30 de junio de 2011

¿PREOCUPACIONES U OBSESIONES?



Preocuparse de manera exagerada no sólo no conduce a nada bueno, sino que además produce un gran malestar, interfiere en el trabajo y no te deja dormir. Sin embargo, puedes utilizar algunas técnicas sencillas para combatirla.
Llegas a casa después de un día difícil. Ha habido algunos problemas en el trabajo y, aunque parece que todo está solucionado, no eres capaz de olvidar lo sucedido. Se te ocurren un montón de cosas que tenías que haber dicho en esa reunión y no dijiste, la sensación de haber cometido algún error te pone nervioso y tienes miedo de quedar mal ante tu socio o superior. Repasas mentalmente una y otra vez todo lo sucedido, cada palabra dicha, cada decisión tomada; encuentras fallos, analizas, recuerdas una frase concreta y te preguntas qué quiso decir realmente uno de tus compañeros con eso. Al final el cansancio te puede, y decides ver un rato la tele y no pensar más en eso por el momento, pero llega la hora de dormir y, mientras estás en la cama, empiezas de nuevo a darle vueltas y vueltas al mismo tema, incansablemente. Se te ha quitado el sueño y te mueves inquieto en la cama. Tal vez en ese momento empieces a preocuparte también por ese insomnio que hará que no estés despejado a la mañana siguiente. Deseas dormir, olvidar, dejar de torturarte y hundirte en un sueño profundo… Pero parece tan difícil….
Cuando piensas demasiado.
La persona preocupada tiene un predominio del lado intelectual sobre el emocional; vive más en su cabeza que en sus sentimientos. Analiza, piensa constantemente y en su cabeza hay una continua cháchara mental. “A veces me dan ganas de golpearme la cabeza contra la pared para que pare”, dicen algunos. Es como si todo lo que llegara a la mente de estas personas fuera importante y digno de ser tenido en cuenta. Cada idea, cada recuerdo, cada imagen que surge en su cabeza.
Nada se puede desechar y no son capaces de separar lo que verdaderamente importa de lo secundario. No es raro que padezcan de dolor de cabeza, generalmente localizado sobre los ojos. A nivel mental estas personas son poderosas y tienen una energía mental desbordante, pero, por desgracia, no saben cómo utilizarla o la usan de manera incorrecta y agotadora.
La personalidad del preocupado.
Se trata de personas concienzudas, dedicadas al trabajo, al cual dedican mucha energía, y tienen un gran sentido de la ética y la moral. Se esfuerzan siempre en hacer lo correcto de la manera correcta, lo que la mayoría de las veces quiere decir “a su manera”, ya que suelen tener bastante claro cómo hay que hacer las cosas. Son perfeccionistas y detallistas. Les gusta el orden y la limpieza, la planificación y la rutina, catalogar, hacer listas. Nunca cometen imprudencias ni excesos y no les gusta tirar las cosas, ya que en un momento dado pueden llegar a necesitarlas. Les gusta trabajar y esforzarse y no les atraen las cosas fáciles de hacer. Debido a que se rigen por el intelecto y no por sus emociones o deseos, les cuesta perdonarse los pequeños errores que toda persona puede cometer y es entonces cuando aparece la culpa y la preocupación.
La duda
La toma de decisiones les resulta difícil. Quieren tomar la decisión correcta, la mejor alternativa posible y cuando se encuentran con opciones similares, donde no hay ninguna opción mejor ni peor, aparecen las indecisiones y las dudas. Como jamás se permiten guiarse por impulsos, pueden quedarse estancados analizando la misma cuestión una y otra vez.
Las emociones
Como pareja son fieles y responsables, pero poco románticos. Es la persona capaz de regalarte una plancha por tu cumpleaños, aunque puedes tener la seguridad de que a su lado nunca habrá facturas sin pagar. Es el tipo de persona que rara vez dice “te quiero” y no suele demostrar cariño a su pareja, a pesar de que puede quererla de verdad, pero no le molesta que su pareja le exprese su afecto. Suelen ser reservados y no muestran fácilmente sus emociones. De hecho, cualquier situación en la que puedan aparecer emociones profundas les resulta molesta y prefieren evitarla.
El estrés
Su excesiva preocupación les lleva a estar bastante más estresados que la mayoría de las personas. Se llevan el trabajo a casa, se toman pocas vacaciones y siempre tienen que estar ocupados en algo. Quedarse sin trabajo es un golpe tremendo para ellos, aunque en seguida se ponen en marcha y no paran hasta encontrar uno nuevo.
Los atormentados: el trastorno obsesivo de la personalidad
Cuando todos estos rasgos se exageran, nos encontramos con el llamado trastorno obsesivo de la personalidad. Se trata de personas tan preocupadas por los pequeños detalles que es posible que hasta llegue a perderse el sentido inicial de la tarea que se traen entre manos o que no sean capaces de terminarla nunca, porque leen una y otra vez lo que han escrito para asegurarse de que no han cometido ningún error, se ahogan en posibilidades interminables e incluso pueden dedicar más tiempo a hacer listas u horarios que a realizar la tarea en sí.
Están tan dedicados al trabajo que no tienen tiempo para las amistades o el placer. Son rígidos e inflexibles en cuanto a la ética y la moral, pudiendo llegar hasta el fanatismo. Son incapaces de desprenderse de objetos sin valor y jamás delegan tareas a nadie. Nunca reconocen que están equivocados. En muchas ocasiones, pueden resultar insoportables para los demás, a quienes no perdonan ni el más mínimo fallo. Viven continuamente atormentados por las preocupaciones, el miedo al trabajo y por estar dándole vueltas siempre a lo mismo. No pueden tomar decisiones ni terminar el trabajo porque nunca está perfecto del todo.
De la preocupación a la obsesión: el trastorno obsesivo compulsivo
Quienes tienen una personalidad obsesiva son los más propensos a desarrollar este tipo de trastorno. Cuando esto sucede, ya no estamos hablando de preocupaciones molestas e insistentes, sino de obsesiones. La principal diferencia es que las obsesiones se centran en un mismo tema o idea que se repite continuamente, incluso durante años, causando una gran ansiedad o hasta vergüenza, mientras que las preocupaciones insistentes cambian de un día para otro y causan un menor malestar que las obsesiones.
Las obsesiones pueden consistir en ideas, imágenes o impulsos a hacer algo que no queremos y nos resulta aterrador (como matar a alguien). Aparecen como intrusos en la mente y producen una gran angustia, miedo o vergüenza. Intentas sacarla de tu mente pero es imposible. Entonces te ves impulsado hacer algo para combatirla y sentirte mejor (la compulsión).
El resultado catastrófico: “algo terrible sucederá”.
La gran preocupación o angustia que acompaña a una idea obsesiva refleja la posibilidad de que suceda una catástrofe: “si no me aseguro bien de que todas las puertas están cerradas puede que entre alguien, haga daño a mis hijos y se lleve todo lo que poseo”. “Si toco algo contaminado con gérmenes y no me lavo podré enfermar y morir o contagiar a otra persona”. Para evitar que sucedan esos resultados temidos, se lavan sin descanso o verifican una y otra vez que todo es correcto.
Por tanto, se trata de personas que se centran excesivamente en todo lo malo que puede suceder, no soportan la incertidumbre ni el hecho de no poder controlar todos los acontecimientos y tienen gran propensión a sentir culpa o vergüenza, lo que significa que cometer un error les hará sentirse sumamente ridículos, asustados o avergonzados; algo demasiado terrible para ellos que hay que evitar a toda costa.
¿Cómo librarse de obsesiones y preocupaciones insistentes?
En primer lugar, cada vez que aparezca ponle una etiqueta: preocupación absurda u obsesión irracional. El siguiente paso será aceptar esos pensamientos, después controlarlos voluntariamente y, por último, librarse de ellos. Veamos estos pasos con más detalle.
A. Acepta tu obsesión
Cuando estas ideas, imágenes o impulsos aparecen en tu mente te resultan sumamente desagradables y quieres librarte de ellas, resistirte, luchar y sacarlas de tu cabeza para siempre. Pero no puedes; es algo que escapa a tu control y si no puedes controlarlo tampoco puedes eliminarlo. Pero, ¿cómo controlar lo que parece incontrolable? Lo primero que tienes que hacer, aunque resulte paradójico, es aceptarlo y no tratar de combatirlo. Deja que esos pensamientos prosigan libremente. No los juzgues ni los analices. De este modo los estás transformando en voluntarios, (ya que has decidido libremente que está bien tener ese pensamiento y está bien que sea obsesivo), aumentando así tu dominio sobre ellos.
B. Controla tu obsesión
Una vez que estos pensamientos son voluntarios puedes empezar a controlarlos. Para ello puedes hacer dos cosas:
1. Déjalo para más tarde.
Si estás trabajando y empiezas a preocuparte con algo, posterga tu preocupación para dentro de un rato, eligiendo una hora determinada para obsesionarte. Pueden ser 5 minutos después, o una hora o incluso por la noche, dependiendo de la severidad de tu problema y lo insistentes y frecuentes que sean tus pensamientos obsesivos. Si has decidido dejarlo para cinco minutos después, por ejemplo, trata de posponerlo de nuevo cuando hayan pasado esos cinco minutos y así sucesivamente.
2. Cambia tu forma de preocuparte.
Otra manera de adquirir mayor control sobre tu pensamiento es cambiando la forma que tienes de responder a la obsesión. Para ello puedes hacer varias cosas:
Anota tus pensamientos exactos en una libreta cada vez que aparezcan, incluso si aparecen unos minutos después de haberlos anotado y tienes que volver a escribir lo mismo una y otra vez. Esto te ayudará a darte cuenta de lo absurdos que son y el esfuerzo de escribirlos continuamente disminuirá su aparición por puro aburrimiento.
Cambia la situación. Si tu obsesión o preocupación consiste en una imagen mental, trata de modificar esa imagen. Por ejemplo, si consiste en ver tu casa ardiendo, ponle un marco a esa imagen y luego imagina que dicho marco se encoge poco a poco hasta ser demasiado pequeño como para distinguir lo que hay en su interior. Si tu pensamiento obsesivo consiste en imaginar que golpeas a alguien con un martillo, transfórmalo en un enorme martillo de goma espuma incapaz de hacer daño a nadie.
Canta tu obsesión: elige una música alegre y canta: “me van a despedir”, “no llegaré a fin de mes”, o cualquier frase que resuma tu preocupación. Esto hará que disminuya tu ansiedad, ya que el hecho de cantar es incompatible con ella y te ayudará a distanciarte de esas emociones desagradables. Cuando te sientas mejor deja de cantar y centra tu atención en otra cosa.
C. Librarse de la obsesión
Hasta aquí has conseguido aceptar esos pensamientos y controlarlos. Ahora llega el momento de librarse de ellos.
Un tiempo para preocuparse.
Dedica cada día un periodo de 15 ó 30 minutos para preocuparte y durante ese tiempo céntrate sólo en tus preocupaciones y en todo lo malo que podría suceder, intentando sentirte lo más angustiado posible. La mayoría de las veces no resulta fácil llenar un periodo de 10 ó 30 minutos con preocupaciones cuando no tratamos de combatirlas, sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría consisten en una idea específica, lo que significaría pasar esos 15 minutos repitiendo lo mismo una y otra vez de forma voluntaria. Esta técnica te ayudará también a posponer tus preocupaciones cuando aparecen en un momento inadecuado.
Graba tus preocupaciones.
Selecciona una frase que resuma tu preocupación, grábala en una cinta de corta duración de las que repiten una y otra vez su contenido y escúchala cada día durante un periodo de 30 minutos. Si cuando aparece ese pensamiento espontáneamente te produce cierto grado de ansiedad, al escucharla tienes que sentir exactamente lo mismo, o no servirá de nada. Escúchala sin desviar tu pensamiento hacia otros temas. Descubrirás que al cabo de un tiempo tu ansiedad ha disminuido debido a que te has habituado a esa situación y ha dejado de producirte angustia. Si al cabo de 30 minutos tu ansiedad no ha disminuido al menos a la mitad sigue escuchando la grabación o no surtirá efecto.
No huyas.
Afronta las situaciones que pueden provocar tus obsesiones o preocupaciones y que tiendes a evitar para no sentirte mal. Por ejemplo, si te preocupa demasiado el hecho de cometer un error es posible que eludas hacer determinadas tareas. Deja de huir, métete de lleno en la situación y cuando en tu mente empiecen a dar vueltas y vueltas las ideas desagradables, utiliza las técnicas antes expuestas.
Aprende técnicas de relajación.
La más sencilla consiste en la respiración profunda. Aspira por la nariz llenando los pulmones de aire por completo. Después expulsa el aire lentamente mientras imaginas cómo tu cuerpo se va relajando cada vez más. Cuenta cada espiración empezando por el número diez hasta llegar a uno. Repite esto varias veces al día para practicar y para que te sea más fácil utilizar la relajación en los momentos de tensión que suelen acompañar a tus preocupaciones.
Utiliza frases tranquilizadoras
Se trata de frases que te ayuden a relajarte o a posponer tus obsesiones, como “cálmate”; “no voy a preocuparme ahora por esto; lo haré más tarde”; “sé que mis pensamientos son exagerados”; “tiendo a centrarme demasiado en el lado malo de las cosas y en todas las catástrofes que podrían suceder”; “está bien cometer errores”; “está bien que haya tenido este pensamiento; no tengo por qué darle mucha importancia”; “esto no es una emergencia, aunque yo esté pensando en ello como si lo fuera”.

