2 de septiembre de 2011

La experiencia transpersonal


La experiencia transpersonal es la sensación de expansión de la conciencia más allá del ego, del tiempo y del espacio.

Para lograr experimentar un fenómeno de estas características se pueden practicar diferentes técnicas, siendo la más conocida, fácil y común la meditación.

Durante las primeras prácticas de meditación las experiencias transpersonales son raras y escasas; pero cuando la persona ha avanzado en este ejercicio y ha elaborado e integrado las experiencias de los primeros niveles de desarrollo, de la etapa del nacimiento, de la muerte y el renacimiento del ego, se puede lograr una experiencia transpersonal, más allá del ego.

Durante la expansión temporal de la conciencia se pueden experimentar vivencias embrionarias fetales, vivencias ancestrales, colectivas y raciales, experiencias filogenéticos o sea, evolutivas, encarnaciones pasadas, precogniciones, clarividencia, y viajes por el tiempo.

Durante la expansión espacial de la conciencia se experimenta la trascendencia del ego en las relaciones interpersonales y la vivencia de la unidad; la identificación con otras personas, con el grupo y con la conciencia del grupo y también con animales y plantas; la vivencia de unidad con la vida y la creación, conciencia de la materia inorgánica, planetaria y extraplanetaria, viajes espaciales, telepatía, conciencia de los órganos, de los tejidos y de las células

La expansión vivencial significa experimentar vivencias más allá de la realidad objetiva, o sea, espirituales y de médium, encuentro con seres no terrenales, vivencias de otros universos y su gente, vivencias arquetípicas, episodios mitológicos extraños, enfrentamiento con deidades, comprensión de símbolos universales, activación de los chakras y adquisición de poderes, conciencia de la mente universal y del vacío supracósmico y metacósmico.

Las experiencias trascendentes profundas, como la conciencia de la mente universal y el vacío, que se perciben como idénticos, tienen un efecto benéfico en el cuerpo y en el estado emocional del sujeto y son decisivos para despertar el interés por la religiosidad, la filosofía y la mística y la necesidad de incorporar a la vida la dimensión espiritual.

Muchas de estas experiencias se conocen desde hace siglos e incluso se mencionan en todas las religiones, formando parte de las visiones de santos, místicos y maestros espirituales. Los aborígenes, por su parte, las expresan en sus ritos religiosos, en sus prácticas curativas y en los rituales de pasaje de distintas culturas.

Algunos profesionales de la salud mental han observado en su práctica profesional estos fenómenos transpersonales en pacientes psicóticos, particularmente en esquizofrénicos.

Historiadores, religiosos, y antropólogos, también conocen distintas técnicas, actuales y antiguas que facilitan experiencias transpersonales, con procedimientos similares a los que revelan material perinatal.

Sin embargo, a pesar de la importancia de estos fenómenos para la vida del hombre, sorprende la falta de interés por parte de los profesionales de la salud mental en incluir esta práctica en el ejercicio de su función terapéutica.

En general, la mayoría de los profesionales han preferido ignorar estos fenómenos por considerarlos demasiado extraños y sorprendentes y por no poder explicarlos científicamente, como para que formen parte del funcionamiento mental normal, tendiendo a calificar de psicóticas a las manifestaciones de este orden.

Para Stanislaf Groff, tal como infiere Carl G. Jung, no cabe duda que estas vivencias tienen su origen en el inconsciente, más allá de los dominios que el psicoanálisis freudiano clásico ha percibido y reconocido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario