4 de febrero de 2010


El Compañero de la Ascensión: SIMPLICIDAD

Todo el dejar ir, pérdida, liberación, y finales creados a través del proceso de ascensión pueden, a la larga, dejarnos en un espacio de simplicidad. Existe tal belleza en la simplicidad. La alegría de estar ahí para la sonrisa de un niño, ver un halcón surcando el cielo, atender un jardín de flores, ver tus dibujos animados de Disney preferidos, deslizarte por el tobogán con tu nieto, o tal vez sólo observar a una hormiga llevando a casa un bocado de comida.

La simplicidad en gran medida nos libera para volvernos parte del momento. Nos libera para estar mucho más presentes para lo que realmente nos importa. A medida que nos cansamos y volvemos apáticos a través del proceso de ascensión, no podemos sino terminar con un estilo de vida más simple. Con un agitado estilo de vida muy ocupado, realmente no estamos ni aquí ni allá. Y aunque podamos quejarnos de que la ascensión nos ha quitado mucho, realmente ha dejado atrás sólo lo que importa.

En la simplicidad tenemos pocas responsabilidades. Somos mucho más libres, ¡y todos nos hemos quejado de que verdaderamente valoramos nuestra libertad! Dentro de la libertad de la simplicidad, podemos conectar mucho más fácilmente con la Fuente. Nuestro tiempo es nuestro. Se nos retira de ese mundo ocupado y agitado. En la simplicidad podemos ver cosas que nunca antes tuvimos tiempo de notar. Nuestras vidas se mueven a un ritmo mucho más lento. Podemos estar presentes para los demás. Podemos estar presentes para nosotros mismos.

Uno de mis recuerdos favoritos es estar sentada en un tubo neumático, flotando por el río Russian en la región vinícola de California, con mi hija, entonces de once años, y dos de sus amigas. Creo que en esos tiempos pasaba más tiempo con las amigas de mi hija que con las mías, ya que siempre eran mucho más divertidas, había más inocencia, y no cuestionaban mucho. ¡Y nos encantaba jugar! Ese tiempo en particular, como vivíamos justo en la misma calle del río, me parecía algo natural. Y ahora puedo jugar con mis nietos. Nos metemos en tantas travesuras… chapoteando en los charcos de barro, dibujando, dando vueltas en los carritos del supermercado; ¡oh, la simplicidad!

La ascensión trae de vuelta la simplicidad. No tenemos que atender tantas cosas. Se nos ha retirado de muchas de nuestras responsabilidades anteriores. Llegamos a pasar una buena cantidad de tiempo en nuestra creatividad. La alegría infantil de nuestro niño interior original e inocente puede volver a surgir. Y hay tantos mundos dentro de mundos que pasaban inadvertidos cuando estábamos en nuestras vidas ocupadas, adultas y muy serias. Recuerdo un día tener mi frente sobre la tierra afuera en la naturaleza en el rancho de mi amiga en Colorado. Y quién lo iba a decir, ¡descubrí una civilización entera dentro de la tierra! Fue realmente sorprendente, y algo digno de verse. Nunca habría sabido que estaba allí si no hubiera estado sólo deambulando por ahí y pasándola bien, ¡mientras que mi amiga estaba afuera atendiendo sus “negocios”!

Pensar en el crujido de la puerta del rancho al abrirse, o la brillante luz del sol que inundaba la sala cuando quedaba la puerta entreabierta… éstos son los recuerdos más preciados. Éstos son los momentos valiosos. Y éstos son los momentos en que podemos sentirnos tan alegres y dichosos, y que no implican cosas materiales ni cosas que creemos que necesitamos para nuestra seguridad. Estos tiempos de simplicidad son cuando el espíritu está siempre presente.

Cuando no tengo una vida simple, me siento muy desconectada. No tener deudas, poder hacer prácticamente todo lo que quiera cuando quiera, tener las posesiones más simples, y no tener ningún verdadero programa, es la única manera en que me siento cómoda en estos días. Se me haría muy difícil tener que estar en algún lugar en un momento determinado; no estoy acostumbrada a eso. Si mi vida comienza a ponerse agitada y complicada, me niego a participar. La simplicidad es demasiado valiosa para mí.

Si has elegido esta página, se te anima a recordar que la simplicidad puede acercarte a la Fuente. Puede colocarte mucho más en el momento y permitir que las cosas lleguen en una forma armónica y sincrónica de alinearse muy naturalmente a través de la Fuente. Disfruta de tu simplicidad; ¡de eso es realmente que se trata todo!

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