3 de abril de 2010


El influyente libro Frames of Mind de Gardner de 1983, era un manifiesto que refutaba el punto de vista del CI; planeaba que no existía una única y monolítica clase de inteligencia, fundamental para el éxito en la vida, sino un amplio espectro de inteligencias con siete variedades clave:

  • Las 2 académicas típicas: facilidad verbal y la lógico- matemática.
  • Capacidad espacial, que poseen por ejemplo, los artistas o arquitectos destacados.
  • Capacidad cinestésica, exhibido en la plasticidad y la gracia, estilo Magic Jonson.
  • Talento musical.
  • Inteligencias personales: ** Destrezas interpersonales, como la de Martín Luther King.

** Capacidad intrapsíquica, satisfacción interior que surge de la armonizar la propia vida para que esté de acuerdo con los auténticos sentimientos personales. (liderazgo, cultivo de relaciones, y amistades, resolución de conflictos, análisis social)

La palabra operativa desde este punto de vista de las inteligencias es "múltiple": el modelo de Gardner va más allá del modelo típico de CI como factor único. Reconoce que las pruebas que nos tiranizaban cuando asistíamos a la escuela, están basadas en una noción limitada de la inteligencia y separada de la verdadera gama de habilidades y destrezas importantes para la vida, por encima y más allá del CI.

En realidad, 7 es un número arbitrario para la variedad de inteligencias, no hay número para los múltiples talentos humanos. Unos 10 años después de publicar su teoría por primera vez, Gardner ofreció este resumen de las inteligencias personales:

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Gardner señaló que el núcleo de la inteligencia interpersonal incluye las "capacidades para discernir y responder adecuadamente al humor, el temperamento, las motivaciones y los deseos de los demás. En la inteligencia intrapersonal, la clave para el autoconocimiento, incluyó el acceso a los propios sentimientos y la capacidad de distinguirlos y recurrir a ellos para guiar la conducta"

En el mundo cotidiano, ninguna inteligencia es más importante que la interpersonal. Debemos entrenar a los niños en las inteligencias personales desde la escuela.

Las Emociones pueden ser Inteligentes

Formas en que podemos aplicar inteligencia a nuestras emociones. Un aspecto de la inteligencia emocional es la "inteligencia social", la capacidad para comprender a los demás y "actuar prudentemente en las relaciones humanas" . Otros psicólogos la consideran en términos de habilidades para manipular a los demás y conseguir que hagan lo que uno quiere, estén de acuerdo o no. Según Thorndike, la inteligencia social es distinta de las capacidades académicas y es una parte clave de lo que hace que a la gente le vaya bien en el aspecto práctico de la vida. Otros dicen que es lo que hace falta para alcanzar el éxito en la vida.

Salovey incluye las inteligencias personales de Gardner en su definición básica de inteligencia emocional, ampliando estas capacidades a cinco esferas principales:

  • Conocer las propias emociones: La conciencia de uno mismo, el reconocer un sentimiento mientras ocurre, es la clave de la inteligencia emocional. Las personas que tienen una mayor certidumbre con respecto a sus sentimientos son mejores guías de su vida y están más seguros de lo que sienten realmente con respecto a las decisiones personales, con quién casarse, qué trabajo aceptar.
  • Manejar las emociones: Manejar los sentimientos para que sean adecuados, la capacidad de serenarse, de librarse de la irritabilidad, la ansiedad y la melancolía excesivas. Las personas que carecen de esta capacidad luchan constantemente contra sentimientos de aflicción y no pueden recuperarse con mayor rapidez de los reveses y trastornos de la vida.
  • La propia motivación: El autodominio emocional sirve de base a toda clase de logros. Las personas que tienen esta capacidad suelen ser mucho más productivas y eficaces en cualquier tarea que emprendan.
  • Reconocer emociones en los demás: La empatía, otra capacidad que se basa en la autoconciencia emocional, es la habilidad fundamental de las personas. Las personas que tienen empatía están mucho más adaptadas a las sutiles señales sociales que indican lo que otros necesitan o quieren.
  • Manejar las relaciones: El arte de las relaciones es, la habilidad de manejar las emociones de los demás. Estas son las habilidades que rodean la popularidad, el liderazgo y la eficacia interpersonal.

Los errores en las habilidades emocionales pueden ser remediados, con el esfuerzo adecuado, puede mejorarse.

CI e Inteligencia Emocional : Tipos puros

Existe una ligera correlación entre CI y algunos aspectos de la inteligencia emocional. Hasta ahora no se conoce ningún test sobre inteligencia emocional (que incluye las principales habilidades sociales y emocionales). El tipo puro de CI elevado es casi una caricatura del intelectual, experto en lo mental pero inadecuado en el mundo personal.

El hombre con CI elevado: Posee una amplia variedad de intereses y habilidades intelectuales. Es ambicioso y productivo, previsible y obstinado, y no se preocupa por sí mismo. Tendencia a ser crítico y condescendiente, fastidioso e inhibido, incómodo con la sexualidad y lo sensual, inexpresivo e indiferente y emocionalmente afable y frío.

El hombre con Inteligencia Emocional elevada son socialmente equilibrados, sociables y alegres. Comprometidos con las personas o las causas, asumen responsabilidades, son solidarios y cuidadosos de las relaciones. Vida emocional rica y apropiada, se sienten cómodos con ellos mismos, con los demás y con el universo social donde viven.

Las mujeres exclusivamente con CI elevado: seguridad intelectual, fluida expresión de sus ideas, valoran las cuestiones intelectuales, tienen amplia variedad de intereses intelectuales y estéticos. Suelen ser introspectivos, propensas a la ansiedad, a la reflexión, a sentimientos de culpabilidad, vacilan si se trata de expresar abiertamente su ira.

Las mujeres emocionalmente inteligentes: son positivas con ellas mismas y abiertas al expresar sus sentimientos. Son sociables, expresan sus sentimientos adecuadamente, se adaptan bien a la tensión, aplomadas socialmente, cómodas con ellas mismas y alegres, espontáneas y abiertas a lo sensual, raramente son ansiosas o culpables, no se hunden en la reflexión.

Por supuesto, estas descripciones son extremas; en todos nosotros hay una mezcla de CI e inteligencia emocional en diversos grados. De las dos, la inteligencia emocional añade muchas más de las cualidades que nos hacen más plenamente humanos.

4—Conócete a Ti Mismo

La frase de Sócrates "Conócete a ti mismo", conforma la piedra angular de la inteligencia emocional: la conciencia de los propios sentimientos en el momento en que se experimentan. La deferencia crucial es que se puede quedar atrapado en un sentimiento o tomar conciencia de que uno es arrastrado por él.

Los psicólogos, utilizan el término metacognición, para referirse a una conciencia del proceso de pensamiento, y metahumor para referirse a la conciencia de las propias emociones. Prefiero la expresión conciencia de uno mismo, en el sentido de una atención progresiva a los propios estadosinternos.

La conciencia de uno mismo, se trata de una forma neutra que conserva la autorreflexión incluso en medio de emociones turbulentas. La autoobservación permite una conciencia ecuánime de sentimientos apasionados o turbulentos. Es la diferencia que existe entre sentir una rabia asesina con respecto a alguien y elaborar el pensamiento autorreflexivo. "Esto que siento es rabia".

Esta conciencia de las emociones es la competencia emocional fundamental sobre la que se construyen las demás, como el autocontrol emocional. Mayer considera, que reconocer un humor desagradable es sentir el deseo de superarlo. La comprensión de que "Esto que siento es rabia" ofrece un mayor grado de libertad, actuar sobre ellos y la posibilidad de tratar de librarse de ellos. Mayer opina que la gente suele adoptar estilos distintos para enfrentar sus emociones:

  • Consciente de sí mismo: Conscientes de sus humores en el momento en que los tienen, son independientes y están seguros de sus propios límites, poseen una buena salud psicológica y suelen tener una visión positiva de la vida. Cuando se ponen de mal humor son capaces de superarlo enseguida. En resumen, su cuidado los ayuda a manejar sus emociones.
  • Sumergido: Personas a menudo empantanadas en sus emociones e incapaces de librarse de ellas, como si el humor las dominara. Hacen poco por tratar de librarse del mal humor, y sienten que no controlan su vida emocional. A menudo se sienten abrumadas y emocionalmente descontroladas.
  • Aceptador: Si bien estas personas suelen ser claras con respecto a lo que sienten, también tienen tendencia a aceptar sus humores, y no tratan de cambiarlos. Aceptan su mal humor con una actitud de laissez-faire, sin hacer nada para cambiarlo a pesar de las perturbaciones que provoca; esta pauta se encuentra entre personas depresivas que están resignadas a su desesperación.

