2 de septiembre de 2011

El Nuevo Paradigma


La teoría Transpersonal va más allá del Conductismo, del Psicoanálisis y del Humanismo y concibe al hombre como un ser en crecimiento hacia la realización total de su potencial, que tiene que vencer las limitaciones que se auto impone y centrarse en su capacidad de trascendencia.

El mundo es como lo percibimos y la base de la percepción es la proyección, que es la que refleja la forma de pensar.

Resulta inútil tratar de cambiar el mundo, porque sólo cambia cuando se modifica la forma de pensarlo.

Cada modo de ver el mundo depende de ciertos supuestos sobre la realidad, hipótesis o creencias que constituyen los paradigmas de cada época que se dan por ciertos.

El paradigma es el contexto para la interpretación de los hechos y no admite otro marco de referencia.

Un paradigma es un modelo necesario para la organización de la mente, una hipótesis, pero cuando se transforma en una creencia irrefutable distorsiona la percepción.

Un grupo homogéneo tiende a compartir supuestos comunes y suele atraer a personas semejantes que a la vez refuerzan esos supuestos. Este fenómeno es el que determina la realidad cultural.

Es difícil que una persona pueda ver más allá de su propio sistema de creencias, que sólo se puede facilitar a través del conocimiento de otras culturas y creencias.

La teoría transpersonal representa un cambio de paradigma como resultado del conocimiento de creencias transculturales sobre la naturaleza de la conciencia y de la realidad.

El paradigma de la cultura occidental es que la realidad es material y la conciencia es un proceso cerebral.

Para los orientales, lo principal es la conciencia y la materia es un producto de ésta y tiene menor importancia. Conciencia y materia son interdependientes y ambas son aspectos de una realidad superior.

Occidente tiene una concepción atomista de la realidad, considerando que está compuesta por partes aisladas, separadas entre si.

Oriente concibe una realidad similar a la que describe la física cuántica, holista, interconectada e indivisible. No sólo cada parte del universo se relaciona con las demás sino que el universo entero está en cada una de sus partes.

Occidente ha creído durante mucho tiempo que el estado real de conciencia es estar despierto; sin embargo existe una amplia gama de estados de conciencia superiores más adaptativos que también son reales y que se pueden alcanzar.

Los paradigmas existentes en Occidente no pueden dar respuesta a muchos fenómenos que se producen y que demandan para su comprensión una visión de la realidad más amplia.

En el libro “Colisión de Paradigmas”, Walsh, Lewin, Vaughan y Wilber evalúan las intenciones de comparar las ciencias de la conducta de Occidente con las disciplinas de la conciencia, que llegan a la conclusión en algunos casos de que quienes las practican tienen alguna forma de patología. Pero estas evaluaciones han examinado el modelo oriental desde su propia perspectiva, sin tomar en cuenta que se trata de otra cultura y de otro paradigma.

Walsh y Vaughn analizan las dimensiones de la conciencia, la personalidad, el condicionamiento y la identidad, indicando los supuestos transpersonales comunes sobre la naturaleza psicológica de toda la humanidad comparándolos con los supuestos de Oriente y Occidente.

Fritjof Capra, desde la física cuántica y el misticismo oriental, hace un paralelo entre ambas imágenes de la realidad y sugiere que esas visiones de la realidad se pueden complementar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario