismos de las alucinaciones verbales. Otro modo de investigación es administrando sustancias alucinógenas a voluntarios para poder observar sus efectos neurobiológicos.

Las alucinaciones sugieren cuestionamientos científicos, filosóficos y también religiosos, porque son estados alterados de conciencia que aún no se conocen muy bien y que guardan enigmas difíciles de investigar en un laboratorio.

Los elementos que aparecen en las alucinaciones pueden ser sensoriales y psíquicos y se pueden parecer a los sueños.

Pueden ser transitorios o permanentes, percibirse con los ojos cerrados y abiertos y tan intensas que a veces impiden ver el entorno.

Las alucinaciones visuales pueden ser destello de luces, colores, y adoptar figuras geométricas que se suelen combinar con el ambiente y deformarlo; en tanto que con los ojos cerrados pueden verse paisajes o escenas complejas.

Las auditivas son sonidos como zumbidos, golpes, ruidos diversos, silbidos, rugidos, agua corriendo, puertas que se cierran, campanas, lamentos, murmullos, pasos, música, etc.

La verbal es una forma de alucinación auditiva bastante frecuente, que es cuando se oyen voces que pueden comprenderse o no, amistosas, amenazantes o imperativas y demandantes.

Las alucinaciones del olfato son olor a putrefacción, a goma quemada, a rosas, a canela a “santidad”; y del gusto, son sabores a cebolla, ostras, metal o sangre.

Las táctiles son sensaciones térmicas, de picoteos, pinchazos, toques, hormigueos, dolores, pesadez, hinchazón, palpitaciones.

Las kinestésicas se relacionan con la posición en el espacio, la orientación, el movimiento de miembros y cuerpo y el equilibrio; como la sensación de temblores o que se mueve el piso, de elevarse por los aires, de hundirse en el suelo, del alargamiento de las extremidades o de la falta o el agregado de un miembro. De este tipo es la sensación de miembro fantasma que sienten los amputados.

También la sensación de una presencia, alguien próximo hasta el punto de sentirle su respiración, su olor y cómo se desplaza a su alrededor. Y además el fenómeno alucinatorio de percibirse a uno mismo desde arriba fuera del cuerpo.

Puede haber alucinaciones que incluyen varios sentidos al mismo tiempo.

En general las alucinaciones tienen un fuerte impacto emocional, de angustia o euforia.

En cuanto a las alucinaciones psíquicas se refieren a las percepciones mentales que pueden modificar la noción del espacio y el tiempo, la atención, el sentido del yo, el modo de actuar y afectar el control consciente.

Algunas culturas atribuyen a las alucinaciones un poder premonitorio y un significado sagrado.

Las “revelaciones” místicas de nuestros antepasados antiguos se podrían calificar como alucinaciones.

¿Pero qué son en realidad las alucinaciones? ¿Qué es lo que hace que se estimulen determinadas partes del cerebro y las provoquen?

Aún no se sabe con certeza.

28 de octubre de 2011

ADD – Desorden de Déficit de Atención


Es el trastorno que se presenta con mayor frecuencia en el área de Psicopatología infantil de los Servicios de Salud.

Afecta en general a los varones y se caracteriza por la falta de atención, la hiperactividad y la impulsividad.

Se manifiesta como un modo de ser básico del niño que le provoca dificultades para desarrollar actividades mentales programadas en forma sostenida, para escuchar, tener paciencia, concentrarse en lecturas extensas, aceptar la rutina y la falta de variación de estímulos.

Es un trastorno que se puede controlar con tratamiento con respuesta favorable en la mayoría de los casos.

El mejor abordaje es el combinado, o sea, control del médico, para descartar cualquier lesión o anomalía orgánica y tratamiento psicológico para detectar los problemas emocionales.

Por lo general es una forma de comportamiento que adquiere significado clínico cuando el niño no se puede adaptar a los requerimientos que le exige el aprendizaje.

Estos niños son inquietos y ansiosos y al no tolerar la falta de estímulos que necesita en la escuela, se aburren y no pueden controlar sus impulsos y la falta de motivación disminuye su atención y concentración.

Sin embargo, el rendimiento escolar deficitario no es una condición suficiente ni necesaria para hacer un diagnóstico, ni tampoco existe una relación directa entre este trastorno y el desarrollo de la inteligencia; porque pueden fallar en las pruebas psicológicas, pero no por una discapacidad intelectual sino por la dificultad para prestar atención y concentrarse en las consignas.

El problema actual es que este síndrome suele estar sobre diagnosticado por la necesidad que tienen los sistemas de salud de rotular a las personas y clasificarlas según parámetros fijos.

Estos niños por lo general no presentan evidencia neurológicas significativas como lesiones cerebrales u otros daños de origen orgánico; y su comportamiento diferente en cuanto a la adaptación a las exigencias educacionales no es un dato suficiente que pueda indicar una patología mental, aún cuando resulte el niño disfuncional para el aprendizaje convencional.

Es importante tener en cuenta que los sistemas educativos son estructuras adecuadas a los que se adaptan fácilmente sin considerar a los que son diferentes.

En este sentido suele ser recomendable la transferencia de un niño con estas características a un grado de recuperación que está estructurado para que el maestro enseñe a menos niños y pueda prestarle una atención más individual.

Sin embargo, la educación moderna concede mucha importancia a la integración de los niños en el sistema educativo como una forma de ayudarlos a lograr su nivelación, aún en los casos de niños con síndrome de Down.

Las etiquetas que se centran en los déficit y no en las posibilidades de un niño pueden afectar su verdadero potencial, ya que no existe sólo una forma de inteligencia sino diversos tipos, según afirma Thomas Armstrong, que para designar estas inteligencias múltiples adopta el término de neurodiversidad.

La educación moderna considera buen alumno al niño que puede quedarse quieto, escuchar y motivarse con cosas que no le interesan, valorando más al que se adapta con facilidad y que logra recordar y repetir lo que dicen sus maestros; pero no acepta a los que no pueden alcanzar ese nivel de control y concentración, aunque tal vez tengan la ventaja de ser más creativos y curiosos.

Los niños activos, incansables, curiosos e inquietos suelen tener respuestas rápidas y una visión de conjunto mejor que para recordar detalles, o sea que poseen una mayor capacidad de inteligencia teórica que práctica.

Sin embargo estos niños son desalentados por sus maestros porque valoran más la atención que la iniciativa y la curiosidad.

Las diferencias individuales fueron las que hicieron posible que el hombre primitivo evolucionara; y la búsqueda de novedad puede haber sido una variación genética destinada a la sobrevivencia.

Los niños hiperactivos y con déficit de atención tienen problemas con el aprendizaje de la lecto escritura porque no se pueden concentrar, son descuidados, no escuchan, les cuesta aceptar consignas y dejan sus tareas sin terminar. No se pueden vincular con alguna actividad demasiado tiempo, ni hablar en forma sostenida, son reiterativos, e interrumpen a los demás.

Entenderlos es el primer paso para ayudarlos.

La Culpa Inconsciente


La culpa inconsciente forma parte de las creencias, obstruyen el propio juicio y condicionan la manera de actuar.

Durante la infancia se incorporan comportamientos, hábitos, reglas y normas sociales en forma inconsciente, para ser cumplidos que luego, se asimilan y se hacen propias, convirtiéndolas en parte de la manera de pensar; y cuando éstas son transgredidas causan pérdida de autoestima y necesidad de reparación.

Una cosa es ser responsable de los actos haciéndose cargo de las decisiones y otra muy diferente responder a mandatos internos inconscientes sin emplear el discernimiento.

La culpa inconsciente limita las acciones, la libertad y el crecimiento y obliga a vivir en conflicto permanente, debatiéndose en un mar de dudas.

Los que viven pidiendo disculpas, sintiendo en el fondo que no se merecen lo que tienen, lo que son y ni siquiera estar vivos; que necesitan justificarse, dar explicaciones por todo lo que hacen y que se sienten responsables por todo y por todos; permanecen con la mochila a cuestas desde niños cargada de recriminaciones y reproches sin poder desprenderse de ella.

De esa manera sienten que están pagando por sus faltas, omisiones y errores y que si hubieran hecho lo que debían, que los otros pretendían que hicieran, la vida hubiera sido distinta y mejor para todos.

Permitir que las conductas del pasado influyen en el comportamiento presente es permanecer siendo todavía un niño, atado a la voluntad de los demás, que cree que no tiene valor alguno porque no fue capaz de cumplir con las expectativas.

Freud decía que liberarse de las dependencias es el objetivo principal del psicoanálisis; o sea, ser capaz de estar parado sobre los propios pies sin muletas ocasionales.

Respetarse es tener autonomía, bastarse a si mismo, decidir por si mismo aunque se cometan errores y ser capaz de estar solo sin tener que tolerar las acusaciones y los reproches en cada acto de independencia.

Nunca se podrá devolver a los padres todo lo que hicieron por sus hijos, porque la tarea de padre o madre no implica exigencia alguna sino renuncia a favor de la felicidad de ese hijo.

La vida es la que llevará a esos hijos a cuidar a los suyos y esa será la mejor retribución para sus padres.

De los padres se recibe la influencia de su filosofía de la vida, el convencimiento irrefutable de que el dinero es malo, la idea de que tener riqueza es señal de deshonestidad y también que no es bueno ser ambicioso; y eso seguramente es lo que creerán sus hijos cuando sean adultos.

De esa manera no podrán disfrutar de lo que ganen ni estar orgullosos de sus logros, porque pensarán que mejor es llorar miserias y quejarse para no humillar a los desposeídos.