El Apasionado y el Indiferente

Para algunas personas, la conciencia emocional resulta abrumadora, mientras para otras apenas existe. Un hombre sin pasiones es alguien que pasa por la vida sintiendo poco o nada, incluso con respecto a una emergencia como un incendio. Otras personas pierden su lapicera preferida y pasan varios días enloquecidos buscándola.

En general las mujeres experimentan emociones positivas y negativas con más fuerza que los hombres. La sensibilidad emocional intensificada significa que para esta persona, la menor provocación desencadena una tormenta emocional, ya sea gloriosa o infernal, mientras los que se encuentran en el otro extremo apenas experimentan sentimientos, incluso bajo las más espantosas circunstancias.

El hombre sin sentimientos

La chatura emocional es lo que los psiquiatras llaman alexitimia (carencia de palabras para expresar sus sentimientos) Parecen carecer de sentimientos, en realidad a su incapacidad para expresar emociones más que a una ausencia de las mismas. Dan la impresión de ser personas diferentes y extrañas, provenientes de un mundo totalmente distinto, y que viven en medio de una sociedad dominada por los sentimientos, señala un psiquiatra de Harvard.

Carecen absolutamente de la habilidad fundamental de la inteligencia emocional, la conciencia de uno mismo, que nos permite saber lo que sentimos mientras las emociones se agitan en nuestro interior.

Elogios de los sentimientos viscerales

El papel fundamental de los sentimientos en la toma de decisiones de la vida personal. Mientras los sentimientos fuertes pueden hacer estragos con el razonamiento, la falta de conciencia de los sentimientos también puede ser ruinosa, sobre todo cuando se trata de sopesar las decisiones de las que depende en gran medida nuestro destino: qué carrera seguir, si conservar un trabajo seguro o cambiar a uno más interesante y así sucesivamente a lo largo de la vida.

Tales decisiones no pueden tomarse correctamente sólo gracias a la racionalidad; exigen sentimientos viscerales, y la sabiduría emocional acumulada gracias a las experiencias pasadas. la lógica formal sola nunca puede funcionar como la base para decidir con quién casarse, en quién confiar o incluso qué trabajo aceptar; éstas son esferas en las que la razón sin sentimiento es ciega.

Sondeando el inconsciente

Como dejó en claro Freud, gran parte de la vida emocional es inconsciente; Cualquier emoción puede ser inconsciente. Hay dos niveles de emoción, la consciente y la inconsciente. El momento en que una emoción se convierte en algo consciente marca su registro como tal en la corteza frontal. Tomemos como ejemplo el caso de alguien que se siente molesto por un encuentro desagradable a primera hora del día, y está de mal humor durante varias horas, viendo problemas donde no los hay y hablando en tono cortante a la gente sin motivo alguno.

Puede no darse cuenta de su constante irritabilidad y quedará sorprendido si alguien se la hace notar, Una vez que la reacción pasa a ser consciente, una vez que se registra en la corteza, la persona puede volver a evaluar las cosas, decidir que prefiere minimizar los sentimientos experimentados con anterioridad y cambiar su visión y su talante. En este sentido, la conciencia de las propias emociones es el eslabón que une el fundamento siguiente de la inteligencia emocional: ser capaz de superar el mal humor

5—Esclavos de la Pasión

El autodominio, el ser capaces de soportar las tormentas emocionales, ha sido elogiado como virtud desde los tiempos de Platón. Los romanos y la primitiva iglesia cristiana lo llamaron temperantia, templanza, el dominio del exceso emocional. El objetivo es el equilibrio, no la supresión del exceso emocional. Como señaló Aristóteles, lo que se quiere es la emoción adecuada, el sentir de manera proporcionada a las circunstancias.

Cuando las emociones son demasiado apagadas crean aburrimiento y distancia; cuando están fuera de control y son demasiado extremas y persistentes, se vuelven patológicas, como en la depresión inmovilizante, la ansiedad abrumadora, la furia ardiente y la agitación maníaca.

En efecto, mantener bajo control nuestras emociones perturbadoras es la clave para el bienestar emocional; los extremos, emocionales que crecen con demasiada intensidad o durante demasiado tiempo, socavan nuestra estabilidad.

Los momentos de decaimiento, así como los de entusiasmo, dan sabor a la vida, pero es necesario que guarden un equilibrio. Las personas que viven episodios intensos de ira o depresión pueden tener una sensación de bienestar si cuentan con una serie compensatoria de momentos igualmente dichosos o felices. Estos estudios también afirman la independencia de la inteligencia emocional con respecto a la académica, y encuentran poca o ninguna relación entre las notas o el cociente intelectual y el bienestar emocional de las personas.

Para la mayoría de la gente, los sentimientos sumamente intensos son bastante poco frecuentes; la mayor parte de nosotros estamos en el gris término medio, con suaves sacudidas emocionales.

El arte de serenarnos es una habilidad fundamental para la vida. La teoría afirma que los niños emocionalmente sanos aprenden a serenarse tratándose ellos mismos de la misma forma en que los han tratado las personas que los cuidaban, lo que los hace menos vulnerables a las perturbaciones del cerebro emocional.

Muy a menudo tenemos poco o ningún control sobre el momento en que somos arrastrados por la emoción. La cuestión no surge con la tristeza, la preocupación o la ira comunes y corrientes; son estados de ánimo que pasan con el tiempo y paciencia. Pero cuando estas emociones poseen gran intensidad y se prolongan más allá de un punto adecuado, se funden en sus perturbadores extremos: la ansiedad crónica, la ira incontrolable, la depresión. Y en sus formas más severas e intratables pueden ser necesarias la medicación, la psicoterapia, o ambas.

Dos tercios de las personas que padecen estados maníacos depresivos jamás han sido tratadas de esa perturbación. En trastornos emocionales tan severos, la medicación psiquiátrica ofrece una herramienta para manejar mejor la vida. Pero cuando se trata de vencer la gama más usual de estados negativos, debemos arreglárnoslas solos, y los recursos con que contamos no siempre resultan eficaces. La mayoría se quejó de encontrarse a merced de sus estados de ánimo. Las formas que los participantes en la investigación utilizaban para librarse del mal humor eran muy variadas.

Anatomía de la Ira

El problema, como nos recuerda el desafío de Aristóteles, para que tengamos sólo una ira adecuada, es que por lo general nuestra furia queda fuera de control. Benjamín Franklin lo expresó claramente: "La ira nunca carece de motivo, pero pocas veces se trata de un buen motivo".

Por supuesto, existen diferentes clases de ira. la amígdala puede muy bien ser una fuente importante del súbito arranque de furia que sentimos ante el conductor que nos pone negligentemente en una situación de peligro. Pero el otro extremo del circuito emocional, la neocorteza, muy probablemente fomenta iras más calculadas, como la venganza a sangre fría o el ultraje que sentimos ante la injusticia. Esas iras calculadas son aquellas que más probablemente, como lo expresó Franklin, "tienen buenos motivos", o parecen tenerlos.

Tice descubrió que la ira es el estado de ánimo que la gente peor domina. En efecto, la ira es la más seductora de las emociones negativas; el farisaico monólogo interior que la impulsa llena la mente con argumentos más convincentes para dar rienda suelta a la furia. A diferencia de la tristeza, la ira proporciona energías e incluso resulta tonificante. Algunas personas piensan que hay que dar rienda suelta a la ira en una "catarsis".

Otros sostienen que hay que evitarla completamente. Cuanto más tiempo reflexionamos sobre lo que nos ha enfurecido, más "buenas razones" y autojustificaciones podemos inventar para estar furiosos. Rumiar una y otra vez un mismo problema alimenta la llama de la ira. Pero al ver las cosas de una manera diferente, Tice descubrió que haber elaborado una situación de una manera más positiva era una de las formas más poderosas de dejar de lado la ira.