Pensamientos automaticos


1. Son mensajes específicos.
2. A menudo parecen taquigrafiados, compuestos por unas pocas y esenciales palabras o una imagen visual breve.
3. Los pensamientos automáticos, no importa lo irracionales que sean, casi siempre son creídos.
4. Se viven como espontáneos, entran de golpe en la mente.
5. A menudo se expresan en términos de “habría de, tendría que o debería”.
6. Tienden a dramatizar.
7. Son relativamente idiosincráticos, es decir, una misma situación puede generar diferentes pensamientos y emociones.
8. Son difíciles de desviar.
9. Son aprendidos.
Para conseguir el control de las emociones desagradables, el primer paso es prestar atención a los pensamientos automáticos. Para identificar los pensamientos automáticos que son los continuos causantes de sentimientos ansiógenos, hay que tratar de recordar los pensamientos que se tuvieron inmediatamente antes de empezar a experimentar la emoción y aquellos que acompañaron el mantenimiento de la emoción.
Una vez llegados a este punto, debemos reconocer que los pensamientos crean y sostienen las emociones. Para reducir la frecuencia de las emociones dolorosas, es necesario primero escuchar los pensamientos y preguntarse , posteriormente, si son ciertos. Los pensamientos son los responsables de los sentimientos.
TÉCNICA: Cómo combatir los pensamientos deformados
Es efectiva para reducir la frecuencia e intensidad de la ansiedad interpersonal y general, la depresión, desesperación, ineficacia, baja autoestima, la cólera crónica y el perfeccionismo compulsivo.
Lo primero que hay que hacer es aprender a identificar los 15 tipos de pensamientos deformados que seguidamente os describiremos:
1. Filtraje: esta distorsión se caracteriza por una especie de visión de túnel; sólo se ve un elemento de la situación con la exclusión del resto. Se resalta un simple detalle y todo el evento queda teñido por este detalle.
2. Pensamiento polarizado: Se tiende a percibir cualquier cosa de forma extremista, sin términos medios.
3. Sobregeneralización: En esta distorsión se produce una extensión, una conclusión generalizada a partir de un incidente simple o un solo elemento de evidencia. Esta distorsión conduce inevitablemente a una vida cada vez más restringida.
4. Interpretación del pensamiento: Cuando una persona interpreta el pensamiento hace juicios repentinos sobre los demás. En la medida que su pensamiento interpreta, también se hacen presunciones sobre cómo está reaccionando la gente a las cosas que la rodean, particularmente cómo están reaccionando los demás ante usted.
5. Visión catastrófica: Cuando una persona catastrofiza, una pequeña vía de agua en un barco de vela significa que seguramente se hundirá. Estos pensamientos a menudo empiezan con las palabras “y si…”.
6. Personalización: Es la tendencia a relacionar algo del ambiente consigo mismo. Por ejemplo, una madre deprimida se censuraba cuando veía algún signo de tristeza en su hijo. El error básico de pensamiento en la personalización es que se interpreta cada experiencia, cada conversación, cada mirada como una pista para analizarse y valorarse a sí mismo.
7. Falacias de control: Existen dos formas en que puede distorsionarse el sentido de poder y control de una persona. Una persona puede verse a sí misma impotente y externamente controlada, o omnipotente y responsable de todo lo que ocurre alrededor. La persona que se siente externamente controlada, se bloquea. El polo opuesto de la falacia del control externo es la falacia del control omnipotente. La persona que experimenta esta distorsión se cree responsable de todo y de todos.
8. La falacia de justicia: Se basa en la aplicación de las normas legales y contractuales a los caprichos de las relaciones interpersonales. Se expresa a menudo con frases condicionales: “Si me quisiera, no se burlaría…”.
9. Razonamiento emocional: En la raíz de esta distorsión esta la creencia de que lo que la persona siente tendría que ser verdadero. Si se siente como un perdedor, entonces tiene que ser un perdedor.
10. Falacia de cambio: El supuesto fundamental de este tipo de pensamiento es que la felicidad depende de los actos de los demás. La falacia de cambio supone que una persona cambiará si se la presiona lo suficiente. La esperanza de felicidad se encuentra en conseguir que los demás satisfagan nuestras necesidades. Las estrategias para cambiar a los otros incluyen echarles la culpa, exigirles, ocultarles cosas y negociar.
11. Etiquetas globales: Se trata de generalizar una o dos cualidades en un juicio global, con lo cual la visión que se tiene del mundo es estereotipada y unidimensional.
12. Culpabilidad: A menudo la culpabilidad implica que otro se convierta en el responsable de elecciones y decisiones que realmente son de nuestra propia responsabilidad. Otras personas focalizan la culpabilidad en ellas mismas exclusivamente.
13. Los debería: En esta distorsión, la persona se comporta de acuerdo a unas reglas inflexibles que deberían regir la relación de todas las personas. Las palabras que indican la presencia de esta distorsión son debería, habría de, o tendría. No sólo son los demás quienes son juzgados, sino que también la persona se hace sufrir a sí misma con los debería.
14. Tener razón: La persona se pone normalmente a la defensiva; tiene que probar continuamente que su punto de vista es el correcto, que sus apreciaciones del mundo son justas y todas sus acciones adecuadas. Las opiniones de este tipo de personas raramente cambian porque tienen dificultad para escuchar nuevas informaciones. Cuando los hechos no encajan en lo que ya creen, los ignoran.
15. La falacia de la recompensa divina: En este estilo de ver el mundo la persona se comporta “correctamente” en espera de una recompensa. Se sacrifica y trabaja hasta quedar extenuada y mientras tanto imagina que está coleccionando puntos angelicales que podrá cobrar algún día.
Para empezar a combatir las distorsiones, se debe volver al momento en que se experimentó la emoción ansiógena o el conflicto interpersonal. El siguiente procedimiento que está formado por cuatro pasos, le ayudará a identificar que se sintió y pensó en tal situación. También le ayudará a descubrir las distorsiones y a reestructurar los pensamientos. Los cuatro pasos son:
1. Nombrar la emoción
2. Describir la situación o suceso
3. Identificar las distorsiones
4. Eliminar las distorsiones, reescribiendo de nuevo el pensamiento.
TÉCNICA: La aserción encubierta
Ayuda a reducir la ansiedad emocional a través del desarrollo de dos habilidades separadas: la interrupción del pensamiento y la sustitución del pensamiento. A la primera indicación de un pensamiento habitual que sabemos que conduce a sufrir emociones desagradables se interrumpe el pensamiento subvocalizando la palabra “Basta o Stop”. Entonces se llena el hueco dejado por el pensamiento interrumpido con pensamientos positivos previamente preparados que sean más realistas, asertivos y constructivos. Adquiriendo estas habilidades se capacita a una persona para enfrentarse con éxito a los pensamientos que antes conducían a altos niveles de ansiedad, depresión o cólera.
La interrupción del pensamiento actúa como un castigo o táctica distractora, reduciendo la probabilidad de que reaparezca el mismo pensamiento otra vez y creando un espacio en la cadena de pensamientos para una aserción positiva. Las emociones negativas quedan cortadas antes de que puedan surgir.
Esta técnica es útil si se padece de múltiples fobias o de una constelación de miedos de carácter general, relacionados entre sí.
Pasos a seguir:
1. Identificar y valorar los pensamientos estresantes.
2. Fijar una interrupción temporal: si se utiliza un despertador se programará para cuando ya tengamos en mente el pensamiento estresante a sonar en dos minutos, durante los cuales mantendremos en la mente dicho pensamiento. En el momento en que suene la alarma, gritaremos ¡Basta! Intentaremos mantener la mente en blanco durante 30 segundos.
3. Practicar sin ayuda la interrupción del pensamiento: Lo mismo que el anterior pero sin la ayuda del despertador. Hemos de dar por concluida esta fase cuando somos capaces de gritar la palabra clave subvocalmente, es decir, internamente.
4. Preparar las aserciones encubiertas: Seleccionar pensamientos positivos que puedan sustituir el vacío mental.
5. Practicar la aserción encubierta.
6. Usar la aserción encubierta en situaciones de la vida real: Hay que pasar de la práctica de situaciones imaginarias a las de la vida real.
TÉCNICA: La solución de problemas
Podemos definir problema como “el fracaso para encontrar una respuesta eficaz”. La solución de problemas es útil para reducir la ansiedad asociada a la incapacidad para tomar decisiones.
Pasos a seguir:
1. Identificar las situaciones problemáticas.
2. Describir con detalle el problema y la respuesta habitual a dicho problema. Al describir la situación y la respuesta en términos de quién, qué, dónde, cuándo, cómo y porqué, se verá el problema de forma más clara. Al describir la respuesta recuerde añadir qué objetivos pretende, es decir si ello se cumpliera significaría que el problema estaría resuelto.
3. Haga una lista con las alternativas. En esta fase se utiliza la estrategia denominada “tempestad de ideas” para conseguir los objetivos recientemente formulados. Esta técnica tiene cuatro normas básicas: se excluyen las críticas, todo vale, lo mejor es la cantidad y lo importante es la combinación y la mejora. La técnica de la tempestad de ideas debería limitarse, durante esta fase, a estrategias generales para alcanzar los objetivos.
4. Vea las consecuencias. Este paso consiste en seleccionar las estrategias más prometedoras y evaluar las consecuencias de ponerlas en práctica.
5. Evaluar los resultados: Una vez se haya intentado la respuesta nueva, se deberán observar las consecuencias, por ejemplo: ¿Suceden las cosas tal como estaban previstas?.
TÉCNICA: La desensibización sistemática
Con la desensibilización sistemática una persona puede aprender a enfrentarse a objetos y situaciones que le son particularmente amenazadoras. Se trata de aprender a relajarse mientras se imaginan escenas que, progresivamente, van provocando mayor ansiedad. La técnica es efectiva para combatir fobias clásicas, miedos crónicos y algunas reacciones de ansiedad interpersonal.
Los pasos son:
1. Relajar los músculos a voluntad (Relajación progresiva)
2. Hacer una lista con todos los temores
3. Construir una jerarquía de escenas ansiógenas de menor a mayor intensidad de ansiedad.
4. Progresar en la imaginación con las situaciones temidas de la jerarquía. Es importante que se practique la visualización para que la situación se viva como más real. No se pasará a una nueva situación ansiógena si no hemos logrado que la anterior situación de la jerarquía quede totalmente resuelta en cuanto a la ansiedad vivida.
TÉCNICA: La inoculación del estrés
La inoculación del estrés enseña cómo afrontar y relajarse ante una amplia variedad de experiencias estresantes. El entrenamiento incluye aprender a relajarse utilizando la respiración profunda y la relajación progresiva (véase en la sección de técnicas), de modo que cada vez que se experimente estrés, donde y cuando sea, se pueda relajar la tensión. El primer paso es elaborar una lista personal de situaciones de estrés y ordenarla verticalmente desde los ítems menos estresores hasta los más estresantes. Después se aprenderá a evocar cada una de estas situaciones en la imaginación y cómo relajar la tensión mientras se visualiza claramente la situación estresora. El segundo paso es la creación de un arsenal propio de pensamientos de afrontamiento del estrés, los cuales se utilizarán para contrarrestar los antiguos pensamientos automáticos habituales. El tercer paso es la utilización de las habilidades de relajación y de afrontamiento “in vivo” para ejercer presión sobre los hechos estresores que se consideran perturbadores mientras se respira profundamente, aflojando los músculos y utilizando pensamientos de afrontamiento del estrés.
Es eficaz ante ansiedad interpersonal, general, a entrevistas, a hablar en público y ante los exámenes.
TÉCNICA: La sensibilización encubierta
Se utiliza para tratar los hábitos destructivos. Se denomina “encubierta” porque el tratamiento básico se realiza en la mente. La teoría en la que se basa la sensibilización encubierta es la siguiente: las conductas que se convierten en hábitos arraigados son aprendidos debido a que son reforzadas consistentemente por una gran cantidad de placer. Una forma de eliminar el hábito es empezar asociando la conducta habitual con algún estímulo imaginario muy desagradable. Así, el antiguo hábito deja de evocar imágenes placenteras y empieza a asociarse con algo nocivo y repulsivo.
Es efectiva en el tratamiento de ciertas desviaciones sexuales, para reducir los hurtos, la compulsión al juego, a mentir, a comprar. Se ha usado con resultados variables para tratar problemas con el alcohol o el tabaco.
Pasos:
1. Aprendizaje de la relajación progresiva.
2. Análisis del hábito destructivo
3. Creación de una jerarquía placentera: lista de cinco o diez escenas en las que la persona disfrute del hábito destructivo.
4. Creación de una escena aversiva: buscar un pensamiento repulsivo o aterrador.
5. Combinación de escenas agradables y aversivas.
6. Alteración de la escena aversiva.
7. Practicar la sensibilización encubierta en la vida real.
TÉCNICA: La visualización
La visualización es una herramienta muy útil para conseguir un mayor control de la mente, las emociones y el cuerpo y para efectuar cambios deseados de la conducta. Puede usarse para aliviar la tensión muscular, eliminar el dolor y para el éxito de muchas de las técnicas cognitivas ya vistas anteriormente.
No es otra cosa que relajarse e imaginar vívidamente diferentes cosas, situaciones de la forma más real posible y con todos los detalles posibles.
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Estas son algunas de las técnicas cognitivas más utilizadas para el tratamiento del estrés. La barrera más común de la intervención cognitiva del estrés es el fracaso en utilizar completamente la imaginación. Con el fin de mejorar la habilidad para imaginar se recomienda:
1. Concentrarse en otros tipos de sentidos diferentes del visual, como el tacto, el gusto, el oído y el olfato.
2. Grabar una descripción detallada de la escena que se pretende imaginar.
3. Hacer un dibujo de la escena original que se pretende imaginar, como forma de activar los detalles visuales. Apréciese qué objetos y detalles dan a la escena su identidad única.
Otro obstáculo importante es no creer en las técnicas. También lo es el aburrimiento, porque muchos de estos ejercicios lo son. Pero funcionan y eso es lo que hay que creer para poder conseguir la reducción del estrés. Persiste en ellos. No renuncies. Tú puedes controlar lo que piensas y por lo tanto, lo que sientes. Puedes cambiar la estructura de tu vida alterando las estructuras de tu mente. No sufras más.

