4 de septiembre de 2011

La persecución del intruso: El comienzo de la iniciación


En cada uno de nosotros habitan seres interiores, que merodean internamente cuales fantasmas, formando parte de la identidad, en una compleja trama de superposiciones. Ancestros que de algún modo vienen a dejar sus marcas. Y que de alguna manera nos dicen algo acerca de quiénes somos.

En un solo ser humano hay muchos otros seres, todos con sus propios valores, motivos y estratagemas. Ciertas tecnologías psicológicas aconsejan detener a estos seres, contarlos, darles un nombre y ponerles unos arneses hasta obligarlos a avanzar con paso cansino como esclavos vencidos. Pero hacer eso equivale a detener el baile de los destellos salvajes en los ojos de una mujer (o de un hombre) y es como detener su relámpago e impedirle despedir chispas. Nuestra tarea no es corromper su belleza natural sino construir para todos estos seres una campiña salvaje en la que los artistas que haya entre ellos puedan crear sus obras, los amantes puedan amar y los sanadores puedan sanar.

"El estudio acerca de los centros de energía del cuerpo, de la escritora e intuitiva mé­dica, Caroline Myss, relacionado con la medicina de la energía y con la gran influencia de los arquetipos junguianos en la vida cotidiana, nos proporciona un valioso trabajo.
Los Arquetipos son modelos de conducta de la psique. Ellos son los modelos energéticos que guían tu "Contrato Sagrado", aquello para lo que has venido al mundo aunque no lo recuerdes, y tienen una influencia directa en cómo te relacionas contigo mismo y con los demás. Los más conocidos son: El Niño/a, La Víctima, El Saboteador, El Guerrero, El Juez, La Reina, aunque existen muchos más.


La idea de los arquetipos es antigua y se remonta a Platón pero debemos al psiquiatra suizo Carl Jung el concepto de arquetipos psicológicos. Los arquetipos son patrones que preexisten en la psique colectiva de la raza humana y que se repiten en las psiques individuales de cada uno de nosotros, determinando las formas en que percibimos y vivimos nuestra realidad.
Estos arquetipos son nombres dados a recursos y habilidades internas, que podemos activar y desarrollar para enfrentar los desafíos de las distintas etapas de la vida. Cuando en cambio ignoramos a los arquetipos, éstos se apoderan de nosotros y somos dirigidos por fuerzas inconscientes experimentando conductas y respuestas inadecuadas e inmaduras (La Sombra).

Los mitos y cuentos de hadas constituyen un tesoro de sabiduría acerca de estos procesos. La tarea de un héroe es siempre reclamar su propia vida en lugar de tener su vida y su lugar en el mundo determinado por otros. Llamamos a los arquetipos cuando aprendemos a cuidarnos a nosotros mismos, cuando luchamos contra los dragones (expectativas que los otros tienen sobre nosotros) y encontramos nuestros tesoros, cuando descubrimos nuestra identidad profunda y regresamos a compartirlos con nuestra comunidad.
Según el trabajo de Caroline Myss, tenemos muchas influencias arquetípicas en nuestra vida. Cada uno de nosotros está relacionado con doce arquetipos: cuatro básicos y comunes a todos, que viven con nosotros y caminan con nosotros y ocho que debes descubrir. La forma en que vives y expresas tu vida emocional tiene que ver con tu relación con estos arquetipos, pero al no reconocerlos como maestros tiendes a tomarte la vida de forma personal.
Los cuatro arquetipos básicos son el Niño Interior, el Saboteador Interno o Depredador Natural, la Prostituta Interna y la Víctima Interior.
La parte de nosotros que es El Saboteador o El Depredador es ese aspecto que es autodestructivo."

La cuaternidad es un arquetipo que, por así decirlo, se presenta universalmente. Es la premisa lógica de todo juicio de totalidad. Si se quiere llegar a un juicio de este tipo, éste debe tener un aspecto cuádruple. Cuando, por ejemplo, se quiere caracterizar la totalidad del horizonte, se nombran los cuatro puntos cardinales. Hay siempre cuatro elementos, cuatro cualidades primitivas, cuatro colores, cuatro caminos en el sentido de evolución espiritual en el budismo. Por ello también hay cuatro aspectos psicológicos de la orientación psíquica más allá de lo cual no puede ya decirse nada más fundamentalmente. Debemos tener, como orientación, una función que compruebe que hay algo (sensibilidad), una segunda que verifique qué es esto (pensamiento), una tercera función que diga si esto se adecúa o no, si se quiere admitir o no (sentimiento) y una cuarta que indique de dónde viene y adónde va (intuición). Más allá de ahí no se puede decir nada... La perfección ideal es lo redondo, el círculo (mandala), pero su escala mínima es la cuadratura.
C. G. Jung


"Jung decía que no existía un número fijo de arquetipos que pudiésemos listar o memorizar. Se superponen y se combinan entre ellos según la necesidad y su lógica no responde a los estándares lógicos que entendemos. Jung, sin embargo, definió algunos otros:

Arquetipos familiares:

La Madre, El Padre, que con frecuencia está simbolizado por El Guía o una figura de autoridad. Existe también el arquetipo de familia que representa la idea de la hermandad de sangre, así como unos lazos más profundos que aquellos basados en razones conscientes.
También tenemos El Niño, la celebración de las Navidades es una manifestación del arquetipo Niño y representa el futuro, la evolución, el renacimiento y la salvación. Curiosamente, la Navidad acontece durante el solsticio de invierno, el cual representa el futuro y el renacimiento en las culturas primitivas nórdicas. Estas personas encienden hogueras y realizan ceremonias alrededor del fuego implorando la vuelta del sol. El arquetipo Niño también con frecuencia se mezcla con otros, formando El Niño-Dios o El Niño-Héroe.