1)- El ataque de furia. Según el psicólogo Dolf Zillmann, de la Universidad de Alabama, hay un disparador universal en las raíces de la ira en el aspecto de la reacción de ataque o fuga, y es la sensación de encontrarse en peligro. Puede ser una amenaza física o una amenaza simbólica a la autoestima o la dignidad: ser tratado en forma injusta o ruda, ser insultado o menospreciado, quedar frustrado en la búsqueda de un objetivo importante. Estas percepciones actúan como un gatillo instigador de una oleada límbica que tiene un efecto real sobre el cerebro.

Una parte de esa oleada es la liberación de catecolaminas, que generan un rápido e intermitente ataque de energía, suficiente para "un curso de acción vigorosa", como lo expresa Zillmann, "como el del ataque o la fuga". Este aumento de la energía dura unos minutos, en los cuales el cuerpo se prepara para un buen ataque o una rápida fuga, según cómo el cerebro emocional evalúe la oposición.

Entre tanto, otra ola impulsada por la amígdala a través de la rama adrenocortical del sistema nervioso crea un fondo tónico general de disposición para la acción, que dura mucho más que el aumento de la energía de las catecolaminas. Este estímulo puede durar horas e incluso días, manteniendo el cerebro emocional en disposición especial para la excitación, sobre el cual se construyen las reacciones subsiguientes con especial rapidez.

Esta especie de gatillo creado por la excitación adrenocortical explica por qué las personas son más propensas a la ira si ya han sido provocadas o irritadas por alguna otra cosa. Así, alguien que ha tenido un día difícil en el trabajo será especialmente vulnerable a sentirse furioso más tarde en su casa por algo (chicos revoltosos o ruidosos, etc.) que bajo otras circunstancias no sería lo suficientemente poderoso para provocar un asalto emocional.

2)- La ira se construye sobre la ira . Zillmann ha llegado a la conclusión de que cuando el organismo ya está en un estado de nerviosismo, (como el de la madre que abofeteó al niño por un capricho), y algo dispara un asalto emocional, la emoción consiguiente (ya sea ira o ansiedad) tiene una intensidad especialmente marcada. Esta dinámica opera cuando alguien se pone furioso. La ira será creciente como "una sucesión de provocaciones, cada una de las cuales dispara una reacción excitante que se disipa poco a poco".

Cada ola cabalga sobre los restos de la anterior, intensificando el nivel de la excitación fisiológica. La ira se construye sobre la ira; el cerebro emocional se entona. Para entonces la ira, libre de las trabas que impone la razón, estalla fácilmente en una reacción violenta. Este elevado nivel de excitación, dice Zillmann, "alimenta una ilusión de poder e invulnerabilidad que puede inspirar y facilitar la agresión" mientras la persona enfurecida, "al carecer de una guía cognitiva", vuelve a caer en la respuesta más primitiva.

3)- Un bálsamo para la ira . Una forma de aplacar este sentimiento es aprovechar y desafiar los pensamientos que lo disparan. La ira puede ser evitada completamente si la información atenuante surge antes de que esta empiece a actuar. Hay informaciones atenuantes que permiten la revaloración de los acontecimientos que provocan la ira, que funciona bien a niveles moderados de la ira, si la ira es muy fuerte, la gente ya no puede pensar correctamente. Cuando la gente está muy furiosa, se descarta la información atenuante.

4)- La calma . En un ataque de ira, se puede caminar hasta que, poco a poco, la quietud y la belleza calmen y apacigüen a quien la padece. Cuando estén furiosos busquen y realicen una situación de relax y reflexión como la comentada para que pueda enfriarse fisiológicamente y que pase el aumento adrenalínico. Durante la etapa de reflexión la persona airada debe poner freno al ciclo del pensamiento hostil intensificado buscando alguna distracción.

La distracción, según considera Zillmann, es un poderoso recurso para alterar el humor: resulta difícil seguir furiosos cuando estamos pasando por un momento agradable. Una estrategia eficaz consiste en quedarnos a solas mientras nos calmamos: pasear en auto, caminar, el ejercicio activo también ayuda a aliviar la ira, o respirar profundamente y relajar los músculos. El poder de la distracción consiste en que detiene esa serie airada de pensamientos. Las distracciones ayudan en gran medida a calmar la furia: la televisión, las películas, la lectura son actividades apropiadas.

5)- La falacia de la ventilación. La catarsis (dar rienda suelta a la ira) es a veces ensalzada como una forma de manejar la ira. La teoría popular sostiene que "te hace sentir mejor". Pero, como sugieren las conclusiones de Zillmann, existe un argumento en contra de la catarsis. Este ha sido planteado desde la década del 50, cuando los psicólogos empezaron a probar los efectos de la catarsis experimentalmente y descubrieron en varias ocasiones que dar rienda suelta a la ira servía de poco o de nada para disiparla.

Tice descubrió que dar rienda suelta a la ira es una de las peores formas de calmarla: los estallidos de ira intensifican la excitación del cerebro emocional, dejando a la persona más enfurecida, no menos, pues se prolonga ese estado de ánimo en lugar de ponerle fin. Mucho más eficaz resultaba que la persona primero se calmara y luego, en un estado de ánimo más constructivo o firme, se enfrentara a la persona para resolver la disputa. Según el maestro tibetano Chogyam Trungpa, la mejor forma de enfrentarse a la ira es "No reprimirla. Pero no actuar en consecuencia" .

Aliviar la ansiedad: ¿Preocupado yo?

La mente preocupada gira una y otra vez trazando la interminable curva melodramática en tono menor, en la que un conjunto de preocupaciones conduce al siguiente y vuelve otra vez atrás. Thomas Borkovec, psicólogo de la Universidad Estatal de Pensilvania, cuya investigación sobre la preocupación (el núcleo de toda ansiedad) ha planteado el tema desde el arte a la ciencia de la neurosis. Por supuesto que, rumiando una y otra vez un problema, puede surgir una solución.

La reacción que se encuentra por debajo de la preocupación es la vigilancia con respecto a un peligro potencial que, sin duda alguna, ha sido esencial para la supervivencia. La preocupación es un ensayo de lo que podría salir mal y cómo enfrentarse a ello; la tarea de la preocupación es alcanzar soluciones positivas con respecto a los peligros de la vida anticipándose a los riesgos antes de que estos surjan.

La dificultad surge con las preocupaciones crónicas y repetitivas, el tipo de preocupaciones que vuelve a surgir una y otra vez y nunca lleva a una solución positiva. Cuando este mismo ciclo de preocupación se intensifica y persiste, se hace más confusa la línea que lo separa de los auténticos asaltos nerviosos, los trastornos de la ansiedad: fobias, obsesiones y compulsiones, ataques de pánico.

En cada uno de estos trastornos la preocupación se fija de una forma definida; en el caso de la fobia, las ansiedades se fijan en la situación temida; en el caso de la obsesión se fijan en evitar una calamidad temida; y en los ataques de pánico, la preocupación se concentra en un temor a la muerte o en la posibilidad de tener el ataque mismo.

En todos estos estados, el común denominador es la preocupación que causa estragos. Por lo general las preocupaciones siguen este curso, una narrativa dirigida a uno mismo que salta de preocupación en preocupación y con mucha frecuencia incluye las catástrofes imaginando alguna tragedia terrible.

La ansiedad según han señalado otros investigadores, se presenta en dos formas: cognitiva o pensamientos preocupados, y somática, los síntomas fisiológicos de la ansiedad como sudoración, aceleración del ritmo cardíaco o tensión muscular. Al parecer existe algo positivo en las preocupaciones: estas son formas de enfrentarse a las posibles amenazas y a los peligros que pueden interponerse en el camino de cada uno. pero las personas que se preocupan en exceso y de una manera crónica lo hacen con respecto a una amplia gama de asuntos, la mayoría de los cuales casi no tienen posibilidades de ocurrir; estas personas ven en la vida peligros que otros jamás perciben

La tarea de preocuparse: La persona nota algo que dispara la imagen de algún peligro o amenaza potencial; esa catástrofe imaginada dispara a su vez un ataque suave de ansiedad. El sujeto se hunde entonces en una larga serie de pensamientos perturbados, cada uno de los cuales prepara un nuevo tema de preocupación

En resumen, la preocupación crónica opera en algunos sentidos pero no en otros, más trascendentales: alivia parte de la ansiedad, aunque nunca resuelve el problema. Hay métodos de relajación que se pueden aplicar en el momento en que la persona se da cuenta de que comienza la preocupación, y practicar el método de relajación diariamente es necesario para ser capaz de usarlo en el momento, cuando más lo necesita.

