30 de septiembre de 2011

La gente difícil de encontrar


En nuestra vida cotidiana nos encontramos rodeados de muchas personas, entre ellas nuestra familia, amigos, compañeros, clientes, desconocidos que nos topamos en la calle y otros.

Entre toda esta gente que nos rodea, tenemos a nuestras personas queridas, a las favoritas para distintas actividades y también a la gente que admiramos mucho.

De entre toda esta gente podemos distinguir básicamente tres tipos de modo o estilo de vida, (que no dependen de la situación económica)

El primer estilo de vida es el más común y tiene que ver con las personas que viven su vida dejándose llevar por las tendencias de las masas. No tienen la capacidad de tomar decisiones, así que dejan que otros decidan por ellos. Es la gente que pasea, come, compra y sale sólo a lugares de moda. Hablan acerca de temas de moda, ya sea temporada de fútbol o de huracanes. Son los que estudian porque todo el mundo lo hace y se casan y establecen una familia porque es lo que dicta la sociedad. No tienen otra razón para hacerlo. La gente que vive de este modo, es muy influenciable, pues son como barcos sin timón en alta mar, su destino depende de las corrientes cambiantes, porque no tienen un rumbo, ni una manera de fijarlo.
Mucha de esta gente es admirada porque tiene un buen trabajo, una buena familia, un buen carro o una buena casa.

El segundo estilo de vida tiene que ver con la gente intelectual, erudita o estudiosa y muchas veces son admirados porque tienen grandes conocimientos en diferentes temas.

Es la gente que suele parecer la más inteligente porque tienen excelentes records académicos o porque de cualquier tema que se hable, tienen la gran habilidad de asombrarnos con detalles que desconocíamos. Esta es la gente que parece una biblioteca andante. Son los compañeros de clase que siempre tienen un aporte interesante, los profesores que nos deslumbran con sus conocimientos o los compañeros de trabajo que dominan a la perfección la teoría y todos los tecnicismos de su profesión. Suelen ser gente muy interesante que conoce sobre todo; historia, arte, ciencia, religión, filosofía, tecnología, etc.
Su mayor habilidad es tener una excelente memoria para retener información. Sin embargo no necesariamente significa que tengan la habilidad para saber cómo usarla, o qué sepan distinguir qué de esa información sirve para tomar distintas decisiones, a la hora en que actuar es lo más importante, porque lo que se decide y se traduce en actos es lo que define cómo se vive.
El saber tanta información acerca de todo ¿creen que les ayuda con sus problemas cotidianos?
Por ejemplo: ¿Para qué te sirve en tu vida diaria conocer la fórmula de Einstein E= mc2? Acaso el saberla te ayuda a resolver problemas laborales, financieros, amorosos o familiares? Lo más probable es que no. Y si encuentras la forma de hacerlo con esta fórmula, definitivamente no perteneces a este grupo de gente.

El tercer estilo de vida tiene que ver con la gente más difícil de encontrar. Esta es la que sabe resolver, que sabe decidir y que sabe vivir.

Estas personas tienen la habilidad para usar cada dato que poseen y para definir exactamente que información debe encontrar sobre algo que no conoce y necesita conocer para hacer algo.
Es gente que puede pasarnos inadvertida, porque es posible que no posean importantes títulos universitarios de centros educativos de prestigio que certifiquen su grado de conocimiento en diversas áreas. Sin embargo, cuando nos topamos con alguien así, sentimos que nos atrae como un imán, aunque no encontremos una razón. Es gente que buscamos cuando nos sentimos perdidos y de la que nos alejamos y no extrañamos cuando nuestra vida marcha bien.

Este tipo de gente es de lo más desconcertante, porque a pesar de que nos parece que no saben nada acerca de un tema, nos hacen un par de preguntas acerca de él, y de repente aparecen con sugerencias y observaciones que ni el más experto y estudiado en el tema habría podido deducir (porque si lo hubiera hecho, no le habríamos comentado nada a éste en primer lugar).

Otras veces nos salen diciendo unos disparates que nos confirman que realmente no saben de lo que están hablando, porque contradice todos los principios del tema que se trata y descubrimos asombrados un tiempo después que tenía razón. Esto nos confunde y nos hace pensar que “acertaron” por pura casualidad, aunque hayan sido muchas las ocasiones en que lo hayan hecho.