El afán de castigarse por sentirse en el fondo culpable de todo, conduce a elegir mal las parejas, a conformarse con un trabajo mediocre, a no intentar cosas nuevas, a estancarse y no crecer o mejorar; a no permitirse gratificación alguna, a sentirse incómodo con el éxito, a fracasar en todo, a tener una actitud derrotita, a sentirse aislado y no querido, a decir siempre que si para que los quieran y a sacrificarse sin necesidad.

Se pueden trascender todas estas limitaciones cambiando las creencias y utilizando el propio discernimiento para tomar desiciones, sin dejarse llevar por el hábito de las conductas aprendidas y atreviéndose a ser quienes son, a respetarse y a ser capaz de cumplir todos sus auténticos deseos y su destino.

26 de octubre de 2011

Flores de Bach y el Autoconocimiento


El que se conoce a si mismo mantiene el equilibrio

Este eficaz método que utiliza solamente elementos naturales, como flores de plantas silvestres, arbustos, árboles y hasta agua de manantial, es capaz de equilibrar estados emocionales y convertirse también en una herramienta recomendable para el autodescubrimiento.

No hay que esperar tener una dolencia física para aprovechar este recurso sino que se puede emplear siempre que el estado mental o emocional esté alterado, con la ventaja de que al mismo tiempo se podrá tomar conciencia de cuáles son las tendencias del carácter que provocan estos desequilibrios.

De todos modos nunca se deberá aplicar una fórmula teniendo en cuenta un síntoma físico sino que la prescripción se deberá centrar en los estados emocionales del presente; porque las flores no actúan preventivamente, sino en el aqui y ahora, por lo tanto es inútil tomarlas para evitar desequilibrios.

Los estados mentales alterados y las emociones negativas, como el miedo, las preocupaciones y el stress, disminuyen las defensas naturales del cuerpo y no solo contribuyen a prolongar las enfermedades sino que influyen en las funciones corporales favoreciendo la aparición de síntomas físicos y toda clase de patologías orgánicas.

Por esta razón, cuanto más se conozca la forma personal de asimilar las experiencias, mayor será la posibilidad de evitar estos hábitos nocivos de comportamiento.

Las flores cambian la forma de ver las cosas y actúan de afuera hacia adentro, o sea equilibrando primero los síntomas emocionales más superficiales para posteriormente revelar los más profundos.

Se comienza tratando las emociones que emergen en el presente, las cuales darán lugar a otras diferentes que se expresarán con síntomas distintos. De manera que paso a paso se irá revelando el conflicto real inconsciente que subyace a toda la gama de síntomas que lo están expresando.

Las flores de Bach no tienen contraindicaciones y nunca pueden provocar reacciones adversas, aún si se toman aquellas que no son las adecuadas y además son compatibles con cualquier medicamento.

La intención del doctor Edward Bach era que cada persona tuviera la posibilidad por si sola de seleccionar las flores que necesita para lograr un cambio en el modo de ver la realidad, alcanzar el equilibrio mental y la paz interior y llegar así a tener una vida más feliz.

Es importante aprender a observar las propias reacciones:

Cuando se sienta apurado, cansado o enojado, Impatiens será lo indicado.

Para la depresión Gentian o Mustard será la solución.

Si está haciendo un esfuerzo para agradar Agrimony lo resolverá.

Cuando lo invada la autocompasión Chicory es la recomendación;

Si está desatento tome Clematis al momento;

Cuando se sienta muy exigido Willow será su amigo;

Si está asustado, Mimulus lo habrá consolado.

Cuando necesite protección Vine será la acción y

si el terror lo domina Rock Rose será la salida.

Para el que está en la duda Scleranthus lo ayuda.

Si a mucha gente necesita consultar, Cerato lo va a cambiar.

Cuando lo invadan los pensamientos White Chestnut lo liberará
del tormento

Si siente celos, envidia o desconfianza, Holly es la esperanza.

Si percibe suciedades inexistentes Crabb Apple limpiará su mente

Si desea suicidarse Cherry Plum lo hará retractarse

y si siente culpa Pine lo disculpa.

Éstas son algunas de las 38 flores de Bach que existen en total, cada una de ellas destinadas a equilibrar los trastornos emocionales para actuar sobre los distintos estados de ánimo.

Estar alerta ante cualquier señal de cambio en la conducta es la mejor manera de llegar a reconocer cuál es el verdadero conflicto.

25 de octubre de 2011

DESDE AHORA HASTA EL 2012... QUE YA ES!


LA TIERRA ESTÁ EN TRANSICIÓN


La Tierra está en transición. Para decirlo en términos sencillos,
pasaremos de un sistema eléctrico a un sistema magnético; de un sistema
donde las seguridades estaban afuera a un sistema donde la seguridad es
nuestra integración personal. De un sistema materialista, donde las
cosas se obtienen con esfuerzo y dinero a un sistema donde obtenemos los recursos necesarios si `
vibramos en armonía con la creación ` . Para
comprender esta transición es necesario un cierto grado de evolución
espiritual. El tiempo ya no será más el factor determinante de la vida,
porque la vida estará más allá del tiempo. Todavía estamos en la escuela de la 3° D donde
aprendemos diferentes formas de pensamiento y
visualización. En la 5° D usaremos lo que hemos aprendido en la 3°.
Todas las experiencias de ` crecimiento interior ` que hemos hecho no
habrán sido en vano. Seremos nosotros los auténticos y verdaderos
creadores del cambio que se producirá en la Tierra. Somos nosotros los
responsables. Los Guías nos dan el conocimiento y las indicaciones pero
nosotros somos ` las manos y los cerebros ` que ejecutamos el ensamble
entre la 3° y la 5° D. Cuanto más seres despiertos haya, más perfecto y
menos traumático será este ensamble. Con el pensamiento elevado y la
visualización clara de la nueva realidad que deseamos ayudamos a crear
la realidad de la 5° D.

LA NUEVA FRECUENCIA DE AMOR

Si buscas el Amor, tira abajo todas tus creencias y olvídate de las
experiencias vividas. Empieza de nuevo por donde nunca se te hubiera
ocurrido que anda el Amor buscándote a ti. El Amor es una energía que
fluye libremente en todo el Universo. Hay que aprender a pedirla y
tomarla desde la Fuente Ilimitada. El Amor ` llega ` desde el Centro de
Amor Universal hacia el centro interno de cada uno. Ábrete, tira tus
corazas y deja que esta maravillosa energía disuelva los sentimientos
negativos de separación y soledad y logres estados de paz y bienestar `
desde adentro y sin esfuerzos ` . Nuevas formas de relacionarnos
amorosamente están surgiendo en estos tiempos. En los últimos años hemos crecido mucho en la
expresión de los sentimientos. Ahora, el amor se
abre como un loto de mil pétalos y da múltiples posibilidades para salir de nuestras limitaciones y
carencias.

¿Qué es el amor?

El amor es ENERGÍA que viene de la Energía Universal Creadora. El amor es
un estado de completa felicidad, se disfruta cuando uno se abandona en
el sentimiento y deja que todo fluya sin obstáculos.

Los seres se están encontrando para activar la nueva consciencia del amor y así poder sacar lo mejor
de sí y crecer espiritualmente, porque el amor es el camino más genuino para el nuevo crecimiento
interior. Desde el
amor sin condicionamientos ni expectativas las almas están sanando
viejas heridas de soledades y abandonos y están creando un estado
interior más pleno y seguro.

El amor es amor y nada más, no se encadena a ningún contrato o filiación.
Si deseas vivir con la persona amada, vive. Pero no pongas obstáculos en la convivencia, no exijas al
otro lo que éste no tiene para dar, no le
compliques la vida con reclamos. Deja que la relación fluya libremente.
Respeta sus espacios, sus tiempos, sus gustos y que te respete a ti. No
sientas obligaciones en ningún momento, ni sometimiento o dependencia.
No calles lo que sientes, pero habla con dulzura.

Hay muchas maneras de comprometerse en las relaciones y uno cree que todo
eso es amor, generalmente es dependencia emocional, necesidad de que
otro llene tus vacíos y encima, los llena mal. No busques el amor
afuera. Tienes que aprender a generarlo desde tu centro cardíaco, llenar tu aura, tu mente, tus
palabras del amor que tomarás del Amor Universal y luego expresarlo. Todo en tu entorno vibrará en
el amor y no habrá
más carencias ni abandonos.

Reflexiona sobre estos aspectos: ¿Por qué cargas al amor con tantos
condicionamientos?: Te amo aunque..., te amo porque..., te amo pero....El
verdadero amor no es nada de todo eso. El amor es un sentimiento que
fluye puro, sin distorsiones. Una cosa es convivir y compartir la vida
con alguien y otra cosa es amar a alguien. Lo ideal es que se den ambas
cosas juntas. Pero si no lo has logrado y convives con alguien a quien
ya no amas, clarifica tu interior, acepta la realidad y no eches culpas
afuera, en tu camino de evolución estaba el desamor para que ahora
busques el amor, que no es sólo tener a otro, sino poder relacionarte
amorosamente conTODOS.

Si en el plano humano no encuentras cómo llenar tu vacío de amor, comienza una tarea de
crecimiento interior para conectar con la Fuente Eterna de Amor Universal y entonces estarás vibrando
también en el amor humano.

El amor está llamado a cubrir el Universo... pero mientras no nos demos
cuenta que somos nosotros los que tenemos que llamar, invocar, fabricar, ese amor y luego
proyectarlo... el amor no puede conocerse, no puede
proyectarse, no puede operar en la humanidad... porque eso depende de
nosotros y no de otras fuerzas cósmicas.

Nosotros somos antenas cósmicas para recibir información, y difundirla y
entonces de esa forma poder producir mayor inquietud por conocer, que es lo que está sucediendo
en esta Nueva Era.

La verdadera consciencia de amor comienza a entenderse ahora, en la medida en que salimos de
todo tipo de creencias limitadoras.

