11 de septiembre de 2011

PERFIL DEL MALTRATADOR


Muy dependiente
El agresor es una persona muy dependiente a nivel emocional, lo que le diferencia de su víctima, es que utilizará su carácter agresivo para mostrar esa dependencia.

Confiado y altivo
Aparecerá altivo, seguro de sí mismo, confiado con la pareja, seguro del no abandono; en contraposición con su pareja necesitará la humillación y la sumisión del otro para estar contento ya que así no peligra su situación de poder. Con lo cuál ambas partes se compaginan muy bien.
Cada uno le da al otro lo que necesita para cubrir su necesidad de afecto, el problema es que se sobrepasan los límites y se llega al maltrato físico y psicológico.

Sentimientos contradictorios
A menudo tienen sentimientos diferentes hacia la pareja, la necesitan y la quieren pero sienten hostilidad hacia ella como forma de canalizar sus carencias de tiempos atrás (infancia, adolescencia).
Son afectos positivos y negativos que ayudan a odiar a la pareja, pero a necesitarla siempre a su lado y con él.

Celosos
Suelen aparecer los celos patológicos sin fundamento, también acosan, humillan y controlan a la pareja en todo lo que hace como forma de camuflar su necesidad de dependencia y su baja autoestima.

Muchas carencias escondidas
Todo está camuflado debajo de una coraza de fortaleza, pero realmente es una personalidad patológica con muchas carencias y muy poca valoración sobre sí mismo, a menudo son incapaces de mostrar sentimientos hacia el resto de las personas y este embotamiento emocional les ayuda a actuar, unido muchas veces a alcoholismo o drogadicciones.

Por todos estos motivos, las rupturas con un maltratador son tan complicadas, pueden suplicar y mostrar sus debilidades o en el otro extremo vengarse de la pareja, aumenta su obsesión celosa y la necesidad de posesión, no aceptan la idea de que la otra persona rehaga su vida y deciden acabar con ella. Este es el motivo de tantas muertes al cabo del año.

Realmente el maltratador es una personalidad patológica sin conciencia del problema, puesto que a menudo se ve reforzada por la actitud de su compañera propensa a elegir este tipo de relaciones complicadas debido a sus debilidades.

De forma más específica, podemos advertir las siguientes manifestaciones emocionales en los sujetos agresores:


Utiliza la violencia con el fin de doblegar la voluntad de la víctima.
Los ejes en que basa los abusos domésticos vienen determinados por la edad y el género.
No es enfermo mental.
Selecciona a la víctima y escoge el lugar del ataque.
Tiene actitudes sexistas y creencias estereotipadas de las mujeres.
Ve amenazado permanentemente su poder en el ámbito familiar.
Impone el aislamiento social de su entorno familiar, como estrategia para romper la independencia y autoestima de su pareja. La imposición de aislamiento en no pocas ocasiones va más allá de lo psicológico y pasa a la inmovilidad física, dándose situaciones de secuestro en el propio hogar.
Critica constantemente con el ánimo de crear inseguridad y fomentar la dependencia.
No asume la responsabilidad de sus actos violentos ni considera el problema como propio.
Tiene una gran capacidad de persuasión. Con extraños utiliza la seducción para imponer sus criterios.
Racionaliza su conducta violenta, la justifica y minimiza.
Utiliza todo tipo de estrategias para lograr un único fin: que la mujer no se aleje o que vuelva a su lado.
Atribuye el problema a la propia conducta de la víctima, a la familia, el trabajo, la situación socioeconómica.
Representa una imagen social opuesta a la que tiene en el ámbito privado.
Fuera de casa puede ser educado, alegre, amable, seductor, solidario, atento, respetuoso.
Una de sus estrategias es la de convencer a la mujer de que no puede vivir sin él, cuando en realidad es él quien depende "funcionalmente" de ella.
Manipula a la compañera ejerciendo el control sobre los bienes materiales.
Utiliza las visitas a sus hijos para acercarse a su víctima y seguir maltratándola.
Tiende a manipular e intenta seducir a los profesionales con su juego de doble fachada.
Entiende su equilibrio emocional como control absoluto del otro.
Siempre pide una segunda oportunidad.
Esgrime los celos para invadir y controlar la vida de la mujer.
Tiene generalmente antecedentes de violencia en su familia de origen.
Repetirá su conducta violenta en las sucesivas relaciones que mantenga con otras mujeres.

No hay comentarios:

Publicar un comentario