Si observamos la vida de estas personas, encontraremos que no tienen nada de extraordinario y eso es de lo más raro, pues transcurren con total tranquilidad, como si el caos propio del mundo y de la gente no los tocara. Sin embargo, enfrentan los mismos problemas que todas las personas, pero tienen la habilidad de resolver y seguir adelante, sin drama y sufrimiento, pues los problemas son solo situaciones muy pasajeras para ellos, por lo que no les dedican mucho tiempo ni atención. Deciden, resuelven y continúan hacia su meta, que si tienen muy bien definida. Es la gente que sabe vivir y vive en armonía.

En este punto cabe preguntarnos ¿Cúal es nuestro estilo de vida?, ¿Cuál de estos tipos es más efectivo y vive mejor? ¿Con cuál queremos vivir?
¿Cómo barco sin timón?
¿Cómo computadora sin operador?
¿O al mando del timón y operando la computadora?

En caso de querer ser una de estas terceras personas, de las difíciles de encontrar surge la pregunta clave ¿cómo se consigue este modo de vida?

Antes, revisemos la causa de modos de vivir.

La gente que va con la corriente, no se pregunta nada en la vida, solo sigue las pautas dictadas por la mayoría. Tienen miedo de tomar decisiones, tienen miedo de contrariar a alguien, tienen miedo de vivir y por eso hacen lo que hace todo el mundo y opinan lo que opina todo el mundo. Buscan sobrevivir.

La gente biblioteca se pregunta ¿sobre qué quiero saber? Y entonces estudian todo lo que se encuentra disponible sobre ello, sobre todos los temas que les interesan y tienen una gran capacidad para almacenar todos estos datos, de los que algunos probablemente sean útiles en un trabajo, pero para usarlos en su vida no tengan ninguna aplicación y tienen los mismos problemas que el resto de la gente, porque aunque posean toda la teoría, tienen poca o nada de práctica para usarla en resolver situaciones.

Si analizamos ¿por qué quieren saber? Tal vez su respuesta o motivación se encuentra también en miedo. Tienen miedo y buscan seguridad. Seguridad en sí mismos, económica, social. El conocimiento les brinda este sentimiento de seguridad, pero es un sentimiento falso, porque en el mejor de los casos, pueden conseguir buen trabajo, la posibilidad de comprar una casa, un carro, mantener una familia y el respeto y admiración de la gente. Sin embargo viven con el miedo de que en cualquier momento pueden perder cada una de estas cosas, que al final no son un hecho, no son eternas, cada una de estas cosas está sujeta al tiempo y son perecederas.

El problema aquí surge cuando por miedo, esta gente prefiere creer que estas cosas son suyas y las tienen como seguras. Hablan de mi trabajo, mi casa, mi familia, mi carro y cuando por alguna razón lógica a la naturaleza perecedera de estas cosas, alguna desaparece, sienten que perdieron algo muy importante y se sienten defraudados, nuevamente inseguros y enojados, ya sea con la compañía que los despidió o con Dios que permitió un accidente o que les quitó a un ser amado.

La gente difícil de encontrar se pregunta acerca de todo lo que ocurre y todo lo que hacen. No significa que no tengan miedo. Al igual que las otras personas lo tienen. La diferencia radica en lo que hacen con su miedo. Lo usan, lo vuelven su ventaja, lo vuelven su impulso, su amigo.
¿Cómo hacen esto? Lo reconocen. No buscan escapar de él escondiéndose. Son conscientes.

Como son conscientes tienen la capacidad de observar lo que importa, y esa es la razón de su éxito. Pueden observar a las personas y darse cuenta quienes le han ayudado y quienes se aparecen por conveniencia. Sabe ser leal con aquellas personas que le han brindado su ayuda, que han estado ahí sin necesidad de llamarlas, por eso son buenos en todo lo que hacen, son buenos esposos o esposas, buenos padres, buenos trabajadores, buenos amigos.
Así como es leal, sabe rodearse de gente leal, sabe distinguir la gente que está ahí siempre, de la que condiciona su presencia.
Saber estar ahí brinda la capacidad de distinguir quien es leal y quien no, con quien puedes contar y con quien no, y te permite notar todos los detalles que otra gente no ve y que son esenciales para decidir, actuar y vivir.

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