Los verdaderos sentimientos que restaurarán nuestra vida están fluyendo
desde una dimensión superior de compresión de la vida, donde el Ser
encuentra su resonancia espiritual y puede conectar el amor en su
esencia pura.

Para gran parte de la humanidad, en estos momentos, el amor está mezclado
con necesidades sexuales, fantasías culturales, reemplaza carencias.
Depende de las creencias de cada individuo que el amor dé felicidad o
produzca dolor.

Muchos ya han comprobado que con la cabeza no se ama. El sentimiento amoroso
es una energía, de determinada frecuencia vibracional que se condensa en el chakra cardíaco y
desde allí sale y se expresa. Quienes tienen
bloqueos energéticos en el centro cardíaco no pueden expresar esta
energía con facilidad y se sienten solos y angustiados. Cuando este
centro vibra en una determinada frecuencia y entra en resonancia con
otro ser que está en la misma frecuencia se produce un intercambio
amoroso pleno. Esto puede darse una sola vez, varias veces, por mucho
tiempo, por toda la vida humana. Todo depende de la capacidad para
mantener esa sintonía. Es por ello que el amor no pide ni da: se
expresa. A veces encuentra resonancia y respuesta y otras veces no. Con
la excusa de `lo hice por amor´, se esconden muchísimas formas de
manipulaciones, resentimientos, necesidad de poder o de dependencia.
¡Basta de telenovelas!

Después de comprender este nuevo concepto de amor, no tiene sentido hablar de
los celos ni de fidelidad. Se es fiel con uno mismo y con los propios
sentimientos. Con el crecimiento interior se logra ser consecuente e
íntegro con uno mismo. Sólo desde este lugar de armonía interior se
puede fluir un verdadero sentimiento amoroso profundo y puro.

Este estado amoroso pleno es el que se expresa en todos los niveles de la
vida, no sólo en el amor de pareja. Uno ama LA VIDA y ama a todos los
seres. La fuente de amor está dentro de uno y no necesita que venga a
llenarla nadie. Si has sanado tus propias heridas eres amor e irradias
amor. Sólo así se entra en resonancia y se encuentra quien comparta tu
frecuencia de amor. Si logras solucionar todos los mandatos adquiridos
con respecto al amor, podrás enseñarle a otro cómo lograrlo también y
podrá acompañarte en el camino de explorar juntos las nuevas dimensiones del amor.

Los procesos de transformación son internos y externos. Con tal celeridad
se producen los acontecimientos que no hay tiempo para pensar.Estamos en las puertas de un gran
cambio, inimaginable para muchos.

5 DIMENSION


El planeta Tierra y nosotros VAMOS A CAMBIAR DE DIMENSIÓN.

Es decir, está finalizando la 3° dimensión que es material, sólida y concreta,donde
sólo existe lo que se ve,y ahora comienza a llegar a nuestra realidad
oleadas de nuevas energías que corresponden a las frecuencias de la 4° y 5° dimensión, donde el
tiempo real es el presente y la consciencia se
expande hacia la comprensión espiritual de la vida.

Toda partícula de vida está experimentando un proceso de transformación. Los nuevos códigos se
introducen en diferentes puntos del planeta y desde
allí se activan, modificando nuestra historia evolutiva, tanto
individual como colectiva. Esto produce un inevitable cambio de
consciencia en cada ser viviente que se registra en el físico y en la
mente. Es por ello que necesitamos conocer y comprender las
modificaciones de nuestro mundo interno y externo.

Simplificar la vida. Liberarnos de cargas pesadas, vaciar la casa (física y mental) de aquellas cosas
que ya cumplieron su función.Dejar espacio para las
nuevas frecuencias de consciencia que vienen desde el Universo, son las
que aportan el cambio y disuelven las viejas creencias que sirvieron
hasta ahora.

Aligerar las relaciones afectivas, vincularnos por amor, no por conveniencia u
obligación. Desapegarse de los dramas y crear paz, paz, paz. Soltar...
todo lo que limita y angustia. A través del sentimiento pleno y el amor
incondicional el ser puede conectar las energías de la 5° dimensión...

Si se te desordenó la vida... en buena hora, estás en el cambio. Hay que
rifar todo y "quedarse desnudo" para sentir que la vida está en uno y no en las cosas que creíamos
que eran nuestra seguridad. (De cualquier
manera, muchos se quedaron desnudos muy a su pesar).

VIVIR EL PRESENTE!!!

Vivir el presente. Es la única realidad que tenemos. Sentir el momento
presente: relajarse, tener consciencia de uno mismo. Permanecer en uno
aunque las cosas se muevan, más allá de la habilidad para controlarlas.
Dejarse llevar por el rápido río del cambio y estar presente todo el
tiempo. F l u i r...

Las resistencias sólo entorpecen el proceso, no lo pueden detener. Es mejor dejarse fluir y aceptar
que el pasado ya fue, el karma ha sido
cancelado y el futuro `lo armo hoy viviendo bien hoy´. Lograr un estado
de paz y trabajar interiormente para atraer las energías que activan las nuevas facultades del Ser
que permiten vivir en la 4° y 5°D (activación del Cuerpo de Luz.) Crear el propio espacio interior antes
que el eje
de rotación de la Tierra cambie.

Las nuevas facultades que permiten una vida más plena y en verdadera abundancia de recursos
son:

Vivir sincronizados en el presente.

Apoyarse en sí mismo y no en las cosas para aumentar la energía interna.

Los poderes que dan seguridad y crecimiento personal son:

la telepatía, la intuición, el amor incondicional, la percepción plena o
unificada, donde los sentimientos se amplifican y se profundizan hasta
ser conscientes de TODO al mismo tiempo.

A medida que la consciencia se va expandiendo irá armonizando y
unificando cuerpo, mente, sentimientos, entorno. Tendremos mayores
aciertos y eficacia en nuestras tareas. Trabajaremos por la integración
de la vida, lo cual aportará la paz tan deseada y la seguridad de tener
todo lo que necesitamos en cada momento. Desaparecerán el miedo y las
enfermedades. Ambos se producen por estar desincronizados del tiempo
natural y de la verdadera fuente de energía interior que equilibra el
cuerpo y la psiquis.

Los bloqueos psicológicos.


"La paz y la alegría que muchas personas desean no vienen de afuera; el camino hacia la madurez es el de una profunda empatía hacia uno mismo."
Ángela Sannuti

Cargamos con barreras mentales y emocionales que nos impiden completar el desarrollo humano y alcanzar una verdadera madurez. Una profunda empatía con nuestra historia y con nosotros mismos puede devolvernos la vitalidad perdida.
Todos llegamos al mundo con un inmenso manantial de vida, con cualidades potenciales que sólo en un entorno verdadero de afecto, protección y cuidado pueden desarrollarse y madurar.

El impulso de sobrevivir es básico en todas las especies. Como sabemos, el infante humano nace indefenso y sumamente vulnerable; para su supervivencia depende de un adulto. Es en el contexto de esta dependencia primaria y de la respuesta que reciba de sus padres —o cuidadores primarios—, donde un niño podrá desarrollar su vitalidad; así como una semilla necesita hallar la luz del sol para crecer.

Debido a la ignorancia y a la negligencia emocional con la que se crece y se educa, la vitalidad de la gran mayoría de los seres humanos está bloqueada en más de un aspecto sin que se lo detecte. Cuanto más bloqueados estamos, menor es nuestra capacidad de sentir y de pensar con libertad, y menor nuestra individualidad y riqueza; más aún, tendemos a reaccionar en forma mecánica y sin auténtica sensibilidad.

¿En qué momento y de qué manera se nos arrebata parte de este potencial tan sagrado con que nacemos? Todas nuestras limitaciones psicológicas son consecuencia —no defectos propios— de experiencias tempranas. El sufrimiento anímico de los adultos es producto de heridas concretas que vulneraron su dignidad e integridad en los momentos clave de su estructuración psíquica. En nuestra cultura, aun en ámbitos intelectuales, la inmensa mayoría sigue banalizando el nexo existente entre experiencias de la infancia y el comportamiento del adulto. El pasado, con su carga emocional y sus bloqueos, no puede eliminarse ni elaborarse mientras se niegue el sufrimiento experimentado. No es posible ayudar a una persona a curar sus heridas si se niega a verlas; y por más que las niegue, ese dolor quedará vivo y encerrado en el sótano más oscuro de su alma. Son muy pocos los que se enfrentan a los hechos dolorosos acontecidos en su vida y descubren la verdadera historia de su niñez sin idealizarla. ¿Por qué? Porque mientras la sociedad siga ignorando las penurias de la infancia, los adultos permanecen solos y aislados con su historia, sin saber qué hacer; y lo que es peor aún, muchos se resignan a sufrir depresiones, tomar medicamentos o drogas para no sentir.

¿Cómo se recupera la autoestima si uno no se libera de sus bloqueos? No hay nadie que no desee valorarse y respetarse. Los bloqueos son fruto de una historia que debería conocerse emocionalmente para comprender cómo esa persona ha podido convertirse en quién es.

¿QUÉ ES UN BLOQUEO?
Yo como ustedes fui sorprendido / mientras robaba la vida, / expulsado de mi deseo de amor. / Yo como ustedes no fui escuchado / y vi los barrotes del silencio / crecer en torno a mí…*.

Los bloqueos psicológicos trazan el recorrido de las potencialidades heridas de un ser humano. Sus causas son estrictamente emocionales y su dinámica es la desvalorización, el desprecio y la humillación interiorizados en las relaciones parentales. Todos somos niños dependientes y asustados porque crecimos bajo la tutela del miedo y la culpa, que son el fundamento de todo bloqueo. ¿Dónde se originan ese miedo y esa culpa? Allí donde lo aprendemos todo: en el seno de nuestra familia y en la educación con la que somos encorsetados en nuestros primeros años. Bloqueos en el aprendizaje, en la capacidad de formar vínculos, en el desarrollo de la afectividad y de la sexualidad, en nuestra capacidad creativa y, sobre todo, en nuestra autonomía y libertad.