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28 de junio de 2011

LA RESONANCIA SCHUMANN


Es muy importante, hasta donde sea posible, tener solo pensamientos constructivos y optimistas, es muy importante que lo hagas... sigue leyendo con calma y entenderás porque: EL SALTO CUÁNTICO DIMENSIONAL Y LA RESONANCIA SCHUMANN.
ESTA INFORMACION SE PUEDE COMPROBAR SIMPLEMENTE CON EL HECHO DE QUE LA RESONANCIA SCHUMANN DEL PLANETA TIERRA SE HA ELEVADO DE 7.8 HZ A 12 HZ EN TAN SOLO 6 AÑOS, CUANDO ESTUVO ESTATICA EN 7.8HZ POR MILES DE AÑOS. AHORA PREGUNTENSE POR QUÉ SE HA ELEVADO LA RESONACIA SCHUMANN Y QUE ES LO QUE LO ESTA GENERANDO.
¿QUE ES LO QUE ESTA ACELERANDO ESTE PROCESO?
El mundo está yendo hacia un gran cambio. Este cambio es una fuerza energética Galactica, la cual conlleva a una Dimensión superior. Para adaptarnos a esta fuerza natural del planeta tenemos que conocer lo que es EL SALTO CUANTICO DIMENSIONAL, el cual tiene que llevar a cabo el ser humano, en estos tiempos por medio de un cambio de pensamientos y actitud mental.
De todos lados nos llegan profecías catastróficas y la forma de que ocurra una desgracia, es pensar que pueda ocurrir. Es el pensamiento colectivo lo que hace que las cosas (sean buenas o malas) sucedan o no sucedan.
Habrá un cambio planetario, y este es inminente, pues la tierra es un cuerpo celeste en constante movimiento interno y transformación. La humanidad ahora estamos viviendo en la tercera dimensión y esto lo podemos comprobar al observar que todos los cuerpo tienen solo un largo, un ancho y un grosor o altura. La Tierra y los planetas del sistema solar irán pasando de la tercera dimensión a la cuarta dimensión. A partir de Mayo del año 2000, una energía galáctica de superior dimensión ha venido alterando la carga electromagnética de la Tierra y los científicos se han percatado de todo esto.
En la UTN de Munich, Alemania, el Dr. Schumann fue el que descubrió un efecto de resonancia en el sistema Tierra -Aire -Ionosfera, que mostraba la particularidad de polarizarse e imponer posibles direcciones perpendiculares de vibraciones y cargas eléctricas.
El descubrimiento del Dr. Schumann es hoy conocido con el término de "Resonancia Schumann", la cual fue explicada en un libro. Este libro es un tratado de Metafísica Cuántica y Astrofísica MetaCuántum, el cual se encuentra disponible en todas las bibliotecas públicas y sitios de Internet.
El valor promedio o regular de La Resonancia de Schumann para la tierra ha sido de 7.8 Hertz (ciclos/seg) durante siglos. Esto arrojaba como resultado las 24 horas que tardaba la Tierra al dar un giro sobre su eje. Pero desde 1980, la Resonancia de Schumann se ha elevado hasta 12 Hertz. Esto significa que un día que era de 24 horas aproximadamente, ahora equivalen a 16 horas. El tiempo lineal se afecto y créanlo o no, este se esta acelerando mas.
Después del año 2000 hasta ahora, el tiempo pasa volando en nuestra percepción sensorial. El día no alcanza para hacer todo lo que se desea hacer. Antes esperábamos que llegara Navidad. Ahora la Navidad , cumpleaños y otros acontecimientos importantes nos encuentran, sin ni siquiera esperarlos. Tenemos la sensación de que todo pasa mas veloz y el dia rinde menos.
El Dr, Schumann descubrio que lo que pasa es que el planeta se esta pasando a otra dimension, o sea, que como estamos en la tercera dimension, entonces nos estamos adentrando mas y mas hacia la cuarta dimension. Cuando se produzca el cambio dimensional y esto ocurre en todos los planetas de la galaxia, se alteraran los campos magnéticos de la Tierra. Desde el año 2000 se comenzaron a debilitar cada vez más los campos magnéticos. La estabilidad mental y la memoria radican en los campos magnéticos que es lo que sostiene nuestra memoria y nuestra cordura, por la influencia del sistema limbico del cerebro que regula la conducta y el comportamiento colectivo.
A medida que se vayan debilitando los campos magnéticos de la Tierra , la vida se volverá cada vez más veloz y controvertida. Ya comenzó a ocurrir y seguirán ocurriendo más frecuentemente los desastres como terremotos, tsunamis y otras calamidades telúricas. En el planeta todos los seres vivos se verán afectados, pues se alteran sus patrones mentales, la forma de pensar y de actuar. Las personas se estan volviendo cada día más agresivas, temerosas y robotizadas. Los pájaros que siguen los campos magnéticos con sus migraciones se encuentran muchas veces confundidos y cada vez será mas frecuente que las ballenas encallen en cualquier parte.
Si la Resonancia de Schumann llega a la frecuencia de 13 ciclos/seg, la Tierra detendría su rotación, y, estaríamos en el campo magnético del punto cero o 13 de la escala de Schumann. Al ocurrir esto, dice el Dr. Schumann, en dos o tres días la tierra comenzaría a girar nuevamente pero en la dirección opuesta. Esto provocaría una reversión en los campos magnéticos de los Polos Norte y Sur, con el consiguiente desequilibro ecológico y el caos total de la población mundial. El tema de la resonancia Schumann , hasta hace muy poco fue ocultado por los gobiernos de Estados Unidos y de Gran Bretaña. Hoy en día ya se conoce, pero se ha mantenido en muy bajo perfil.
¿QUE PODEMOS HACER?
Formamos parte de una Unidad Cósmica y la física cuántica lo ha demostrado ya. El observador es parte del fenómeno. Si tomamos parte en el fenómeno y establecemos una relación con cuatro elementos que son : el agua, el fuego, la tierra y el aire con la mente humana, tenemos la oportunidad de crear una armonía con ellos y podremos influir mental y colectivamente en su colaboración y transformacion. No importa que no sepamos como hacerlo, lo que importa es que estemos dispuestas/os a hacerlo. Veremos que una acción diferente la podemos efectuar en este mismo momento. Será nuestro accionar colectivo, lo que podría reversar el futuro. Si se logra que una pequeña masa crítica de la población, realice una acción personal con estos elementos, se podría detener una catástrofe. Una sola persona que realice esta acción positiva, tendría el poder de salvar a 15.000 personas. O sea, que si en el planeta hubiesen dos millones de personas actuando al unísono, el mundo cambiaría completamente y sin necesidad de recurrir a las armas ni a las disputas religiosas o guerras.
Muchos habrán escuchado del poder de la oración. La oracion es un patrimonio de la humanidad. Esta es una muestra de como un grupo de personas, actuando participativa y positivamente al unísono, pueden revertir una situación por la Resonancia de Schumann. También se entiende a manera de ejemplo, por que en cualquier partido de futbol, el equipo local tiene una mayor posibilidad de ganarle al visitante. Es lógico que los fans del local sean mas numerosos, por lo tanto es mayor el numero de personas unidas simultáneamente por un mismo pensamiento que influyen en el resultado final y si el campo magnetico del lugar es positivo tambien.
Es de suma importante que nos desarrollemos personalmente para evolucionar espiritualmente como seres humanos planetarios y actuar en servicio de la humanidad, evitando las disputas infantiles por credos religiosos y sectarismos. El fanatismo y el radicalismo religioso y cultural no mejora la resonancia de Schumann del planeta, sino que lo empeora.
A medida que la energía de cuarta dimensión vaya ingresando en nuestro planeta, la relación entre causa, efecto y manifestación puede ocurrir más rápido de lo esperado, es decir, que lo que se piense, tanto bueno como malo, se puede materializar con mayor velocidad. Si ponemos nuestra atención en una desgracia y no tomamos una acción positiva al respecto a nivel grupal, irremediablemente la desgracia va a ocurrir. Si pensamos en una catástrofe, la vamos a provocar. Tenemos que cuidar nuestros pensamientos y nuestras palabras, pues todo se irá agravando cada vez más, hasta llegar a un período crítico, en donde todo puede ser caótico.
Es hora de tomar conciencia, lo que vemos afuera es el reflejo directo de lo que llevamos dentro. Cuando pensamos negativo y nos dejamos llevar por la ira, el odio, el miedo, el rencor, la venganza y la avaricia, estamos creando catástrofes de diferentes índoles, en otras palabras, nos estamos destruyendo día a día y a su vez, estamos destruyendo el planeta.
Es verdad que nadie por si solo puede salvar al mundo. Pero, si cada ser humano emprende la sublime tarea de realizar su propio cambio positivo, se podrá lograr la masa crítica necesaria para que la raza humana pueda dar este gran salto cuántico y de esa manera volveremos a convivir en paz y armonía con nuestros congéneres y así sanear el mundo que nos cobija.
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" EL QUE NO VIVE PARA SERVIR, NO SIRVE PARA VIVIR
__._,_.___

27 de junio de 2011

Dieta de 600 calorías contra la diabetes tipo 2



Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Newcastle (Reino Unido), concluye que una dieta de 600 calorías aportadas por bebidas sin calorías y verduras sin almidón, puede revertir la diabetes mellitus tipo 2 en sólo dos meses. Esta enfermedad de carácter metabólico se expresa con altos niveles de glucosa en sangre, por la resistencia de las células a la acción de la insulina y por la deficiencia del páncreas en la secreción de insulina. La diabetes tipo 2 es la forma más común de diabetes mellitus, sólo en el Reino Unido afecta a más de 2’5 millones de personas que dependen de la administración exógena de insulina para poder vivir.

