5 de septiembre de 2011

El Síndrome de Peter Pan


El escritor escocés James Matthew Barrie, creó un personaje para una obra teatral que se representó en Londres a principios del siglo XX.

Se trata de un personaje que aún perdura en el imaginario colectivo; Peter Pan, un niño que no quiere crecer que vive rodeado de pequeños “niños perdidos”, en un ficticio país llamado Nunca Jamás; un lugar encantado, habitado por indígenas, piratas, sirenas y hadas, donde Peter Pan vive eternamente una gran variedad de aventuras.

Peter Pan le propone a una niña llamada Wendy Darling, protagonista femenina, ir al país de Nunca Jamás para ser la madre de los niños perdidos. Ella acepta y concurre acompañada de sus dos hermanos, John y Michael.

Viven increíbles aventuras juntos, hasta que finalmente Wendy se da cuenta que su lugar genuino es su hogar y decide regresar con sus hermanos llevándose a los niños perdidos a quienes adopta y dejando a Peter Pan en el país de Nunca Jamás, quien le promete visitarla para seguir siendo su amigo.

Peter Pan es un niño que después de nacer, no perdió la fe en poder volar, ya que el autor supone que todos los niños son aves antes de nacer.

Aprovechando un descuido de su madre, un día remontó vuelo y salió volando por la ventana para dirigirse a la isla de los pájaros, o sea el país de Nunca Jamás.

Es un niño valiente y arrogante pero tiene poca memoria. Es atraido hacia la casa de Wendy Darling por sus cuentos y también se hace amigo de George, del padre de Wendy.

También se dedica a cuidar y acompañar al más allá a las almas de los niños fallecidos antes de tiempo.

Campanita es el hada que crió a Peter Pan, que tiene un lado oscuro, pero que finalmente es vencido por su lado luminoso.

El personaje de Peter Pan simboliza el deseo de un niño de no crecer para no enfrentar la responsabilidad de la madurez ni el cambio.

Algunos han interpretado la relación maternal de Wendy y Campanita con Peter Pan – desde el punto de vista psicoanalítico – como un sentimiento fijado a la figura materna que es el que alimenta su deseo de permanecer siendo un niño.

La rivalidad entre Wendy y Campanita representa dos tipos diferente de mujeres: Wendy, como la expresión de pureza e inocencia maternal y Campanita, capaz de entregarse a sus pasiones y hacer maldades.

El cuento de Peter Pan se ajusta a la medida del hombre de hoy, que no desea madurar, asumir las responsabilidades de un adulto ni el compromiso.

Son hombres que aunque ya hayan crecido cronológicamente y tengan más de treinta años, mentalmente se consideran adolescentes y pretenden ser libres como Peter Pan, poder volar de un lado a otro sin ataduras y vivir aventuras que consideran fantásticas.

La capacidad de volar simboliza la libertad, la posibilidad de no echar raíces ni crecer, de estar en el aire, y de soñar sin los pies en la tierra.

El hombre inmaduro necesita como Peter Pan la imagen materna que anhela que siempre esté dispuesta a contarle un cuento, como cuando era un niño; y Wendy es la que adopta ese rol; y cuando Wendy decide volver a su hogar, Peter promete siempre ser su amigo.

Peter Pan olvida fácilmente porque como un pájaro vive el momento y no se aferra ni arraiga a nada, crea vínculos para su propio regocijo y no es capaz de relacionarse en forma estable; y puede ser valiente en sus aventuras pero no para enfrentar la vida de todos los días.

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