9 de abril de 2010

LA MUSICOTERAPIA EN EL TEMAZCAL

La musicoterapia tiene su origen en la noche de los tiempos. Los primeros músicos terapeutas son los chamanes, médicos brujos tribales, quienes comienzan a utilizar cánticos, salmodias, susurros y estructuras rítmicas repetitivas para modificar el estado de conciencia personal, del colectivo, o de un individuo, con fines catárticos y religiosos. Se tienen evidencias del uso ritual de la música en casi todas las grandes culturas de la antigüedad.

La Musicoterapia es la aplicación científica del sonido, la música y el movimiento a través del entrenamiento de la escucha y la ejecución instrumental sonora, integra lo cognitivo, lo afectivo y lo motriz, desarrollando la conciencia y acentúa el proceso creativo. Mediante la musicoterapia se facilita la comunicación, se promueve la expresión individual y favorece la integración grupal y social, sumándose a ello reacciones y cambios importantes que ocurren en el ser interno del individuo y la colectividad.
En el temazcal en especial, se hace uso del tambor, ya que este instrumento ancestral permite sintonizar con el corazón de cristal de la Madre Tierra, de la Abuela Toci, con el Corazón del Cielo. Activa la memoria del primer sonido que escucha el ser en el vientre de la madre, el oído, primer sentido que se activa en esa etapa.

Por ende, el sonido del tambor al escucharse en el vientre del temazcal, brinda una sensación de seguridad e induce a estados de conciencia acrecentada, impulsa al encuentro consigo mismo, al dialogo con el propio corazón.

La sonaja es otro instrumento importante, su sonido se asocia al agua, al vientre, al cuerpo emocional. Los guijarros de la sonaja al ser de cuarzo, o tener gran contenido de este elemento, amplifican y multiplican el envió en todas direcciones del sentir y el pensar de quien toca el instrumento. Produce una reacción de dulce paz y tranquilidad. Al sensibilizar la percepción es factible el observar luces emanando de la sonaja, la reacción piezoeléctrica del cuarzo, ecualizando el ambiente.

Otros instrumentos utilizados son la chirimía, la flauta, el ehecatl, asociados con el Viento, con el Aliento de la Vida, su sonido induce al despertar de la conciencia.

El temazcal no se aplaude, no se golpea con las manos y los pies, pues es el vientre de la madre, es su carne la que está ahí representada. El júbilo se muestra con el toque de instrumento, con el canto. Se debe procurar que todos ingresen al temazcal con sonaja o algún instrumento musical de los ya mencionados especialmente, que permita la participación del grupo en todo el ritual.

El canto es parte fundamental del ritual de temazcal, con ello se va a honrar, a ofrendar en cada una de las “puertas”, manifestando gratitud a cada Viento, a cada elemento que forma parte de aquello que llamamos vida.

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