En el estudio financiado por Diabetes UK, una organización dedicada al tratamiento y cuidado de las personas diabéticas, participaron 11 personas diagnosticadas con esta enfermedad, a las que se les proporcionó una dieta de 600 calorías durante ocho semanas, los resultados han sido sorprendentes hasta el punto de que tres meses después de terminar el estudio, siete de los participantes ya no sufrían esta enfermedad. La dieta de 600 calorías contra la diabetes tipo 2, reduce el nivel de grasa del hígado y del páncreas, algo que permite regular la producción de insulina hasta niveles normales.

Según los especialistas, al cabo de una semana se apreciaron los primeros resultados, los niveles de azúcar en sangre eran normales antes del desayuno. Mediante resonancias magnéticas pudieron comprobar que el páncreas había sufrido una reducción de un 8% de grasa y se había recuperado la capacidad de producir insulina y en consecuencia el nivel de glucosa en sangre tras las comidas, había mejorado acercándose a los valores normales. Los investigadores contaron con un grupo de personas (grupo de control) que no padecían la enfermedad y a las que también les suministraron esta dieta tan extrema.

Tras dos meses de dieta extrema para revertir la diabetes tipo 2, los participantes volvieron a realizar una dieta normal pero con recomendaciones por parte de los especialistas para que esta dieta fuera sana y equilibrada, como hemos indicado anteriormente, en siete de los participantes la enfermedad remitió. Se trata de un cambio radical en la comprensión de la diabetes tipo 2 y representa un gran paso en el tratamiento contra la enfermedad, ya que hasta el momento se creía que era irreversible. Los investigadores creen que esta forma de diabetes guarda relación con el balance energético del organismo, comer en exceso provoca la formación de grasa en el hígado y en el páncreas, algo que puede derivar en sufrir diabetes mellitus del tipo 2.

Quedan muchas incógnitas por resolver, el por qué unas personas son más susceptibles que otras a desarrollar la enfermedad, por qué la dieta de las 600 calorías no ha funcionado en todos los participantes, etc. En el estudio se ha trabajado con un grupo muy pequeño de pacientes, pero los resultados son esperanzadores, en todo caso, es un gran paso que abre nuevas vías de investigación. Los especialistas indican que se trata de una dieta muy dura y que en ningún caso se podría realizar sin supervisión médica, será necesario esperar a que se desarrollen nuevos estudios que ratifiquen los resultados obtenidos, deducimos, aunque no se explique en el artículo de BBC News, que posiblemente también se estudiarán otras opciones de dieta que no sean tan drásticas y que puedan ofrecer resultados similares.

En la publicación de la Universidad de Newcastle podemos conocer la opinión y satisfacción de uno de los participantes, se alegra de haber formado parte del estudio y haber podido decir adiós a la medicación recuperando calidad de vida. Explica que ha sido una experiencia dura, 600 calorías a base de batidos y un poco de verdura ha sido un reto que sin apoyo, no habría podido superar. La supervisión médica es fundamental ya que realizar una dieta de estas características sin control y asesoramiento médico, podría provocar nuevos problemas empeorando la salud.

Patrones de conducta


Hasta ahora siempre se ha dicho que el mundo físico es real porque es lo que nuestros
sentidos físicos perciben, pero a partir de descubrir que los sentidos pasan la información
al cerebro y que éste está compuesto de materia como cualquier otro ser vivo (células,
moléculas, átomos…) ya no podemos asegurar que el mundo sea tan real. Se ha demostrado
que cuando miramos a algún objeto se ilumina cierta parte del cerebro, pero más curioso es
que si cerramos los ojos y imaginamos ese mismo objeto se vuele a iluminar esa misma parte;
de aquí que tengamos que admitir que el “Yo” que percibe el mundo material no es físico.


Lo cierto es que estamos muy influenciados por toda una serie de patrones que (unos porque
ya los traemos por las experiencias de otras vidas y otros porque los adquirimos a partir
de nacer) nos llevan a actuar siempre pensando en lo material, en lo personal y en lo que,
egoístamente, podamos conseguir. Ese es el aspecto físico y objetivo pero hay otros
aspectos subjetivos y llenos de posibilidades para cambiar la manera de ver el mundo
y al prójimo y de actuar, y éstos son los que normalmente llamamos “internos”.

Todo lo que percibimos gracias a los sentidos y que es registrado en el cerebro queda a
disposición de la mente consciente, por eso hay quien piensa que “somos mente” sin
saber que la mente es el modo de obtener información del mundo físico por parte del Espíritu,
el cual se expresa como conciencia y voluntad. En realidad nuestra vida es una
experiencia sensorial (ver, oír, sentir…) es “percepción mental” pero no es pensar desde
el punto de vista real e interno. Vemos lo que somos capaces de ver según la capacidad
de percepción vibracional de la vista y comprendemos lo que consideramos posible, sin
embargo, esta información, relacionada y comparada con la guardada, es la que hace
que aumente el poder de comprensión y que se imponga sobre los condicionamientos
creando así nuevos patrones de conducta. Somos conscientes de lo que percibimos
cuando hay un conocimiento o experiencia previa de ese hecho u objeto, pero el patrón
que guardamos para transformar y elevar los anteriores tendrá una importante relación
con los sentimientos y pensamientos que nosotros creamos como respuesta. Así, si a un
choque externo, experiencia, etc., “negativa” respondemos con ira, enfado, miedo o pasando
a la acción agresiva (como ejemplo) este patrón puede anular a otro anterior menos negativo.

Estas experiencias y sensaciones son la raíz del karma. Las sensaciones impulsan a
la acción emocional, mental y física. Una experiencia negativa con otra persona nos
afecta al cuerpo emocional creando un sentimiento o deseo que nos puede llevar a la
acción (en este caso y muy posiblemente negativa) si no utilizamos voluntaria y
conscientemente la mente para razonar; si lo hacemos así y buscamos los aspectos
positivos de la persona o de la experiencia, habremos mejorado los patrones guardados
y habremos creado un buen karma. Por consiguiente, es importante ser conscientes
continuamente de que si queremos cambiar nuestros patrones de conducta, debemos
utilizar la voluntad para razonar con la mente los sentimientos y deseos que quieran
llevarnos a la acción física o mental incontrolada, como por ejemplo la crítica y los malos
pensamientos. Nuestra respuesta debería ser siempre bienintencionada, correcta,
como cumplimiento de un deber espiritual y como hijos de Dios que tenemos todas Sus
Virtudes latentes. Esto es importante porque estos impulsos retenidos causan ansiedad,
inquietud, etc., y si no se pasa a la acción o se responde positivamente, se crea stress,
al que tendríamos que combatir con la relajación física y mental.

Las sensaciones, los impactos y otras muchas experiencias nos alteran, y si nosotros no
estamos centrados conscientemente en lo que somos y en el buen uso de nuestros cuerpos,
mostramos esa alteración de una forma inconsciente y sin razonar. Ese es el resultado
de las percepciones negativas o de las interpretaciones que hacemos de ellas según los
patrones de conducta guardados, pero si viviéramos de una forma relajada y tranquila y
estuviéramos conscientemente atentos a todo lo que ocurre a nuestro alrededor, superaríamos
esos impulsos, enfados y reacciones negativas que tanto afectan a nuestros buenos
patrones de conducta y tanto mal karma nos producen. Se trata de hacernos conscientes
de todo lo que nos impulsa y nos domina (sensaciones o impactos externos,
sentimientos, deseos y pensamientos inconscientemente creados) para poder controlarlo
por medio de la voluntad. Es decir, lo mismo que hay que sentir tensión o dolor en cierta
parte del cuerpo para saber cómo y dónde tratarlo, así también debemos estar
conscientemente atentos a las respuestas de los cuerpos “de deseos” y “mental”
para idear y crear pensamientos razonados opuestos a las causas.

La conciencia y la intención (voluntad) son el Alma de todas las cosas, de hecho y como se
ha demostrado, el pensamiento afecta a la materia, es más, los patrones de pensamiento
cambian la fisonomía de la persona y transforma los sentimientos. Cuando nosotros, como
voluntad y conciencia, estamos atentos a lo que ocurre a nuestro alrededor, podemos
interiorizar y hacer real los hechos por el simple hecho de “escogerlos” y responder,
si fuera necesario, de la forma más correcta. Cuando pensamos en una experiencia o
patrón de conducta lo hacemos más real de lo que es para los sentidos, por eso hay
que analizarlo y si es necesario cambiarlo con pensamientos positivos. Pero crear
pensamientos positivos no es ser positivo sino ocultar y aislar los negativos existentes
y de lo que se trata es de crear pensamientos positivos para que estimulen los deseos
y sentimientos positivos para que, a su vez, el cuerpo esté sano, equilibrado, y se
incline a las buenas costumbres y hábitos; esta acción es la que cambia
verdaderamente los patrones de conducta.

Pero tan importante es la buena acción como la prevención de caer en el mal. Lo
mismo que un hombre puede manifestar en su cara (como efecto) y en su expresión
el trabajo espiritual y mental que internamente lleva a cabo, así mismo puede programar
sus días viéndose actuar positivamente (en pensamiento, sentimientos, deseos, palabras
y acciones) en cada momento. La repetición de estas programaciones hará que cada vez
se cumplan más las posibilidades y, aunque surgen pequeños hechos de la “nada”,
siempre los veremos según los patrones guardados y siempre tendremos la libertad de
“elegir” la respuesta más adecuada a nuestra voluntad espiritual. Los impactos externos,
las sensaciones y lo que percibimos, llegan al cerebro como impulsos eléctricos, pero
el cerebro no distingue entre eso y lo que tiene guardado como efecto de impresiones
pasadas, o sea, de los patrones de conducta. Si prestamos atención a lo que nos
rodea y respondemos a dichas impresiones conscientemente y con buena voluntad
y deseos, estaremos cambiando las áreas del cerebro puesto que está comprobado
que el pensamiento modela o cambia la materia neuronal.



Las ideas no están guardadas en el cerebro puesto que proceden del Mundo del Pensamiento,
es decir, del propio Yo superior, pero la información que llega al cerebro por medio de los
sentidos y que altera los patrones guardados puede ser transformada y elegida para
guardar como nuestros patrones por medio de las ideas y la voluntad del Espíritu.
Sabiendo esto, debemos tener claro que cuando se repiten sentimientos, deseos y
pensamientos elegidos por la voluntad espiritual, se unen y fortalecen los ya
guardados anteriormente para así crear un nuevo carácter espiritual. Como
ejemplo de esto diremos que el pesimista y amargado se crea y lleva
una vida de pesimismo y amargura.