En el caso de las personas que tienen preocupaciones tan graves que se han convertido en fobias o en trastornos obsesivo-compulsivos, o incluso en trastornos de pánico, puede resultar prudente (de hecho es una señal de conciencia de uno mismo) recurrir a la medicación para interrumpir el ciclo. Sin embargo, aún se requiere un nuevo entrenamiento del circuito emocional a través de la terapia con el fin de reducir las posibilidades de que los trastornos de ansiedad se repitan cuando se suspende la medicación.

Manejar la melancolía

El único estado de ánimo que por lo general la gente se esfuerza más en superar es la tristeza. La tristeza provocada por una pérdida, refuerza una especie de retirada reflexiva de las actividades de la vida y nos deja en un estado suspendido para llorar la pérdida, reflexionar sobre su significado y, finalmente, hacer los ajustes psicológicos y los nuevos planes que nos permitirán continuar con nuestra vida. El pesar es útil, la auténtica depresión no lo es.

En una depresión importante, la vida queda paralizada; no surgen nuevos caminos. Los síntomas mismos de la depresión indican que la vida está en un compás de espera.

SÍNTOMAS:

  • Odio por uno mismo
  • Sensación de que uno no vale nada.
  • Melancolía que invade.
  • Sensación de temor y alineación.
  • Sofocante ansiedad.

MARCAS INTELECTUALES:

  • Confusión.
  • Imposibilidad de Concentración mental y fallos de memoria
  • Mente dominada por distorsiones anárquicas.
  • Sensación de que los procesos mentales quedan sepultados.

EFECTOS FÍSICOS:

  • Insomnio.
  • Sensación de apatía, estar como un zombi.
  • Enervación y extraña fragilidad.
  • Pérdida del placer.
  • Sensación de abatimiento.
  • Sensación de la comida como insípida.
  • Desvanecimiento de la esperanza.
  • Sensación de desesperación como dolor físico cuya solución es el suicidio.

Ningún medicamento ni terapia sirven. Será el paso del tiempo y el refugio de un hospital lo que finalmente eliminará el desaliento. Para la mayoría de la gente, sobre todo aquellos cuyos casos son menos graves, la psicoterapia puede ayudar, lo mismo que la medicación: el Prozac es el tratamiento que se utiliza en la actualidad, pero existen otros compuestos para los casos de depresión más importante.

Tice descubrió que la táctica más popular para luchar contra la depresión es la socialización: salir a comer, ir a un encuentro deportivo o una película; en resumen, hacer algo con amigos o con la familia. Eso funciona bien si el efecto es el de hacer que la mente de la persona abandone la tristeza. Pero prolonga el estado de ánimo si la persona utiliza la ocasión sólo para seguir pensando en aquello que se lo provocó.

Preocuparnos por lo que nos deprime hace que la depresión sea aún más intensa y prolongada. En la terapia podría ser muy provechoso reflexionar profundamente en las causas de una depresión, si eso conduce a una comprensión o a acciones que cambiarán las condiciones que la provocan. Pero una inmersión pasiva en la tristeza simplemente la empeora.

Deduce Susan Nolen-Hoeksma, psicóloga de Standford, que las mujeres son mucho más propensas que los hombres a cavilar cuando están deprimidas; según propone esta psicóloga, esto puede explicar por qué a las mujeres se les diagnostica depresión dos veces más que a los hombres. También es posible porque las mujeres son más abiertas a revelar sus trastornos o tienen más motivos en su vida para estar deprimidas. Y los hombres pueden ahogar la depresión en el alcoholismo, donde la proporción es aproximadamente el doble de hombres que mujeres.

Se ha descubierto que la terapia cognitiva destinada a cambiar estas pautas de pensamiento está al mismo nivel que la medicación para tratar la depresión clínica suave. Hay dos estrategias eficaces: una de ellas consiste en desafiar los pensamientos en medio de la cavilación: Cuestionar su validez y pensar en alternativas más positivas. La otra estrategia consiste en programar expresamente acontecimientos agradables que sirvan como distracción. La tendencia de la depresión a perpetuarse a sí misma ensombrece incluso la clase de distracción que la gente elige.

Levantar el ánimo: El llanto puede a veces, disipar la tristeza, también puede dejar a la persona obsesionada con respecto a las razones de la desesperación. El llanto refuerza la cavilación y sólo sirve para prolongar el sufrimiento. Mucha gente escapa de la tristeza común recurriendo a distracciones tales como la lectura, la TV y las películas, los videojuegos y los rompecabezas, dormir y soñar despierto planificando unas vacaciones., etc. Las distracciones más eficaces son las que cambian el estado de ánimo: un encuentro deportivo estimulante, una película divertida, un libro que levante el ánimo.

Una forma positiva de levantar el ánimo consiste el lograr un pequeño triunfo o un éxito fácil: hacer alguna tarea postergada en la casa. También mejorar la propia imagen es una forma de levantar el ánimo. El ejercicio aeróbico también es una distracción importante. Levantarse el ánimo con agasajos y placeres sensuales es un buen antídoto contra la tristeza, tomar baños calientes, escuchar música, comer algo sabroso o hacer el amor, comprarse un regalo, salir de compras o de paseo, ir a mirar vidrieras. No abusar del exceso de comida pues provoca culpa y el exceso de alcohol es un depresor del sistema nervioso central y aumenta el efecto de la depresión misma.

Uno de los antídotos más potentes contra la depresión es el recurso de ver las cosas de una manera diferente, eso se conoce como reestructuración cognitiva. Evitar los pensamientos autocompasivos, en cambio retroceder y pensar en los aspectos en que la relación fallaba, y en los aspectos en que usted y su pareja disentían, es un antídoto contra la tristeza. Otro buen recurso es ayudar a otras personas con problemas. Rezar si uno es muy religioso, es bueno para cualquier estado de ánimo, sobre todo para la depresión.

6—La Aptitud Magistral

El grado en que los trastornos emocionales pueden interferir la vida mental no es ninguna novedad para los profesores. Los alumnos que se sienten ansiosos, enfurecidos o deprimidos no aprenden; la gente que se ve atrapada en esos estados de ánimo no asimila la información de manera eficaz ni la maneja bien. Además interfiere en el intento de concentrarse en otra cosa. Las emociones negativas sabotean continuamente los esfuerzos por prestar atención a cualquier otra tarea posible.

Cuando las emociones entorpecen la concentración, lo que ocurre es que queda paralizada la capacidad mental cognitiva que los científicos denominan "memoria activa", la capacidad de retener en la mente toda la información que atañe a la tarea que estamos realizando. La memoria activa es una función ejecutiva por excelencia de la vida mental, que hace posible todos los otros esfuerzos intelectuales.

Consideremos el papel que ejerce la motivación positiva (el ordenamiento de los sentimientos de entusiasmo, celo y confianza) en los logros. Atletas, músicos, maestros de ajedrez, etc. los une la capacidad de motivarse ellos mismos para llevar a cabo una rutina de entrenamiento implacable. En los que entrenan desde edad temprana y compiten, esa obstinación depende de los rasgos emocionales (el entusiasmo y la persistencia ante los contratiempos), por encima de todo lo demás.

Si bien la mayoría de los padres norteamericanos están dispuestos a aceptar los puntos débiles de un niño y acentuar los puntos fuertes, entre los asiáticos la actitud es que si uno no se desempeña bien lo que debe hacer es estudiar hasta altas horas de la noche y, si aún así, no obtiene buenos resultados, debe levantarse más temprano para estudiar. Creen que cualquiera puede desempeñarse bien en la escuela si hace el esfuerzo adecuado. En resumen, una férrea ética cultural con respecto al trabajo se traduce en mayor motivación, celo y persistencia: una ventaja emocional.

En la medida en que estamos motivados por sentimientos de entusiasmo y placer con respecto a lo que hacemos (o incluso por un grado óptimo de ansiedad), esos sentimientos nos conducen a los logros. Es en este sentido que la inteligencia emocional es una aptitud superior, una capacidad que afecta profundamente a todas las otras habilidades, facilitándolas o interfiriéndolas.

