26 de septiembre de 2009


Hoy vamos a hablar de la cordialidad. Obviamente que la cordialidad es poco lo que se puede hablar ya que es una palabra sagrada, es la clave de la apertura amorosa. La apertura amorosa es la clave de la amistad, de la amabilidad, de la cordialidad, del amor y de las relaciones humanas. Todo comienza ahí, cordialidad viene de corazón. Cuando tu partes del corazón en las relación humana estás partiendo de tu cordialidad y estás eliminando todas las barreras, todas las fronteras, todos los juicios, todos los prejuicios, todas las intolerancias y estás en el mínimo común denominador de tu humanidad.

La humanidad comienza donde se expresa la cordialidad.
La cordialidad está antes de la buena voluntad, antes de la igualdad,
de la fraternidad, de la libertad, de los derechos humanos, de la hermandad.

La cordialidad es la única forma a través de la cual nosotros podemos entrar en comunicación, si no hay cordialidad no hay empatía, no hay simpatía, no hay comunicación. Así que ahora vamos a empezar el seminario tomándonos de las manos, conectándonos con el corazón. Cordal y cordial son aquellas cosas que vienen del corazón.

Cerramos los ojos unos instantes, nos conectamos al interior de nuestro corazón, llevamos a nuestro corazón una imagen vivida, que evoque pasión, que evoque amor, que nos conmueva, puede ser un atardecer en el mar, la mirada amorosa de la compañera o el compañero, Dios, esa imagen que realmente nos conmueva profundamente desde el corazón. Sentimos la imagen ya no como una visión sino como un fuego interior. Dejamos que esa llama arda, que penetre todo nuestro cuerpo, de calidez a nuestra piel y concentramos ese fuego interior en nuestras manos.

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