Esta es la manera de espiritualizar el carácter y de cambiar los patrones pero, si nos
damos cuenta, es imprescindible tener siempre presente dos aspectos, estos son la
concentración y la observación consciente. Estos aspectos hacen que percibamos
las cosas, y la buena voluntad y el discernimiento hacen posible que elijamos lo
más correcto y adecuado para nuestro desarrollo espiritual. De esta manera se
pueden controlar y dirigir los diferentes cuerpos evitando así los malos deseos,
sentimientos, pensamientos y acciones. Un enfado puede crear tensión pero
esa tensión se anula con la relajación; una mala impresión o percepción puede
incitarnos a crear malos deseos y pensamientos, pero la buena voluntad y el
discernimiento pueden anularlo y ver los aspectos positivos de esas circunstancias o
personas. Incluso los pensamientos de compasión y amor y los deseos de ayudar
a los demás vencen los enfados y los malos sentimientos; luego entonces, el poder
transformador no hay que buscarlo fuera de nosotros ni siquiera en el cerebro,
sino dentro del propio ser, donde están la buena voluntad y la conciencia. La misma
costumbre de pensar en el bien y en la felicidad de las personas y del mundo, ya
es una prevención para no actuar ni pensar mal y hacer que estemos relajados
física y mentalmente pero si, además, razonamos nuestras acciones y
reacciones con la mejor voluntad, seremos felices internamente. Pensar de
forma altruista y benévola hacia los seres que nos rodean es abrir nuestros
corazones hacia ellos a la vez que nos protegemos de las malas vibraciones
que nos rodean. Simpatizar mental y sentimentalmente (no pensar mal y fijarnos
en sus virtudes) con las personas comúnmente llamadas “malas”, nos ayuda a
relajar nuestras tensiones y a cambiar nuestro karma futuro. Pensar en la felicidad
y en el bienestar del prójimo y desearles lo mejor es hacernos felices a nosotros
mismos puesto que la felicidad no es el resultado de un acto físico sino de un
estado mental y emocional positivo unido a un deseo de amor y de fraternidad.

Por eso la mente debe estar libre y por encima de las sensaciones y de los efectos de las
circunstancias que vivimos ya que, si no es así y no hay una concentrada y consciente
atención, nos pueden llevar a los malos deseos, pensamientos y acciones. Una mente pura
y libre de malos deseos, sentimientos y pensamientos que entorpecen la concentración y
la atención, es una mente feliz que cumple con sus deberes espirituales, con su karma y
con los patrones divinos; cuando actuando así se es feliz en esta vida, significa que
también lo seremos en la próxima. Se trata de mantener una mente pura y libre del
intrusismo que a cada segundo importuna y para conseguir eso tenemos que
observarnos, conocernos y controlar nuestras reacciones para cambiar nuestra
actitud en pensamiento, palabra y obra. Cuando evitamos que la mente esté suelta
y que piense por sí misma como respuesta a las impresiones o sensaciones, y cuando
la gobernamos con voluntad y consciencia, interrumpimos la larga relación
neuronal que se produce en el cerebro y la desconectamos de la actividad cerebral.
Entonces nos convertimos en observadores libres de sentimientos y pensamientos
y ya no somos esa persona influenciada y guiada por los patrones y las
conexiones neuronales; es decir, somos libres.

La filosofía oculta explica quiénes somos en realidad y cómo y porqué llegamos a ser
conscientes en este mundo físico que nos parece tan real; por otro lado, la neurociencia y
la física cuántica ya afirman que el ser humano no es quien hasta ahora hemos pensado
sino que está más allá de la mente. Cuando una persona quiere cambiar de actitud ante
el mundo porque su conciencia le dice que no está actuando bien suele decir que no
es nada fácil ¿Qué es lo que le domina o qué se lo impide? Veamos, lo mismo que el que
lleva una vida aburrida y monótona es porque no encuentra los alicientes que necesita,
así también la persona dominada por su cuerpo de deseos y por su mente incontrolada
tampoco encontrará el camino que le lleve a su Dios interno ¿Somos buenos o malos?
O lo que es lo mismo ¿Nuestra actitud en la vida está basada en patrones egoístas y
personales porque creemos que el cuerpo y el mundo físico son la única realidad
existente? La verdad es que parece como si estuviéramos hipnotizados por todo lo
que nos rodea, por los esquemas mentales relacionados con los hábitos y
costumbres, por la opinión pública y los medios de comunicación y por un
sinfín de cosas más que impiden a la mayoría de las personas ejercer su voluntad
y su libre albedrío como verdaderos árbitros de sus destinos. Es más, la mayoría de nosotros
estamos tan “cómodos” en este mundo donde disfrutamos de los placeres que nos cuesta
creer que este mundo no sea el verdadero mundo que nos corresponde. Por eso nos cuesta
romper con los patrones antiguos y no queremos esforzarnos en encontrar medios (como la
filosofía oculta) que nos faciliten nuevos ideales, nuevas metas y nuevos conocimientos
que eleven nuestra conciencia hasta el mundo del Espíritu.

Así es que de lo que se trata es de hacer nuevas conexiones en el cerebro por medio de
nuevas técnicas, conceptos e ideas para que se efectué el cambio desde dentro para
fuera ya que, cambiando la forma de ver las circunstancias, las actitudes y las personas,
cambiamos la forma de pensar y tomamos nuevas decisiones que repercutirán en el
carácter, en la fisonomía y en el destino. Hoy hablan los neurólogos de que las células son
receptoras de péctidos procedentes del hipotálamo y que éstas reaccionan según la naturaleza
del péctido que la penetre, es decir, de la emoción que lleven consigo. Esto explica las
enseñanzas de la filosofía oculta respecto a la cadena de acciones y respuesta entre los
mismos cuerpos en base a las cuales se forman los hábitos, costumbres y patrones de
conducta de la mayoría de las personas que no tienen en cuenta los aspectos de voluntad
y conciencia del Espíritu. Cuando se repiten pensamientos, sentimientos, deseos, acciones
y reacciones, se forman patrones en la red neuronal y éstos van cambiando según se
incorporan nuevas experiencias por medio de dichos péctidos (reacciones, deseos,
emociones, etc.) Así es que esos son los patrones que tenemos sobre el mundo y sobre
las personas y es la base de nuestro carácter y expresión personal. Y ahora viene la
pregunta ¿Entonces, si yo repito toda una serie de pensamientos, sentimientos, deseos
y acciones seleccionadas con mi voluntad espiritual estoy espiritualizando mi carácter
gracias a los péctidos? La respuesta, evidentemente, es sí, de ahí la necesidad de limpiar
la mente y de discernir siempre con buena voluntad y conciencia.

Si en nuestra vida diaria adquirimos el hábito de repetir pensamientos, sentimientos y deseos
de amor, fraternidad y altruismo hacia el prójimo estaremos creando unos patrones internos
que formarán nuestro carácter y entonces seremos amor, fraternidad y altruismo. Esto es
crear adicción, por tanto, debemos ser conscientes de que si creamos un carácter negativo
solo nosotros somos responsables del karma futuro que nos venga. Como podemos ver,
lo malo no es lo que se le pueda hacer al cuerpo físico sino a la mente. Lo ideal sería que
hiciéramos una programación cada mañana viendo, a través de la imaginación
creativa, cómo influimos conscientes y voluntariamente en cada una de las posibilidades
que se nos presente. Entonces, basándonos en esos patrones espirituales que hemos
creado a través de la repetición, es cuando debemos mantener esa concentrada atención
(como observadores de nuestros diferentes cuerpos y reacciones de los mismos) para
actuar como el verdadero Yo que somos, es decir, con conciencia y voluntad y libres
de impresiones que actúen sobre la mente.

De esta forma, la mente, como foco del Espíritu sobre los mundos en que evolucionamos,
nos ayuda a adaptarnos, a transformarnos y a alcanzar la conciencia de ese Yo espiritual
que ve dichos mundos como medios para evolucionar pero no como su verdadero mundo.
En el cerebro está todo lo que somos como posibilidades según nuestra propia evolución,
pero también tiene una parte espiritual reservada para que trabajemos y desarrollemos
ese aspecto en nosotros, y para ello debemos centrar nuestra vida consciente en ella
para perder la noción del tiempo y de nosotros mismos como identidad personal. Esa es
la verdadera posición del ser humano, la de observador atento y consciente que discierne
y actúa desde sus más elevados ideales y a través de una mente pura y libre de aspectos
personales. Eso es vivir en lo real, porque, como observadores de nosotros mismos,
debemos vernos y analizarnos con los ojos de Dios.

Estamos aquí para aprender a tener intenciones; para ser creadores; para sembrar el espacio
de buenos pensamientos, sentimientos y deseos; para aprender a desarrollar positivamente
nuestra vida; para espiritualizar el carácter; para desarrollar la voluntad y la mente, y
para conocer el Yo superior. Si nuestra conciencia puede influir en el entorno por medio de
sus sentimientos y pensamientos, quiere decir que el entorno es parte nuestra y, por tanto,
podemos influir en nuestro futuro destino. Pero para ello debemos trabajar como se ha dicho
en los párrafos anteriores, así estaremos capacitados para escoger las posibilidades que
nos permitan experimentar lo verdadero como conciencia de Dios en evolución que
somos. Hay que vivir de esta manera y en este nuevo mundo que nos permita vencer
y gobernar la personalidad emocional, tener nuevas experiencias con el cerebro y los
diferentes cuerpos, y crear nuevos patrones de pensamientos que nos permitan
alcanzar ese mundo espiritual donde tantos Maestros e Iniciados habitan.
Debemos convertirnos en científicos de nuestra vida observando los
resultados de los cambios que intentamos alcanzar.




Francisco Nieto

La Función de las coincidencias


Decir que las coincidencias son mensajes codificados provenientes de la inteligencia no circunscrita, plantea a la vida como una novela de misterio. Presta atención, busca pistas, descifra su significado y, al final, la verdad será revelada. En muchos sentidos, eso es exactamente lo que pasa. Después de todo, la vida es el misterio más grande.

Lo que hace que la vida sea misteriosa es que nuestro destino parece estar oculto para nosotros; sólo al final de la existencia estaremos en posición de mirar hacia atrás y ver el camino recorrido. En retrospectiva, la historia de nuestra vida parece perfectamente lógica. Es fácil seguir el hilo de continuidad alrededor del cual hemos trenzado nuestras experiencias. Incluso ahora, en cualquier punto que te encuentres de tu vida, puedes mirar hacia atrás y ver con cuánta naturalidad ha fluido tu vida de un hito a otro, de un lugar o empleo a otro, de un conjunto de circunstancias a otro completamente diferente. Observa cuan sencillo pudo haber sido para ti, de sabido hacia dónde conducía tu camino. La mayoría se pregunta: «¿Por qué me preocupaba tanto? ¿Por qué fui tan duro conmigo, con mis hijos?»

Si pudiéramos vivir en el nivel de la mente todo el tiempo no necesitaríamos esperar a ver en retrospectiva para conocer las grandes verdades de la vida. Las sabríamos de antemano. Participaríamos en la creación de la aventura de nuestra vida. El camino sería evidente y no necesitaríamos señales, pistas ni coincidencias.

Sin embargo, la mayoría no vive en el nivel del alma. Por eso, lo único que puede mostrarnos la voluntad del Universo son las coincidencias. Todos hemos experimentado coincidencias en nuestra vida. La palabra misma describe perfectamente su significado: «co» significa con; «incidencia» significa suceso. Así pues, las coincidencias son sucesos que ocurren con otros acontecimientos, dos o más sucesos que pasan al mismo tiempo. Como la experiencia de la coincidencia es universal, la mayoría tendemos a restarle importancia. Son momentos extraños de la vida que nos maravillan y olvidamos al poco tiempo.

Las coincidencias son mucho más que una fuente de diversión. Una coincidencia es una pista que nos indica la intención del espíritu universal y, como tal, es rica en significados. Algunas personas utilizan la frase «coincidencia significativa», al hablar de sucesos que ocurren al mismo tiempo y que tienen algún significado especial para quien los experimenta. Sin embargo, creo que la frase «coincidencia significativa» es redundante, pues todas las coincidencias los son. Si no fuera así, no existirían. El hecho mismo de que ocurran ya es significativo, sólo que a veces somos capaces de entender su significado y otras no.