Arquetipos con caracteres de leyendas:

El Héroe es uno de los principales. Está representado por la personalidad maná y es el luchador casi siempre envuelto en batallas contra La Sombra, en forma de Dragones y otros Monstruos. Básicamente, representa al Yo (tendemos a identificarnos con los héroes de las historias), no obstante, es un ignorante de las formas del inconsciente colectivo.
Al Héroe usualmente se le encarga la tarea de rescatar a La Doncella, la cual representa la pureza, inocencia y en todas por igual, la candidez.
El Héroe es guiado por El Hombre Sabio, una forma de animus que le revela la naturaleza del inconsciente colectivo.

Arquetipos con simbología animal:

Representan las relaciones humanas con el mundo animal. Un buen ejemplo sería el del caballo fiel del Héroe. Las serpientes también son frecuentes arquetipos animales y creemos que son particularmente listas. Después de todo, los animales están más cercanos a sus naturalezas que nosotros.
Otro ejemplo es la simbología animal que adoptan los cuatro evangelistas, siendo tres animales: El León, El Toro, El Aguila y El Angel.
El Toro está en el subconsciente colectivo como arquetipo de lo divino, de lo inmortal, de la vida.
No conviene olvidar que los "Animales de Poder" son arquetipos, que se nutren en las raíces del Chamanismo: representaciones de una serie de características deseadas o deseables.

Otros arquetipos:

El Ilusionista, El Payaso o El Mago, cuyo papel es el de hacer las cosas más difíciles al Héroe y crearle problemas.
El Hombre Original, representado en las culturas occidentales por Adán. Otro es el arquetipo Dios, el cual representa nuestra necesidad de comprender el Universo; que nos provee de significado a todo lo que ocurre y que todo tiene un propósito y dirección.
El hermafrodita, tanto hombre como mujer, es una de las ideas más importantes de la teoría junguiana y representa la unión de los opuestos.
El arquetipo más importante es El Self (“Sí Mismo”). El self es la unidad última de la personalidad y está simbolizado por el círculo, la cruz y las figuras mandalas que se usan en meditación y se utiliza para desplazar el foco de atención hacia el centro. La personificación que mejor representa El Self es Cristo y Buda; dos personas, por cierto, que representan según muchos, el logro de la perfección. Pero Jung creía que la perfección de la personalidad solamente se alcanza con la muerte."

El Depredador Natural se presenta en los cuentos de hadas simbolizado por El Ladrón, El Mozo de granja, El Violador, El Matón y, a veces, una perversa mujer de muy variadas características. Las imágenes oníricas de las mujeres siguen de cerca la pauta de distribución del Depredador natural que aparece en los cuentos de hadas con protagonistas femeninas. Las relaciones perjudiciales, las groseras figuras autoritarias y los preceptos culturales negativos influyen en las imágenes oníricas y folclóricas tanto o más que las propias pautas arquetípicas innatas que Jung denomina nodos arquetípicos inherentes a la psique de cada persona. La imagen pertenece más al tema del "encuentro con la fuerza de la Vida y la Muerte" que a la categoría del "encuentro con La Bruja".


Pero ¿qué vamos a hacer con todos estos seres interiores que están locos y con los que siembran la destrucción sin darse cuenta? Hay que dejarles sitio incluso a ellos, pero un sitio en el que se les pueda vigilar. Uno de ellos en particular, el más falso y el más poderoso fugitivo de la psique, requiere nuestra inmediata atención y actuación, pues se trata del Depredador Natural.
Si bien la causa de una considerable parte de los sufrimientos humanos se puede atribuir a la negligencia, hay también en el interior de la Psique un innato aspecto contra natura, una fuerza contraria a la naturaleza. El aspecto contra natura es contrario a lo positivo: es contrario al desarrollo, a la armonía y a lo salvaje. Es un sarcástico y asesino antagonista que llevamos dentro desde que nacemos y cuya misión, por muchos cuidados que nos presten nuestros padres, es la de tratar de convertir todas las encrucijadas en caminos cerrados.
Este poderoso Depredador aparece una y otra vez en los sueños de las mujeres y estalla en el mismo centro de sus planes más espirituales y significativos. Aísla a la mujer de su naturaleza instintiva. Y, una vez cumplido su propósito, la deja insensibilizada y sin fuerzas para mejorar su vida, con las ideas y los sueños tirados a sus pies y privados de aliento.

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