Si un adulto ve que sus sentimientos y sus necesidades más profundos son invalidados por el medio que lo rodea, sentirá una opresión muy poderosa, será una experiencia amenazadora para su vida; el miedo y la desconfianza anudarán su corazón, vivirá a la defensiva o se sumirá en una gran tristeza.
Imaginemos a un bebé o a un niño en plena formación: es un ser débil y maleable que depende enteramente —no tiene otra salida— de lo que los padres sientan y hagan por él (1).

Todo niño necesita la compañía de un ser humano empático y no dominante para crecer y estabilizarse. Pero ¿qué le sucede a un niño cuando no encuentra esa mirada empática y comprensiva que lo sostenga y lo aliente? ¿Cómo se defiende en un clima de soledad e indiferencia o de desaprobación y censura constante?

Escondiendo sus verdaderos sentimientos: llanto, rabia, tristeza o indignación; reacciones naturales ante el dolor. Aprende a bloquear su capacidad de sentir para no sufrir, porque no le queda más remedio que adaptarse y silenciar su dolor. Aprende a desconfiar de sus percepciones y a mentir porque necesita negar la dolorosa realidad que lo circunda para conservar la ilusión de que es querido porque, de lo contrario, no podría sobrevivir. Aprende a bloquear su capacidad de pensar; tan frágil es la existencia al principio de nuestra vida. Así aprendemos a enmudecer nuestros sentimientos y a reprimir nuestro dolor; y con él enterramos también nuestra vitalidad y nuestros recursos. La espontaneidad vital se va cercenando por esta temprana adaptación forzada; lo que queda luego es la fatiga que dura toda la vida por esta práctica tan generalizada del “no darse cuenta”, del no saber o no registrar lo que verdaderamente uno quiere, siente y necesita.

El problema es que tanto jóvenes como adultos permanecen anclados en esta trágica situación infantil. Tomar conciencia de esta situación no mata, libera. Nuestro cuerpo es incapaz de vivir sin sentimientos auténticos, es el guardián de nuestra verdad, nos avisa a través de síntomas físicos y emocionales de nuestra identidad perdida, de lo más verdadero y profundo que tuvimos que sofocar para sobrevivir.

Toda enfermedad es una vía de acceso —si estamos dispuestos y abiertos— a nuestros verdaderos sentimientos y deseos que quedaron silenciados por el miedo infantil y justificado de entonces (2).
Como adultos, tenemos la posibilidad de salir de la sombra, percibir la magnitud de heridas padecidas en la infancia y desbloquear las partes más preciadas y vitales de nuestro ser.

LOS SENTIMIENTOS DE CULPA
Yo como ustedes lloré. / reí, esperé. / Yo como ustedes sentí que me / despojaban / de mi ropa / y cuando en mis manos pusieron / mi vergüenza / vergüenza comí cada día*.

Las huellas de una educación basada en el miedo, la vergüenza y la inculpación no desaparecen del todo hasta que no seamos conscientes de su existencia y detectemos sus mecanismos. El miedo sólo enseña a ser desconfiado, a esconder sentimientos auténticos y a mentir; la humillación es veneno que destruye la autoconciencia sana, avergüenza, vuelve inseguro e inhibido; y la culpa silencia la voz del niño que fuimos y bloquea sus sentimientos.

Las personas que en su infancia siempre han tenido que “seguir los deseos y las órdenes de los adultos” y “dar por sentado sus principios” —muchos lo llaman educación— sin tener la libertad de dudar y cuestionar su comportamiento, son seres que buscan lo esencial en lo invisible y pasan por alto lo visible, lo obvio, como algo “no esencial”: un bloqueo mental que muchos adultos padecen. Adultos sumisos que no pueden evitar convertirse en la obediente marioneta de otras personas porque han perdido su orientación interior (3).

Cuando a un niño no se le permite vivir con libertad sus sentimientos más tempranos —ira, hambre, descontento, alegría con el propio cuerpo— o cuando los padres o educadores lo castigan o critican por el más mínimo error, tan sólo con una mirada de prohibición o desprecio, están transmitiendo el conocimiento de que confesar el propio fracaso o los propios placeres es arriesgado, porque ello les arrebatará su amor y su estima.

El exitismo que impera en nuestra sociedad se alimenta de estos miedos y culpas infantiles; muchos se aferran desesperadamente a la máscara de la perfección o a una fachada feliz para hacer y sentir lo que se espera de ellos. La depresión es el alto precio que un adulto paga por traicionarse y renunciar a sí mismo. Si de pequeños no nos riñen por nuestros errores y nos explican las cosas inadecuadas de nuestras conductas, si nos aceptan por lo que somos y no por cumplir o alcanzar las expectativas de los mayores, crecemos con una confianza básica y una libertad para aprender y descubrir por nosotros mismos el propio sendero.

La tortura de los sentimientos de culpa refleja el esfuerzo incesante por traicionar sentimientos propios y no poder romper con las constantes maniobras de adaptación y la docilidad acomodaticia que aprendimos tempranamente. La mayor de las heridas es no haber sido amado por lo que uno era, y no hay manera de abordarla sin un verdadero trabajo de duelo. La gente hace precisamente lo contrario, se defiende de su destino infantil y esto es lo que enferma y destruye.

Todas las distorsiones y bloqueos dejan de ser necesarios en cuanto la vieja herida puede ser vivida; nos libera del miedo, de la culpa y de la ilusión infantiles.

HACERSE ADULTO
Una vida emocional congelada, anhelos propios que se postergan una y otra vez, confusión y desorientación interior en situaciones decisivas de nuestra vida, dificultad para pensar y sentir con claridad, una conciencia anestesiada por el autoengaño, actitudes forzadas e inauténticas… todas huellas de bloqueos, de agujeros emocionales donde debería florecer una vida auténtica, rica y con sentido; la que nos corresponde por haberla elegido.

Los adultos que conocen y viven con su historia —porque no la niegan— recuperamos un nuevo espacio de libertad: al acceder a una auténtica comprensión emocional de nosotros mismos, cuando hay empatía hacia nuestro destino infantil, experimentamos libertad interior, una incuestionable seguridad y fuerza para emplear de manera creativa, activa y constructiva nuestra historia, en lugar de sufrir y seguir siendo víctimas inconscientes del pasado (4).

En muchos de nosotros vive todavía el niño atemorizado y lleno de culpa, cuyos miedos nunca pudieron ser escuchados, aceptados ni vividos de forma consciente. La percepción de quiénes somos realmente, de lo que sentimos y necesitamos, nos permite orientarnos mejor en el hoy y poder distinguirlo del ayer.

La paz y la alegría que muchas personas desean no vienen de afuera; el camino hacia la madurez es el de una profunda empatía hacia uno mismo. ¿Cómo podemos ser empáticos con los demás si no lo somos con nosotros? Podemos recuperar nuestra capacidad original de amar y de comunicar en libertad en tanto restablezcamos la confianza, el respeto y la lealtad a nuestro verdadero ser.

La primera búsqueda es la interior ¡


Desde hace algún tiempo, he intentando centrar mis comentarios en algunas sugerencias recogidas en mi propio camino, que pudieran servir de mapa a otros que caminan en su propia búsqueda.
A veces la realidad del mundo o del país me aleja de esa intención y me descubro hablando de todos cuando sólo quería hablar de cada uno de nosotros.

Aún a riesgo de ser acusado (una vez más) de individualista, sigo sosteniendo que al objetivo del bien común le vendría muy bien que cada uno se ocupara de su propio desarrollo, aunque más no sea para poder ayudar más apropiada, mas justa y más eficazmente al prójimo.

Le propongo durante las próximas semanas que usted y yo nos animemos a dar algunos pasos más en dirección de ese crecimiento. Ninguno de estos puntos le será desconocido ni novedoso, solamente deseo invitarlo a que usted se ocupe de prestar más atención a algunos de los desafíos del volverse usted mismo.

Y el primer paso es ocuparse de conocerse, de descubrirse. Descubrir es des-cubrir. Quitar la cobertura. Animarse a sacarse las máscaras y mostrarme ante mí y ante los demás tal y como soy. Es asumir la responsabilidad de todo lo que hago y de todo lo que digo y dejar de pedirle a otros que sean veedores de nuestras vidas.

Conocerse es tomarse tiempo para mirarse interiormente, conectarse con lo que creemos, con lo que sentimos y con lo que somos más allá de todo. Es empezar por el principio. Aquel de las tres preguntas existenciales:
Quién soy?. Dónde voy?. Con quién?.

Tres preguntas que, como siempre digo, deberían ser contestadas en ese orden, para no correr el riesgo de que mi compañía decida mi camino, ni dejar que mi rumbo y mi acompañante decidan quién soy. Un cuento algo kafkiano nos ayudará a reírnos de nosotros...
Había una vez un hombre que tenía mucho miedo a perderse. Todo había empezado un día cuando al revisar unas fotos del curso completo de su colegio primario, fue incapaz de reconocerse.
Esto lo angustió en demasía y se quedó obsesivamente ligado a la idea de que dentro de algunos años tampoco se reconocería en alguna foto o en alguna filmación. Si esto se agravaba, pensó, podría llegar a no reconocerse en un espejo y eso significaría perderse para siempre...
Fiel a su necesidad de reaseguramiento tomó una heroica y extraña decisión: desde ese día se vestiría siempre de marrón.

Pantalones marrones, zapatos marrones, camisas marrones y corbatas también marrones. "¡Así - dedujo -, en cualquier lugar que me vea sabré que el de marrón soy yo!".
Alegre y sereno con su decisión pasó por una casa de ropa y compró su tranquilidad con un buen pedazo de sus ahorros.