¿Qué significan las coincidencias? La parte más profunda de tu ser lo sabe» pero hay que atraer ese conocimiento a la superficie. El significado no proviene de la coincidencia misma sino de ti, de la persona que la experimenta. De hecho, sin nuestra participación, ningún suceso tendría significado, el Universo entero carecería de significado. Somos nosotros quienes damos significado a los acontecimientos y lo hacemos a través de la intención. Las coincidencias son mensajes del ámbito no circunscrito que nos indican cómo actuar para hacer que nuestros sueños —intenciones— se manifiesten. Así pues, primero debes tener una intención y entonces ponerte en contacto con tu ser espiritual. Sólo entonces podrás utilizar las coincidencias para satisfacer tus intenciones.

Tener una intención es fácil, tan fácil como formular un deseo. Ser más espiritual es difícil. Muchas personas que se creen espirituales no se han sumergido aún en el vasto océano de la fuerza espiritual; más bien, nadan en la superficie alejadas de las profundidades de la experiencia universal.

Milagros en el mundo real

Los milagros son un fenómeno real. En todas las tradiciones se habla de milagros, pero cada una utiliza un lenguaje diferente. Decimos que un suceso es milagroso cuando el resultado deseado se manifiesta de manera sorprendente: queremos sanar de una terrible enfermedad, adquirir riquezas materiales o hallar nuestro objetivo. Cuando esto sucede, decimos que es milagroso. Alguien tiene una intención, un deseo o un pensamiento y entonces eso ocurre. Un milagro es un ejemplo dramático de lo que pasa cuando una persona es capaz de aprovechar el ámbito espiritual, y de aplicar una intención para manifestar su destino.

Déjame darte un ejemplo de una notable coincidencia. David estaba enamorado de una mujer llamada Joanna. El la amaba profundamente, pero no estaba seguro de querer comprometerse y casarse. Finalmente, decidió que la llevaría a un parque y que ahí se le declararía. Todavía recelaba del compromiso, pero esa mañana, al despertar, se sintió invadido por una sensación de paz, de que todo estaría bien. David extendió el mantel sobre el pasto y mientras reunía el valor para formular la pregunta, pasó sobre ellos un avión con un cartel publicitario. Joanna volteó a verlo y preguntó: «¿Qué dirá el letrero?» Sin pensarlo, David contestó: «Dice: ‘Joanna, ¿quieres casarte conmigo?’» Ambos miraron con más cuidado y en efecto el letrero decía: «Joanna, ¿quieres casarte conmigo?» Ella se echó en sus brazos, se besaron y, en ese momento, David supo que casarse con ella era lo mejor que podía hacer. Al día siguiente leyeron en el periódico que otra persona se había declarado a su novia Joanna con un letrero en el parque; el avión pasó en el momento justo para David. Esta notable coincidencia fue una pista, un milagro, que le indicaba a David su futuro. Ellos siguen felizmente casados hasta ahora.

Las personas que no se interesan en la espiritualidad atribuyen esta clase de sucesos a la suerte. Creo que la suerte, al menos como normalmente la entendemos, no tiene nada que ver con esto. Lo que la mayoría llama suerte no es nada más ni nada menos que la aplicación de la sincronicidad en el cumplimento de nuestras intenciones. Luis Pasteur, el científico que descubrió que los microbios pueden provocar enfermedades, afirmó: «El azar favorece a la mente preparada». Esto puede trasladarse a una sencilla ecuación: «Oportunidad + Preparación = Buena suerte». A través de las lecciones del sincrodestino, es perfectamente posible adoptar un estado de ánimo que permita ver que en la vida existen momentos oportunos y que cuando los identificamos y aprovechamos, pueden cambiar todo. «Suerte» es la palabra que utilizamos en el mundo moderno para nombrar lo milagroso.

Así pues, sincronicidad, coincidencia significativa, milagro o buena suerte, son distintas formas de referirse al mismo fenómeno. Como hemos visto, la inteligencia del cuerpo se manifiesta a través de la coincidencia y la sincronicidad. También la inteligencia más amplia de la naturaleza y el ecosistema —la gran red de la vida— y la inteligencia fundamental del Universo.

Cuando empezamos a considerar las coincidencias como oportunidades, cada una adquiere significado. Cada coincidencia se convierte en una oportunidad para la creatividad. Cada coincidencia se convierte en una oportunidad para convertirte en la persona que el Universo quiere que seas.

Esta es la verdad última del sincrodestino: la suma total del Universo está modificándose para crear tu destino personal. Para ello utiliza «conexiones no circunscritas y no causales».

¿Qué son las conexiones no causales? Si analizamos todos los sucesos inconexos de nuestra vida, todos tienen una historia entrelazada con un destino personal. No causal significa que los sucesos están relacionados entre sí, pero no por una, relación directa de causa y efecto, por lo menos en la superficie. Son no causales sin causa. Volvamos al ejemplo que mencioné en el primer capítulo: ¿qué tiene que ver que Lady Mountbatten apreciara a mi padre con el hecho de que yo leyera a Sinclair Lewis, o que mi amigo Oppo me inspirara? No existe conexión excepto porque forman parte de mi historia individual, la cual me condujo a mi destino particular. Ninguno de estos acontecimientos provocó los demás. Lady Mountbatten no ordenó a mi padre que me diera un libro de Sinclair Lewis; sin embargo esos dos sucesos actuaron conjuntamente para moldear mi destino. Todos estaban conectados en un nivel más profundo.

Es imposible imaginar siquiera la complejidad de las fuerzas que están detrás de cada acontecimiento de nuestras vidas. Existe una combinación de coincidencias; el ámbito no circunscrito teje la red del karma o destino, para crear la vida personal de cada individuo, tu vida o mi vida. La única razón por la que no experimentamos la sincronicidad en nuestra vida diaria es porque no vivimos desde el nivel en donde está ocurriendo. Normalmente percibimos sólo relaciones de causa y efecto: ésto causa eso, que causa esto otro, que causa aquello: trayectorias lineales. Sin embargo, debajo de la superficie ocurre algo más. Existe toda una red de conexiones, invisibles para nosotros. Cuando se hacen evidentes, vemos cómo nuestras intenciones están entretejidas en esta red, que es contextual, condicional, holística y rica, a diferencia de nuestra experiencia superficial.

Con frecuencia caemos en comportamientos rutinarios; seguimos los mismos patrones y actuamos de manera predecible, día tras día. Programamos nuestra mente y sólo continuamos poniendo un pie delante del otro. ¿Cómo podrían ocurrir milagros si simplemente marchamos mecánicamente por la vida, sin pensar ni estar conscientes? Las coincidencias son señalamientos en el camino que atraen nuestra atención hacia algo importante de nuestras vidas, atisbos de lo que ocurre más allá de las distracciones cotidianas. Podemos ignorar esas señales y seguir adelante o podemos prestarles atención y vivir el milagro que está esperándonos.

Cuando estaba concluyendo mi formación como médico, supe que me especializaría en neuroendocrinología, el estudio del funcionamiento de las sustancias químicas del cerebro. Desde entonces sabía que ése es un lugar donde la ciencia y la conciencia se tocan; quería explorarlo. Solicité una beca para estudiar con uno de los endocrinólogos más prominentes del mundo. Este respetado científico estaba realizando investigaciones dignas del premio Nobel y ansiaba poder aprender de él. Entre miles de solicitantes, fui uno de los seis elegidos para trabajar con él, ese año.

Poco después de que empezamos, percibí que su laboratorio tenía más que ver con la gratificación del ego que con la verdadera ciencia. Los técnicos éramos tratados como máquinas y se esperaba que produjéramos trabajos de investigación en serie, listos para publicarse. Aquello era tedioso y frustrante. Era terrible y decepcionante trabajar con alguien tan famoso, tan respetado y sentirse tan desdichado como me sentía. Había asumido muy ilusionado el puesto, pero no hacía nada más que inyectar sustancias químicas a las ratas, todo el día. Cada mañana revisaba la sección de anuncios clasificados del periódico Boston Globe, onsciente de mi desilusión pero pensando que el camino que estaba siguiendo era el único posible.

Recuerdo haber leído un pequeño anuncio de un puesto en la sala de emergencias de un hospital local. De hecho, cada mañana, cuando abría el periódico, veía ese pequeño anuncio. Aunque lo hojeara rápidamente, siempre lo abría en la misma página, en el mismo sitio. Lo veía e inmediatamente lo sacaba de mi mente. En el fondo me imaginaba a mí mismo trabajando en esa sala de emergencias y ayudando a las personas en vez de seguir inyectando ratas, pero mi sueño había sido btener esa beca con el renombrado endocrinólogo.

Un día, ese endocrinólogo me trató de manera cruel y degradante. Discutimos y salí a la sala e espera para calmarme. Sobre la mesa estaba el Boston Globe abierto en la página del pequeño nuncio, ese mismo anuncio que había estado ignorando durante semanas. La coincidencia era demasiado evidente como para ignorarla. Todo cayó finalmente en su lugar. Supe que estaba en el lugar eqivocado haciendo las cosas equivocadas. Estaba harto de la rutina, del ego de ese endocrinólogo, de las ratas, del sentimiento de no estar haciendo lo que mi corazón quería hacer. Regresé a la oficina y renuncié. El endocrinólogo me siguió al estacionamiento gritando a los cuatro vientos que mi carrera estaba acabada, que él se encargaría de que nadie me contratara.

Con su voz retumbando todavía en mis oídos, subí a mi auto, fui directamente a aquella pequeña sala de emergencia, solicité el puesto y empecé a trabajar ese mismo día. Por primera vez pude tratar y ayudar a personas que realmente estaban sufriendo; por primera vez en mucho tiempo me sentí feliz. El anuncio del Boston Globe me había hecho señas durante semanas, pero las había ignorado. Finalmente me di cuenta de la coincidencia y pude cambiar mi destino. Aunque parecía que el trabajo de laboratorio era lo que había deseado toda mi vida, el hecho de prestar atención a esta coincidencia me permitió romper con mis patrones habituales. Era un mensaje sólo para mí, una señal personalizada. Todo lo que había hecho hasta ese momento eran preparativos para ese cambio. Algunos pensaron que la beca misma había sido un error, pero si no la hubiera obtenido tal vez no habría estado en Boston. Y si no hubiera estado trabajando en el laboratorio del endocrinólogo, tal vez no habría visto ese anuncio y nunca hubiera escuchado el llamado de mi corazón. Tuvieron que ocurrir muchas cosas para que esta parte de mi vida se desarrollara como lo ha hecho.

De acuerdo con un poema de Rumi, uno de mis literatos y filósofos favoritos, «ésta no es la realidad real. La realidad real está detrás del telón. En verdad no estamos aquí; ésta es nuestra sombra». Lo que experimentamos como realidad cotidiana es sólo una representación de sombras. Detrás del telón está un alma viviente, dinámica e inmortal, que está más allá del tiempo y el espacio. Si actuamos desde ese nivel, podemos influir conscientemente en nuestro destino. Esto ocurre a través de la sincronización de relaciones, aparentemente no causales, que dan forma a un destino.

De aquí el sincrodestino. En el sincrodestino participamos conscientemente en la creación de nuestras vidas, por medio del entendimiento del mundo que está más allá de nuestros sentidos, el mundo del alma.

La coincidencia del Universo

Nada existiría, absolutamente nada, de no haber sido por una notable serie de coincidencias. Una vez leí un artículo en el que un físico describía el Big Bang que dio origen a nuestro Universo. En ese momento, el número de partículas que se crearon fue ligeramente mayor al número de antipartículas. Las partículas y las antipartículas chocaron y se aniquilaron entre sí llenando el Universo de fotones.