Control del Impulso

Mientras algunos afirman que el CI no puede ser modificado y, por tanto, representa una limitación insuperable del potencial de la vida de un niño, existen diversas pruebas que demuestran que las habilidades emocionales como el control del impulso y la interpretación exacta de una situación social pueden aprenderse.

La esencia de la autorregulación emocional: es la capacidad para rechazar un impulso al servicio de un objetivo; sea este construir una empresa,resolver una ecuación algebraica o conseguir un premio importante. Su descubrimiento pone de relieve el papel de la inteligencia emocional como una metacapacidad, determinando lo positiva o negativamente que la gente puede utilizar sus otras capacidades mentales.

Mal humor, pensamiento retorcido

La preocupación es el núcleo del efecto dañino que la ansiedad ejerce sobre cualquier clase de desempeño mental. Por supuesto, en un sentido la preocupación es una respuesta útil que sale mal: una preparación mental excesivamente celosa por una amenaza anticipada. Pero tal ensayo mental constituye una interferencia cognitiva catastrófica cuando queda atrapada en una pesada rutina que acapara la atención inmiscuyéndose en todos los demás intentos por concentrarse en otro asunto.

La ansiedad mina el intelecto. Las personas ansiosas tienen más probabilidades de fracasar incluso cuando presentan puntuaciones superiores en pruebas de inteligencia. La ansiedad también sabotea cualquier tipo de rendimiento académico. Cuanto más propensa es la persona a las preocupaciones, más bajo es su rendimiento académico, al margen de cómo se mida este: notas en pruebas, promedio de calificaciones o pruebas de logros.

Cuando a las personas propensas a preocuparse se les permitió tomarse una pausa de quince minutos para relajarse antes de emprender una tarea (lo cual redujo su nivel de preocupación) , no tuvieron problemas para realizarla.

La investigación demostró que existen dos tipos de alumnos ansiosos: Aquellos cuya ansiedad anula su rendimiento académico, y aquellos que son capaces de desempeñarse bien a pesar de la tensión, o tal vez, a causa de ella. Para las personas que son demasiado ansiosas, el temor anterior a la prueba interfiere la capacidad de pensar con claridad y la memoria necesaria para estudiar con eficacia, mientras que durante la prueba perturba la claridad mental esencial para desempeñarse bien.

Si estamos absortos en la preocupación de que vamos a fracasar en la prueba que estamos haciendo, podremos dedicar mucha menos atención a dilucidar las respuestas. Nuestras preocupaciones se convierten en profecías que se autocumplen, empujándonos al desastre que predicen.

Las personas expertas en aprovechar sus emociones pueden utilizar la ansiedad anticipada (por ejemplo la que surge ante un discurso o una prueba inminentes) para motivarse y prepararse bien, con lo que consiguen un buen desempeño. un estado levemente eufórico (hipomanía) parece óptimo para escritores y otras personas que ejercen profesiones creativas que les exigen fluidez y diversidad imaginativa. Cuando la euforia se descontrola, se convierte en auténtica manía, esa agitación socavará la capacidad de pensar con coherencia suficiente para escribir bien, aunque las ideas fluyan libremente; resultará imposible perseguirlas el tiempo suficiente para elaborar un producto acabado.

El humor, mientras dura, favorece la capacidad de pensar con flexibilidad y con mayor complejidad, haciendo que resulte más fácil encontrar soluciones a los problemas, ya sean intelectuales o interpersonales. Esto sugiere que una forma de ayudar a alguien a analizar un problema es contarle un chiste. La risa, en tanto euforia, parece ayudar a las personas a pensar con mayor amplitud y a asociar más libremente.

Los beneficios intelectuales de una buena carcajada son más sorprendentes cuando se trata de resolver un problema que requiere una solución creativa. Al hacer planes o tomar decisiones las personas que están de buen humor tienen una inclinación perceptiva que las lleva a ser más comunicativas y positivas en su forma de pensar. Cuando estamos de buen humor recordamos acontecimientos más positivos.

La memoria influye en nuestra evaluación de las evidencias en una dirección positiva, haciendo que resulte más probable que hagamos algo ligeramente arriesgado, por ejemplo.

Por la misma razón, estar de mal humor influye a la memoria a tomar una dirección negativa, haciendo que resulte más probable que adoptemos una decisión temerosa y excesivamente cautelosa. Las emociones descontroladas obstaculizan el intelecto. Pero podemos volver a encarrilarlas; esta competencia emocional es la aptitud maestra que facilita cualquier otra clase de inteligencia.

El optimismo: El Poder del Pensamiento Positivo

La esperanza, según los modernos investigadores, juega un papel poderoso en la vida al ofrecer una ventaja en ámbitos tan diversos como los logros académicos y la aceptación de trabajos pesados. En un sentido técnico, la esperanza es algo más que el punto de vista alegre de que todo saldrá bien. C. R. Snyder, psicólogo de la Universidad de Kansas, lo define como "creer que uno tiene la voluntad y también los medios para alcanzar sus objetivos, sean estos cuales fueran".

Las personas que muestran niveles elevados de esperanza, comparten ciertas características, como la de ser capaces de motivarse ellos mismos, sentirse hábiles para encontrar formas de alcanzar sus objetivos, asegurarse que las cosas van a mejorar, ser sensibles como para encontrar diversas maneras de alcanzar sus metas o modificarlas si se vuelven imposibles.

Desde la perspectiva de la inteligencia emocional, abrigar esperanzas significa que uno no cederá a la ansiedad abrumadora, a una actitud derrotista ni a la depresión cuando se enfrente a desafíos o contratiempos. Quienes abrigan esperanzas muestran menos depresión que las demás ya que actúan para alcanzar sus objetivos, son menos ansiosas en general y tienen menos dificultades emocionales.

Optimismo: El Gran Motivador

Ser optimista, significa tener grandes expectativas de que, en general, las cosas saldrán bien en la vida a pesar de los contratiempos y las frustraciones. Desde el punto de vista de la inteligencia emocional, el optimismo es una actitud que evita que la gente caiga en la apatía, la desesperanza o la depresión ante la adversidad. Y al igual que la esperanza, su prima hermana, el optimismo reporta beneficios en la vida. Un optimismo realista es beneficioso, pero un optimismo ingenuo puede resultar catastrófico.

Las personas optimistas consideran que el fracaso se debe a algo que puede ser modificado de manera tal que logren el éxito en la siguiente oportunidad, mientras los pesimistas asumen la culpa del fracaso, adjudicándolo a alguna característica perdurable que son incapaces de cambiar. Estas explicaciones distintas tienen profundas implicaciones en cuanto a la forma en que la gente reacciona ante la vida.

Es la combinación de talento razonable y la capacidad de seguir adelante ante las derrotas, lo que conduce al éxito. El logro real reside no sólo en el talento sino también en la capacidad para soportar la derrota.

El optimismo es una actitud emocionalmente inteligente. Cada negativa que obtiene un vendedor es una pequeña derrota. La reacción emocional a esa derrota es crucial para la capacidad de reunir la motivación suficiente para continuar. A medida que las negativas aumentan, la moral se deteriora haciendo que resulte cada vez más difícil levantar el teléfono para hacer una nueva llamada, (en el caso de un vendedor). Este rechazo es especialmente difícil de aceptar para un pesimista, "soy un fracaso", eso acarreará una apatía y una actitud derrotista, cuando no, depresión. Los optimistas dicen, "estoy utilizando el planteo incorrecto". Ellos no se consideran el motivo del fracaso. Cambian su enfoque en la situación siguiente. Mientras que la estructura mental del pesimista conduce a la desesperación, la del optimista genera esperanzas.

Algunas personas, por naturaleza, tienen tendencia a una u otra actitud. Pero, el temperamento puede ser suavizado por la experiencia. El optimismo y la esperanza (al igual que la impotencia y la desesperación) pueden aprenderse. Los psicólogos lo llaman autoeficacia, es la creencia de que uno tiene dominio sobre acontecimientos de su vida y puede aceptar los desafíos tal como se presentan.

Las convicciones de la gente con respecto a sus habilidades ejercen un profundo efecto sobre esas habilidades. La habilidad no es una propiedad fija; existe una enorme variabilidad en la forma en que uno se desempeña. Las personas que tienen una idea de autoeficacia se recuperan de los fracasos; abordan las cosas en función de cómo manejarlas en lugar de preocuparse por lo que puede salir mal.