En retribución a tan buen cliente, la empresa vendedora le obsequió un pase gratuito para el Instituto de Relajación Antiestrés. El bono prometía masajes, ducha escocesa, saunas, baño turco y piscina, sin ningún costo para el invitado.

El hombre de marrón no dudó en aceptar el regalo y decidió hacerlo efectivo esa misma tarde. Todo era maravilloso, pero cuando en su pequeño box terminaba de quitarse su ropa interior marrón, se le ocurrió pensar que totalmente desnudo ya no podría identificarse como el hombre de marrón; debía tomar un recaudo. Quitó una hebra de su abrigo de lana y la ató en su dedo gordo del pie derecho.
"Si me pierdo -pensó- sabré que el que tiene el lazo en el dedo gordo, soy yo." Con esta tranquilidad, se dedicó a disfrutar de su premio. Tanto disfrutó y tan abstraído estaba que no notó cuando la hebra se resbaló de su pie y quedo flotando en la piscina.

Otro visitante se topó con la hebra y encantado con su color decidió pedirle a su mujer una bufanda de ese mismo tono. Para no perder la hebra decidió llevarla... atada a su dedo gordo del pie.
Cuando terminó el paseo, nuestro héroe regresó a su cuartucho a vestirse, se secó, dejó el toallón y se miró al espejo. Al ver su pie sin hebra marrón, exclamó: "¡Me perdí!".

Algo desesperado salió por los pasillos buscándose. Encontró por fin el lazo marrón atado a un dedo gordo. Levantó la vista mirando a los ojos al dueño del pie señalado y le dijo: "Señor, yo sé muy bien quién es usted; pero ¿me podría aclarar quién soy yo?".

En la hora del comienzo de nuestro verdadero camino, debemos dejar de preguntar a los demás quiénes somos y correr el riesgo de perdernos, para no dejar que nada más que lo interior nos defina.
Jorge Bucay

DECRETO METAFISICO


PARA DIARIO VIVIR

YO SOY la Ley del perdon y la Llama Violeta transmutadora de toda accion no armoniosa y toda creacion humana desde ahora hacia atras hasta el momento de mi individualizacion.

YO SOY aqui y YO SOY alli, y yo estoy ahi en toda la humanidad, de manera que todo lo que yo diga de ahora en adelante incluye a todo ser humano.

YO SOY la Presencia del Dios Todopoderoso que mantiene el Fuego Violeta ardiendo en todo mi ser y todo mi mundo, y me mantiene sellado (a) en un pilar de Fuego Violeta que transmuta al instante toda creacion humana, que regrese buscando redencion, a mi alrededor; a traves de mi; compresionado contra mi, o que yo contacte con cualquier forma.

Mi Amada presencia transmuta toda imperfeccion que yo pueda haber creado, y con la autoridad de YO SOY me repone toda la fuerza y la perfeccion que yo deseo.

YO SOY ahora el ser ascendido que estoy deseando ser. YO SOY la presencia conquistadora y yo ordeno a mi amada presencia que gobierne perfectamente mi mente, mi hogar, mis asuntos y mi mundo.

“YO SOY la magna energia electronica que fluye, que llena, que renueva cada celula de mi mente y de mi cuerpo ahora mismo. En el nombre, por el poder y la autoridad de la amada presencia y del tres veces tres.

YO SOY la resurreccion y la vida de toda la perfeccion en mi corriente de vida.

- De mi eterna juventud y belleza.
- De mi agilidad y frescura.
- De mi perfecta vision y oido.
- De mi perfecta salud.
- De mi fuerza y energia ilimitadas.
- De mi dentadura perfecta, de mi piel, de mi estructura osea.
- De mi perfecta simetria.
- De mi fondo ilimitado de dinero.
- De todo lo perfecto en mi mundo, en mi vida.
- De todas las facultades de mi cuerpo causal.
- De mi plan divino cumplido ya.

Yo pido ser protegido contra todas las intromisiones que por necesidad atravieso, estoy envuelto en mi circulo electronico eternamente sostenido, porque YO SOY el fuego sagrado.

Todo lo que se me acerca es ahora y siempre transmutado en mi aura, porque yo no estoy aqui para cumplir un lapso karmico; yo estoy aqui para irradiar y permanezco intocado por toda vibracion menor.

YO SOY manso y humilde de corazon.

YO SOY el Amor Divino, la inteligencia divina, el Poder Divino, el Equilibrio y el Aliento Divino.

YO SOY la riqueza, la elegancia, la alegria, la felicidad.

YO SOY el cuerpo de cristo.

YO SOY la triada.

YO SOY todas las nobles facultades, talentos y virtudes.

YO SOY la pureza inmaculada que mantiene impecable mi cuerpo, mi ropa, mi hogar, mi conciencia y mi mundo.

YO SOY el camino, la verdad y la vida.

YO SOY la puerta abierta que nadie puede cerrar.

YO SOY todo lo perfecto contenido en mi.

YO SOY el unico poder contenido en mi, la unica presencia y la unica armonia.

YO SOY uno con el padre.

YO SOY la presencia guardiana que nada ni nadie puede afectar, asustar, ni desagradar.

YO SOY DIOS EN ACCION.


TODO ESTO RECONOZCO Y PIDO PARA TODOS MI HERMANOS HUMANOS.


Gracias Padre!, que me has oido.

METAFISICA PARA LA VIDA DIARIA
Coleccion Saint Germain

24 de octubre de 2011

La Eleccion Correcta


Para vivir una vida armoniosa y equilibrada es necesario tomar decisiones correctas cada minuto de nuestra existencia.

La vida es un permanente desafío y es difícil no equivocarse; sin embargo resulta fácil hacer lo correcto cuando escuchamos nuestra voz interior.

Cada situación, importante o trivial, suele tener una sola opción correcta, aunque a la mente se le ocurran varias alternativas.

Esta disociación entre lo que dice la mente y lo que escuchamos interiormente es la que da origen al conflicto interno.

Fumamos otro cigarrillo sabiendo que nos hace mal, comemos un segundo plato estando ya satisfechos, tomamos otra copa sabiendo que tenemos que manejar; porque derrotar los hábitos dañinos es una de las cuestiones cotidianas que nos cuestan más.

Sin embargo, si nos concentramos en el impulso natural de progresar, evolucionar, avanzar para estar cada día mejor, evitaremos luchar contra nuestros impulsos, porque tendremos la motivación más importante para tomar la decisión correcta.

Según el Ayúrveda, las personas tienen impulsos naturales básicos que se manifiestan en cada situación:
el impulso de la acción por la acción misma;
el impulso de la acción para evolucionar;
el impulso de permanecer igual o de retroceder.

Estos impulsos son necesarios en la vida y la mente opera de acuerdo a ellos en forma instintiva; pero en cada persona domina uno de estos impulsos.

Existen personas de acción, por la acción misma, que son impacientes, impulsivas y extrovertidas.

Personas a las que les agrada la acción para desplegar su creatividad, evolucionar y favorecer su vida.

Las que prefieren estar siempre igual porque disfrutan de la rutina y tienden a mantener las cosas estables.

Cualquiera sea la tendencia que domine, la más saludable y digna es la que impulsa a la acción creativa y a progresar.

Las personas que naturalmente desean avanzar en la vida son las que tienen la fuerza de la pureza que evita que tomen las decisiones incorrectas, porque son las impurezas mentales las que nos apartan de ellas.

Las impurezas mentales son los miedos, la ira, la ambición, el resentimiento, la autocrítica, los problemas familiares o laborales, los duelos, la inercia mental, el entorno desfavorable, el contacto con personas o situaciones negativas y los entretenimientos violentos o nocivos.

La meditación o la oración son los medios más eficaces para limpiar la mente.

Vivir de una manera creativa, orientados hacia el progreso, es lo que más se parece a lo que hace la naturaleza y que en el ser humano se manifiesta como instinto de equilibrio, dignidad innata, respeto por los otros y por la vida, y en la capacidad de amar.

Al vivir una vida de acción creativa y sana, permanecemos sin esfuerzo en la pureza mental, alineados con la naturaleza, que es lo que nos permite acceder a una evolución superior.

La pureza mental se puede incrementar consumiendo agua y alimentos puros, evitando las toxinas, durmiendo lo necesario, estando en contacto con la naturaleza, viviendo emociones positivas y estableciendo relaciones sólidas que permitan dar y recibir amor.

Las tradiciones más antiguas de toda cultura también recomiendan ser tolerante con todos, actuar en forma reflexiva y no impulsiva, evitar el enojo aunque se justifique, practicar relajación, evitar malas compañías, mantener el buen humor, acostarse y levantarse temprano y ser confiado y generoso con el prójimo.

Esa actitud básica hará posible que la naturaleza satisfaga las necesidades propias, que no haya nada que temer ni grandes esfuerzos que realizar.

Fuente: “La perfecta salud”, Deepak Chopra, Vergara, 1993.

23 de octubre de 2011

Liberarse de los pensamientos inutiles


Reflexión de la semana
22 de octubre, 2011

Por un lado están los pensamientos negativos, que crean pesar y vacían nuestra energía y por otro, los pensamientos inútiles, más difíciles de controlar e identificar. Los pensamientos negativos, por su propia naturaleza se pueden identificar con mayor facilidad, pero los inútiles requieren discernimiento.

Todo lo que ocupa nuestra mente y no nos aporta ningún logro sino que sólo sirve para desperdiciar nuestro tiempo y pensamientos es inútil. La lista es larga: pensar en el pasado, preocuparse innecesariamente por el futuro, imaginar y especular sobre las situaciones y los demás sin realmente disponer de suficiente información, pensar sobre lo que los demás hacen o dejan de hacer cuando no es de nuestra incumbencia, etc.