Debido al desequilibrio inicial, hubo algunas partículas que sobrevivieron a la aniquilación, y éstas dieron origen a lo que conocemos como mundo material. Tú, yo y el resto del Universo —incluyendo estrellas y galaxias— somos restos del momento de la creación. El número total del partículas que quedaron es de 10m (esto es, el número 1 seguido por 80 ceros). Si el número de partículas hubiera sido un poco mayor, las fuerzas gravitacionales hubieran forzado al joven Universo a colapsarse en sí mismo formando un enorme hoyo negro, lo que significa que no habría tú) yo, estrellas ni galaxias. Si el número de partículas de materia hubiera sido un poco menor, el Universo se habría expandido tan rápidamente sin opción para que las galaxias se formaran como lo hicieron.

Los primeros átomos fueron de hidrógeno. Si la poderosa fuerza que sostiene el núcleo de un átomo hubiera sido un poco más débil, el deuterio —estado por el que atraviesa el hidrógeno antes de convertirse en helio— no habría existido y el Universo hubiera continuado siendo hidrógeno puro. Si, por otra parte, las fuerzas nucleares hubieran sido un poco más fuertes, todo el hidrógeno se habría quemado rápidamente, dejando a las estrellas sin combustible. Así pues, tal como las fuerzas gravitacionales necesitaban tener exactamente la fuerza que tuvieron, las fuerzas electromagnéticas que mantienen los electrones en su lugar, necesitaban ser exactamente como fueron, ni más fuertes ni mas débiles, para que las estrellas se convirtieran en supernovas y los elementos pesados se desarrollaran.

El proceso del carbono y del oxígeno, esenciales para el crecimiento de organismos biológicos, requirió y requiere muchas coincidencias desde el momento del Big Bang. El hecho de que tú y yo existamos, y que el Universo, las estrellas, las galaxias y los planetas existan, ¡es un suceso muy improbable! ¡Una absoluta coincidencia! Un milagro que se remonta al principio del tiempo.

De haber podido ver el Universo en un momento determinado de esa época, hubiera sido imposible distinguir el patrón general que estaba desarrollándose. Cuando las estrellas se estaban formando, no habríamos podido imaginar a los planetas, por no mencionar a las jirafas, las arañas, las aves y los humanos. Cuando el espermatozoide se unió al óvulo para crear al ser humano que eres ahora, nadie podía haber imaginado la increíble historia de tu vida, las fantásticas vicisitudes de tu pasado, las personas que conocerías, los hijos que tendrías, el amor que generarías, la huella que dejarías en este mundo. No obstante, aquí estás, una prueba viviente de los milagros cotidianos. El hecho de que no podamos ver los milagros como vemos los trucos de magia, con su gratificación instantánea, no significa que no estén ocurriendo. Muchos milagros necesitan tiempo para revelarse y poder ser apreciados.

Voy a contarte otro ejemplo de mi vida para ilustrar el funcionamiento pausado de la sincronicidad. Todo empezó cuando tenía diez u once años, un día en que mi padre nos llevó a mi hermano y a mí a ver un partido de criquet, entre la India y las Indias Occidentales. Los países del (Caribe tenían maravillosos jugadores de criquet; algunos podían lanzar la pelota a 95 millas por hora. Las Indias Occidentales estaban apaleando a India por cinco carreras, lo que es un desastre en criquet. Fue entonces que entraron en escena dos jóvenes jugadores. Para proteger su privacía, los llamaré Saleem y Mohán.

Estos jugadores eran sorprendentes. Refinaron el juego, defendieron cada pelota y anotaron «sixers» una y otra vez. Gracias a ellos, el equipo hindú ganó este juego imposible. Las celebraciones casi terminan en motín; la gente quemó los palos de criquet. Para mi hermano y para mi, estos dos jugadores se convirtieron en héroes. Todo lo que hadamos era soñar en d criquet Formamos un club de este deporte, y empezamos un. álbum de recortes para coleccionar información sobre Mohán y Saleem.

Cuarenta años después, en compañía de tres amigos viajaba por Australia. Era imposible tomar un taxi hacia el aeropuerto, porque estaban saturados debido a un partido de criquet entre los equipos de Australia y las Indias Occidentales. Tampoco siquiera podíamos rentar un auto porque todos estaban alquilados. Finalmente, el portero del hotel nos dijo que había una limusina que iba rumbo al aeropuerto; había otras personas en ella, pero estaban dispuestas a compartirla. Nos sentimos afortunados por conseguir el aventón y nos subimos al vehículo. En él estaban una mujer llamada Kamla y un hombre. Durante el camino al aeropuerto escuchamos al chofer gritar una y otra vez, y nos preguntamos qué estaría ocurriendo. Nos dijo que las Indias Occidentales estaban vapuleando al equipo australiano. En ese momento mi mente se inundo totalmente con los recuerdos de aquel juego de mi infancia. Fue un sentimiento tan increíble que no pude evitar comentarlo con los demás pasajeros. Aunque había ocurrido varias décadas atrás, aún podía relatarlo con detalle.

Cuando finalmente llegamos a la taquilla del aeropuerto, el agente le dijo a Kamla que su vuelo estaba programado para el día siguiente. ¡Ella se había equivocado de fecha! Preguntó si había boletos para ese día, pero todos los vuelos estaban vendidos. Luego llamó a su hotel para reservar otra noche, pero éste también estaba lleno debido al juego de criquet. Nosotros le sugerimos que nos acompañara a Brisbane. Uno de mis amigos le habló de la combinación de improbabilidades, de que las coincidencias son pistas que nos indican la voluntad del Universo. Ella terminó subiéndose a nuestro vuelo. En el avión, un pasajero hindú que estaba sentado a mi izquierda, me reconoció y sacó un ejemplar de uno de mis libros, «Las siete leyes espirituales del éxito». Me pidió que se lo autografiara y yo le pregunté su nombre.
—Ramu —contestó.
—Bien, Ramu, ¿cómo te apellidas?
—Menon —contestó.
—No eres hijo de Mohán Menon, ¿o sí?
Él contestó que sí.

¡Mohán Menon había sido mi héroe décadas atrás en ese partido de criquet! Hablé con Ramu durante más de dos horas. Estaba totalmente sobrecogido por la emoción. Para mí, era como estar hablando con el hijo de Babe Ruth. Le pregunté si jugaba criquet y me contestó que ya no, pero que en su momento había alternado con algunos excelentes jugadores. Cuando le pregunté con quiénes, él contestó: «Ravi Mehra». En ese momento, Kamla, que estaba sentada detrás de mí, hizo una exclamación. Ravi Mehra era su hermano. Cuando empezaron a hablar, resultó que cada uno tenía contactos de negocios que podían servir al otro y más tarde pudieron ayudarse de tal modo que ambos obtuvieron grandes ganancias. Y yo fui el afortunado catalizador que transformó las vidas de estos dos extraños a los que acababa de conocer. Cuarenta años después de ese partido de criquet, la compleja e impredecible red de relaciones dio origen a una serie de oportunidades inéditas. Uno nunca sabe cómo y cuándo reaparecerá una experiencia; uno nunca sabe cuándo una coincidencia nos guiará a la oportunidad de nuestra vida.

Atención e intención La conciencia organiza su actividad en respuesta a la atención y a la intención. Aquello en lo que pones tu atención se llena de energía; aquello de lo que apartas tu atención pierde fuerza. Por otro lado, la intención es la clave para la transformación, como ya vimos. Puede decirse que la atención activa el campo de energía y que la intención activa el campo de información, lo que da lugar a la transformación.

Cada vez que hablamos, transmitimos información a través de un campo de energía usando ondas sonoras. Cada vez que enviamos o recibimos un correo electrónico, utilizamos información y energía. La información está en las palabras que eliges y la energía es el impulso electromagnético que viaja por el ciberespacio. La información y la energía están inextricablemente unidas.

¿Has notado que cuando empiezas a prestar atención a una palabra, un color o un objeto en particular, suelen aparecer más frecuencia en tu entorno? Mi primer auto fue un Volkswagen Beetle. Yo nunca había prestado mucha atención a los autos, y rara vez había notado Volkswagens en la calle, pero después de que compré mi Beetle, empecé a verlos por todos lados. ¡Parecía que uno de cada tres autos era un Beetle convertible rojo! No es que estos autos estuvieran desempeñando un papel más importante en el Universo, pero mi atención hizo que cualquier cosa relacionada con ellos saltara a mi campo de atención.

Todos los días ocurren millones de cosas que jamás entran en nuestra mente consciente: sonidos de la calle, conversaciones de las personas que nos rodean, artículos del periódico que recorremos rápidamente con la vista, patrones en la ropa, colores de zapatos, aromas, texturas, sabores. Nuestra conciencia solo puede manejar una cantidad limitada de información, por lo que contamos con una atención selectiva. Cualquier cosa en la que decidamos concentrar nuestra atención atravesará el sistema de filtración de la mente. Por ejemplo, imagina que estoy hablando contigo en una fiesta. Tú y yo tenemos una conversación interesante y el resto de la fiesta es sólo un murmullo de fondo. Entonces, algunas personas empiezan a hablar de ti en el otro extremo de la habitación y de un momento a otro empiezas a escuchar lo que están diciendo. El murmullo de la fiesta desaparece, y aunque yo esté junto a ti hablándote al oído, tú no me escuchas. Así de poderosa es la atención.

En el mundo físico contamos con muchas maneras diferentes de obtener información: periódicos, libros, televisión, radio, conversaciones por teléfono celular, radios de onda corta. Todas estas formas de explotar esa clase de información, y muchas otras, están a nuestra entera disposición. Sólo tenemos que sintonizarlas con nuestros sentidos: mirar, escuchar, sentir, oler y saborear el entorno que nos rodea. Pero si lo que queremos es explotar la información que está en el nivel del alma, necesitamos otra manera de obtenerla.

Normalmente no dirigimos nuestra atención hacia esa dimensión oculta, pero todo lo que ocurre en el mundo visible ahí tiene sus raíces. Todo está conectado con todo lo demás. En el mundo espiritual esas conexiones se hacen visibles, pero en el físico sólo las vislumbramos a través de las pistas que nos dan las coincidencias. Así como la atención genera energía, la intención permite la transformación de esa energía. La atención y la intención son las herramientas más poderosas del experto en espiritualidad. Son ellas las que atraen una determinada clase dé energía, y una determinada clase de información.

Así pues, mientras más atención prestes a las coincidencias, más atraerás otras coincidencias que te ayudarán a aclarar su significado. La atención prestada a las coincidencias atrae la energía y la pregunta «¿qué significa?» atrae la información. La respuesta puede llegarte como una cierta idea, un sentimiento intuitivo, un encuentro o una nueva relación. Puedes experimentar cuatro coincidencias aparentemente inconexas y comprender todo de repente, al ver el noticiero de la noche: «Ah, ¡eso es lo que significaban!» Mientras más atención prestes a las coincidencias y más te preguntes por su significado, más frecuentemente ocurrirán y más evidente será su significado. En el momento en que eres capaz de percibir e interpretar las coincidencias, tu camino hacia la realización salta a la vista.

Para la mayoría de las personas, el pasado reside sólo en la memoria y el futuro sólo en la imaginación. Sin embargo, en el nivel espiritual, el pasado, el futuro y todas las distintas probabilidades de la vida existen simultáneamente. Todo ocurre al miaño tiempo. Es como si estuviéramos reproduciendo un CD; el disco tiene 25 pistas, pero en este momento sólo estoy escuchando la número 1. Las demás pistas están en el disco en este mismo instante, sólo que no las estoy escuchando. Y si no soy consciente de ellas, puedo dar por hecho que no existen.

Si tuviera un reproductor de pistas de las experiencias de mi vida, podría escuchar el ayer, el hoy o el mañana con la misma facilidad. Las personas que están sintonizadas con el yo profundo pueden acceder a este ámbito profundo porque ese yo no está separado del Universo. Los budistas dicen que tu «yo» es un «inter-ser» que está interrelacionado con todo lo que existe. Eres una parte inseparable de la sopa cuántica del cosmos.

Cómo fomentar las coincidencias
Ya sabemos que la atención que prestamos a las coincidencias atrae más coincidencias y que la intención revela su significado. De este modo, las coincidencias se convierten en pistas que nos indican la voluntad del Universo y nos permiten su sincronicidad y aprovechar las infinitas oportunidades de la vida. Sin embargo, con todos esos billones de fragmentos de información que nos están llegando en todo momento, ¿cómo sabemos a qué prestar atención?, ¿cómo evitamos estar buscándole significados a cada tasca de té, a cada comercial de televisión, a cada mirada de un desconocido en la calle? A la vez ¿cómo evitamos pasar por alto información valiosa?

