8 de septiembre de 2011

Qué es la Conciencia


La conciencia es la capacidad del espíritu humano de reconocerse a si mismo y de darse cuenta de lo que experimenta.

Es el conocimiento interior exacto y reflexivo de lo que es bueno o malo y tiene un doble significado:
1) la capacidad de reconocer lo existente fuera del yo y los estados del yo.
2) la capacidad de captar los valores éticos (bien y mal) llamada conciencia moral.

El primer significado se puede subdividir en
1) psicológico o sea, el darse cuenta de las modificaciones del yo debido a lo externo a él.
2) epistemológico, en el sentido de que lo primero es el conocimiento de la conciencia
3) metafísico, o sea la realidad anterior a la conciencia psicológica y epistemológica

La interpretación histórica de la conciencia requiere tratar el problema de la intencionalidad.

Existen dos tendencias, los que sostienen el carácter intencional de la conciencia con referencia a un objeto y los que lo rechazan.

La primera es la cosificación de la conciencia, por ejemplo los griegos, la segunda enfatiza su carácter funcional.

Kant distingue entre conciencia empírica y conciencia trascendental, que es la conciencia moral que juzga lo que es ético o no mediante juicios.

Fichte convierte la conciencia trascendental de Kant en conciencia metafísica.

Hegel propone que la conciencia es el primer estadio del Espíritu Absoluto, el segundo estadio es la autoconciencia y el tercero el Espíritu.

Para Brentano la conciencia es intencionalidad, referida a un objeto, mientras que para Husserl, influido por Descartes y por Brentano, considera a la conciencia como un yo puro temporal e histórico.

Sartre por su parte, siguiendo a Husserl, acepta la intencionalidad de la conciencia y señala la diferencia entre la conciencia y las cosas, negando la relación causal entre ellas y afirmando su libertad.

Para Dilthey el Ser de la conciencia es la historicidad y la totalidad.

Bergson opone la materia a la conciencia, admitiendo que tienen el mismo origen, la materia por su carácter de necesidad y la segunda por ser libre, por medio de la memoria y la anticipación.

Para Marx, el factor determinante de la conciencia es la realidad y para Lenin, que sigue su misma línea de pensamiento, la conciencia es el reflejo de la realidad.

Mach no acepta el dualismo conciencia-realidad y considera que ambas son aspectos del mismo Ser.

William James niega la existencia de la conciencia y propone que existe una experiencia pura que tiene dos funciones: una la conciencia y otra las cosas.

Para Sócrates, la conciencia es la voz del demonio familiar que señala cuando hay que abstenerse de actuar.

Los estoicos consideran que la naturaleza es la voz racional de la conciencia y Santo Tomás de Aquino la concibe como el espíritu que establece lo que es justo e injusto.

Para la filosofía oriental, la conciencia es la que decide, cuando hay lucha moral, si hay que obrar o abstenerse. Es la capacidad de reconocer el error o la verdad, la voz que nos advierte, nos previene y nos impulsa a hacer lo correcto.

El resultado del error es el malestar y la acción correcta y el comportamiento virtuoso proporcionan alegría y equilibrio. El egoísmo y la debilidad son los enemigos que sofocan la conciencia.

La adherencia a la verdad y el deber equivale a una conciencia tranquila, se puede dormir bien, se vive mejor, proporciona serenidad y felicidad y aleja la preocupación y los conflictos.

La conciencia es la voz de la sabiduría.

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