9 de septiembre de 2011

Te Amo porque te necesito


El amor se presta a muchas interpretaciones y no tiene el mismo significado para todos.

A veces, se confunde el amor con la admiración, con la atracción física, con la envidia por lo que tiene el otro y se desea para uno, cuando ciertas necesidades superan la capacidad de discernimiento y se tiene demasiado alto el nivel de la conciencia.

Se actúa entonces guiado por un deseo, en forma inconsciente creyendo que es lo que más se anhela; pero ni bien se cumple este deseo, irrumpen otros, cada vez más apremiantes que también se consideran genuinos.

Como ocurre con la trillada historia de la joven aspirante a estrella, de las muchas que pululan en Hollywood, que se casa con un hombre que puede ser su padre y hasta su abuelo, pero que aún es tan seguro de sí mismo y tan atractivo, que continúa gozando de popularidad y de sólido prestigio artístico.

Es fácil enamorarse de alguien que todo el mundo admira sin reflexionar, principalmente cuando esa persona se puede transformar en un cómodo trampolín hacia la fama.

Un clásico dentro del mundillo de la farándula de cualquier lugar del mundo, mientras exista alguien que quiera ahorrarse esfuerzos escalando posiciones contando solamente con sus aptitudes.

Estas jóvenes viven un romance muy promocionado y finalmente se casan.
Con el tiempo comienzan a ser conocidas y a ocupar cierto lugar de privilegio en el ambiente, que les asegura estabilidad y permanencia, por lo menos mientras duren sus atributos físicos; pero ni bien concretan sus sueños, otro deseo, aún más acuciante, comienza a rondar sus pensamientos: su tantas veces postergados deseos de ser madres.

Sin embargo un embarazo, que es lo más natural del mundo, no siempre se produce y aunque no abunden los detalles sobre esta imposibilidad la razón obvia puede ser la edad del progenitor que ya pasó hace rato la etapa de la reproducción.

Aunque para ellos tener o no tener un hijo sea lo mismo, las mujeres se someten a una serie de tratamientos para la concepción in vitro.

El tratamiento dura seis meses largos, durante los cuales tienen que recibir altas dosis de hormonas y soportar una larga cadena de incomodidades.

Pero cuando la naturaleza se resiste a satisfacer el deseo natural de esas mujeres de ser madres y todos los intentos fracasan, entonces se dan cuenta que su relación no tiene ningún porvenir porque no pueden concebir un hijo.

Es probable que al poco tiempo, por razones que no se dan a conocer se separen.

Es así como muchas personas se usan unas a otras persiguiendo sus propios fines para luego deshacerse de ellas cuando ya no les sirven para sus nuevos propósitos. Tal como se hace con los objetos descartables que se usan y se tiran cuando dejan de ser útiles.

Cuando se toma una decisión para satisfacer una demanda, esta decisión no garantiza la satisfacción de las necesidades que inevitablemente surgirán después de ella, de modo que al cerrarse el círculo se intentará abrir otro que cumple las condiciones de la nueva exigencia que no pudo cumplir la anterior.

Puede que vivir estos fracasos a muchos no les resulte demasiado doloroso y se resignen a vivir sus vidas de relación en relación, buscando siempre algo, pero nunca estarán libres de que les ocurra lo mismo, porque la vida obliga a todos a atravesar por las mismas etapas y también puede tocarles alguna vez estar del otro lado.

Los hombres poderosos tienen la ingenuidad de creer que una mujer mucho más joven los puede amar por lo que son y no por lo que tienen y lo mismo les pasa a las mujeres cuando se enamoran de hombres más jóvenes.

Puede haber excepciones y de hecho las hay, pero lamentablemente son la excepción de la regla.

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