Estas preguntas no tienen una respuesta fácil. Parte de aprender a vivir el sincrodestino consiste en aprender a ser instrumentos sensibles en nuestro entorno. Cierra los ojos un momento. Trata de percibir todo lo que hay en el ambiente. ¿Qué sonidos escuchas? ¿Qué estás oliendo, sintiendo o saboreando en este preciso instante? Pon tu atención en cada uno de tus sentidos individualmente y toma plena conciencia de ellos.

Si no has practicado este ejercicio antes, es probable que hayas pasado por alto algunos de estos estímulos, no porque sean débiles, sino porque estamos tan acostumbrados a ellos que ya no les prestamos atención. Por ejemplo, ¿qué sentiste?, ¿cuál era la temperatura? ¿Había brisa o el aire estaba quieto?, ¿qué partes de tu cuerpo estaban en contacto con la silla en la que estás sentado? ¿Notaste la presión en la parte posterior de tus muslos, en la parte baja de la espalda? ¿Qué me dices de los sonidos? La mayoría podemos distinguir fácilmente el ladrido lejano de un perro o el ruido de niños que juegan en la habitación contigua, pero ¿qué hay de los sonidos más sutiles? ¿Escuchaste el ruido del calentador o del aire acondicionado?, ¿percibiste tu respiración o los gruñidos de tu estómago?, ¿qué me dices del barullo del tráfico?.

Las personas sensibles a los acontecimientos y estímulos de su entorno son sensibles a las coincidencias que les envía el Universo. Las pistas no siempre vendrán a través del correo o de la pantalla de la televisión (aunque a veces lo harán). Pueden ser tan sutiles como el olor del humo de una pipa que entra por una ventana abierta y que te recuerda a tu padre, lo que a su vez te recuerda un libro que le gustaba, y que, por alguna razón, llega a desempeñar un papel importante en tu vida, en ese momento.

Por lo menos una vez al día, concéntrate durante uno o dos minutos en alguno de tus cinco sentidos: vista, oído, gusto, tacto u olfato, y permítete apreciar tantos aspectos de este sentido como sea posible. Aunque al principio te cueste trabajo, pronto lo harás con toda naturalidad. Clausura los otros sentidos si te distraen demasiado. Por ejemplo, prueba distintos alimentos mientras te tapas la nariz y cierras los ojos; concéntrate en la textura de la comida, sin distraerte con su aspecto u olor.

Naturalmente, tu atención se verá atraída por los estímulos más poderosos e inusuales; estos son los que debes observar con detenimiento. Mientras más inverosímil sea la coincidencia, más vigorosa será la pista. Si estás considerando casarte y tomas conciencia de los anuncios de los anillos de compromiso, ésa es una coincidencia menor, pues dichos anuncios abundan. Sin embargo, si estás ponderando pedirle matrimonio a Joanna y en ese momento pasa sobre tu cabeza un letrero que dice: «Joanna, ¿quieres casarte conmigo?», la situación es totalmente inaudita y constituye un mensaje muy poderoso sobre el camino que el Universo tiene planeado para ti.

Cuando surja una coincidencia, no la ignores. Pregúntate: «¿Cuál es el mensaje? ¿Qué significa esto?» No tienes que salir a buscar las respuestas. Formula la pregunta y las respuestas surgirán. Pueden llegar como la comprensión repentina de algo, como una experiencia creativa espontánea o como algo muy diferente. Tal vez conocerás a una persona que esté relacionada de algún modo con la coincidencia. Una conversación, una relación, un encuentro casual, una situación o un suceso te dará inmediatamente una pista sobre su significado. «¡Ah, se trataba de esto!»

Recuerda cómo la discusión final que tuve con el endocrinólogo le dio significado al anuncio del Boston Globe que había estado viendo, y que hasta ese entonces ignoraba. La clave está en prestar atención y preguntar.

Otra cosa que puedes hacer para fomentar las coincidencias es llevar un diario de las coincidencias de tu vida. Después de años de tomar notas, las clasifico en pequeñas, medianas, bomba y doble bomba. Tú puedes hacerlo como se te haga más fácil. Para algunos, lo más sencillo es llevar un registro diario y subrayar o señalar palabras, frases o nombres de cosas que se manifiestan como coincidencias. Otros llevan un diario especial de coincidencias; utilizan una nueva página para cada coincidencia significativa, y apuntan en esa página otras conexiones con ese suceso.

A las personas que quieran ahondar con mayor profundidad en las coincidencias, les recomiendo la recapitulación. Ésta es una manera de tomar la posición de observador de tu vida y tus sueños, de modo que las conexiones, temas, imágenes y coincidencias se hagan más claras. Como nuestra conexión con el alma universal es mucho más evidente cuando soñamos, este proceso nos permite acceder a un nivel de coincidencias totalmente nuevo.

Cuando vayas a la cama por la noche y antes de dormir, siéntate unos minutos e imagina que estás viendo en la pantalla de tu conciencia todo lo que ocurrió durante el día. Observa tu día como si fuera una película. Mírate despertando en la mañana, cepillándote los dientes, desayunando, conduciendo al trabajo, arreglando tus asuntos, regresando a casa, cenando; todo lo que haya ocurrido en el día hasta el momento de ir a la cama. No tienes que analizar, evaluar o juzgar lo que ves; sólo ve la película. Apréciala completa. Incluso es posible que repares en cosas que no te parecieron importantes en su momento. Tal vez notes que el color del cabello de la mujer que estaba detrás del mostrador de la farmacia era el mismo que tenía tu madre cuando eras niño. O tal vez prestes especial atención al chiquillo que lloraba mientras su madre lo arrastraba por el pasillo del supermercado. Es sorprendente la cantidad de cosas que puedes ver en la película de tu día, que tal vez no notaste conscientemente durante el día.

Mientras ves cómo pasa tu día en la película, aprovecha la oportunidad de observarte objetivamente. Tal vez te veas haciendo algo que te enorgullece en especial; a veces te verás haciendo cosas vergonzosas. Te repito: el objetivo no es evaluar, sino obtener un poco de información sobre el comportamiento del protagonista, de ese personaje que eres tú.

Cuando hayas concluido la recapitulación, que puede durar sólo cinco minutos o hasta media hora, di estas palabras para ti: «Todo lo que he observado, esta película de un día de mi vida, está guardada en un lugar seguro. Puedo evocar esas imágenes en la pantalla de mi conciencia, pero tan pronto como las dejo ir, desaparecen. La película ha terminado». Luego, cuando vayas a dormir, afirma: «Así como he recapitulado el día, doy instrucciones a mi alma, a mi espíritu y a mi subconsciente para que observen mis sueños». Al principio tal vez no notes cambios, pero si practicas cada noche durante algunas semanas, empezarás a tener una experiencia muy nítida de que el sueño es el escenario y de que tú eres la persona que está observando todo. Cuando despiertes en la mañana, recapitula la noche tal como recapitulaste el día al anochecer.

Una vez que seas capaz de recordar la película de tus sueños, anota algunas de las escenas más memorables. Inclúyelas en tu diario. Apunta especialmente las coincidencias. La inteligencia no circunscrita nos proporciona claves en el sueño tal y como lo hace en la vigilia. Durante el día conozco personas, tengo interacciones, me encuentro en situaciones, circunstancias, sucesos, relaciones; por la noche también experimento estas situaciones. La diferencia es que en el día parece haber una explicación lógica, racional, de lo que ocurre. Nuestros sueños no sólo son proyecciones de nuestra conciencia; son, de hecho, la interpretación que hacemos de las trayectorias de nuestra vida. Los mecanismos del sueño y de lo que nos pasa en lo que llamamos realidad, son las mismas proyecciones del alma. Sólo somos observadores. Así pues, empezamos gradualmente a notar correlaciones, imágenes que se repiten tanto en los sueños como en la realidad cotidiana; más coincidencias nos ofrecen más pistas para guiar nuestro comportamiento; empezamos a isfrutar más oportunidades; tenemos más «buena suerte».

Estas pistas señalan la dirección que debemos dar a nuestra vida. A través del proceso de recapitulación reparamos en los patrones recurrentes y empezamos a desentrañar el misterio de la vida.

Este proceso es especialmente útil para liberarse de hábitos destructivos. La vida tiene ciertos temas que interpreta. A veces, esos temas actúan a nuestro favor pero también en contra, especialmente si repetimos los mismos patrones o temas una y otra vez con la idea de obtener un resultado distinto. Por ejemplo, muchas personas que se divorcian vuelven a enamorarse, pero terminan en un tipo de relación exactamente igual a la que tuvieron antes. Repiten el mismo trauma, reviven la misma angustia y luego preguntan: «¿Por qué me sucede lo mismo?» El proceso de recapitulación puede ayudarnos a observar estos patrones y una vez que los hemos discernido podemos tomar decisiones más conscientes. La revisión diaria de nuestro día no es algo en absoluto necesario, pero nos ayuda a comprender y a atraer coincidencias a la superficie.

Procura mantenerte sensible, observa las coincidencias en tu vida diurna y en tus sueños, y presta especial atención a lo que traspase el límite de probabilidades, esto es, la posibilidad estadística de que un acontecimiento ocurra en el espacio-tiempo. Todos necesitamos planear las cosas hasta cierto punto, elaborar suposiciones sobre mañana aunque de hecho no sepamos qué va a pasar. Cualquier cosa que perturbe nuestros planes o nos desvíe de la trayectoria que creemos llevar, puede ofrecernos información valiosa. Incluso la ausencia de sucesos que esperas puede ser una pista que te indique la intención del Universo.

Quienes tienen dificultades para salir de la cama en las mañanas para ir a un trabajo que odian, los que no son capaces de comprometerse con sus actividades profesionales, aquellos que se sienten emocionalmente «muertos» después de un día en la oficina, necesitan prestar atención a esos sentimientos. Son señales importantes de que debe haber una forma de obtener más satisfacción de la vida. Tal vez un milagro está esperando a la vuelta de la esquina. Nunca lo sabrás mientras no formules una intención, seas sensible a las pistas que te ofrece el Universo, sigas la cadena de las coincidencias y ayudes a crear el destino que tanto deseas.

Por supuesto, la vida puede ser difícil y todos tenemos tareas, responsabilidades y obligaciones cotidianas que pueden llegar a abrumarnos. Las coincidencias pueden volar hacia ti desde todas direcciones o pueden aparentar haberse secado por completo. ¿Cómo encontrar el camino en un mundo tan complejo? Tómate cinco minutos todos los días y simplemente permanece sentado en silencio. Durante esos momentos, plantéale estas preguntas a tu atención y a tu corazón: «¿Quién soy? ¿Qué quiero para mi vida? ¿Qué quiero de mi vida hoy?» Entonces relájate y deja que el flujo de tu conciencia, esa suave voz interior, las conteste. Luego, después de cinco minutos, escríbelas. Haz esto todos los días y te sorprenderá cómo las situaciones, circunstancias, acontecimientos y personas se organizarán en función de las respuestas. Éste es el comienzo del sincrodestino.

La primera vez puede resultar difícil contestar estas preguntas. Muchos no estamos acostumbrados a pensar en términos de nuestras necesidades y deseos, y si lo hacemos, no creemos poder satisfacerlos. Si no has definido la meta de tu vida por ti mismo, ¿qué estás haciendo entonces? Sería maravilloso si el Universo pudiera mostrarnos una gran pista, o si prefieres, una brújula gigante qué nos señalara la dirección que debemos tomar.

El hecho es que la brújula está ahí. Para encontrarla sólo necesitas buscar en tu interior el deseo más puro de tu alma, el sueño que tiene para tu vida. Siéntate en silencio. Una vez que revelas ese deseo y comprendes su naturaleza esencial, cuentas con un punto de referencia constante que puedes expresar en forma de símbolos arquetípicos.

Deepak Chopra