Y lo sorprendente de los pensamientos inútiles es que a veces nuestra mente los presenta como atractivos y necesarios. Podemos llegar a sentir que es importante dedicar tiempo a pensar en eso, cuando en realidad es una completa pérdida de tiempo y energía.

Por ello, es esencial la práctica de la auto-observación y junto a ello, revisar con regularidad y preguntarnos: ¿Es necesario pensar en esto? ¿Me aportan algo estos pensamientos?

Para tener éxito en liberarnos de los pensamientos inútiles (así como de los negativos) necesitamos dos poderes espirituales: el poder de controlar y el poder de gobernar. A la mente se la compara con un caballo, así que desde nuestra consciencia necesitamos asir firmemente las riendas de la mente.

El poder de controlar es la capacidad de poner un freno a la expansión de la mente. Los pensamientos inútiles tienen otra particularidad: suelen ser muchos y veloces. Por tanto necesitamos un freno poderoso para poner un punto final a la expansión de lo inútil.

El poder de gobernar es la capacidad de dirigir y encauzar los pensamientos en otra dirección, una nueva dirección más beneficiosa y útil.

El método principal para dejar de desperdiciar la energía de los pensamientos es mantener todo el día, tanto como podamos, la mente ocupada. Una mente ocupada en pensamientos de conocimiento espiritual, en planes para servir a los demás y beneficiar al mundo, junto a los pensamientos prácticos y útiles de la actividad diaria, tal mente no puede ser atraída por nada más. Sencillamente, no dispone de tiempo. Una mente ociosa es fácil presa no sólo de lo inútil sino con frecuencia de lo negativo.

Ésta es una de las metas más elevadas a nivel espiritual: convertirnos en el amo de nuestra propia mente.

OPTIMISMO VERSUS PESIMISMO


Las conocidas leyes de expansión y contracción, tan fundamentales en el campo de
la física, tiene su analogía filosófica en las cualidades de optimismo y pesimismo. En el
plano ético, el optimismo es la expresión de la ley de expansión, y el pesimismo, de la ley
de contracción.

Hay dos tipos distintos de optimista. Uno, es aquel que es feliz porque nunca
asumió sus responsabilidades; el otro, aquel que es feliz enfrentándolas, y viendo el
resultado de las responsabilidades dispone de ellas en forma satisfactoria. Ambos son
optimistas - el primero, decididamente objetable; el segundo, glorioso y deseable. Uno, es
el hombre que ríe cuando juega, y el otro, quien ríe cuando trabaja. La única diferencia
entre el trabajo y el juego consiste en la actitud mental. El trabajo, es la cosa que tenemos
que hacer; el juego es la cosa que hacemos por nuestro gusto. Por eso, cuando un individuo
ama a su trabajo, éste se convierte, realmente, en juego. Pero esa actitud se encuentra
raramente.

Hay, igualmente, dos tipos de pesimista. El primero, es el individuo cuyo ánimo está
destrozado por los golpes del destino. El segundo tipo, es aquel que, a pesar de no haber
experimentado reales infortunios, ¡esta lleno de temor de que los llegue a sufrir! Hubo un
pesimista de este tipo, del cual se dijo que tenía un dicho así: “Si tu fuerza es capaz de
mover montañas, ¡puede ser que muevas un grano de mostaza!”.
Como regla, el optimista se desliza sobre la superficie de la vida, en tanto que el
pesimista tiene la particularidad de arrastrarse hasta el fondo de todo agujero o foso que
encuentra en su camino. Ambos, el optimista y el pesimista, se asemejan a los caballeros
antiguos, tocados con su coraza de hierro, estando el optimista fortalecido en su actitud
contra las tinieblas y el pesimista contra cada simple rayo de sol. Sin embargo, ni el
optimista ni el pesimista conocen realmente la vida tal como es.

Si vosotros tendríais que elegir entre uno y otro, sed optimistas; porque es casi
seguro que el pesimismo tendrá como resultado: reumatismo, anquilosis prematura,
disminución o endurecimiento de las arterias, y una legión de otros males físicos. El
pesimismo es una actitud, que fundamentalmente, nos retrae, limita, estrecha y enceguece,
mientras que el optimismo, a menudo, expande la naturaleza física, y siempre, la mental.
Pero, entre ambos, está el punto de equilibrio - la posición más perfecta que puede la mente
ocupar. El hombre deriva del optimismo no sólo la creencia en la universalidad de la
bondad sino también el coraje de seguir adelante para lograr el triunfo. Del pesimismo
proviene no sólo la franca revelación de su propia flaqueza sino también un excesivo grado
de cautela que vampiriza toda iniciativa. El optimismo es impulsivo; el pesimismo rechaza,
repele.

Los pensamientos universales alcanzan verdadera y plena expresión en las mentes templadas.

La Empatía


La empatía es la capacidad que tienen las personas de ponerse en el lugar de los demás.

Algunos tienen empatía de nacimiento y otros la pueden desarrollar, aunque no resulte fácil, ya que también depende del nivel de educación, de las experiencias vividas y del aprendizaje.

Una persona empática puede entender los sentimientos, emociones y pensamientos de sus semejantes y en general son las mujeres las que tienen mayor capacidad de empatía si se las compara con los hombres.

La neurociencia afirma que la capacidad de empatía también se relaciona con factores biológicos, como cierta conformación y disposición de las estructuras cerebrales y de la influencia de algunos neurotransmisores, de ciertas hormonas y de los genes.

Desde este punto de vista, esto se debe, en parte, a las hormonas sexuales que recibe el niño antes de nacer, proceso que hace que el cerebro se organice como para funcionar como varón o como mujer, a través de la acción de los andrógenos y los estrógenos.

Esto no quiere decir que un hombre nunca pueda ser más empático que una mujer, pero según las estadísticas son ellas las que en mayor proporción gozan de este privilegio.

La empatía se compone de dos elementos: uno cognitivo y otro emocional.

El componente cognitivo se vincula con la capacidad de comprender y entender cómo piensa otra persona; y el emocional es poder captar el estado emocional de otro individuo y las reacciones que lo provocan.

Aunque es difícil evaluar la empatía existen cuestionarios y escalas para medirla.

Uno de esos instrumentos de medición que más se utiliza es el Índice de Reactividad interpersonal (IRI), que permite conocer en todas sus dimensiones y desde una perspectiva más amplia, la capacidad de empatía de una persona, incluyendo factores cognitivos como la toma de perspectiva (habilidad para comprender otro punto de vista) y la fantasía (capacidad de imaginar situaciones no reales); y factores emocionales como la preocupación empática (sentimientos de compasión, inquietud y afecto frente al estado de malestar de otro) y el malestar personal (sentimientos de desazón que provocan las experiencias negativas que sufren los demás).

Este cuestionario brinda una medida fehaciente de la empatía de las personas en todas sus dimensiones y muestra que los circuitos neuronales que regulan los componentes cognitivos y emocionales son distintos.

El desarrollo de las técnicas de neuroimagen y el estudio cada vez más profundo del cerebro humano en la persona viva, es lo que permite el avance del conocimiento de estos circuitos.

Las neuronas espejo son las que se activan cuando un sujeto observa el estado motor, perceptivo o emocional de otros, facilitando el comportamiento social y la capacidad de comprender cómo piensan los demás.

La experiencia de la emoción de asco o las sensaciones gustativas agradables, por ejemplo, activan dos estructuras cerebrales que si se lesionan pueden modificar esas vivencias personales y también la interpretación de las de otros.

En cuanto a la experiencia del dolor, las mujeres se muestran más perceptivas que los hombres, por lo que se consideran más empáticas que ellos; aunque la activación y la intensidad de los circuitos neuronales que regulan las sensaciones también dependen de muchos otros factores, como por ejemplo, la personalidad del individuo o el vínculo afectivo con el que experimenta el dolor.

Sin embargo también existen personas que al observar el dolor de otro no registran ninguna activación cerebral.

Las investigaciones muestran que las redes neuronales de la empatía y de la violencia coinciden en gran medida; o sea que puede haber quienes pueden sentir placer frente al dolor de otros, como los sádicos.

Esta diferencia de conducta se debería a factores biológicos y también ambientales.

Estudios realizados con menores maltratados y abusados dan como resultado una actitud más violenta que empática con la posibilidad concreta de dejar graves secuelas psicológicas y biológicas a nivel de estructuras cerebrales; aunque también existen quienes han tenido la capacidad de superar esos traumas, aprendiendo de ellos e integrándolos a su personalidad para poder crecer y madurar.

Fuente: “Mente y Cerebro”, No.47; 2011; “La Violencia: la otra cara de la empatía”, Luis Moya Albiol, profesor de Psicobiología de la Universidad de Valencia.

21 de octubre de 2011

Obsesionados con el cuerpo


La anorexia y la bulimia son graves trastornos de la alimentación que en la actualidad afecta a una gran cantidad de jóvenes.

El anoréxico tiene apetito pero su miedo a engordar inhibe su necesidad de comer, mientras el bulímico tiene grandes atracones de comida y luego vomita porque se siente culpable por haber comido, llegando también a consumir gran cantidad de laxantes.

El anoréxico pretende vivir sin comer, culpa a los padres de su condición y siente un gran vacío de afecto.

Suelen provenir de familias disfuncionales, con padres separados o con problemas graves de relación, donde la comunicación es nula.

Los padres suelen no darse cuenta de este problema hasta que la situación se hace evidente y se hace necesaria la consulta.

Esta enfermedad se manifiesta con pérdida de peso, fatiga, ausencia de menstruación, tristeza, cambios en el cabello y hasta osteoporosis.

Es una patología propia de esta época en que los jóvenes y también los adultos le rinden culto al cuerpo y ese afán de perfección los lleva a compararse con otros y les distorsiona la percepción del propio cuerpo.