Flujo: La Neurobiología de la Excelencia

Flujo es el punto óptimo del desempeño, la excelencia no requiere ningún esfuerzo. Ser capaz de entrar en el así llamado flujo es el punto óptimo de la inteligencia emocional; el flujo representa tal vez lo fundamental en preparar las emociones al servicio del desempeño y el aprendizaje. En el flujo, las emociones no sólo están contenidas y canalizadas, sino que son positivas, están estimuladas y alineadas con la tarea inmediata.

Es una experiencia que casi todo el mundo tiene de vez en cuando, sobre todo cuando alcanza el desempeño óptimo o llega más allá de sus límites iniciales.

Debido a que el flujo provoca una sensación tan agradable, es intrínsecamente gratificante. Un estado en el que la gente queda profundamente absorta en lo que está haciendo, dedica una atención exclusiva a la tarea y su conciencia se funde con sus actos. La atención queda tan concentrada que la persona sólo es consciente de la estrecha gama de percepción relacionada con la tarea inmediata y pierde la noción de tiempo y espacio. El flujo es un estado de olvido de sí mismo y se caracteriza por la ausencia del yo.

La persona alcanza un desempeño óptimo mientras se encuentra en este estado, y no le preocupa cómo está actuando ni piensa en el éxito o en el fracaso: lo que la motiva es el puro placer del acto mismo. para alcanzar el estado de flujo hay que serenarse y concentrarse lo suficiente para comenzar la tar3ea puede exigir un esfuerzo considerable, y este primer paso exige cierta disciplina.

Si se le exige demasiado poco, la gente se aburre. Si tiene que ocuparse de demasiadas cosas, se vuelve ansiosa. El estado de flujo se produce en esa delicada zona entre el aburrimiento y la ansiedad. lo caracterizan, el placer espontáneo, la gracia y la efectividad y son incompatibles con los asaltos emocionales.

Cuando el cerebro funciona en su punto óptimo de eficiencia, como en el estado de flujo, existe una relación precisa entre las zonas activas y las exigencias de la tarea. En este estado, incluso el trabajo difícil puede resultar refrescante o reparador en lugar de agotador.

Aprendizaje y Flujo: Un nuevo Modelo de Educación

El estado de flujo surge en una zona en que una actividad desafía a la persona a desarrollar el máximo de sus capacidades, a medida que sus habilidades aumentan. Si una tarea es demasiado sencilla, resulta aburrida: si supone un desafío demasiado grande, el resultado es la ansiedad en lugar del estado de flujo. Así como el estado de flujo es prerrequisito para el dominio de un oficio, una profesión, o un arte, lo mismo ocurre con el aprendizaje. Los alumnos que alcanzan el estado de flujo mientras estudian se desempeñan mejor, al margen del potencial que indiquen los tests.

En resumen, los alumnos que alcanzan el nivel de su potencial académico y algo más, se ven atraídos al estudio con mayor frecuencia porque esto los coloca en estado de flujo. Lamentablemente, al no lograr agudizar las habilidades que podrían llevarlos al estado de flujo, los de bajo rendimiento pierden el deleite del estudio y al mismo tiempo corren el riesgo de limitar el nivel de las tareas intelectuales que les resultarán agradables en el futuro.

Howard Gardner, que desarrolló la teoría de las inteligencias múltiples, considera el estado de flujo y los estados positivos que lo caracterizan como parte de la forma más saludable de enseñar a los chicos, motivándolos desde el interior más que amenazándolos u ofreciéndoles una recompensa. Deberíamos utilizar los estados positivos de los niños para incitarlos a aprender en los campos donde ellos puedan desarrollar sus capacidades.

El estado de flujo es un estado interno que significa que un niño está ocupado en una tarea adecuada. Uno debe encontrar algo que le guste y ceñirse a eso. Es el aburrimiento en la escuela lo que hace que los chicos peleen y alboroten, y la sensación abrumadora de un desafío lo que les provoca ansiedad con respecto a la tarea escolar. Pero uno aprende de forma óptima cuando tiene algo que le interesa y obtiene placer ocupándose de ello.

Alcanzar idealmente el estado de flujo, significa alcanzar el dominio de una habilidad o un conjunto de conocimientos con naturalidad, mientras el niño es atraído a aspectos que lo comprometen espontáneamente y que, en esencia son de su agrado.

Es el modelo más positivo de aprendizaje y educación del que la mayoría de nosotros encontramos en la escuela.¿Quién no recuerda que la escuela, al menos en parte, significaba interminables horas de aburrimiento matizadas por momentos de gran ansiedad? Buscar el estado de flujo a través del aprendizaje es una forma más humana, más natural y muy probablemente más eficaz de ordenar las emociones al servicio de la educación.

Canalizar las emociones hacia un fin productivo es una aptitud magistral. Controlar el impulso y postergar la gratificación, regular nuestros estados de ánimo para que faciliten el pensamiento en lugar de impedirlo, motivarnos para persistir y seguir intentándolo a pesar de los contratiempos, o encontrar maneras de alcanzar el estado de flujo y así desempeñarnos más eficazmente, todo esto demuestra el poder de la emoción para guiar el esfuerzo efectivo.

7-- Las Raíces de la Empatía

La empatía se construye sobre la conciencia de uno mismo; cuanto más abiertos estamos a nuestras propias emociones, más hábiles seremos para interpretar los sentimientos.

Confundidos con respecto a sus propios sentimientos, los alexitímicos se sienten igualmente desconcertados cuando otras personas les expresan los suyos. Esta imposibilidad de registrar los sentimientos de otro es un déficit importante de la inteligencia emocional, y un trágico fracaso en lo que significa ser humano. Porque toda compenetración, la raíz del interés por alguien, surge de la sintonía emocional, de la capacidad de empatía.

Esa capacidad (la habilidad de saber lo que siente otro), entra en juego en una amplia gama de situaciones de la vida, desde las ventas y la administración hasta el idilio y la paternidad, pasando por la compasión y la actividad política. La ausencia de empatía también es reveladora. Existe en psicópatas criminales, raptores y abusadores de niños.

Las emociones de la gente rara vez se expresan en palabras; con mucha frecuencia se manifiestan a través de otras señales. La clave para intuir los sentimientos de otro está en la habilidad para interpretar los canales no verbales: el tono de voz, los ademanes, la expresión facial y cosas por el estilo.

En general, las mujeres son mejores que los hombres para esta clase de empatía. Las personas cuyo desempeño mejoró en el curso del test de cuarenta y cinco minutos, (una señal de que tienen talento para incorporar la habilidad de la empatía) también tenía mejores relaciones con el sexo opuesto. No debería sorprendernos el hecho de que la empatía favorezca la vida romántica.

La independencia que la empatía tiene la inteligencia académica se ha descubierto también, en más de 1000 niños, aquellos que mostraban una aptitud para interpretar los sentimientos de forma no verbal eran los más populares en la escuela y los más estables en el plano emocional.

También se desempeñaban mejor en la escuela aunque, como promedio, su CI no era más elevado que el de aquellos niños que tenían menos capacidad para interpretar mensajes no verbales; lo cual indica que dominar esta habilidad empática allana el camino para la efectividad en el aula o sencillamente, hace que ellos les gusten más a los maestros.

Así como la mente racional se expresa a través de palabras, la expresión de las emociones es no verbal. Más del 90% de un mensaje es no verbal.

Cómo se desarrolla la Empatía

"Sentir dentro", término utilizado en un principio por los teóricos de la estética para designar la capacidad de percibir la experiencia subjetiva de otra persona. Según el psicólogo norteamericano E.B. Titchener, la empatía surgía de una especie de imitación física de la aflicción de otro, que evoca los mismos sentimientos en uno mismo.

El mimetismo motriz desaparece del repertorio de los niños aproximadamente a partir de los dos años y medio, momento en que se dan cuenta de que el dolor de los demás es diferente del de ellos, y son más capaces de consolarlos.

Se descubrió que los chicos eran más empáticos cuando la disciplina incluía notorias llamadas de atención sobre la aflicción que su mal conducta provocaba en alguna otra persona: "mirá lo triste que la has puesto", en lugar de "eso fue horrible". También descubrieron que la empatía de los niños se modela al ver cómo reaccionan los demás cuando alguien está afligido; al imitar lo que ven, los niños desarrollan un repertorio de respuestas empáticas, sobre todo ayudando a otras personas que están afligidas.

