8 de septiembre de 2011

El Indeciso


Tomar decisiones es difícil, pero es necesario, porque la dualidad existe y la realidad le da libertad al hombre para hacer elecciones.

El indeciso cree que no elige pero también está eligiendo, elige no elegir.

Un conflicto es el resultado de una falta de decisión interna y se mantiene latente, a veces toda la vida, por no poder enfrentarlo y tomar una decisión.

La toma de decisión nos libera y nos permite seguir creciendo, porque el conflicto produce estancamiento.

La filosofía oriental cree en el destino y en que el estado más perfecto de ser es cuando la persona se entrega a lo que es y no toma más decisiones, dejándose llevar sin oponer ninguna resistencia, rindiéndonos frente a los hechos. Esta forma de pensar es una filosofía de la no acción.

Pero en Occidente es diferente, porque el hombre occidental cree en que el destino lo hace él mismo con sus decisiones y que está condenado a elegir.

Aunque parezca contradictorio estos dos modos de pensar no son tan distintos, sino que se complementan.

Si creemos que existe un destino que no podemos cambiar aunque lo intentemos y que se va a cumplir hagamos lo que hagamos, entonces es inútil hacer nada.

Pero si no creemos que exista el destino ni que la vida tenga ningún propósito tampoco tendremos la motivación para hacer nada.

La vida es una oportunidad independientemente de cualquier especulación filosófica, y si aprendemos a Ver, la realidad nos muestra que en todo hay un propósito, como desarrollarse y crecer; y que si eludimos ese propósito, la vida puede perder todo su significado.

Las experiencias dejan sus huellas que muchas veces se mantienen toda la vida condicionando todas nuestras decisiones posteriores.

Los sucesos pueden volver a repetirse porque tenemos la tendencia a hacer siempre lo mismo, no porque estemos destinados a sufrir o porque la gente sea mala o porque tenemos mala suerte.

Somos incapaces de hacernos responsables de nuestra conducta y como no podemos tolerar la culpa la expulsamos hacia afuera proyectando en los demás nuestras propias limitaciones.

Una experiencia de relación personal traumática, puede hacer que midamos a todos con la misma vara y la gente no es toda igual, son seres humanos con la posibilidad de tener los mismos defectos o virtudes pero en cada uno la ecuación personal siempre será diferente.

El temor a lo desconocido nos hace perder oportunidades reales de ser felices, porque cuando estamos centrados en ser nosotros mismos todo sale bien, no tenemos miedo, atraemos sólo lo bueno y se nos acercan las mejores personas. Porque quien es positivo atrae más de lo mismo.

La negatividad destruye porque representa la tendencia hacia el instinto de muerte, mientras que el amor construye porque es el instinto de vida.

Si elegimos ser positivos, creer, tener confianza, y crecer, la realidad hará el resto.

Como dice Deepak Chopra, el universo se ocupa de los detalles si tomamos como centro de referencia al Ser, y si nos guiamos por el ser, las elecciones, como dicen los orientales, ya no son necesarias, porque todo se ordena de una manera superior.

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