Más allá del problema alimenticio, estas personas tienen un conflicto interno más profundo y una dificultad para crecer y ser un adulto responsable con la capacidad para tolerar la crítica y enfrentar la realidad como es.

A pesar de los esfuerzos que hacen para ser aceptados, su actitud los aleja aún más de los demás y terminan aislados y solos.

El anoréxico elude el verdadero conflicto y se concentra en la comida, que es su peor enemigo y se convierte en una obsesión.

Se compara con los otros y cree que cuando tenga el cuerpo que desea será querido y podrá por fin ser feliz.

Sin embargo, la distorsión que tienen de su propio cuerpo hace que siempre se vea gordo, aún cuando su apariencia haya llegado al límite de la delgadez; porque esa imagen fantaseada es la que cree que los otros tienen de él.

La anorexia es una enfermedad que sufren más las mujeres que los hombres en una proporción de 10 a 1, mientras que en la bulimia la proporción es de 4 a 1.

Esta patología tiene un alto índice de mortalidad, por suicidio o inanición, sin embargo el 50% de los anoréxicos y el 60% de los bulímicos finalmente pueden salir a flote; aunque su temor a engordar puede demorar en desaparecer.

En Argentina se registra el mayor índice de anoréxicos del mundo y en México en la actualidad, esta enfermedad muestra un crecimiento de un 700%.

20 de octubre de 2011

La Gratitud


La gratitud forma parte de una forma de ver el mundo, o sea con optimismo, con paciencia, con bondad, con humildad. Es la capacidad de percibir lo grande de lo pequeño, es darse cuenta de lo mucho que puede hacer todo acto que allane el camino, favorezca, ayude, guía y sirva al bien personal.

La gratitud es la expresión más auténtica del reconocimiento porque somos agradecidos si reconocemos cualquier acción destinada a aumentar nuestro bienestar.

La gratitud es la capacidad de valorar, saber apreciar las cosas y las personas, estimar su participación en algo que sea útil a otro, que lo hace más feliz, sentirse mejor y más dispuesto a retribuir atenciones.

Decir gracias tiene efectos curativos porque restablece el equilibrio psicológico y físico, reconcilia con la vida y llena a las personas de emociones positivas.

Los que agradecen se conforman con lo que son y con lo que tienen y esa actitud les abre las puertas a todo lo que quieren. Agradecen su condición, su salud, sus amistades, no sienten ni frustración ni angustia y pueden vivir tranquilas.

La gente agradecida se sorprende con lo que recibe porque no tiene expectativas, nunca está ansiosa ni depresiva y todo le llega desde arriba.

Decir gracias es abrirse a la prosperidad porque la gratitud tiene un efecto multiplicador.

Ser agradecido nos ayuda a aceptar las circunstancias desfavorables y considerarlas oportunidades de aprendizaje.

El que agradece es el que está atento, no distraído; es el que vive en el presente cada momento dándole importancia a todo, hasta lo que parece trivial, porque la vida está en las pequeñeces y porque esperando que nos pase algo grande para agradecer, se nos escurre lo pequeño que es casi todo.

Tenemos mucho más de lo que creemos para agradecer, como la vida, la salud, el bienestar que a muchos les falta, el afecto de nuestra familia, los amigos, el aire que respiramos, el agua, los alimentos y todos nuestros momentos, aún aquellos que suponemos insatisfactorios pero que muchas veces son necesarios.

Ser agradecidos mejora nuestros vínculos, el resultado de nuestro trabajo y también es poder ver el verdadero significado de la vida.

Vivir en forma automática nos lleva a transitar la vida anestesiados sin valorar ni reconocer nada y a estar más atentos a lo que nos falta que a lo que tenemos.

Nos quejamos porque tenemos que trabajar, que caminar de más, que estudiar, que hacer dieta, que hacer ejercicio para no subir de peso, etc., en lugar de agradecer tener trabajo, tener piernas para caminar, tener la posibilidad de recibir una educación, estar activo y saludable.

La falta de gratitud genera culpa y nos mantiene anclados en el pasado.

Podemos agradecer los aspectos buenos de las personas y minimizar los negativos aceptándolos como son, simplemente porque nadie es perfecto, incluso nosotros.

El desagradecido está siempre desconforme, es exigente, perfeccionista y es incapaz de agradecer porque sólo ve los defectos.

Nunca es tarde para hacer lo que deseamos, lo importante es darse cuenta que no importa lo que hicimos hasta ahora impulsados por mandatos externos, lo que sí importa es atreverse a ser libre y corregir el camino, agradeciendo la experiencia vivida.

Ser agradecido es aceptar el mundo como es, la propia condición, la propia familia y todas las circunstancias que no dependen de uno; porque sólo valorando lo que somos y lo que tenemos y siendo agradecidos por todos los dones que recibimos podremos ser felices.

19 de octubre de 2011

El Amor y el Compromiso


El amor se expresa de muy diferentes maneras; si es genuino suele ser honesto y proyectado a largo plazo, pero también puede ser un entusiasmo pasajero con alguien que no promete nada y que sólo disfruta el momento.

Desde la primera salida, habría que ser sincero y plantear las reglas de juego, dejando entrever las mutuas intenciones para no herirse después con falsas expectativas.

Pero lo que les falta a muchos jóvenes es coherencia interna, o sea tener convicciones firmes y ser coherentes consigo mismos.

Por ejemplo, es común que la gran mayoría elija salir con parejas serias sin estar dispuesta a establecer compromisos estables.

La contradicción está en que a estas personas, por un lado, les agradan las personas con hábitos saludables, que tengan una vida ordenada y sin historias truculentas pero por otro no están seguros de comprometerse con ellas.

Casi sin darse cuenta estarán atrapados en un conflicto si iniciaron una relación en esas condiciones, porque ante las exigencias lógicas del otro, que seguramente pretenderá avanzar y formar una familia, tendrán que elegir, aceptar el compromiso o disolver el vínculo.

Esta situación, que es más común de lo que se cree, se suele plantear cuando la pareja ya lleva bastante tiempo y, cuando ya es demasiado tarde para tomar la decisión de romper, porque ambos se aman y se sienten felices de estar juntos.

Por lo general, son los varones los que no quieren formalizar, porque no les interesa tener hijos, ni crearse obligaciones ni ataduras.

Las mujeres son las que frecuentemente les dan el ultimátum, porque son las que están más dispuestas a contraer un compromiso, principalmente porque son ellas las que quieren tener hijos.

Si la idea es no tener relaciones que impliquen compromiso, lo coherente sería vincularse con personas que piensen de la misma forma.

Claro que entonces tendrán que aceptar a alguien igual que ellos, que no los tomará en serio, que los usará y cuando se canse, por alguna razón, lo abandonará sin culpa, porque las condiciones fueron así desde el comienzo.

De esta manera, ninguno de los dos está invirtiendo tiempo en una relación que no es para ellos.

La vida se torna muy complicada cuando no se puede salir de esa contradicción, por eso se recurre al engaño, a las falsas promesas, hasta que el otro pide una definición y entonces recién en ese momento estalla el conflicto.

No es una solución aceptar el compromiso por obligación si no se tiene una motivación firme y el cambio no ha sido profundo, porque esta forma de asumir una responsabilidad, con poca convicción, lleva a cometer infidelidades y a engañar por no poder renunciar a un mal entendido concepto de libertad de persona soltera.

La vida ofrece las mejores oportunidades, lo malo es que decidimos no verlas y cuando nos damos cuenta ya es tarde.

Muchos creen que aún son demasiado jóvenes para formar una familia y postergan esa decisión muchos años. Luego se ven obligados a recurrir a una fertilización asistida porque ya es demasiado para concebir un hijo naturalmente.

Muchas veces esos tratamientos son tan difíciles y complicados que terminan en divorcio.

18 de octubre de 2011

La importancia de la atención



LA ATENCIÓN Y SU RELACIÓN CON LOS SENTIDOS (I)

Francisco Nieto

Hablar de la atención es como hablar de la concentración puesto que, al fin yal cabo,
trata de enfocar la mente en algo concreto de la misma manera que una lupa
concentra los rayos del sol. Podemos poner atención a un paisaje de forma general, pero si
centramos más la atención en las partes y detalles obtendremos más información sobre su
composición y naturaleza. Se suele decir que la mente siempre está pensando en mil
cosas a la vez, eso es lo contrario a la concentración o atención, sin embargo, una
persona puede estar (como ejemplo) hablando seriamente con otra a la vez que se
entretiene haciendo algo con sus manos. Esto nos lleva a la conclusión de que se puede
actuar de forma automática o instintiva, y por tanto no se necesita atención voluntaria.
Cuando hablamos de atención nos referimos a un “acto voluntario con intención” y esto
no tiene nada que ver con los hábitos de la mente y acciones automáticas, sin embargo,
si queremos ser dueños de nuestros vehículos también tendremos que controlar estas
acciones y respuestas que, en general, perjudican más que ayudan.

La atención es la base para el desarrollo del poder de la voluntad y de la razón, por
ejemplo: cuando leemos algo que no llegamos a comprender del todo, si ponemos
atención voluntaria y utilizamos la mente para razonar, es fácil que entendamos lo que
quiere decir; o bien, el hecho de hacer un dibujo mientras hablamos por teléfono o
hacerle con la atención puesta después de colgar el teléfono. Por eso se dice que la
tención es algo así como: ”enfocar la mente más allá para extraer un conocimiento”.
Uno de los aspectos mentales que se relacionan con la atención es la memoria porque,
a mayor atención y razonamiento del hecho u objeto, mayor memorización. El grado
con que un hecho afecta a la mente tiene relación con el grado de atención prestado
al hecho mismo, de aquí que se diga que las personas que son poco atentas a lo
que ocurre a su alrededor, tienen menos memoria que los que lo son.