El niño con Buena Sintonía

A veces, los padres de mellizos, tienen más sintonía con uno de los niños que con el otro. Eso modela las expectativas emocionales que los adultos ponen en sus relaciones íntimas, tal vez mucho más que los más dramáticos acontecimientos de la infancia.

La sintonía se produce en forma tácita, como parte del ritmo de la relación. Mediante la sintonía, las madres hacen saber a sus hijos que tienen idea de lo que ellos sienten. El BB grita con deleite, por ejemplo, y la madre confirma ese deleite dándole al niño una palmadita, arrullándolo o emitiendo un sonido parecido al grito del BB. En esa interacción el mensaje de afirmación está en el hecho de que la madre iguale más o menos el nivel de excitación del Bebé. Eso tranquiliza al bebé y siente que está emocionalmente comunicado.

Hacer el amor, es quizá la actividad de la vida adulta que más se parece a la sintonía íntima que existe entre la madre y el niño. El acto amoroso, según Stern "incluye la experiencia de sentir el estado subjetivo del otro: deseo compartido, intenciones alineadas y estados mutuos de excitación que cambian simultáneamente", en la que los amantes responden mutuamente en una sincronía que proporciona la tácita sensación de una profunda compenetración. El acto amoroso es, en el mejor de los casos, un acto de empatía mutua; en el peor, carece de esa correspondencia emocional.

Los Costos de la Falta de Sintonía

Stern afirma que a partir de las repetidas sintonías, el niño empieza a desarrollar la noción de que otras personas pueden compartir y compartirán sus sentimientos. Esta noción parece surgir alrededor de los ocho meses, cuando el chico empieza a darse cuenta de que es una persona separada de los demás, y continúa tomando forma a través de las relaciones íntimas a lo largo de la vida. Que los padres no tengan sintonía con el niño resulta profundamente perturbador.

La ausencia prolongada de sintonía entre padres e hijos supone un enorme perjuicio emocional para estos últimos. Cuando un padre sistemáticamente deja de mostrar empatía en un aspecto especial de las emociones del niño (alegrías, llantos, necesidad de mimos), este empieza a dejar de expresar, y tal vez incluso sentir, esas emociones. Se supone que de esta forma pueden quedar anuladas diversas emociones del repertorio de relaciones íntimas, sobre todo si a lo largo de la infancia esas emociones siguen siendo oculta o abiertamente desalentadas. Incluso los más pequeños "captan" los estados de ánimo de los padres.

Existe esperanza en las relaciones "reparadoras": Las relaciones a lo largo de la vida (con amigos, parientes o en psicoterapia) remodelan constantemente el modelo operativo de las relaciones. Un desequilibrio de un momento determinado puede corregirse más tarde; es un proceso continuo que se desarrolla a lo largo de la vida. "Reflejo" es el término utilizado por algunos teóricos del psicoanálisis para la respuesta comprensiva que el terapeuta ofrece al paciente con respecto a su estado interior, como haría una madre que está en sintonía con su hijo.

El costo emocional por la falta de sintonía en la infancia puede ser elevado, y no sólo para el niño. Un estudio de delincuentes que cometieron crímenes crueles y violentos, descubrió que la única característica de sus primeros años de vida que los diferenciaba de otros criminales, era que habían pasado de un hogar adoptivo a otro o en orfanatos, historias de vida que muestran una negligencia emocional y pocas oportunidades de sintonía.

A partir del abuso emocional intenso y sostenido, incluidas las humillaciones y las amenazas crueles y sádicas y la simple mezquindad. Los chicos que soportan estos abusos se vuelven hiperalertas a las emociones de quienes los rodean. Es típico de niños que han soportado abusos psicológicos y que en la edad adulta sufren los intensos altibajos emocionales que a veces se diagnostican como "trastorno fronterizo de la personalidad" .

La Neurología de la Empatía

Leslie Brothers, psiquiatra de California, señala que la amígdala y sus conexiones con la zona de asociación de la corteza visual, como parte del circuito cerebral, es clave en el que subyace la empatía.

La empatía exige suficiente calma y sensibilidad para que las señales sutiles de los sentimientos de otra persona puedan ser recibidas e imitadas por el propio cerebro emocional.

Empatía y Ética: Las Raíces del Altruismo

El núcleo del vínculo que existe entre empatía y preocupación: es el dolor del otro en carne propia. Sentir lo mismo que otro es preocuparse. En este sentido, lo opuesto de empatía es antipatía. La actitud empática interviene una y otra vez en los juicios morales, porque los dilemas morales implican víctimas en potencia. ¿Mentiría Ud. para no herir los sentimientos de un amigo?

Martín Hoffmann, investigador de la empatía, afirma que las raíces de la moralidad deben encontrarse en aquella, ya que es el hecho de empatizar con las víctimas en potencia (alguien que sufre un dolor, un peligro o una privación, por ejemplo) y de compartir su aflicción, lo que mueve a la gente a actuar para ayudarlas.

Hoffmann propone que la misma capacidad para el efecto empático, para ponerse uno mismo en el lugar de otro, lleva a la gente a seguir determinados principios morales. Hoffmann ve una progresión natural en la empatía, desde la infancia en adelante.

En la etapa final de la infancia aparece el nivel más avanzado de empatía, a medida que los chicos son capaces de comprender la aflicción más allá de la situación inmediata, y de ver que la condición de alguien en la vida puede ser una fuente de aflicción crónica.

En este punto, pueden compadecerse del aprieto que sufre todo un grupo, como los pobres, los oprimidos o los marginados. En la adolescencia, esa comprensión puede reforzar convicciones morales centradas en el deseo de aliviar los infortunios y la injusticia.

Diversos estudios llevados a cabo en Alemania y EE.EE. demostraron que cuanto más empática es la persona, más favorece el principio moral de que los recursos deberían repartirse según las necesidades de cada uno.

Vida sin Empatía: La mente del Abusador sexual, la moral sociópata

La actitud psicológicamente errónea es común a violadores, abusadores de niños y diversos autores de violencia familiar: son incapaces de experimentar empatía. Esta incapacidad para sentir el dolor de sus víctimas les permite decirse mentiras que estimulan su crimen. En el caso de violadores, las mentiras incluyen, entre otras, "las mujeres quieren ser violadas" o "si ella se resiste, lo que hace es esforzarse por acabar"; en el caso de los abusadores de niños, las mentiras pueden ser: "no estoy haciéndole daño a la criatura, sólo mostrándole amor", o "esto sólo es otra forma de afecto"; en el caso de los padres que maltratan físicamente a sus hijos, "esto sólo es disciplina".

La supresión de la empatía mientras estas personas infligen daño a sus víctimas es casi siempre parte de un ciclo emocional que precipita sus crueles actos. Lo que da prueba de la secuencia emocional que conduce típicamente a un crimen sexual como el abuso de niños. El ciclo comienza cuando el abusador se siente perturbado: furioso, deprimido, solitario. Estos sentimientos podrían ser activados, por ejemplo, al ver parejas felices en la TV y a continuación sentirse deprimido por estar solo. Entonces el abusador busca solaz en una fantasía favorita, que suele ser la de una cálida amistad con un niño; la fantasía se convierte en una fantasía sexual y termina en masturbación.

Posteriormente, el abusador siente un alivio pasajero de la tristeza, pero ese alivio es fugaz; la depresión y el sentimiento de soledad vuelven, aún más acentuados. El abusador empieza a pensar en convertir la fantasía en realidad, dándose justificaciones como: "no estoy causando ningún daño real si el chico no resulta dañado físicamente" y " si un niño no quisiera realmente tener una relación sexual conmigo, podría evitarlo".

En uno de los más prometedores programas de tratamiento, los agresores leyeron informes desoladores sobre crímenes como los que ellos mismos habían cometido, narrados desde la perspectiva de la víctima. Los abusadores que se sometieron al programa en la cárcel sólo presentaron la mitad de agresiones consiguientes después de ser liberados, comparados con aquellos que no habían recibido ese tratamiento. Sin esta motivación inicial inspirada en la empatía, el resto del tratamiento no funciona.

