7 de marzo de 2010


Es mejor no decir nada que decir algo negativo. Las palabras negativas cancelan el plan de Dios; están maldiciendo su futuro, ustedes están maldiciendo su vida con cada pensamiento y palabra. Pueden utilizar sus palabras para maldecir su vida o pueden usar sus palabras para bendecir su vida. Expresen palabras de fe; declaren el favor de Dios en su luz y en su corazón. Con sus palabras cambien la atmósfera de todos los lugares a los que vayan, invoquen al bien, invoquen a la luz, invoquen al amor e invoquen la ayuda divina.

No hablen de los problemas, hablen de las soluciones. No somos los reporteros de nuestra vida sino los pronosticadores de nuestra vida. Deberíamos llamar a lo invisible como si ya fuera visible. Llamen lo que desean, llámenlo con palabras llenas de fe, llámenlo con luz. Cambien el mundo cambiando sus palabras. La muerte y la vida están en el poder de su lengua. ¿Están creando o están destruyendo?

Las circunstancias se alinean con cada palabra que dicen, sus palabras son una profecía auto-realizada. Son los creadores de sus propias circunstancias. Lo que han creado con sus palabras lo pueden cambiar. Cuando actuamos de forma negativa ante los cambios repentinos y el caos en nuestra vida estamos retrasando el propósito de su creación. Si aceptamos el caos como una oportunidad para la elevación espiritual, entonces el dolor desaparecerá. Sólo nosotros determinamos la velocidad con que pasa la turbulencia. Hay incontables futuros que existen al mismo tiempo. Nuestro propio comportamiento determina en qué universo entramos. Profecía es ver el futuro en nuestras acciones presentes.

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