Podemos clasificar la atención en involuntaria y voluntaria, pero si de verdad queremos
hacernos buenos observadores para fortalecer la memoria y para ser conscientes del
mundo que nos rodea, debemos ejercitar la atención voluntaria. Cuando algo nuevo o
llamativo atrae nuestra atención entra en juego la atención involuntaria, pero si de vedad
queremos estudiar el hecho y adquirir un conocimiento profundo del mismo deberemos
poner voluntad en su observación; esto es la atención voluntaria. Algunas de las
ventajas de la atención voluntaria son:

1º.-Obtención de más conocimiento.
2º.- Desarrollo de la memoria.
3º.- Mejor toma de consciencia del hecho para que, después de la muerte, podamos
extraer mayor provecho de las experiencias de la vida.

Esto se puede aplicar igualmente a los aspectos internos de la mente y del Yo así
como a todo lo externo que nos rodea. La atención involuntaria es más activa en los
niños porque no se esfuerzan en tomar consciencia de los hechos, sin embargo, en
la gran mayoría de los adultos también ocurre lo mismo porque no queremos esforzarnos
o por la ignorancia de saber la gran utilidad que tiene. De hecho, si nos esforzáramos
en estar atentos a todo lo que nos ocurre y nos rodea desarrollaríamos en un
mayor grado las facultades mentales.

Aunque parezca que es así, la mente no puede estar atenta a dos cosas o asuntos
a la vez por muy rápida y cambiante que sea. Y, precisamente por eso, si queremos
ver las cosas con más claridad, debemos estar atentos consciente y voluntariamente.
Cuando practicamos esta atención consciente llega más claramente al cerebro la
información y resuelve mejor el asunto o renueva los patrones guardados de otras
experiencias pasadas; lo que no suele ocurrir si no prestamos atención. La atención
también desarrolla el poder de los sentidos de percepción y prueba de ello es que si
escuchamos atentamente lo que dice una persona nos enteraremos de lo que
dice pero si no ponemos atención nos enteraremos de muy poco. También facilita la
asociación y combinación de ideas y hechos guardados en la memoria, digamos que
reúne en un solo punto toda la información adquirida sobre determinado hecho para
poder analizarlo, razonarlo y guardarlo. Así es que la atención voluntaria estimula
todas las facultades mentales y agudiza los sentidos. Se puede denominar a una
persona de “mente débil” por el hecho de ir por la vida sin prestar atención o sin
observar voluntariamente lo que ocurre a su alrededor porque, de esa forma, será
poco consciente; esto mismo pero en un grado superior es lo que comúnmente
llamamos “persona idiota”.

La atención voluntaria es de gran ayuda al Yo superior puesto que la mente
busca conocimiento, pero es precisamente la atención la que, unida a la razón,
selecciona la información que de determinado hecho interesa. Si dentro de
una información de los sentidos hay muchos aspectos, es la atención la que facilitará la
selección y la toma de conciencia de los aspectos que más interesen para asociarlos a
lo experimentado o conocido en otras ocasiones. Los investigadores, científicos y gente
eminente deben su éxito a la atención voluntaria o concentración, de hecho, el que
ejercita la atención a diario, está más capacitado para los trabajos intelectuales. Estas
personas que aplican la atención de una forma concentrada en sus asuntos, llegan a
obtener ideas y conocimientos del mundo del Yo superior por medio de la intuición.

No es necesario razonar mucho para darse cuenta de que el interés juega un papel
fundamental en la atención puesto que éste la intensifica. El común de la humanidad
suele poner interés en los placeres y en todo lo que, a fin de cuentas, les hace egoísta,
y de ahí el lento desarrollo de las facultades mentales. Suele ocurrir que los
conocimientos y enseñanzas que nos pueden ayudar a desarrollarnos mental y
espiritualmente no atraigan nuestro interés precisamente porque sabemos que debemos
esforzarnos o sacrificarnos. El interés es muy útil para el desarrollo espiritual en cualquier
aspecto de la vida y como ejemplo pondremos dos simples casos:



1ª.- Ver una persona sentada inmóvil en la calle puede hacer que reaccionemos con
interés o con indiferencia; la indiferencia no nos aportará beneficio en ningún sentido
pero el interés puede traer muy buenos resultados para ambas persona y en sentido espiritual.
2ª.- La lectura de libros de autoayuda, de filosofía oculta o cualquier otro que
pueda ayudar a una persona a superarse a sí misma; si se leen con interés tendrán
un efecto positivo sobre la persona, si no se pone interés de nada servirá




Analizando el interés y la atención voluntaria detenidamente nos podemos dar
cuenta de que el interés aumenta el poder de la atención, pero también que la
atención despierta el interés; lo que nos lleva a tener presente en todo momento
que deberíamos ser observadores de todo cuando ocurre
a nuestro alrededor y de nosotros mismos.

La práctica de la atención voluntaria fortalece la voluntad, lo que significa que la
mente está disciplinada por la voluntad, y esto es muy importante para el autocontrol
personal ante tantas tentaciones, malos deseos y peores pensamientos. Para educar a
la mente es aconsejable la práctica de la observación, la concentración, la meditación y
la atención voluntaria. Esto es necesario porque la mente no suele poner atención en
cosas o hechos que no la interesan; sin embargo, esta disciplina mental es importante
porque la atención relaciona la mente con el objeto u hecho. Así es que, como la mente,
comúnmente, no está preparada para mantener la atención sobre algo por mucho tiempo,
es conveniente disciplinarla por medio del interés y de la persistencia en el ejercicio.

Está demostrado que si queremos obtener más provecho (en todos los sentidos) de
nuestros asuntos y acciones en el mundo no debemos interesarnos y trabajar en
varias cosas a la vez porque entonces no profundizamos en ninguna de ellas. A su
vez, si estamos interesados y atentos a una sola cosa, es muy importante que no
permitamos interferencia alguna en la mente, bien sea del interior o del exterior. Esta
actitud no solo ayuda a profundizar en el asunto que tengamos entre manos, sino
que relacionará el motivo de atención con otros aspectos que otras personas
pasarían inadvertidos. Es importante saber que cuanta más atención se ponga en
un hecho más profundamente se grabará en la mente, lo que significa que más a
mano lo tendremos para futuras ocasiones. Esto es digno de consideración respecto
a nuestros momentos de oración y respect0 a crear buenos hábitos, sentimientos y
pensamientos entre otros. Sabiendo que la memoria se forma principalmente por la atención
voluntaria sobre lo que hacemos y que el grado de memoria depende del grado de interés
y atención que se ponga, deberíamos ser más observadores de nuestras actitudes y
reacciones para interesarnos y poner atención en lo verdadero, lo bello, lo justo y en
hacer el bien a todo ser viviente. No olvidemos que lo que grabamos hoy en la memoria
gracias a la atención consciente y al interés, será la
base de lo que queramos hacer en el futuro.

Como ya hemos dicho, es necesario acostumbrarse a no hacer o no pensar en varias
cosas a la vez, es decir, no estar haciendo una cosa a la vez que se piensa en otra; esto
suele llevar al fracaso. El progreso en este sentido y el éxito, se alcanza cuando uno pone
toda su atención sobre un asunto y luego pone el mismo empeño e interés en otro pues,
lo lógico es que la mente y las manos actúen al unísono. Está demostrado que las cosas
se hacen mejor cuando se centra toda la atención y el interés en ellas, o sea, si estoy
escribiendo no debería estar pensando en lo que voy a comer o dónde voy a ir más
tarde. Es más, al hacer una sola cosa, ahorraremos tiempo y la terminaremos antes
que si hacemos varias puesto que esa atención concentrada hace que profundicemos
más en el asunto y que obtengamos antes la solución. No se debe doblegar la mente
ni la voluntad a los deseos, sentimientos, interferencias mentales y hábitos de la
personalidad porque éstos sólo harán que entorpecer y distraer la atención. Me atrevería
a decir que, cuando estemos haciendo algo, además de poner atención e interés, lo
mejor es olvidarse de uno mismo. Sí, la personalidad con sus sentidos debe estar
presente en la obra, debe volcarse al 100 por 100 a la vez que cumple con la voluntad
del Yo superior. Por tanto, hay que poner toda la atención en el presente y hay que
olvidarse del pasado y del futuro si queremos hacer las cosas bien.

Aunque a algunos todavía les parezca increíble, está claro, para la mayoría de las
personas, que nuestros sentidos no perciben sino que son simples transmisores de
una serie de vibraciones que, procedentes del exterior, son la base para que el cerebro
forme la imagen o concepto de lo que transmiten dichos sentidos. Es la mente la que
percibe las imágenes que forma el cerebro y es el observador o pensador (el Yo superior)
el que toma consciencia de ellas; por tanto, si se cultiva la percepción voluntaria estaremos
haciendo el papel de la mente pero con la posibilidad de extraer más conocimiento de
lo que transmiten los sentidos. Si el Yo superior o Ego se vale de la mente para obtener
conocimientos y para evolucionar, está claro que deberíamos desarrollar todos los
aspectos y todas las posibilidades de la mente, pero como la mente sin los sentidos
no puede cumplir su misión, deberíamos también desarrollar los sentidos. Aunque
en ocultismo se diga que los sentidos engañan y que muestran un mundo irreal que
nada tiene que ver con el mundo del Yo superior o del Espíritu, lo cierto es que, al igual
que ocurre con el cuerpo físico, si no tuviéramos sentidos o éstos no funcionaran
correctamente no progresaríamos como lo hacemos en cada vida. Así es que, lo mismo
que sería absurdo no cuidar el cuerpo físico por el hecho de saber que no somos
nosotros, también sería absurdo que no diéramos importancia a los sentidos
evitando así su desarrollo.