La psicopatía, la incapacidad de sentir la menor empatía o compasión, o el menor remordimiento, es el más desconcertante de los defectos emocionales. Los psicópatas son también redomados mentirosos, dispuestos a decir cualquier cosa para conseguir lo que quieren, y manipulan las emociones de sus víctimas con el mismo cinismo.

Según Robert Hare, psicólogo de la Universidad de la Columbia Británica interpreta que los psicópatas tienen una comprensión superficial de las palabras emocionales, una reflexión de su superficialidad más general en el reino afectivo. La insensibilidad de los psicópatas está basada en parte en otra pauta fisiológica que descubrió en una investigación anterior, una pauta que también permite suponer una irregularidad en el funcionamiento de la amígdala y los circuitos relacionados: los psicópatas que están a punto de recibir una descarga eléctrica no muestran señales de dar la respuesta de temor que es normal en las personas que están a punto de experimentar dolor.

8-- Las Artes Sociales. Manejar las relaciones de otro (el arte de las relaciones) exige la madurez de otras dos habilidades emocionales: autogobierno y empatía. Sobre esta base, las "habilidades de la persona" maduran. Estas son las capacidades que contribuyen a la eficacia en el trato con los demás; aquí los déficits conducen a la ineptitud en el mundo social o a los desastres interpersonales repetidos.

Es precisamente la ausencia de estas habilidades lo que puede hacer que incluso los más brillantes intelectualmente fracasen en sus relaciones, apareciendo como arrogantes, desagradables o insensibles. Estas habilidades sociales le permiten a uno dar forma a un encuentro, movilizar o inspirar a otros, prosperar en las relaciones íntimas, persuadir e influir, tranquilizar a los demás.

Mostrar alguna Emoción

Una competencia social clave es lo bien o mal que la gente expresa sus propios sentimientos. Paul Ekman utiliza la expresión "reglas de demostración" para el consenso social acerca de qué sentimientos pueden mostrarse adecuadamente y cuándo. Las culturas, a veces varían enormemente en este sentido.

Existen varias clases básicas de "reglas de demostración" :

  • Minimizar las muestras de emoción: Ésta es la norma japonesa para los sentimientos de aflicción en presencia de alguien con autoridad.
  • Exagerar lo que uno siente magnificando la expresión emocional; esta es la táctica utilizada por los niños, mientras corre a los brazos de su madre para quejarse del tormento al que lo somete su hermano mayor.
  • Reemplazar un sentimiento por otro; esto entra en juego en algunas culturas asiáticas en las que es descortés decir que no, y en lugar de eso se hacen promesas positivas (aunque falsas).

Lo bien que uno emplee estas estrategias, y sepa cuándo hacerlo, es un factor de la inteligencia emocional.

Aprendemos estas reglas de demostración muy pronto, en parte mediante la instrucción explícita. Una educación en las reglas de demostración, es impartida cuando le indicamos al niño que agradezca con una sonrisa el regalo recibido aunque sea espantoso. Esta educación se realiza con mayor frecuencia dando el ejemplo: los chicos aprenden lo que ven hacer.

Al educar los sentimientos, las emociones son al mismo tiempo el medio y el mensaje. Si el padre le dice al niño "sonríe y da las gracias" y lo hace con una actitud dura, exigente y fría, en vez de susurrarlo cariñosamente, es más probable que el niño aprenda una lección muy distinta, y en realidad responda a su abuelo con el ceño fruncido y con un "gracias" inexpresivo y desatento. El efecto que produce en el abuelo es muy diferente: en el primer caso, se siente feliz (aunque engañado), y en segundo queda herido por el mensaje confuso.

Las demostraciones emocionales, por supuesto, tienen consecuencias inmediatas en el impacto que producen en la persona que las recibe. La regla que aprende el niño es algo así como : "Disfrazá tus verdaderos sentimientos cuando pueden lastimar a alguien a quien amas; en lugar de eso sustitúyelo por un sentimiento falso pero no hiriente". Estas reglas para expresar emociones dictan el impacto que nuestros sentimientos producen a los demás.

Las lecciones que aprendemos sobre las reglas de demostración varían de acuerdo con los modelos que hemos conocido, la pericia difiere enormemente de una persona a otra.

Expresividad y Contagio Emocional

Un principio básico de la vida social: las emociones son contagiosas. Transmitimos y captamos estados de ánimo unos de otros en lo que equivale a una economía subterránea de la psiquis en la que algunos encuentros son tóxicos y algunos nutritivos. Este intercambio emocional se produce típicamente en un nivel sutil y casi imperceptible; la forma en que un vendedor le da a uno las gracias puede hacer que se sienta pasado por alto, ofendido o verdaderamente bienvenido y apreciado. Nos contagiamos mutuamente los sentimientos.

Enviamos señales emocionales en cada encuentro, y esas señales afectan a aquellas personas con las que estamos. Cuanto más hábiles somos socialmente, mejor controlamos las señales que emitimos.

La inteligencia emocional incluye el manejo de este intercambio, "popular" y "encantadora" son términos que utilizamos para referirnos a la persona con la que nos gusta estar porque sus habilidades emocionales nos ayudan a sentirnos bien. La gente que es capaz de ayudar a otros a calmar sus sentimientos posee un producto social especialmente valioso; son las almas a quienes otros recurren cuando padecen alguna importante necesidad emocional. Todos formamos parte de la caja de herramientas del otro para el cambio emocional, para bien o para mal.

Inconscientemente imitamos las emociones que vemos en otra persona, a través de una mímica motriz de su expresión facial, sus gestos, su tono de voz y otras marcas no verbales de emoción. Mediante esta imitación, las personas recrean en ellas mismas el humor del otro. Cuando la gente ve un rostro sonriente o un rostro airado, el suyo da muestras de ese mismo estado de ánimo a través de ligeros cambios en los músculos faciales.

Cuando dos personas interactúan, la dirección en que se transmite el estado de ánimo es del que es más enérgico para expresar sus sentimientos al que es más pasivo. Pero algunas personas son especialmente susceptibles al contagio emocional. John Cacioppo, el psicofisiólogo de la Universidad Estatal de Ohio, comenta: "El solo hecho de ver que alguien expresa una emoción puede provocar ese estado de ánimo. Nos ocurre constantemente, hay una transmisión de emociones. Esta sincronía del estado de ánimo determina que uno sienta que una interacción salió bien o no".

El grado de compenetración emocional que las personas sienten en un encuentro queda reflejado por la exactitud con que se combinan sus movimientos físicos mientras hablan, un indicador de cercanía del que típicamente no se tiene conciencia. Tanto si la persona se siente abatida como optimista, cuanto más físicamente sintonizado es su encuentro, más similares terminarán siendo sus estados de ánimo.

La sincronía entre profesores y alumnos indica en qué medida se sienten compenetrados; estudios efectuados en aulas muestran que cuanto mayor es la coordinación de movimientos entre profesor y alumno, más amigables, contentos, entusiasmados, interesados y sociables se muestran mientras interactúan.

La comodidad o incomodidad que uno siente con alguien es en cierto modo física. Es necesario tener un ritmo compatible, coordinar los movimientos, sentirse cómodo. La sincronía refleja la profundidad del compromiso entre los miembros de la pareja; si uno está muy comprometido, los estados de ánimo empiezan a confundirse, ya sean los positivos o los negativos.

La marca de un líder o actor poderoso es ser capaz de influir en una audiencia de miles de personas que no logran percibir o transmitir emocionen son propensas a tener problemas en sus relaciones, dado que los demás suelen sentirse incómodos con ellas, aunque no pueden expresar por qué.

En lo que se refiere a los encuentros personales, la persona que tiene la mayor fuerza expresiva (o el mayor poder) es típicamente aquella cuyas emociones influyen en la otra. Los miembros dominantes de la pareja hablan más, mientras el subordinado observa más el rostro del otro, lo cual supone una disposición para la transmisión del afecto. De la misma manera, la fuerza de un buen orador (un político o un evangelista) actúa para influir en la emoción del público. A eso nos referimos cuando decimos: "Se los metió en el bolsillo". La influencia emocional es el núcleo de la influencia.

1 comentario:

  1. Hola Andrea! gracias por publicar este escrito; su intención ha justificado su extensión. Me ha sido de mucha utilidad. Saludos!

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